Talentos y Habilidades

14 octubre 2018 ·

Hay temas y cosas que, por lo general, no las meditamos por más que nos llamen la atención. Es así que nos “conformamos” con aceptar que algunas personas tengan excelentes condiciones y habilidades por algún deporte, el arte, la vida religiosa,… En el opuesto podemos ubicar a la gran mayoría de personas que no saben o no tienen idea alguna de lo que deberían ser o hacer en la vida. Si tuviéramos que resumir en un calificativo a los integrantes de ambas polaridades, diríamos con total certeza, que “el ser humano es un misterio”.


¿Por qué?

Para poder entender el porqué del misterio, deberíamos tener en cuenta algunas premisas, como ser:

- Cada uno de nosotros ha venido al plantea Tierra con una misión específica. Y aunque nos cueste darnos cuenta de ello, nuestro ser espiritual se fue “preparando” para tal fin mucho antes del momento de nacer. Así como los cristianos saben cuál fue la razón de la venida de Cristo a la Tierra –ejemplo objetivo de la misión que anida en cada persona– lo mismo vale para todo ser mortal: No estamos aquí “por casualidad”, sino para hacer realidad “el” proyecto de vida.

- En función de lo que aspiramos llegar a ser en la vida, aunque a algunos les lleve más tiempo en descubrirlo, “todos” hemos llegado a la Tierra con disposiciones y talentos para desarrollar.

- Más allá de los niños que “saben” desde pequeños lo que quieren llegar a ser –y se lo comunican con énfasis a sus padres– o de los niños “prodigios” que muestran poseer una gran habilidad para algo en particular, todos los demás hemos ido manifestando e incluso probando lo que queríamos realizar, o bien desplegando nuestras intenciones hasta que las sentimos como nuestra misión o deber.

- Traemos innegables impulsos que nos llevan al encuentro de ciertas personas –en lo laboral, profesional, pareja– dado que juntos a “ellas” hemos de avanzar en la vida.

- Como sobre la marcha van surgiendo diferentes tipos de obstáculos –algunos desde nuestro interior y otros desde afuera– los hemos de sobrellevar y sobreponernos a todos ellos. Ese es el momento de hacer uso de nuestros talentos y ponerlos en práctica. Así, las aptitudes que se ejercitan se van transformando en habilidades.

- El practicar cosas difíciles y nuevas tiene el beneficio de ir sumando nuevas habilidades; ello terminará repercutiendo positivamente también en el Personal Branding.

Darnos cuenta

Si bien hoy estamos sujetos y expuestos a la velocidad del cambio que nos sobrepasa a todos –y no disponemos del tiempo necesario para poder “pensarnos” y “vernos” en nuestras circunstancias– sería muy saludable y conveniente que bajemos entonces un cambio en el ritmo de vida que estamos llevando a cabo, para poder destinarlo a “dialogar” con nuestro ser interior.

Tengamos en cuenta que debido a nuestra misión –sumada la vocación que hemos elegido para hacerla realidad– necesitamos darnos cuenta, por ejemplo, si en este momento estoy transitando por el camino correcto o me siento “manipulado” por la empresa en la que me desempeño.

Mis talentos me fueron “dados” y en vida los estoy desarrollando en post de “mi” proyecto personal, motivo por el cual –tal como lo he reiterado en otras oportunidades– el talento no se retiene ni se lo deja en manos de un tercero; recordemos que los necesitamos para hacer aquello que ha sido la razón de ser de nuestra existencia.

Sin embargo, el proyecto personal no estará “acabado” en la medida en que no destinemos a los prójimos una parte de nuestro obrar. ¿Por qué? Porque en la vida no se trata de acumular ni de excluir a  nadie, por la sencilla razón que los “otros” son también parte de nuestro obrar y destino. Si bien somos individuos en lo personal, somos sociables en nuestro hacer y dar; se trata de una decisión eminentemente personal en el marco de la “libertad” que nos ha sido también dada.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe muy bien que lo suyo es una prestación de “servicio” hacia sus pares, y a la comunidad en la que también vive y se realiza!
José Podestá

Anticipador y Seguidor

07 octubre 2018 ·

Cada uno de nosotros es consciente –o al menos eso creemos– de nuestra actitud ante las cosas y las circunstancias. En un mundo en donde predominan las polaridades, es bastante frecuente pretender fijar antinomias con la finalidad de luego resaltar los perfiles. En tal sentido escuchamos más hablar de anticipadores o seguidores, que de la conjunción de ambos.


No todo es blanco o negro

Una vez que uno formula su proyecto de desarrollo laboral y profesional, cuenta con la motivación y el “empuje” necesarios para su puesta en marcha. Así es como se empieza a prever –y por ende “anticipar”– una serie de pasos y secuencias en post de los objetivos a  alcanzar.

Si en este proceso nos empezamos a “ocupar” también de los pasos conducentes para el desarrollo del Personal Branding, uno va tomando consciencia de la trascendencia y la magnitud que implica ser emprendedor de su propio destino. Esto no supone, en absoluto, pasar a ser dependiente de todas las cosas que pudieran sumar valor para el posicionamiento del Personal Branding; éste se irá retroalimentando especialmente de aquellos sucesos que para nuestros pares y prójimos tengan un verdadero sentido.

Lo anterior ya nos advierte de algo que no siempre es bien comprendido o tenido en cuenta. El Personal Branding no es un fin en sí mismo, sino la consecuencia de qué y el cómo llevamos a cabo la misión o razón de ser de nuestra existencia, a través de la vocación que nos identifica con ello.

Entonces, de lo que se trata es de asumir un compromiso responsable, por las consecuencias  que luego pudiera tener sobre las personas. Esto supone:

- Hacer bien las cosas, con profesionalismo, pasión y entrega. ¿Por qué? Porque en ello se “juegan” la reputación e imagen que más tarde serán parte del Personal Branding.

- No pretender ser un anticipador “serial”, sino emocionalmente equilibrado, porque en algún momento uno podrá llegar también a convertirse en un seguidor de todas aquellas causas que se vinculan o bien brindan un sentido a la misión.

- Estar más atento a las carencias de los humildes, no porque se crea que está en uno el tener que ocuparse también de ello, sino a través del aporte o la contribución que se pudiera brindar. ¿Cómo? Por ejemplo, acercando soluciones a alguna ONG específica.

Quizás este último punto les pueda llamar la atención a alguno de ustedes. Sin embargo y debido a la brecha cada vez más amplia entre los que más tienen versus las clases sociales media y baja cada vez más empobrecidas, se viene dando a nivel mundial un mayor compromiso “solidario”, colaborativo, de personas que se sensibilizan ante este dato de la realidad. Aquí también se llega a observar la conjunción del anticipador y el seguidor, en el marco de las soluciones brindadas, para que las contribuciones realizadas lleguen a destino en lugar de quedar “trabadas” por motivos meramente burocráticos o políticos.

Como se podrá deducir, la dupla anticipador y seguidor la venimos ejercitando, en realidad, en distintos ámbitos de la vida. Están siempre latentes en nuestro pensar –qué hacer y cómo– y sentir –toda vez que nos colocamos en los zapatos del otro.

Si bien existen cada vez más casos de organizaciones que “apoyan” a aquellos empleados que deciden realizar tareas comunitarias, lo importante es que este esfuerzo se lo mantenga cada uno integrado en “su” proyecto de desarrollo laboral y profesional. ¿Por qué? Por tratarse de la manifestación de un “impulso” interior que, indudablemente, es parte de la misión de la persona.  

¡El portador de Tu Marca Personal es un líder del cual se espera que, a partir de su obrar, se desprenda también un compromiso social y solidario con sus prójimos!
José Podestá

El Peligro de Tipificar

30 septiembre 2018 ·

Más allá de la necesidad objetiva y práctica de querer reducir o minimizar el riesgo al error en la vida laboral y profesional, también existe la “tentación” de pretender medir las cosas a tal extremo que nos hagan sentir más seguros. Si bien intentarlo y hacerlo no está mal, la realidad nos enseña que nunca vamos a poder estar “tranquilos” con ello, por la presencia aleatoria y sorpresiva de algunas variables que, por lo general, luego terminan derribando tales “fortalezas”.


Lo mencionado ocurre hasta con los mejores presupuestos y planes económicos que los gobiernos presentan muchas veces con sólidos reaseguros, pero que al poco tiempo dejan de serlo, no por la falta de profesionalismo, sino por la aparición de oleadas financieras internaciones, el impacto de las sequías o el fenómeno de los refugiados.

La tipificación personal

Haciendo honor a la máxima cultural que ya se encuentra anclada en las organizaciones –lo que no se mide no se hace– siempre aparecen “estudios” que pretenden tipificar al ser humano con la buena “intencionalidad” de poder lograrse una mayor comprensión.

Seguramente que a muchos de ustedes les ha tocado haber quedado expuestos, en más de una oportunidad, a diversos estudios y mediciones, como por ejemplo, la determinación del nivel de inteligencia y los test de personalidad. Éstos, al igual que el CV, no dejan de ser “herramientas” de las que se valen las organizaciones y las consultoras de empleos para intentar “tipificar” a las personas en función de parámetros que, por supuesto, son principalmente funcionales a sus “intereses”.

Pero lo que nunca terminan de enterarse las organizaciones con tal proceder es acerca de la cantidad de personas que, en realidad, eran las más adecuadas para los puestos laborales-gerenciales  pero, debido a su afán por la tipificación, los descartaron de “entrada”. ¡Allá ellos!

Dentro de las “nuevas” herramientas se encuentra la investigada en los Estados Unidos y el Reino Unido, acerca de cuatro tipos de personalidad: promedio, reservada, egocéntrica y modelo.

Si bien en el ámbito científico se acepta la existencia de cinco rasgos principales de personalidad –apertura, responsabilidad, extroversión, amabilidad y estabilidad emocional–surge ahora la “necesidad” de adicionarles las ya mencionadas cuatro clases de personalidad. Los perfiles “tipificados” presentan las siguientes características:

- Promedio. Muestra rasgos de personalidad –conciencia y consideración de una persona– y amabilidad –comprensión, escasa hostilidad– moderados, extroversión e inestabilidad emocional o neuroticismo –cambios de humor, tendencia a sentirse enojado o triste– un poco más marcados y muy bajo en apertura –curiosidad natural, búsqueda de nuevas experiencias y aprendizajes.

- Reservada. Se presenta como estable en todos los rasgos, excepto en apertura e inestabilidad emocional, más bajos que en el promedio.

- Egocéntrica. Combina un puntaje inferior al promedio en apertura, amabilidad y responsabilidad, con uno muy alto en extroversión.

- Modelo. Muestra altos niveles de extroversión, amabilidad y responsabilidad, con bajos niveles de neuroticismo.

Los reparos y las críticas no han tardado en manifestarse, porque no sólo pueden darse otras combinaciones de rasgos, además del hecho que las personas venimos cambiando con el paso del tiempo; otra advertencia en contra de la “tipificación”.

Así como los jóvenes encuadran mayoritariamente en la categoría egocéntrica, las personas mayores y las muyeres entran en la de modelo. Pero como las personas estamos en continuo desarrollo, vamos mejorando en nuestra integración a la sociedad, adquiriendo rasgos de mayor sociabilidad con la edad.

Entre los mayores se registran más personas que son más amables y educadas, y que tratan a la gente con respeto. De todos modos, se trata de encuadres-tipificaciones que no soportan las rigideces “deseadas” por los técnicos, para beneficio de las personas que por la misión que le toca en sus vidas, son merecedoras de un mayor respeto, atención y consideración.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que debe asumir con responsabilidad y entusiasmo los desafíos que anidan en su plan de desarrollo laboral-profesional, motivo por el cual nunca estará dispuesto ni mucho menos pendiente a que “terceros” intenten tipificarlo ni limitarlo en la vida!
José Podestá

VICA vs. RUPT

23 septiembre 2018 ·

Los términos VICA y RUPT tienen que ver con el hoy, se entrecruzan en lo laboral-profesional y, por supuesto, nos afectan más de lo que nos podamos imaginar. A partir de lo que hagamos con ellos, se terminarán proyectando también en el Personal Branding.


Para tener en cuenta

El mundo actual “destila” VICA. ¿En qué sentido? Estas siglas aluden a Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo. Por tanto, resumen una visión descriptiva del hoy, pero nada nos dicen acerca del qué hacer ni muchos menos en qué camino andar.

Pero no por ello deberíamos preocuparnos, porque ya existe un “nuevo” paradigma que nos puede orientar en la búsqueda del mejor camino que nos conviene seguir, a cada uno de nosotros, para el logro de las respectivas misión y vocación.

Este nuevo paradigma está más orientado a la acción y se lo denomina RUPT en inglés – Rapid, Unpredictable, Paradoxical, Tangled– es decir: Rápido, Impredecible, Paradójico y Entrelazado.

El momento sigue siendo Impredecible porque sabemos que algo sucederá, pero no específicamente qué, ni tampoco sabemos si ocurrirá o no. Estamos pues ante un doble interrogante que nos presenta un desafío, justamente para que podamos crear aquella estrategia que más nos resulte funcional con el objetivo aspiracional de cada uno.

En cuanto a lo Rápido –tan característico del hoy– tengamos en cuenta que la rapidez alude a la velocidad que muchas veces nos puede llevar al apresuramiento; de allí la conveniencia de actuar apropiadamente.

En lo Paradójico nos encontramos con situaciones-sucesos que en lugar de verlos como incoherentes, debemos analizarlos como polaridades que bien pueden terminar luego siendo de nuestro interés.
Nada de lo anterior se nos presenta necesariamente como estanco, sino en forma  habitualmente entrelazada. ¿Por qué? Porque no debemos olvidar que estamos viviendo en múltiples ecosistemas Entrelazados a los que debemos prestarles atención.

A diferencia de VICA que describe, RUPT incita a la acción. Si bien es un paradigma no convencional, resulta ser muy potente, justamente porque es movilizante y nos induce a hacer. Si practicamos el razonamiento metafórico, llevamos a cabo tareas compartidas y un pensamiento integrado, nos ayudará a comenzar a ver nuevas realidades, nuevas formas de entendimiento y de posibilidades impensadas.

Otras diferencias entre ambos, son:

- En VICA el mundo se explica cómo amenaza. RUPT nos lo muestra en términos de oportunidades; funciona como un habilitador.

- En VICA nos movemos en un paradigma de escasez, lo opuesto a RUPT. Pero no son para nada contradictorios porque no sólo se complementan, sino que pueden convivir.
- VICA viene del orden militar, jerárquico; hace a la “pirámide”. RUPT, en cambio, tiene un encuadre tipo “circular” que a veces se une y otras no, en donde la velocidad no tiene que ver con el apuro, sino con el avance hacia “el” objetivo –que puede ser móvil– y en donde el cambio no es visto como una amenaza.

Dentro de la organización, el RUPT impactaría en las áreas de liderazgo; no sólo en la alta dirección, sino también en los sectores con roles formales e informales que impliquen liderar equipos y personas. Ello es así porque de lo que se trata es de “habilitar” distintas formas de ver la realidad, y de actuar en consecuencia.

El aporte de RUPT en lo personal y profesional no deja de ser un factor clave y de consideración ¿Por qué? Porque al proponernos una invitación a la acción, nos “pide” enfocarnos en tres aspectos claves:

- Practicar la agilidad, entendida como la habilidad de aprender de la experiencia y aplicar ese aprendizaje en entornos cambiantes.

- Desarrollar liderazgos que superen divisiones. Tener en cuenta que no estamos “solos” y que nos “necesitamos” como equipo, grupo o comunidad.

- Cambiar nuestra mentalidad para ver los problemas, no como obstáculos y “obligaciones” a ser resueltos, sino como “eventos” a ser reorganizados.

De esta forma y como personas, estaremos y nos vamos a sentir también más seguros –y más “equipados”–  para navegar con éxito en los contextos “turbulentos” en los que nos toca actuar y gestionar.

¡El portador de Tu Marca Personal es un hacedor responsable y solidario en lo suyo, pero además es visto hoy como un actor protagónico y “disruptivo” capaz de irradiar, con esperanza, una visión positiva del futuro tanto para sus prójimos como para las nuevas generaciones!
José Podestá

Predisposición y Servicio

16 septiembre 2018 ·

La realidad y la cultura instalada nos pueden llegar a sorprender en aspectos cotidianos, como por ejemplo:


- Pretender tomar un café de calidad en el área exterior de una cafetería y encontrarnos que algunos clientes han permitido que su perro también sea de la partida, “invitándolo” a sentarse a su lado y sobre una silla. Se trata de la misma silla que más tarde otro cliente, quizás el niño que acompaña a sus padres, se siente en ella.

- Pretender que el médico de cabecera realice una pronta visita a domicilio para el control de salud de una señora de 94 años, imposibilitada de caminar, pero se excusa diciendo que “recién” pasará a verla dentro de una semana.

Es muy probable que ambas situaciones puedan resultarles algo totalmente disparatado o fuera de lugar, a más de uno de ustedes. Sin embargo, ocurren lamentablemente y con una  frecuencia mayor a la que nos imaginamos.

Si bien ambos sucesos muestran la actitud individualista de estas personas –cliente y profesional– tampoco se vislumbra por parte de los superiores responsables –encargado de la cafetería y director médico de la obra social– un contralor mínimo que garantice la observancia de las reglamentaciones vigentes y el cumplimiento del servicio, especialmente cuando se trata de la salud de las personas.

Entonces, cuando este tipo de desviaciones se tornan habituales sin que medie un resguardo mínimo de calidad, el damnificado es el que termina llevando la peor parte. ¿Por qué? Porque si luego de realizar los reclamos pertinentes “todo sigue igual”, se termina padeciendo las consecuencias del sistema imperante. No porque no existan las normativas que eviten o regulen este tipo de comportamientos, sino porque literalmente no existe la “voluntad” de aplicarla ni mucho menos en hacerlas respetar.

De esta forma se llega a estar a un paso de la “anomia”, es decir, de la incapacidad que tiene la estructura social de proveerle al individuo lo necesario para satisfacer sus necesidades. De allí que cada uno “sienta” que puede hacer lo que le venga en ganas o bien le resulte más cómodo, sabiendo que por ello no se verá perjudicado ni sancionado.

Impacto en el Personal Branding

El individualismo imperante y la vida acelerada que llevamos a cabo hacen que los usos y convenciones sociales, que han sido incuestionables patrones de conducta en el ayer, se hayan venido “licuando”. De allí que el prójimo, para la mayoría de las personas, carezca de importancia y atención, “salvo” cuando éste pueda representarle algún tipo de “beneficio” en línea con los intereses de aquellos que habitualmente lo ignoran.

Como bien han de suponer, en estas circunstancias no es viable construir y desarrollar un Personal Branding de consideración. Por el contrario, nos exponemos a que nuestro nombre y apellido pueda llegar a quedar “posicionado”, en la mente de nuestros allegados y colegas, como el de una persona que si bien es muy eficaz y eficiente en lo suyo, poca valoración y atención le brinda a sus semejantes.

Quizás el calificativo que más se asemeje o corresponda con este tipo de actitud y comportamiento es el de “persona usada”, en virtud del rédito inmediato que pueda obtenerse de ella y luego pase a integrar la denominada “cofradía del descarte”, al menos hasta tanto “alguien” vislumbre que pueda llegar a serle nuevamente de “utilidad”.

Más allá de las connotaciones negativas y hasta nefastas que encierra este tipo de “cosmovisión” egoísta de la realidad, lo cierto es que ya se encuentra instalada en la sociedad; incluso se la puede llegar a apreciar tanto a nivel de políticos en general como en algún jefe de estado en particular. Pero para nada se justifica que uno lo deba de aceptar, ni mucho menos de “imitar”, salvo cuando se haya decidido renunciar a los principios morales, colocando en el centro de la actividad-profesión el beneficio e interés meramente personal, por sobre los destinatarios naturales de nuestro obrar.

Así como la construcción de una imagen sólida lleva tiempo y dedicación, lo mismo vale para el desarrollo y el posicionamiento del Personal Branding. Pero en este caso pasa a ser mucho más sensible que en el de una marca comercial o corporativa, porque todo aquello que termine impactando sobre el nombre y apellido de una persona, será luego muy difícil y “costoso” de poder restaurar. El ejecutivo, político o funcionario que haya cobrado o solicitado el pago de sobornos para un mayor enriquecimiento personal, una vez que fue probado el ilícito, su Personal Branding quedará “manchado” de por vida con el tilde de “corrupto”, independientemente de la pena que deberá además cumplir en prisión.

¡El portador de Tu Marca Personal si bien hoy no está exento de poder llegar a ser “tentado” con sobornos para que otros logren algún propósito deshonesto, sabe muy bien que por su compromiso-misión en la vida nada de ello se justifica, por tratarse de algo totalmente ajeno con el fin trascendente con el que aspira dotar a su existencia y legado, para beneficio de sus destinatarios!
José Podestá

Personal Branding Sustentable

09 septiembre 2018 ·

El hecho que a lo largo de la biografía humana uno vaya cambiando de trabajos –incluso de profesión– no tiene nada de malo. ¿Por qué? Porque como ya lo he mencionado en otras oportunidades, uno debe ser un actor activo de la época en la que le ha tocado vivir. Al respecto, es muy probable que en lo personal no lleguemos a tener muy en claro las razones del cambio, por tratarse de “impulsos” externos que van moldeando el devenir y las circunstancias de las personas.


Uno es para todos

El hecho de saber que nuestro obrar está en tránsito, no significa que se le reste importancia ni mucho menos que no se lo lleve a cabo responsablemente, porque en esos casos la observación o el apercibimiento por parte de nuestros superiores –incluido el cliente– se manifestarán de inmediato. Se trata de lo mismo que cada uno de nosotros haría toda vez que no recibamos, del otro, la contraprestación del servicio por el cual hemos pagado.

Lo mencionado también se corresponde con el nivel de calidad e imagen-reputación de nuestro Personal Branding. Más allá de los roles que vayamos desempeñando a lo largo de la vida, en la medida que sus consecuencias no lleguen a ser percibidas satisfactoriamente por la comunidad en donde nos encontramos, nuestro posicionamiento se verá también afectado.

Así como el obrar incide directamente en el Personal Branding, también lo afecta la “forma” y el “estilo” de nuestra personalidad. ¿En qué sentido? De nada vale brindar un trabajo-servicio o profesión de excelencia, si luego lo hacemos de un modo agresivo, en tono de soberbia o bien subestimando al prójimo. Más de uno de ustedes seguramente dirá que se trata de algo muy obvio. Sin embargo en la práctica es bastante frecuente observar, y hasta padecer, el que una persona no sea lo suficientemente atenta o empática con sus semejantes; peor aún es cuando ese individuo trata de “justificarse” diciendo que “yo soy así”. De allí que la correspondencia existente entre la persona “tóxica” y su Personal Branding, también tóxico, se encuentre por lo general a un paso de distancia.

De modo que para un Personal Branding sustentable se necesita del justo “equilibrio” entre estas dos variables:

- Llevar acabo el trabajo-profesión con responsabilidad y solvencia, más allá de los cambios que las circunstancias nos determinen.

- Hacerlo con entrega y amor, por más que veamos que en la práctica no siempre suele ocurrir.

Como ilustración de lo mencionado recurro al cofundador de la compañía Apple –Steve Jobs [1955-2011]– por haber sido un líder sobresaliente y un innovador de excelencia, de reconocimiento mundial, a punto tal que en vísperas de su fallecimiento –a raíz de su enfermedad terminal– se llegó a temer que el precio de las acciones de la compañía cayera sensiblemente. Entre sus aportes más relevantes podemos mencionar:

Las computadoras Apple I y Apple II, las computadoras iMac, el reproductor musical iPod, la tienda musical iTunes, la creación del primer teléfono multimedia iPhone y la Tablet PC iPad, además de su emprendimiento en Pixar y la revolucionaria película animada Toy Story. Fue así como Steve Jobs pudo llegar a sumar en vida una fortuna personal de US$ 8.300 millones.

Hasta aquí no hay dudas acerca de cómo ha sido el desarrollo y el posicionamiento del Personal Branding de Steve Jobs. Sin embargo su faceta “humana” le terminó jugando en contra, a raíz de su carácter y personalidad tóxicos que repercutieron tanto en su ámbito laboral, como en el familiar. De allí que antes de morir hubo de disculparse ante sus hijos por su comportamiento y falta de atención-abandono; incluso a una de sus hijas le negó la paternidad y el sustento hasta la edad de 11 años. 

Destaco este ejemplo porque se da que en el mundo actual lo que más les importa a los directivos y accionistas –incluido los “fans”– son los “resultados” por encima de la sensibilidad y responsabilidad humana. Sin embargo, lo que finalmente termina valorándose en la “vida real” es el justo equilibrio entre el ser y el hacer. ¿Por qué? Porque ambos atributos son los que, en definitiva, contribuyen al fortalecimiento de un Personal Branding sustentable. Entonces, lo que define y caracteriza al ser humano en el tiempo no es lo meramente “económico”, sino cuál ha sido su contribución y legado por los prójimos.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe muy bien que lo suyo no se agota en la “genialidad” de su trabajo-profesión, sino también en la forma de proceder y el rol-estima que para él tiene, verdaderamente, la gente a lo largo de su biografía!
José Podestá

En Qué Estamos Contribuyendo

02 septiembre 2018 ·

Quizás muchos creen que con el trabajo personal se está contribuyendo “responsablemente” al propio sustento, evitando así ser una carga para los demás. Si bien es lo que debe ser, no es justamente éste el sentido del presente tema, sino algo mucho más trascendente y comprometido. 


El trabajo-profesión en alto grado

Cuando a partir de la vocación se ilumina el “despertar” de la profesión, es como si hasta ese momento uno se encontraba en un estado de conciencia profundamente dormida, con relación a todo lo que atañe a la profesión que acababa de aflorar en la mente.

De allí que ese proceso de búsqueda y encuentro sólo lo podemos lograr cuando nos “recluimos” en nuestro ser interior, para indagarnos y preguntarnos acerca de nuestra misión y sentido en la vida. Así es como nos conectamos con el pasado o si lo prefieren, con el “ADN de realización” que subyace en nuestro ser.

Por supuesto que si fuéramos superdotados –como los genios– o tuviésemos un despertar temprano de nuestra conciencia dormida –como el caso del niño que, desde pequeño, ya les dice a sus padres lo que aspira ser en la vida– tendríamos solucionado el dilema de nuestra misión y vocación. Pero lamentablemente no ha sido nuestro caso, motivo por el cual necesitamos hacer el trabajo interior para evitarnos luego el tener que estar “deambulando” por la vida, sin saber en dónde está el puerto al que debemos arribar.

Lo mencionado podemos resumirlo diciendo, entonces, que:

- Algunos seres humanos se desprenden del resto al ser llamados a realizar “algo” significativo para la humanidad.

- El ser humano es consciente sólo de algunos efectos de “su” profesión sobre su alma, pero nada sabe de todo lo que será el entrelazado de su actividad con su comunidad, con el mundo y menos aún de lo que allí vaya a acontecer.

Si miramos es perspectiva la evolución de los trabajos, oficios y profesiones en general, nos resultará fácil comprender que todo ello ha estado “amalgamado” con la evolución del mundo. Sin irnos tan lejos, la labor artesanal de antes de la revolución industrial respondió a un momento histórico. Lo mismo es lo que nos toca a nosotros en la actualidad y poco inteligente sería criticarlo, pues es una necesidad de la evolución misma.

Cuando en la actualidad se habla de formación o capacitación continua, nos hallamos frente a una característica propia del espíritu de la época. La tecnología, los nuevos paradigmas y los procesos disruptivos hacen que necesitemos estar atentos y bien preparados para poder brindar las soluciones que esperan de uno. ¿Por qué? Porque las aptitudes del ayer poco y nada nos ayudan para ello. Necesitamos no sólo especializarnos cada vez más, sino tener una buena dosis de “olfato” y creatividad tal que nos permita plasmar, en tiempo y forma, lo que se espera de cada uno de nosotros.

Hoy ya no se dirá que estoy en esta profesión porque me he convencido que es la única que se corresponde a mis aptitudes o inclinaciones provenientes de mi niñez –salvo en el caso de los seres muy dotados para una especialidad. En función de lo demandado en el hoy y atento a lo que la vocación de cada uno le “revele”, la persona se movilizará hacia aquella especialidad-profesión que lo vincule con su misión. Incluyo no debemos olvidar que asociada con esa profesión, existe también un “karma-destino” que nos llevará desarrollarla en determinadas condiciones, sitio o país; seguramente que ustedes tienen conocidos o familiares que les ha “tocado” migrar hacia otro destino o estén realizando su misión en ámbitos quizás inhóspitos y nada “amigables”.

El hecho que veamos que exista hoy en día un alto porcentaje de personas que “optan” por las denominadas profesiones tradicionales –medicina, abogacía, administración,…– más allá que por supuesto siempre habrá seres que sienten que es eso lo que deben hacer, no sucede lo mismo respecto de las nuevas especialidades surgidas de los nuevos impulsos del cambio, debido a la baja atención que por lo general se le presta a los signos de la evolución.

También está la “motivación” de pretender ingresar en los trabajos y profesiones “especulativas” que prometen ganar buenos y “rápidos” ingresos. Si bien sabemos lo tentador y atractivo de este tipo de propuestas, con ello sólo se logra producir un desarrollo unilateral –el impulsado por nuestro ego– sin posibilitar como contrapartida el progreso exterior. Ello es lo que la realidad nos viene señalando a través de la brecha que se viene ampliado entre los que más riqueza “personal” logran acumular, versus la cantidad de personas que no logran poder ascender por estar “ancladas” en la base de la pirámide social. Distinto es el caso por ejemplo de Jeff Bezos, el creador y CEO de Amazon, que ha llegado a ser una de las personalidades más ricas del mundo, a partir de un trabajo innovador y revolucionario en la forma de concebir la comercialización de bienes y servicios, a tono con los impulsos de la época.

Finalmente, es muy necesario y conveniente llegar a comprender que de la misma manera como las profesiones “mecanizan” a los seres humanos, se necesita también llegar a recomponer esta ecuación, por la insensibilización que ello produce en muchas personas, desarrollando la cercanía e inclusión del otro, es decir, de nuestros prójimos. ¿Por qué? Porque en la medida que no se considere el “trasfondo social” de la profesión –lo mismo vale para el Personal Branding– no se logrará contribuir con ese trabajo-profesión a la necesaria mejora y transformación del mundo.

¡El portador de Tu Marca Personal es un líder consciente de la contribución esperada que su trabajo-profesión deberá tributar para beneficio de la gente, de la época y del mundo!
José Podestá

 

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