Contexto y Presiones

20 enero 2019 ·

Si uno observa el contexto internacional, especialmente en Occidente, no deja de ser preocupante. Los conflictos, reclamos, abusos de poder, inseguridad de todo tipo –incluido el laboral– acosos sexuales, deslealtades profesionales,… están a la orden del día. Por supuesto que todo ello termina repercutiendo en la faz anímica de las personas, como así también en el clima laboral en donde uno se desempeña, sumada a la presión por los resultados y la sobrecarga incremental de trabajo debido a la reducción de personal.


Qué es conveniente hacer

Por tratarse de estímulos ajenos y no controlables por uno mismo, ello termina “obligándonos” a ser más responsables por las tareas asignadas, el servicio profesional brindado y la posterior influencia que luego ello tiene frente a terceros.

Independiente de esta realidad y como uno debe ser el artífice de su propio destino, es necesario y muy “saludable” desdoblar el riesgo. ¿En qué sentido? Llevando en paralelo una actividad o emprendimiento particular en donde el “jefe” es uno mimo, al tiempo en que no sólo uno pasa a ser precavido ante un eventual imprevisto laboral –por ejemplo, ser despedido de la actual organización, sufrir una reducción salarial o ser trasladado a otro sector– sino que también se cuenta con un “reaseguro” económico para cuando llegue el tiempo del retiro o de la jubilación.

Si en el supuesto caso el emprendimiento en cuestión demandara la contratación de empleados, aquí uno tiene la posibilidad –y fundamentalmente la “responsabilidad”– de no replicar en ellos los mismos errores e “injusticias” que uno percibe o padece en la organización en la cual se desempeña. Esto que parece ser tan obvio y humano, no siempre suele cumplirse como uno se lo imagina. Al respecto, existen reiterados casos de “maltratos” que el emprendedor “independiente” también aplica a sus subordinados, tal como si fuera una “consecuencia” de lo que la organización o el sistema vienen haciendo con él.

En cambio, si uno obra respetando, valorando y tratando a sus empleados como “seres humanos”, es decir lo opuesto a “recursos humanos”, logrará no sólo mejores resultados en la actividad, sino que comenzará a tener un reconocimiento y estima tal que terminarán impulsando luego, con creces, la imagen y la reputación de su Personal Branding.

Posiblemente llegará el momento en que uno se encontrará ante una disyuntiva, al no saber si vale la pena seguir “gastando” energía en la organización en donde viene desempeñándose en relación de dependencia, o bien dedicarse exclusivamente a “su” emprendimiento personal. Desde ya que la decisión es eminentemente individual, porque de ella surgirán cuestiones tales como:

- Haberse convencido que su misión no pasa por trabajar en relación de dependencia.

- Sentir que “su” emprendimiento es lo que afloró como un impulso interior o “mandato” acerca de lo que “siente” que debe hacer, de ahora en más.

- Porque está transitando un nuevo septenio de su vida que le propicia la oportunidad del cambio.

Esto qué significa

Muchas veces no llegamos a ser plenamente conscientes de las cosas que nos suceden, por la sencilla razón de sentirnos “esclavos” de nuestra cotidianeidad. Tal como le ocurre al “dependiente” del celular, venimos caminando por la vida con la cabeza baja, tratando de ver-escuchar-responder al instante cosas que poco y nada vinculan con lo importante, sino más bien con las costumbres y los usos sociales del momento.

Recién cuando uno toma consciencia que por allí no pasa la vida, ni mucho menos el mandato que anida en la misión personal, es cuando se “ilumina” el alma para hacernos ver, sentir y recordar el motivo-razón de nuestra existencia. Entonces y en la medida en que uno capitalice el impulso, comenzaremos a darnos cuenta y comprender lo que de ahora en más se espera que hagamos.

Quizás algunos de ustedes conocen el caso de personas que, en un momento determinado, sintieron lo que debían hacer y con una gran tenacidad –que muchas veces orilla hasta en la obsesión– aplican toda su energía a dicha cuestión.

Si bien en todo momento es bienvenido escuchar nuestra voz interior para rectificar –incluso confirmar– lo que debemos hacer, no deja de ser otra buena opción intentarlo cuando nos sentimos oprimidos, desorientados o hastiados del contexto y de las presiones negativas que parten del mismo.

¡El portador de Tu Marca Personal es un ser que frecuentemente se autocuestiona con la finalidad de no errar en el camino que la vida le asignó, para ir plasmando desde allí las huellas de su recto obrar!
José Podestá

Vuelta de Hoja

13 enero 2019 ·

A raíz de la velocidad del cambio y de la percepción que tenemos acerca de cómo se va el tiempo, por lo general no atinamos ni pensamos en aprovechar el inicio de un nuevo año para realizar el balance personal; quizás nos preocupamos más por llevar el automóvil al servicio técnico para dar cumplimiento al calendario de control.


Debe y haber

Si bien alguno de ustedes se podrá preguntar qué sentido tiene poner en blanco y negro lo realizado en un año, cuando bien sabemos que por obra de los imprevistos y de las contingencias resulta cada vez más difícil poder cumplir con nuestros objetivos, deseos o expectativas, pero no por ello deberíamos llegar a resignarnos o a claudicar en el intento. ¿Por qué? Porque se trata nada más ni nada menos que de nuestra vida, de lo que nos hemos propuesto hacer en función de la misión y de la vocación elegida, no sólo para cumplimentarla, sino también para contribuir con la evolución de la humanidad, por más pequeño que consideremos sea nuestro aporte; recordemos, al respecto, que no estamos solos en el planeta Tierra.

Convengamos que al ser humano le resulta “más fácil” realizar el balance para la organización en donde trabaja, que el propio. Además, nos sentimos más “seguros” y nos predisponemos para estar en “función de”, que para indagarnos, cuestionarnos o “bucear” en nuestra interioridad acerca del sentido y razón de nuestra existencia.

Convengamos también que nadie se va a “morir” por no hacer su “puesta a punto” anual. Pero si tomamos consciencia que se trata de nuestra vida –que es única e irrepetible– y que hemos decidido “venir” a la Tierra para llevar a cabo una misión, el balance se constituye per se en nuestra mejor herramienta y “oportunidad” para no errar en el intento.

También importa en el Personal Branding

Lo anterior también repercute en el debe y el haber del Personal Branding. Por supuesto que no se trata, en absoluto, que uno deba convertirse en dependiente de “su” Personal Branding, porque éste es simplemente la “consecuencia” de nuestro obrar –en lo laboral y profesional –y de nuestro actuar– como persona y ser humano. De allí que también vale para todos aquellos que no se interesan en el Personal Branding, por la simple razón de ser portadores de un nombre y apellido.

Entonces, es muy probable que lo realizado o no en el año, sumado al “cómo” lo hemos hecho, termine impactando en la reputación e imagen que nuestros pares y la comunidad en general se fueron formando de nosotros. Y es aquí en donde radica el problema, porque si el debe es el que más influyó en el Personal Branding, no podemos metafóricamente hablando ir y borrar con una goma aquellas cosas que no hablan muy bien de uno.

En la medida que no tomemos consciencia de ello, entre otras razones por no haber realizado “mi” balance anual, seguramente que ese descuido lo terminaré pagando caro más adelante. ¿En qué sentido? Pues habrá más gente que no tendrá una buena imagen, concepto ni buena referencia acerca de “mi” obrar, tanto en lo personal como profesional.

Sabiéndolo anticipadamente –gracias a la revisión anual– uno podrá ir revirtiendo aquellos sucesos negativos del Personal Branding que “sorprendieron” a nuestros prójimos, para rectificarlos y obrar en consecuencia. Ello no deja de ser una valiosa experiencia y un buen aprendizaje, incluso para luego poder compartirlo con nuestros referentes más directos.

¡El portador de Tu Marca Personal no es un ser dependiente de la percepción que tienen sus destinatarios de él, pero en cambio sí opta por centrar toda su energía en el correcto obrar –que es consecuencia de su misión en la vid– rectificando sobre la marcha todo aquello que es capaz de omitir o llegar involuntariamente a cometer, como ser humano!
José Podestá

Crisis y Oportunidad

04 enero 2019 ·

Cuando estamos atravesando una crisis o en el opuesto hemos quedado posicionados ante una oportunidad, siempre es conveniente poder llegar a indagar el motivo de ello, por ejemplo:


- Observando cuáles fueron los condicionantes o los sucesos ocurridos en el contexto, sobre los cuales poco y nada uno puede hacer, por hallarse éstos fuera del alcance de nuestras posibilidades, o bien partiendo de uno mismo, sabiendo desde el vamos que por motivos de desidia, avaricia o responsabilidad, hemos llegado a ser artífices “plenos” de todo lo que ahora nos sucede.

- Meditando –dado que no poseemos aptitudes clarividentes– acerca de los impulsos y las circunstancias que anidan en el ADN de nuestra interioridad. Quizás les sorprenda a más de uno este tipo de “abordaje”, pero basta solamente con ver cómo la naturaleza y nuestra biología se van desarrollando y transformando a partir de los estímulos provenientes del universo. Al respecto, la gente de campo “sabe” muy bien en que momento conviene sembrar o cosechar, como así también en qué momento la madre va a dar nacimiento a su hijo.

En consecuencia, está en la voluntad personal el querer saber lo que nos está pasando y el por qué. Si bien la mayoría de nosotros no suele detenerse en ello y sigue adelante de la mejor manera posible, siempre conviene indagar en los motivos, no por una mera “curiosidad”, sino para “aprehender” de los errores o del significado-mensaje que “oculta” la oportunidad que nos ha tocado en suerte.

De esta forma nos aseguramos de ir transitando por la vida con una actitud más proactiva –no exenta de cierta curiosidad– por todo aquello que nos sucede, cualquiera sea su signo. Además, a uno le resultará útil para “comprender” el sentido que el suceso mismo tiene, de acuerdo a la etapa del septenio personal en que se encuentre, para obrar luego de la mejor manera posible.

Impacto en el Personal Branding

Como espejo terrestre del “quién soy”, el Personal Branding va sumando o “restando” los atributos de nuestro obrar, más allá de si el portador se ocupa o no de su desarrollo y posicionamiento. ¿Esto qué significa? Que siempre la persona irá dejando una “huella” en la Tierra y por ella será recordada, valorada o criticada, de acuerdo al valor, la calidad y la entrega amorosa que supo brindar a sus semejantes.

De allí que toda crisis o eventual oportunidad se va constituyendo en “hitos” que sobresalen de lo que uno ha venido realizando, más allá de cual sea su signo. Por ejemplo, consideremos el siguiente caso: Después de años de una exitosa performance como actor, esta persona se vio expuesta en los medios de comunicación, de un modo abrupto y “sorpresivo, ante la denuncia de reiterados acosos sexuales llevados a cabo en el pasado. A partir de ese momento y tal como si se tratara de un “castillo de naipes”, tuvo lugar el inmediato derrumbe de su reputación e imagen, a pesar que aún no mediara investigación ni sentencia judicial alguna que confirmaran dichas denuncias. Así, la noticia terminó alterando el humor y la simpatía que hasta ese momento gozaba el actor frente a sus pares, y en la opinión pública en general.

Para quien atraviesa esta situación, se trata de una crisis brutal por la repercusión local e internacional que alcanza el suceso en sí mismo, a tal punto que el damnificado puede llegar literalmente a vivenciar su “muerte civil”, debido a que todas las puertas se les cierran delante de él, sin posibilidad de poder acceder a un nuevo trabajo.

Dentro del ámbito de las organizaciones, la historia también nos señala el caso de exitosos directivos o dueños de empresas que, en el otoño de sus vidas y vaya uno a saber por qué motivos, llegaron a vaciar y destruir sus corporaciones, al tiempo que involucraron en su afán a renombrados estudios contables internacionales, jueces y políticos, para evitar su eventual “trascendencia” en la sociedad. Pero como se ha podido comprobar en más de una oportunidad, el “hilo” de la corrupción termina cortándose en el momento o lugar menos indicado.

Si bien estos dos ejemplos son típicos casos de crisis “autoinducidas” por sus propios autores, valen para tenerlos muy en cuenta. ¿Por qué? Porque el tiempo es un gran purificador de circunstancias, cualquiera sea el signo del suceso en sí. De allí que todo lo que uno vaya realizando a lo largo de su vida –más allá de su magnitud e importancia– terminará impactando de un modo positivo o negativo en “su” Personal Branding.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe muy bien las consecuencias que puede llegar a producir su obrar en la comunidad, en sus prójimos, motivo por el cual no suele dejar librado al azar aquellos impulsos que pudieran apartarlo, en algún momento de su vida, por las consecuencias nefastas e incluso de “oportunidad” que poco y nada tienen que ver, en definitiva, con su misión!
José Podestá

Vocación y Trabajo

30 diciembre 2018 ·

Cada época cultural ha demandado tareas que surgieron como una necesidad específica. Prueba de ello es lo que estamos viendo en la actualidad, a partir del impulso de los inventos y la tecnología que se viene registrando en múltiples sectores, al tiempo que van modificándose la forma de hacer las cosas.


Sin embargo no sucede lo mismo a la hora de tener que elegirse una carrera universitaria. Si uno observa lo que “eligen” los jóvenes para poder posicionarse en el ámbito laboral y profesional en el mediano plazo, siguen teniendo “demanda” las carreras que eligieron sus abuelos y sus padres, como ser: abogacía, medicina, psicología, contador, administrador de empresas, etc. Por supuesto que la sociedad necesita y necesitará seguir recurriendo a estos servicios profesionales enunciados como ejemplos, pero seguramente que no en la sobre cantidad de egresados que se desprenden de las estadísticas actuales.

Momento de decisión

Uno de los errores que se viene reiterando en el tiempo proviene del estudiante que, lamentablemente, no se ha ocupado por tener en claro aspectos tales como:

- Qué espera de mí la comunidad a futuro. Aquí la respuesta surgirá una vez que haya indagado, en su interior, cuál es su misión en la vida.

- Qué vocación es la que me permitirá conectarme con el impulso de darle sentido a mi vida, al orientarme hacia un determinado tipo de carrera laboral o profesional.

Es justo reconocer que estos interrogantes no son fáciles de responder. ¿Por qué? Porque demandan un “trabajo” interior que deberíamos haber llegado a vislumbrar a mediados del 3er septenio de vida, es decir, alrededor de los diez y siete años de edad.

Con justa razón alguien podrá decir que el joven no está “maduro” a esa edad para tener en claro lo que se acaba de insinuar. Pero en absoluto ello justifica el no haberlo hecho, porque es a esa edad cuando uno ha finalizado la escuela secundaria y “necesariamente”, hay que predisponerse a trabajar y eventualmente, estudiar un oficio o una carrera universitaria. Además, si no tenemos al menos en claro algún tipo de inclinación hacia una vocación, nos expondremos a sumar “experiencias” vía el método de prueba y error, hasta que en algún momento aflore finalmente aquello que debíamos hacer.

Entonces, de lo que se trata es evitar el tener que “optar” por trabajos-profesiones que en definitiva no son los más indicados para el momento histórico en que el joven debe realizarse. Al respecto resulta muy llamativo que en el momento actual –caracterizado por la ausencia de oferta laboral– un país como Alemania haya tenido que “salir” a buscar trabajadores calificados no tradicionales en otros países, por carecerlos en el mercado interno.

De allí que el joven no debiera dejar de percibir los impulsos que se vislumbran en su entorno para obrar en consecuencia, en vez de optar por una inercia que lo pueda apartar de “su” camino de desarrollo profesional.

Hace más de veinte años ocurrió en los Estados Unidos un suceso “revelador”. Los jóvenes adultos de 18-30 años rechazaron la invitación que el periódico “The Chicago Tribune” les hiciera llegar para suscribirse a la edición dominical impresa, mientras en la semana disfrutaban con la lectura de la versión gratuita “RedEye”, perteneciente a la misma editorial. Como los directivos no lograban “entender” el motivo-razón del rechazo, hicieron una encuesta, la que arrojó una contundente “enseñanza”: “¡Ese es el periódico que leen mis padres”! 

Si el ejemplo anterior lo extrapolamos con el tema vocación y trabajo que hoy nos convoca, también vale que los jóvenes asuman una decisión “madura” en tal sentido. ¿De qué manera? Observando qué actividades, profesiones o impulsos están latentes en el entorno y en la “época” en que les ha tocado transitar en la vida, para obrar en consecuencia. En la medida que ello ocurra, comenzaría a perder peso y relevancia la sobreoferta de profesiones “clásicas” y de trabajos de poco valor agregado que hoy, lamentablemente, no ayudan al ser humano en “su” plena realización.

¡El portador de Tu Marca Personal pudo llegar a percibir que lo suyo era y es lo que, en definitiva, viene llevando a cabo como vocación a través de las sucesivas etapas de su vida!
José Podestá

El Tiempo Ganado

23 diciembre 2018 ·

Por lo general, cuando por la noche uno realiza la retrospectiva del día, nos llevamos la sorpresa de cuán poco hicimos realmente. En ese momento tratamos de indagar el por qué y recién nos “descomprimimos” cuando tomamos conocimiento que el problema no estuvo en uno, sino en los imprevistos del contexto; el management se refiere a ello como las variables incontrolables.


También ocurre con cierta frecuencia en las reuniones de trabajo. A pesar de existir un temario y estar estipulado el horario de finalización, no siempre se cumple. ¿Por qué? Porque como seres humanos necesitamos interactuar y consensuar en pos de la mejor solución, la que no siempre es realmente la que uno aspiraba o pretendía arribar. Es muy probable que el día de mañana los robots lo logren, gracias a la “frialdad” que los caracteriza.

La culpa no suma, resiente

Si uno “cree” que por criticar, discutir y echar culpas logrará cambiar la situación, no sólo se equivoca sino que, sin darse cuenta, termina siendo parte del problema. Pero también es cierto que si aspiramos ser competentes en lo nuestro, debemos arbitrar todos los medios a nuestro alcance para crear las condiciones que nos permitan arribar a las soluciones “posibles”. No a las perfectas, por lo menos mientras como seres humanos nos ocupemos de ello.

Entonces, uno se podrá preguntar cómo hago para ganarle al tiempo metafóricamente hablando. Muy simple: intentando hacer las cosas paso-a-paso, sabiendo que siempre habrá imprevistos sobre la marcha. En la medida que prestemos atención a ello, en lugar de lamentarnos o maldecir, seguramente que hasta podremos llegar a capitalizar algún aprendizaje.

El arte de la negociación

Más allá de lo que nos puedan enseñar los profesionales en negociación, empíricamente vamos por la vida haciendo uso de ella. Así, no sólo logramos poder avanzar con nuestro proyecto laboral y profesional, sino también adaptarnos mejor a las circunstancias. Además, llegaremos a “descubrir” que hay tiempos o momentos en donde nuestras propuestas o intensiones pueden fluir casi de un modo natural, sin habernos propuesto nada para que ello ocurra; y que lo opuesto también se da. De allí la sana necesidad de llegar a predisponernos, de la mejor manera posible, frente a ambas realidades.

Si bien hay especialistas que sostienen que el ser humano se nueve u opera en la vida como si fuera un “vendedor”, lo cierto es que en el día-a-día lo venimos haciendo en la modalidad de negociador. El ejemplo del niño que recurre a dicho “arte” toda vez que aspira lograr algo de sus padres –aunque más no sea una golosina– vale para darnos cuenta de ello y emplearlo en la forma y momentos adecuados.

Estas consecuencias se proyectan incluso en el Personal Branding. ¿Cómo? A partir de los logros –y también de los desaciertos– que uno vaya sumando a lo largo de la vida. Al respecto, tengamos en cuenta que el Personal Branding es, esencialmente, el reservorio de nuestra actividad y de la reputación e imagen que de ella se van formando nuestros prójimos y la comunidad en general. Se trata de un lento proceso de sedimentación de resultados y soluciones que son vistas, por sus destinatarios, como contribuciones dignas de ser tenidas en cuenta. Pero cuidado porque también repercuten los aportes nefastos, como los que producen todos aquellos seres a los que poco y nada les interesa el bien común.

Mientras el tiempo ganado “suma” en un Personal Branding con sentido, el tiempo perdido “resta” toda vez que el portador comete las atrocidades que cada uno de ustedes se puede llegar a imaginar; la historia y la realidad misma “hablan” también de estos personajes.

¡El portador de Tu Marca Personal puede identificarse tanto con el recto obrar –principal razón de todos aquellos que aspiran dotar de un buen sentido a sus vidas– como al accionar nefasto en contra de la humanidad, por el cual esta persona ha sido “comisionada” para llevarla adelante, en esta vida, de acuerdo a lo establecido en “su” misión!
José Podestá

Anticiparse Para Qué

16 diciembre 2018 ·

A veces uno se encuentra con alguna persona que, por distintos motivos o circunstancias, “sufre” por mantenerse a la vanguardia de sus cosas. Por ejemplo, “su” proyecto personal, conservar el mejor promedio, la mejor calificación en la organización, brindar la primera respuesta,…


Tal vez quien no haya pasado en algún momento de su vida por esta experiencia, seguramente que le costará comprender este tipo de comportamiento. Pero lo cierto es que se trata de “impulsos” interiores que se presentan muchas veces de un modo espontáneo y que, lamentablemente, no “aflojan” en su intensidad hasta que el “damnificado” obre en consecuencia. Por supuesto, en el opuesto están todos aquellos que aguardan o prefieren mantenerse en un bajo perfil.

Competidores consuetudinarios

En el estadio inferior de los anticipadores se encuentran los que no pueden vivir si no están en “competencia” con alguien, a tal punto de necesitar “escuchar,” una vez que lograron el propósito, el reconocimiento de sus pares o amigos.

Por supuesto que en el mundo exterior no existe ninguna ley o decreto que establezca o imponga esta tipo de conducta. Entonces, ¿a qué se debe el motivo? Lamentablemente y en la mayoría de los casos, a autoexigencias propias originadas, quizás, en alguna problemática de índole emocional o de baja autoestima.

Esta introducción relacional tiene, como propósito, invitarlos a reflexionar toda vez que se encuentren expuestos en el plano laboral y profesional. ¿Por qué?

- Porque se trata de un “fenómeno” que es mucho más frecuente hoy en día que tiempo atrás.

- Suele estar latente o presente en el ámbito en donde trabajamos y mantenemos vínculos laborales o profesionales.

- Produce un estado de estrés, de crispación en el grupo, incluso cuando quien lo padece e irradia es el superior inmediato; no siempre las organizaciones se “ocupan” de brindar una pronta solución a los empleados.

- Atenta contra el mismo portador del Personal Branding.

- Nada tiene que ver con la actitud “proactiva” que se espera ejerzan las personas en el ámbito laboral o profesional.

- Tampoco tiene que ver con el concepto del “ser competitivo” que algunas organizaciones demandan de sus empleados, equivocadamente. Lo que sí deberían de “ocuparse” es que el personal sea “competente” en lo suyo.

- No hemos venido a la vida para estar en “modo competencia”, sino para ser verdaderos hacedores de un aporte personal que sea incluso de valor o de mejora para la humanidad.

Objeto de confusión

Todo el mal entendido surge por la tendencia generalizada que tienen algunas organizaciones e instituciones con relación a las personas. Todavía hay muchas que consideran más “redituable” reducir al ser humano al estado de “cosa-objeto”, para luego maximizar el retorno del beneficio que desde ese enfoque puedan llegar a capitalizar. Es decir, aplican a la persona la misma “fórmula” que utilizan para los proyectos de inversión que, por supuesto, éstos sí tienen que ver con el objeto-cosa del negocio.

Pero por suerte el ser humano no es un robot ni un “tonto” como aún se lo creen todos aquellos que lo asimilan a la categoría de “recurso humano”. Prueba de ello es el giro de valoración que hoy vienen asumiendo las organizaciones, ante la carencia de personas competentes –no competitivas– que les permitan hacer realidad sus proyectos.

Justamente las organizaciones que valoran a la persona ya no se jactan por tener a los que “padecen” el mal de anticipación. Más bien, lo ven como individuos a los que pueden llegar a “sanar” –porque cuentan con otras capacidades– mediante el soporte terapéutico y el nivel adecuado de contención que necesitan para poder llevar adelante la responsabilidad asignada.

El “anticipador” cuenta hoy con otro “amortiguador” de valor que la mayoría de las organizaciones propician y estimulan; tiene que ver con el trabajo grupal heterogéneo en donde se comparten desafíos, logros y eventuales fracasos dentro de un proceso armónico de aprendizaje y colaboración.

¡El portador de Tu Marca Personal, si bien también pudo haber sido un anticipador en algún momento de su vida, tiene en claro que para llegar al objetivo de su misión necesitará ir 
interactuando y “consensuando”, a lo largo de su biografía, no sólo en lo personal sino también en pos de las necesidades de sus prójimos!
José Podestá

La Misión del Personal Branding

09 diciembre 2018 ·

Así como la misión personal demanda partir de un análisis de introspección tal que nos permita llegar a darnos cuenta del para qué hemos venido a la Tierra y hacer qué, lo mismo vale preguntarse, “honestamente,” acerca del sentido aspiracional que el Personal Branding pudiera llegar a tener en nuestra biografía.


A diferencia de lo que sucedía en la antigüedad, quizás por tratarse de un tiempo cultural en donde había interés por conocer el sentido de la vida, en la actualidad no ocurre lo mismo. En el hogar no suele ser un tema frecuente de conversación, ni de reflexión o de simple “curiosidad”, para dilucidar el motivo-razón de nuestra existencia. Por lo general se esquiva partir del quién soy, pero sí concentrarnos en algo que nos parezca mucho más concreto y “real”, como ser el aquí estoy.

De allí que las cuestiones referidas a la individualidad y sus circunstancias, se las asume como temas que uno debiera resolverlo con “su” terapeuta. Pero ocurre que éste nada sabe acerca del motivo y el sentido de nuestra presencia en el mundo, por tratarse de un “misterio” que se encuentra plenamente “resguardado” en el ADN de cada ser humano.

Quién soy

Para saber “algo” de uno mismo se necesita que nos pongamos a pensar y reflexionar en ello. Todos, sin excepción, cuando llegamos a la Tierra traemos muchas disposiciones y talentos para desarrollar. ¿Esto qué nos dice? Que tenemos intenciones en cuanto a lo que queremos realizar –como el caso del niño que “sorprende” a sus padres con alguna cualidad sobresaliente o bien manifestándoles, con énfasis, lo que aspira ser en la vida. Pero si no hemos sido tan explícitos como el niño prodigio, no hay porqué preocuparse, dado que nuestra intención la iremos desplegando a nuestro “ritmo” hasta que, en un momento, la sentimos como nuestra misión.

También traemos impulsos que nos llevan en la vida al encuentro de ciertas personas e incluso a trabajar en determinada organización o profesión. Nada es “casual”. Todo tiene su razón de ser y hace a un “equilibrio” que no está en nosotros determinarlo. De esto tampoco se habla.

Lo importante es saber, al menos, que nuestras aptitudes o talentos, en la medida que se ejerciten, que se lleven a la práctica, se van transformando en habilidades. Esas habilidades, sumadas a nuestro estilo de hacer las cosas y del sentido que le damos a las mismas, luego pasarán a tener un rol significativo en el Personal Branding; con el tiempo iremos despertando el “interés” de nuestros semejantes, dando origen a eventuales oportunidades.

Hacia dónde voy

En esta pregunta hay más “seguidores” que en el quién soy. Básicamente, son todos aquellos que se “saltearon” de indagar el sentido de sus vidas, entre otras cosas, por los siguientes motivos:

- Evitar interiorizarse de su misión en la vida, anteponiendo “racionalizaciones” que aluden a su desconocimiento, el no saber cómo hacerlo, o directamente porque no les importa y ni tienen voluntad para ello.

- Prefieren concentrase directamente en la “realidad” exterior y a partir de allí poder detectar alguna oportunidad vinculada con la “visión”, es decir, imaginando cómo me veo haciendo qué cosa dentro de cinco o diez años. Entonces, a partir de ello elaboran un plan para ir avanzando, paso-a-paso, hasta el logro del objetivo, para luego volver a reformularse una nueva “visión”; de esta forma intentan avanzar en la vida.

Por supuesto que la “realidad” no deja de ser un disparador motivante para entrar en acción. En la medida que nuestras decisiones guarden relación con la vocación y filosofía de vida, el obrar ha de tener un sentido y posterior impacto en la misión del Personal Branding.

Pero si la “visión” no está anclada en la misión personal, uno está expuesto a que no siempre lo que se está haciendo o se proyecta realizar, es lo que tiene sentido, incluso para la misión del Personal Branding. ¿Por qué? Porque la “visión”, si bien vincula con el hacer o la voluntad, si carece del pensar la misión no necesariamente será garantía de lo que realmente se tendría que haber hecho. Esto se ve con frecuencia en aquellas personas que se sienten abatidas, disconformes o incompletas con lo que vienen haciendo en la vida, a pesar del dinero ganado, del éxito alcanzado o el poder que detentan.

Personal Branding residual

La misión del Personal Branding, atento a los dos interrogantes ya mencionados, dependerá de la importancia y valoración dispensada por “su” portador. ¿En qué sentido?:

- La misión privilegia el largo plazo, de allí que la identidad y reputación derivada de la imagen es resultado de un proceso sistémico que su portador va construyendo y sedimentando con su obrar en el tiempo. Además, tiene el beneficio que el Personal Branding continúe “vigente” más allá de la existencia física del portador; se torna en atemporal, residual y referencial para las nuevas generaciones.

- La “visión” aplicada al desarrollo personal condiciona al portador a la variabilidad del factor éxito; tengamos aquí en cuenta que en el mundo exterior todo se mide en función de los “resultados” alcanzados. En la medida que vaya logrando los objetivos que se van consolidando en el tiempo, irá contribuyendo con ello al desarrollo y posicionamiento de “mi” Personal Branding. Lo que nunca te quedará en claro es saber si ello fue lo que, realmente, estaba previsto que debías hacer en tu vida.

¡El portador de Tu Marca Personal debe ser plenamente consciente de su misión en la vida, como así también del sentido que su obrar tiene para sus prójimos y para el desarrollo de la humanidad!
José Podestá

 

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