El Valor de la Reputación

15 julio 2018 ·

Hasta ahora no ha sido tan frecuente, pero nada garantiza que no se torne en habitual. Me estoy refiriendo a la “búsqueda o incitación” a la que suelen recurrir un ejecutivo o directivo para intentar ser “despedido” por la organización. ¿Con qué objetivos? Por ejemplo:


- Cobrar una importante suma de dinero en concepto de indemnización, a partir de la cantidad de años de permanencia en la empresa.

- Utilizar ese dinero con finalidades alternativas, como ser el establecimiento de un emprendimiento, aplicarlo a un año sabático o realizar estudios en el exterior.

Los antecedentes suman

Cuando se trata del desarrollo del Personal Branding o de una carrera laboral-profesional, uno debería ser cuidadoso con las formas. ¿Por qué? Porque en ello se juega la reputación e imagen de la persona.

Seguramente que a más de uno de ustedes les llamaría la atención saber que un amigo o un colega está llevando a cabo una estrategia tendiente al despido laboral. Por más que esa persona “crea” o “diga” que nunca más piensa trabajar en relación de dependencia, ello seguramente no llegará a ser necesariamente definitivo en el transcurso de su vida. Los recurrentes cambios del contexto, sumados a su velocidad, además de generar turbulencias e incertidumbre, en absoluto garantizan que uno pueda decir que nunca más volverá a trabajar en relación de dependencia, salvo que haya optado por un cambio radical de su vocación, cosa que tampoco es tan frecuente.

Si no olvidamos este condicionante, lo más sensato cuando uno no desea permanecer más en la organización, es “negociar” la salida en buenos términos. Y si ello no fuera viable, porque no es política de la organización, entonces resta en ese caso marcharse por su cuenta. Al fin y al cabo, si uno lo hace es porque le resulta “funcional” con la etapa en la que se encuentra atravesando con su plan o proyecto personal.

De esta forma, lo que uno busca es dejar buenos “hitos” en el camino por donde se está transitando. Por el contrario, si uno fuerza o asume conductas “adolescentes” para llegar a provocar el despido, una vez logrado el mismo se deberá ser plenamente consciente que “nunca más” podrá incluir a esa empresa en su biografía laboral, porque se expondrá a que informen de un modo negativo sobre la performance y la forma en que se retiró de la organización; hasta podrían comentar el caso a través de la red social corporativa.

Estamos en tránsito

Así como es muy conveniente disponer de un plan de trabajo afín con el desarrollo y posicionamiento del Personal Branding, el plan también es clave para poder ir transitando en tiempo y forma la carrera laboral y profesional.

Si la situación relatada la vemos en perspectiva, seguramente que en nuestro devenir nos ha tocado estar en organizaciones del primer nivel, otras no tanto e incluso en algunas que clasifican dentro de las “tóxicas”. Esto siempre fue y será así, porque cuando necesariamente tenemos que interactuar y convivir con nuestros prójimos, no siempre se logrará la “empatía” ni el poder llevar a cabo la mejor práctica de “inteligencia emocional” –no porque uno no lo haya intentado– sino porque la contraparte está en una posición radical e incluso de confrontación permanente.

En consecuencia y gracias al plan-proyecto personal, uno podrá llegar a discernir, con mayor precisión, a partir de qué momento conviene “migrar” de esa organización. Porque, al fin y al cabo nos encontramos siempre en tránsito, brindando un servicio laboral-profesional a “plazo fijo”, es decir, hasta el momento en que la experiencia capitalizada nos indique que ya ha llegado el momento de partir.

Qué conviene hacer

En este momento rescato la cita que dice que “cada uno es dueño de su propio destino”, porque nos vincula con el tema en cuestión. En la vida vamos transitando distintas etapas y desafíos que, además de ponernos a prueba, sirven para nuestro desarrollo personal. Si bien uno no disfruta con los problemas y las experiencias tóxicas, no por ello vamos a poder evitarlas totalmente, motivo por el cual deberíamos tener la predisposición y apertura de capitalizarlos como tales; en definitiva, son pruebas-desafíos a resolver.

Lo importante es tener la capacidad de estar preparado para ello, no descontrolarnos ni mucho menos forzar al mencionado “despido”, porque en definitiva de lo que se trata es de preservar también nuestra identidad –el nombre y apellido– por su estrecho vínculo con el Personal Branding.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que la “calidad” de su obrar será la resultante de su reputación, como así también del posterior reconocimiento y valoración que sus prójimos habrán de tributarle!
José Podestá

Un Caso Histórico

08 julio 2018 ·

Hay personas que consideran muy útil leer biografías de individuos que se destacaron en lo que hicieron, además de haber tributado beneficios para sus prójimos. Es por ello que me pareció interesante “rescatar” el trabajo y legado de un ser humano que, a pesar de su humildad y “bajo perfil”, llegó a ser reconocido hasta con el Premio Nobel de la Paz.


Albert Schweitzer [1875-1965]

Dado que en la Web hay bastante información sobre la personalidad de Albert Schweitzer, directamente me voy a concentrar en los aspectos centrales que fueron determinantes para el desarrollo y posicionamiento de su Personal Branding, sabiendo que en su época no se tenía conocimiento ni información de ello.

Este teólogo, filósofo, médico y musicólogo alemán, posteriormente nacionalizado francés, hizo destacados aportes en cada una de sus especialidades.

- En lo teológico, se lo considera el fundador de la “Escatología Realizada” –alude al destino del hombre y del universo– además de haber sido vicario de la iglesia de San Nicolás de Estrasburgo y encargado del seminario de teología en dicha ciudad. Sus libros “En búsqueda del Jesús histórico” [1906] y “El misticismo de Pablo Apóstol” [1930] fueron relevantes para la comunidad de su época.

- En lo filosófico, su mayor contribución a la humanidad fue su ética sobre la “Reverencia por la Vida”; consideraba que el respeto por la vida es el principio más elevado. En tal sentido, estaba en línea con el pensamiento del escritor y novelista ruso León Tolstói, que como recordarán, ha sido el autor de célebres libros como “La Guerra y la Paz” y “Ana Karénina”, entre muchos otros.
El respeto por la vida, como resultado de la contemplación de la propia voluntad de vivir, conduce al individuo a vivir al servicio de la gente y de cada criatura viviente. Tal como lo vengo reiterando, se trata de uno de los desafíos-compromisos que siempre deberá tener en cuenta el portador de Tu Marca Personal.

- Como médico, pasó la mayor parte de su vida en la localidad africana de Lambaréné, en Gabón. Al recibirse de médico y cirujano en 1913, se trasladó con su esposa a ese país para establecer un hospital –inicialmente con sus ahorros– cerca de una misión que aún existe en la actualidad. No sólo atendió a millares de pacientes, sino que tomó a su cargo el cuidado de centenares de leprosos, además de tratar a muchas víctimas del mal africano conocido como enfermedad del sueño; es producida por la picadura de la mosca “tsetsé”, oriunda de África. Toda la actividad que Schweitzer desplegó como filósofo de la cultura y la ética, le permitió recaudar fondos para ampliación del hospital y su mantenimiento.

- Como músico, fue un notable organista y constructor de órganos. Se interesó y especializó en la música de Bach, por la valoración de las intenciones religiosas presentes en dicha obra. Fue autor del libro “Johann Sebastian Bach, el Músico Poeta”, que tuvo gran difusión y consideración hasta nuestros días. Sus grabaciones están disponibles en CD y también en YouTube, incluido videos con sus testimonios.

Reconocimiento

Por su compromiso con los prójimos y la loable tarea humanista desarrollada en África, Albert Schweitzer obtuvo diversas distinciones, entre las que se destacaron:

- El Premio Goethe, en 1928

- La Legión de Honor, en 1948

- El Premio Nobel de la Paz, en 1952 Hasta el año 1958 estuvo dictando conferencias acerca de las consecuencias negativas del armamentismo y las pruebas nucleares. Ello le valió el apodo de “Apóstol de la Paz”.

Frases

Entre las frases más destacadas, que sirven incluso para ser tenidas en cuenta por quienes se interesen en el Personal Branding, figuran:

° Ejemplo es liderazgo.

° Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma.

° Desde una ingenua simplicidad se llega a la más profunda sencillez.

° El hombre es un animal inteligente que se comporta como un imbécil.

° El gran secreto del éxito es pasar por la vida como si nunca se hubiera conseguido nada.

° El verdadero valor de un hombre no se encuentra en el hombre mismo, sino en los colores y texturas que cobran vida en otros.

Fallecimiento

Albert Schweitzer murió a la edad de 90 años, en su propia clínica de Lambaréné. Ese día los tambores transmitieron en la selva el siguiente mensaje: “el doctor blanco ha muerto”.

Conclusión

Como podemos apreciar, la trayectoria-legado de Albert Schweitzer no sólo ha sido estupenda, sino también “motivadora” acerca de cómo uno debería llevar adelante su misión y vocación en la vida. Por supuesto que los problemas e imprevistos siempre estuvieron al acecho. Tengamos en cuenta que a esta persona le tocó vivir en tiempos de la 1ª y la 2ª Guerra Mundial y por ello haber llegado a estar preso, conjuntamente con su esposa, por ser ciudadanos alemanes en territorio francés; luego estuvieron confinados durante varios años en su casa.

Si bien ya han pasado más de cincuenta años de su partida, su obra continúa vigente en escuelas, institutos y residencias, en varios países.

Todo esto nos dice que a partir del trabajo entusiasta y responsable que cada uno desarrolle a través de la vocación que hace al sentido de su misión en la vida, logrará el reconocimiento y estima de las generaciones futuras. Además, no se requiere para ello ser una persona súper dotada ni un genio, pero sí el estar convencido y persuadido que lo suyo está en hacer y brindar aquello que como impulso parte desde el interior de su ser.

¡El portador de Tu Marca Personal asume compromisos y desafíos que van más allá del hacer simplemente muy bien las cosas!
José Podestá

Arquetipo del Personal Branding

01 julio 2018 ·

Seguramente que la mayoría hemos escuchado en más de una oportunidad la expresión arquetipo, sin que por ello tengamos muy en claro a que refiere. Si nos guiamos por el diccionario de la Real Academia Española/RAE, alude a toda “representación que se considera modelo de cualquier manifestación de la realidad”.


Sin embargo, en esta oportunidad mi intención es ir un poco más allá de lo aparente.

Lo invisible en lo visible

Cuando uno agrega al concepto-nombre lo que vemos o escuchamos –en nuestro caso, Personal Branding– en realidad deberíamos estar yendo más allá de la experiencia de los sentidos, que sólo nos muestran la apariencia exterior de las cosas. Sin embargo, no tomamos plena consciencia de ello a raíz del ritmo o “vértigo” de la vida diaria a la que estamos expuestos.

Esa íntima relación del hombre con el entorno ha sido objeto de análisis por diversos autores. Por ejemplo, en el caso del poeta y científico alemán Goethe, le ocupó casi toda su vida como investigador. Gracias a ello pudo, finalmente, penetrar con la conciencia en la esfera que está más allá de la naturaleza visible. ¿De qué manera? Descubriendo la “planta arquetipo”, es decir, la realidad espiritual existente detrás de todas las plantas y que, en última instancia, son las imágenes visibles de ese arquetipo las que terminan siendo percibidas por nuestros sentidos.

Quizás alguno de ustedes les llame la atención el hecho que las plantas tengan “espíritu”. Efectivamente, no sólo las plantas: las piedras, también. Pero este no es el tema al que me voy a referir.

Algo parecido existe en otro nivel. Como seres humanos también tenemos un arquetipo en común. El mismo está referido al ser espiritual superior que, de acuerdo a las respectivas creencias, es el que se hace imagen arquetípica toda vez que meditamos, comulgamos o nos concentramos en ella.

Cómo actúa en el Personal Branding

Lo que habitualmente percibimos y nos impacta en el portador de Tu Marca Personal, no tiene nada que ver con su “apariencia visible”. La forma de cómo se viste, habla, lidera un equipo o goza de un merecido reconocimiento profesional –tanto de sus pares como de la comunidad académica– hace en realidad al “packaging”, para utilizar una expresión técnica de marketing, es decir, a su “envoltura” exterior.  Si bien todo ello suma para el desarrollo y el posicionamiento del Personal Branding, poco y nada nos dice del ser “anímico-espiritual” que anida en él y por supuesto también en los prójimos con los que se vincula, interactúa y convive a lo largo de su vida.

Entonces, así como existe la “planta arquetipo” ya mencionada, también está el Personal Branding arquetipo que se proyecta y está “latente” en cada uno de nosotros.

El rol de la vocación

Ya en otras oportunidades me he referido al concepto de vocación, el que para nada tiene que ver con la elección de aquel trabajo o profesión que uno considera por el mero hecho de ser el de mejor retribución.

Entonces, la vocación no se agota en la elección de un trabajo-carrera, sino que es la “resultante” de lo que estoy llamado a ser, en función de mi misión en la vida. ¿Esto qué significa? Que no hemos venido a la Tierra para hacer simplemente lo que a cada uno se le ocurre, sino para dar respuesta a lo que nos “duele del mundo”, es decir, al llamado de aquella actividad o profesión que el mundo nos hace e invita a trabajar, ésta nos vincula también con nuestro destino.

En la medida que tomamos consciencia de ello, el trabajo-profesión que expresa mi vocación, pasará a ser un “ritual”. ¿En qué sentido? Por el hecho de constituirme en la “llama” puesta al servicio del mundo, de mis prójimos, asumiendo el rol que me  corresponda, ya sea como artesano, médico, piloto, ingeniero, agricultor, contador o gerente.

El estudio terciario, universitario o de posgrado hace a nuestra “formación” y tiene un mayor valor esperado que su simple enunciado en un CV. Quizás ustedes conozcan personas que se “ocupan” en “coleccionar títulos” que nunca llevarán a la acción. Más aún, incluso ni les interesa lo que han estudiado, pero lo hicieron porque “creen” que con ello han de tener mejores oportunidades de ser tenidos en cuenta en una eventual búsqueda laboral.

Lo mencionado, como podrán darse cuenta, es la antítesis del Personal Branding arquetipo, por más que a algunos les pueda llegar a dar un buen resultado en el corto plazo.

El trabajo-profesión asumido como vocación –por lo que ello implica– le demandará a la persona su “consagración” en la vida, es decir: ¡El bautismo de fuego! Por tanto, en la medida que lo entendamos así, estaremos “trabajando” para este mundo y a favor de los prójimos que necesitan y “valoran” de nuestra entrega. El resultado de ello, lo invisible de nuestro quehacer, es lo que hace al “arquetipo individual” que, en definitiva, caracteriza al Personal Branding.

Así es como luego nos termina impactando en el tiempo y en la historia lo realizado por aquellos seres humanos que han sido identificados, post el bautismo de fuego, por la “llama personal” que caracterizó el trabajo-vocación realizado y que en definitiva ha sido en respuesta a su misión de vida.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que está motivado en hacer aquellas cosas que fundamentalmente respondan, a lo largo de su vida, a los llamados del mundo en que le ha tocado vivir!
José Podestá

Sentido y Personal Branding

24 junio 2018 ·

El contexto en donde trabajamos o ejercemos la profesión nos expone, hoy más que nunca, a quedar vinculados a situaciones conflictivas, no deseadas, y de la que por lo general somos ajenas. Ello no deja de ser un problema, porque nuestra identidad en el mundo de las relaciones está centrada en el nombre y apellido, es decir, en lo que constituye el soporte estructural del Personal Branding.


Por supuesto que no necesariamente se producirá un eventual conflicto con nuestra identidad, en la medida en que las mismas circunstancias expliciten que nuestra presencia ha sido meramente marginal. Sin embargo, podrá tornarse compleja cuando, por ejemplo:

- Estuvimos trabajando en una organización que pasó a estar expuesta, en lo local e internacional, a un caso de corrupción.

- Transcendió que el acoso sexual era una práctica oculta, pero frecuente.

- Desapareció imprevistamente del mercado, por vaciamiento.

La moral no es un juego

Mientras la transgresión a las normas es otro dato de la realidad, la moral no es una cuestión abstracta. De que actuemos moralmente depende hasta nuestra supervivencia; es tan esencial como la confianza, el respeto, la gratitud, la justicia o la moderación.

Quizás alguno de ustedes considere que con la moral no se puede llegar a fin de mes ni generar la mayoría de los negocios. Es cierto, pero también lo son las consecuencias que a diario observamos, por el simple hecho de no tenerla en cuenta ni se practicarla.

Si bien cada uno cuida y preserva lo suyo, no es posible desarrollar el Personal Branding de forma aislada, porque en esencia, no somos autosuficientes. Necesitamos de los “otros”, de la comunidad. Por tanto, para “sobrevivir” y proyectar nuestra identidad, necesitamos actuar moralmente.

Los valores morales y las decisiones que día a día tomamos basándonos en ellos, no son instintivos, innatos, ni producto del azar. La práctica de los valores –además de ayudarnos porque “hablan” de uno mismo– es muy necesaria. ¿Por qué? Porque desde el momento en que el aprendizaje fundamental en nuestro desarrollo se da por “imitación” –algo que ya hacíamos de pequeños– luego se va actualizando con nuevas ideas y experiencias. De esta forma se transmite y sin darnos cuenta, terminamos entre todos construyendo la cultura.

En el opuesto, cuando el egoísmo, el individualismo exacerbado, la descalificación, la prepotencia, la ausencia de respeto, la mentira, el ventajismo y la estafa se convierten en prácticas cotidianas y se “naturalizan”, se termina cometiendo mucho más que una transgresión. De allí que llegamos a percibir –tal como también viene ocurriendo con el deterioro que el ser humano produce en el medio ambiente– que estamos poniendo en riesgo toda la herencia que se vino construyendo para que, en nuestra época, sigamos siendo agentes morales.

Esto qué nos dice

La realidad y sus circunstancias nos anticipan que los portadores del Personal Branding pueden ser buenas o malas personas.

El que opta por lo inmoral, poco le importa quizás lo que los “otros” piensen o digan de él. ¿Por qué? Porque se encuentra sumamente concentrado en lo suyo –que por lo general lo hace muy bien– tratando de sacar el máximo rédito posible a su favor, sin importarle en absoluto las consecuencias que todo ello pudiera tener para sus prójimos.

En la acera opuesta están todos aquellos que hacen lo que hacen, a partir de un motivo o razón existencial. Además, les importa que el obrar sea responsable y solidario, por la sencilla razón que los une y motiva valores mayoritariamente compartidos.

Detrás del accionar de estas dos tipologías de Personal Branding hay un destino que subyace latente y que, en definitiva, nos moviliza hacia el logro de los objetivos, proyectos y metas propuestas. En ninguno de los dos casos se busca competir entre sí, por la sencilla razón de la ausencia de sentido que ello tiene; recordemos que el desarrollo y el posicionamiento que cada uno detenta con el Personal Branding, está dado por la percepción que los “pares”, la comunidad o la sociedad en general valoran del obrar expresado a través de su vocación.

¡El portador de Tu Marca Personal intenta cumplimentar y aplicar los valores morales en su trabajo o profesión, no por sentirse “obligado” a ello, sino por el hecho de estar persuadido que esa es la forma para respetarse y valorar también a sus semejantes!
José Podestá

Carrera Profesional y Personal Branding

17 junio 2018 ·

Uno puede estar trabajando en una organización o brindando un servicio profesional, pero no por ello estar satisfecho con lo que se hace. Más aún, hay quienes tienen un hobby y sienten que eso es realmente lo que les gusta hacer, pero no les da para poder vivir ni mantener a una familia. Frente a ello: ¿Qué se hace?


Partiendo de la vocación

En algún momento una alta mayoría, en la que me incluyo, estuvo trabajando o haciendo algo que no era de su entera satisfacción. Pero aquí no está el problema, sobre todo cuando uno tiene la necesidad de generar ingresos para cubrir sus gastos y responsabilidades. Lo importante es tenerlo en cuenta e ir arbitrando, en paralelo, la búsqueda de una solución que guarde relación con lo que a uno realmente lo motive o sienta que debería hacer, porque es lo que su voz interior se lo viene diciendo o “recordando”.

Lo mismo vale para aquellos que se encuentran estudiando una carrera universitaria, que tampoco es de su agrado. Aquí uno se podrá preguntar: ¿Para qué la elegí? ¿Para qué estoy perdiendo el tiempo? Seguramente que no existe una respuesta única, sino la combinación de varias circunstancias que los llevó a tomar una decisión incorrecta.

En ambos casos y si uno es consciente de ello, ya tiene acotado el cincuenta por ciento del problema. Resta ahora ponerse a la búsqueda de la mejor solución, la que sin lugar a dudas estará circunscripta en la vocación que le permita llevar a cabo la misión de su destino en la vida.

En la medida en que uno logre “alinear” la vocación con la misión, estará posibilitando el paulatino desarrollo de su Personal Branding. ¿Por qué? Porque…

- Habrá delimitado el terreno en el que desea trabajar o ejercer la profesión, y con ello poder enfocarse en la construcción de su identidad profesional.

- Se produce una mutua influencia entre la persona y su ámbito laboral-profesional.

Por otra parte, al poner en claro los objetivos las personas pueden pensar sobre sí mismas, tomando también distancia para encontrar sentido en lo que hacen. Esta “acción reflexiva”  es resultado de la interacción del individuo con su entorno laboral, además de potenciar el valor de la evolución, el desarrollo y el descubrimiento a partir de la experiencia.

En el opuesto, la “acción irreflexiva” funciona como una actitud elusiva, en donde el peso de la responsabilidad nos lleva a:

1. No pensar en el “por qué hacemos lo que hacemos”.

2. Realizar un diagnóstico incorrecto –por ejemplo, en la carrera laboral-profesional.

3. Responder o actuar muchas veces en forma “automática” a los desafíos que debemos afrontar.

Asimismo, la reflexión sin acción inmoviliza y hasta es conducente a que la persona lleve a cabo un análisis interminable, que luego culmina demorando o postergando los pasos concretos que se deberían dar. Cuando la reflexión es paralizante puede esconder una falta de compromiso con la acción, hecho fundamental en toda carrera laboral-profesional.

Volviendo al tema de la identidad profesional, tengamos en cuenta que va cambiando en la medida del desarrollo personal y laboral, para luego verse reflejada en el Personal Branding. En consecuencia, la identidad profesional refiere a un concepto puente –porque corresponde al doble dominio de la persona y el trabajo-profesión– y dinámico –porque se va transformando de acuerdo con el desarrollo y maduración de la persona o los cambios en los roles que desempeña.

La estrategia adecuada

El cambio de trabajo-empresa es especialmente conveniente cuando uno no comparte la cultura de la organización, el ambiente-clima de trabajo o no brinda perspectivas acordes con el plan de la carrera laboral-profesional. Por supuesto que hoy en día no es frecuente que una persona permanezca en la misma empresa a lo largo de su carrera, pero sí lo era en el pasado; hubo casos de empleados que ingresaron en el puesto de cadete y llegaron con el tiempo a ser excelentes CEO o gerente general.

No obstante, los cambios laborales parecieran ser buenos hasta cierto punto para la carrera, pero llega un momento en que el profesional necesita estabilizarse para comenzar a focalizar sus metas hacia aquellos puestos de relevancia que le resulte “funcional” con los objetivos de su plan personal. Como podrá inferirse, no estoy aludiendo al plan que la empresa “tiene pensado” para el empleado, sino al diseñado por el propio individuo.

En cuanto al nivel aspiracional dentro de la organización, los requerimientos básicos a tenerse en cuenta, son:

- Área divisional o de dirección media. Requiere que el profesional se vaya desarrollando desde su actual posición inferior, sumando conocimientos en áreas diversas hasta alcanzar un sólido expertise. En su desempeño logrará generar un mayor o menor impacto entre sus pares, en función del estilo que le imprima a la gestión; aquí ya se encuentra su Personal Branding en acción.

- Dirección Top. Se llega a la cima a partir de una carrera consolidada en donde las “habilidades blandas” –empatía, inteligencia emocional, capacidad de liderazgo– sean un factor clave, como así también la impronta personal –el estilo, coraje, principios morales, perseverancia,…

Un dato a ser tenido muy en cuenta y que no debería soslayarse tiene que ver con el contexto y la velocidad del cambio. ¿En qué sentido? Simplemente con el estar preparado de verse “sorprendido” con el despido, ya sea a raíz de una crisis o por “movimientos” internos. Lamentablemente se trata de un suceso que ha pasado a ser bastante frecuente en la actualidad, como así también el nivel de rotación llevado a cabo tanto por el empleado como por el ejecutivo.

En la medida que la persona haya sido consecuente con “su” plan de carrera laboral-profesional, estará enriqueciendo su Personal Branding de tal forma que éste comenzará a “hablar por él”, convirtiéndose así en el “otro”, es decir, en su mejor aliado para afrontar las crisis imprevistas o bien en el “doble” que se va consolidando en las etapas del camino que viene transitando.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que necesariamente deberá enfrentar imprevistos, asumir cambios o bien generarlos, no sólo en pos de su carrera profesional sino también por la repercusión que todo ello pudiera tener en sus prójimos!
José Podestá

Atrapado Con Salida

10 junio 2018 ·

Algunas personas consideran que en lo laboral-profesional se encuentran ante una realidad a la que no le ven alternativa ni solución de salida. Es el caso de aquellos que han quedado expuestos al “techo de cristal” o bien dependen de un jefe que les dificulta el desarrollo del proyecto personal. Pero ante el reclamo que hacen por ello, suelen ser habitualmente “retenidos” con atractivas promesas.


Qué es lo más conveniente

Todo cambio o decisión personal de importancia conlleva una serie de dudas e incertidumbres. Y no está mal que así sea, sobre todo cuando la misma tiene que ver con el “plan de carrera”. Además no a todos les resulta fácil el tener que asumir riesgos, especialmente cuando las condiciones del contexto no son las más propicias.

El hecho que algunas personas no tengan inconvenientes en hacerlo, tiene más que ver con su tipología de personalidad y carácter. Y si a alguno le llega a ir mal, no se repliega ni frustra por ello, sino que sigue intentándolo hasta lograr el objetivo.

Frente a esta realidad, está el otro gran porcentaje de personas a las que también por su tipología de personalidad y carácter, les cuesta “decidirse” por el cambio. Pero cuidado, no por ello necesariamente deberán tener que resignarse frente a las restricciones provenientes de la organización o de terceros.

Por otra parte, la solución no siempre proviene del exterior. ¿En qué sentido? Siempre que uno quede expuesto ante una crisis, es necesario y oportuno formularse y responder algunas preguntas centrales, como ser:

- ¿Lo que me ha sucedido es un “llamado de atención” –por ejemplo, que por allí no está el camino que debo seguir recorriendo en esta etapa de mi vida– o bien es una situación coyuntural, fruto de los errores económicos cometidos por la dirigencia gobernante?

- ¿Lo que vengo haciendo o intentando hacer responde a la misión de aquello que “realmente” debo concretar en la vida?

- ¿El cambio que aspiro realizar es funcional con la etapa biográfica en la que me encuentro actualmente?

- ¿Estoy convencido que es ésta mi vocación, expresada en la profesión que ejerzo o en la carrera laboral que deseo llevar a cabo?

Una vez que uno tiene en claro en dónde “está parado” frente a su circunstancia existencial, seguramente que podrá asumir o generar el cambio en línea con su proyecto de vida. Incluso, para las personas que les cuesta tomar la decisión, ya no les resultará tan difícil el poder llevarla a cabo, porque ahora cuentan con las “certezas” que emanan de su voz interior.

Así es como vamos descubriendo que nuestro desarrollo personal, profesional y social se compone de una serie de actitudes y decisiones que vamos tomando frente a las diferentes etapas de la vida. Por tanto, no es algo que podemos ni debemos depositar en otras personas u organizaciones, por la sencilla razón que éstos nada tienen que ver con nuestro destino.

En consecuencia, no se trata de quedarnos estancados en un trabajo o profesión que no nos gusta, ni mucho menos en una vida que no nos hace felices.

Las decisiones del pasado no se pueden cambiar

Te puedes llegar a quedar “atrapado sin salida” con las decisiones del pasado que te han llevado a la situación actual. Pero como lo que cuenta es el presente y el futuro, tienes la oportunidad de tomar las “riendas de tu vida” y hacerte cargo de tu destino; recuerda que esta responsabilidad jamás deberás “cederla” a nadie. A partir de allí, todo lo que hagas o no terminará también incidiendo en el desarrollo de tu Personal Branding.

Tampoco tiene sentido el vanagloriarse por las cosas fabulosas realizadas en el pasado, porque tal como lo dicen los chicos: ¡Ya fueron! Básicamente son hitos de un tiempo existencial, cultural y biográfico acordes con el espíritu de esa época que, por cierto, ya no es el mismo de la actualidad.

El futuro no se puede adivinar

Quizás por ello no sea tan creíble la “bola de cristal” ni la “adivina” que dice ver e interpretar el futuro. Pero sí lo podemos comenzar a “visualizar” a partir de la información y de las tendencias que emanan del presente; de nuevo, estamos ante un trabajo personal que es fundamental para la planificación de las competencias que deberemos adquirir para poder avanzar, satisfactoriamente, en “nuestro” camino.

Pero en este camino –que es el conducente hacia el logro de nuestra misión– no deberemos de olvidarnos de los prójimos. ¿Por qué? Porque en esta vida también estamos “en función de”, es decir, destinando gran parte de nuestros frutos para el beneficio y la participación de nuestros semejantes. De allí que no deberíamos dejar de lado la práctica de la creación colaborativa, porque gracias a ella vamos a poder crear y hacer crecer bienes comunes, con la participación de otras personas.

¡El portador de Tu Marca Personal es valorado y reconocido no sólo por lo bien que hace lo suyo, sino por el sentido y el beneficio que todo ello tiene para la comunidad en general!
José Podestá

Más Que Impacto, Huella

03 junio 2018 ·


Toda trayectoria va dejando una señal en el camino. Le sucede al ser humano pero también a las cosas; un barco que surca los mares, un avión que vemos en el cielo, una carreta en tiempos de nuestros antepasados.

Creemos en lo que vemos

En la presente sociedad regida por las imágenes, tenemos la tendencia a creer en la evidencia de lo que perciben nuestros ojos. De allí el conocido eslogan: “Las apariencias cuentan”. Pero... ¡cuidado! No es tan así, porque a lo que vemos le estamos agregando –sin darnos cuenta– los pensamientos y los preconceptos que tenemos de ello. Con lo cual estamos siempre ante una realidad a “medias”. Aquí vale entones el refrán que nos advierte acerca del engaño de las apariencias.

Si dudamos de ello, aquí van unos ejemplos:

- Una camarera excesivamente maquillada en un bar localizado en un suburbio.

- Un plomero o fontanero que se presenta a trabajar con un traje de Armani.

- Un médico cirujano que ingresa en el hospital con un “look” punk.

Si bien son ejemplos bien desopilantes, muchas veces nos encontramos con personas –incluso en las selectoras de empleos– que brindan de entrada una apariencia de “rechazo”, con lo cual no logran satisfacer las expectativas visuales.

En el otro extremo podemos encontrarnos con personas que son realmente brillantes, pero que sin embargo no logran ser exitosas en su carrera. Lo que muchas de estas personas suelen tener en común es que no han comprendido el grado en el cual su estilo personal es un factor determinante de su valor percibido –no necesariamente su valor real– sea en la organización en donde se desempeñan o en su ámbito profesional. Concretamente, han omitido hacer visible sus valores profesionales a través de su estilo personal; irradian un Personal Branding “subdesarrollado”.

Si este fuera tu caso, además de ser competente en lo que haces, debes también ocuparte de la “calidad” de la huella o marca que vas dejando en tu obrar.

No se trata de “marketing aplicado”

En la mayoría de los libros que se ocupan del Personal Branding –incluso a nivel de especialistas y consultores– existe la “obsesión” de trasladar o replicar algunas de las variables del “marketing mix” en quienes están interesados en el posicionamiento y el desarrollo de Tu Marca Personal.

Si eres un lector frecuente de este blog, habrás descubierto que no es nuestro caso. ¿Por qué? Porque como individuos únicos e irrepetibles, estamos sujetos a “condicionamientos” que tienen que ver con la misión y el destino asociados a nuestra existencia y biografía, motivo por el cual no se trata de “pintar y copiar” sobre la persona algunas de las herramientas que han sido desarrolladas para la comercialización de bienes y servicios.

Todo ser humano debiera tener un proyecto vinculado con el qué y el para qué está en la Tierra; la aludida misión. Esto es lo primero que uno debe preguntarse y responder con total sinceridad, porque nos permitirá tener en claro que no todos debemos ser, por ejemplo, un héroe mediático, un súper millonario o un profesional “estrella”. Quizás lo concreto es que deba ser una persona de bajo perfil que lleva adelante un oficio, con profunda dedicación y entrega.

Esto ya nos dice también que el Personal Branding no es un “don” exclusivo y reservado para la gente famosa que hoy podemos ver en nuestro derredor. También vale para todos aquellos que, aparentemente, no son tan “exitosos” pero que, sin embargo, están dejando una huella significativa en beneficio de sus prójimos.

Como puedes ver, aquí no hay marketing alguno, sino un compromiso de entrega en aquello a lo que cada uno ha sido llamado. No hay impacto ni sorpresa “planificada”, tal como un marketer logra al implementar y capitalizar una campaña publicitaria acorde con el target o público objetivo.

Tampoco necesitas trabajar la “visibilidad” de tu persona, porque lo que construye el Personal Branding en el tiempo no es el impacto, sino la “huella que vas dejando en la percepción de tus pares, en la comunidad y llegado el momento, en la historia. Al respecto, ninguno de los seres humanos que recordamos por sus aportes lo hicieron a través del marketing –simplemente porque no existía– sino gracias a la vocación, a la entrega y el coraje que caracterizó el obrar en sus vidas.

¡El portador de Tu Marca Personal es un entusiasta del proyecto que diariamente lleva a cabo, porque responde al sentir que anida, emana y vibra desde su ser interior!
José Podestá

 

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