Mostrando entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas

Vocación y Trabajo

30 diciembre 2018 ·

Cada época cultural ha demandado tareas que surgieron como una necesidad específica. Prueba de ello es lo que estamos viendo en la actualidad, a partir del impulso de los inventos y la tecnología que se viene registrando en múltiples sectores, al tiempo que van modificándose la forma de hacer las cosas.


Sin embargo no sucede lo mismo a la hora de tener que elegirse una carrera universitaria. Si uno observa lo que “eligen” los jóvenes para poder posicionarse en el ámbito laboral y profesional en el mediano plazo, siguen teniendo “demanda” las carreras que eligieron sus abuelos y sus padres, como ser: abogacía, medicina, psicología, contador, administrador de empresas, etc. Por supuesto que la sociedad necesita y necesitará seguir recurriendo a estos servicios profesionales enunciados como ejemplos, pero seguramente que no en la sobre cantidad de egresados que se desprenden de las estadísticas actuales.

Momento de decisión

Uno de los errores que se viene reiterando en el tiempo proviene del estudiante que, lamentablemente, no se ha ocupado por tener en claro aspectos tales como:

- Qué espera de mí la comunidad a futuro. Aquí la respuesta surgirá una vez que haya indagado, en su interior, cuál es su misión en la vida.

- Qué vocación es la que me permitirá conectarme con el impulso de darle sentido a mi vida, al orientarme hacia un determinado tipo de carrera laboral o profesional.

Es justo reconocer que estos interrogantes no son fáciles de responder. ¿Por qué? Porque demandan un “trabajo” interior que deberíamos haber llegado a vislumbrar a mediados del 3er septenio de vida, es decir, alrededor de los diez y siete años de edad.

Con justa razón alguien podrá decir que el joven no está “maduro” a esa edad para tener en claro lo que se acaba de insinuar. Pero en absoluto ello justifica el no haberlo hecho, porque es a esa edad cuando uno ha finalizado la escuela secundaria y “necesariamente”, hay que predisponerse a trabajar y eventualmente, estudiar un oficio o una carrera universitaria. Además, si no tenemos al menos en claro algún tipo de inclinación hacia una vocación, nos expondremos a sumar “experiencias” vía el método de prueba y error, hasta que en algún momento aflore finalmente aquello que debíamos hacer.

Entonces, de lo que se trata es evitar el tener que “optar” por trabajos-profesiones que en definitiva no son los más indicados para el momento histórico en que el joven debe realizarse. Al respecto resulta muy llamativo que en el momento actual –caracterizado por la ausencia de oferta laboral– un país como Alemania haya tenido que “salir” a buscar trabajadores calificados no tradicionales en otros países, por carecerlos en el mercado interno.

De allí que el joven no debiera dejar de percibir los impulsos que se vislumbran en su entorno para obrar en consecuencia, en vez de optar por una inercia que lo pueda apartar de “su” camino de desarrollo profesional.

Hace más de veinte años ocurrió en los Estados Unidos un suceso “revelador”. Los jóvenes adultos de 18-30 años rechazaron la invitación que el periódico “The Chicago Tribune” les hiciera llegar para suscribirse a la edición dominical impresa, mientras en la semana disfrutaban con la lectura de la versión gratuita “RedEye”, perteneciente a la misma editorial. Como los directivos no lograban “entender” el motivo-razón del rechazo, hicieron una encuesta, la que arrojó una contundente “enseñanza”: “¡Ese es el periódico que leen mis padres”! 

Si el ejemplo anterior lo extrapolamos con el tema vocación y trabajo que hoy nos convoca, también vale que los jóvenes asuman una decisión “madura” en tal sentido. ¿De qué manera? Observando qué actividades, profesiones o impulsos están latentes en el entorno y en la “época” en que les ha tocado transitar en la vida, para obrar en consecuencia. En la medida que ello ocurra, comenzaría a perder peso y relevancia la sobreoferta de profesiones “clásicas” y de trabajos de poco valor agregado que hoy, lamentablemente, no ayudan al ser humano en “su” plena realización.

¡El portador de Tu Marca Personal pudo llegar a percibir que lo suyo era y es lo que, en definitiva, viene llevando a cabo como vocación a través de las sucesivas etapas de su vida!
José Podestá

Tiranía del Momento

25 noviembre 2018 ·

La aceleración del cambio de la que tanto se habla, no está exenta de resguardos y advertencias. De allí que cuando nos proponemos sumar conocimientos, sea el joven en una carrera de grado o el adulto en un posgrado, no estamos siendo correspondidos por la institución-universidad con la solución académica adecuada. ¿Por qué? Para ello conviene recordar que la misión de la educación, desde que los antiguos la articularon con el nombre de paideia, era, es y probablemente seguirá siendo la preparación de los recién llegados para vivir en la sociedad que les ha tocado.


Pero la vida del “ahora” a la que está expuesto el consumidor ávido de experiencias nuevas –también el estudiante, cualquiera sea su edad– la razón de “apresurarse” en sus cosas no tiene que ver con el impulso por adquirir y sedimentar conocimientos, sino por descartar, sustituir y “pintar-copiar”.

Diluvio de información

El factor tiranía del momento que trabaja al unísono es el “diluvio de información”. Esto debería alertar al decano de la universidad para que disponga de un plan de asignaturas actualizado –lo ideal sería anticipatorio– en lugar de la oferta obsoleta que poco motiva y forma al estudiante, porque al momento de egresar se encuentra que no está en “sintonía” con lo que tiene que aplicar en su trabajo o profesión. Sin embargo, la realidad es otra para la oferta universitaria, porque frente a la competencia reinante se tiende a priorizar, como objetivo, el “atraer clientes” –léase estudiantes– poniendo los esfuerzos en el reconocimiento de la marca-universidad, el beneficio de proximidad y el posicionamiento destacado en el ranking anual competitivo, tanto local como regional.

Así, la tiranía del momento termina involucrando también a las personas. Porque el mundo externo espera que la universidad prepare al estudiante para la vida, en lugar de terminar “eyectándolo” de conocimientos desprovistos de sentido.

Lo que ocurre aquí es que la universidad, que se supone sigue una lógica de pensamiento deliberado, creatividad pausada y existencia equilibrada, hoy en día se ve obligada –tal como ocurre con los productos de consumo– a transformarse en una organización que “debe” reaccionar rápidamente a las fluctuaciones del mercado, como así también a los cambios en la opinión pública y el entorno. De allí que no debiera sorprendernos la presencia del “profesor empresario”, como reflejo lógico y natural del estado actual de la universidad.

Todo esto sirve, entonces, como un “alerta” para que los interesados en el Personal Branding lo asuman y tengan en cuenta. Porque:

- El conocimiento académico y el de aplicación laboral-profesional se encuentran desfasados de la realidad demandante.

- Como habitantes de la modernidad líquida hemos devenido en un “erudito nómada o itinerante” que necesita de la autoformación y del aprendizaje continuo, especialmente a la hora de cambiar de trabajo o de buscar nuevas tareas.

- El plan de carrera laboral y profesional necesita incorporar, en la “mochila”, las herramientas personales que cada uno considere fundamentales para el logro de su misión en la vida.

- En el hoy el desarrollo de la profesión está en la diferenciación, en la especialidad. Entonces, para llegar a ser reconocido y valorado como tal, se necesitará disponer tanto del conocimiento actualizado como de la habilidad en la gestión. Ello hace a la necesidad de la evolución, la que no debiera quedar meramente “anclada” en lo personal, sino también con la mirada y la contribución puesta al servicio de la transformación del mundo. Al respecto, tengamos en cuenta que lo que más sobra en la actualidad es el egoísmo, el individualismo.

- El ser humano es consciente sólo de algunos efectos que su trabajo y profesión tienen sobre su propia alma, pero nada sabe acerca de todo el entrelazado y la razón de ser de su actividad en el mundo, y de lo que luego allí acontece.

- Si bien sólo algunos seres humanos fueron “llamados” para realizar algo trascendental para la humanidad –vemos al respecto cómo se desprenden del resto en lo que hacen y cómo lo hacen– ello no nos excluye ni invalida, en absoluto, para llevar a cabo nuestra respectiva misión.

- No deberíamos preocuparnos si el mundo nos exige, cada vez más, que seamos referentes de la vocación que llevamos a cabo, por más específica que ésta sea. Nos ha tocado nacer y vivir en un país y zona determinada, porque se espera que desde allí seamos protagonistas del destino y de las circunstancias derivadas del entorno y de nuestros prójimos.

- Es bueno que sepamos que hace escasamente cien años atrás, los seres humanos estaban mucho más inmersos en su profesión con respecto a lo que es hoy en día; sabemos de ello porque llegamos a percibirlo en nuestros abuelos o bien porque algún familiar nos lo contó. En la actualidad, por el contrario, predominan en algunos el desgano porque sienten no tener otra cosa que “su” profesión. Pero cuidado, porque los maestros, escritores, sacerdotes e incluso los orientadores vocacionales que nos hablan sobre el tipo, carácter y elección de una profesión, son los que menos perciben la problemática que ofrece la vida para la profesión en los tiempos que corren.

- La aceleración del cambio, sumada a la tiranía del momento, nos crea la “ilusión” que el mundo puede, gracias al desarrollo unilateral, alcanzar el progreso y el bienestar por sí solo. De la misma manera como las profesiones “mecanizan” al ser humano hoy en día, éste necesita en la misma intensidad del polo complementario que llene su ser interior con aquello que lo acerque a la interioridad de sus prójimos, independientemente de cual haya sido su especialización.

- Darnos cuenta de ello nos permitirá que a partir de la profesión y “mecanización”, seamos nuevamente creativos para trabajar compensatoriamente desde impulsos totalmente distintos a lo conocido, lo que redundará en una mayor cercanía e involucramiento con nuestros prójimos. Así estaríamos produciendo un quiebre al impulso que lamentablemente todos tenemos en común, desde nuestra profesión y especialización, por “querer” ganar lo máximo posible, sin percibir que ello es lo que a todos luego nos termina igualando.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que si bien la profesión y especialización es lo que nos pide el desarrollo objetivo del mundo, los lleva a cabo con plena consciencia, porque con ello está contribuyendo no sólo al desarrollo de la totalidad, sino también con la evolución de la humanidad!
José Podestá

El Trabajo Será Otro

19 agosto 2018 ·

Si bien nuestros abuelos y padres tuvieron permanencia en el ejercicio de la vocación y profesión elegida, ello es y será prácticamente imposible en el hoy y ni que hablar en el futuro. No porque uno se haya equivocado al pensar y sentir “su” vocación, sino porque las circunstancias de la época vienen generando cambios y transformaciones estructurales y culturales como jamás se haya visto.


Esto para nada implica estresarse ni angustiarse, pero sí estar muy atentos a las tendencias disruptivas que ya están merodeando alrededor de uno. Lo que sí es un dato frecuente y tranquilizador de la realidad, es que nada de lo nuevo supone necesariamente un cambio drástico, sino más bien paulatino y de reacomodamiento. Esto nos da tiempo para “repensar” lo que estamos haciendo en la actualidad, para poder ver en qué medida estaremos “obligados” a cambiar de oficio o profesión, o bien “reformular” el enfoque y el sentido del mismo.

El robot es lo de menos

Si un robot es creado para tocar el piano ello no significa, en absoluto, el tener que disponernos a abandonar la vocación de pianista. ¿Por qué? Porque el robot carece de “alma” y de la impronta expresiva que se necesita para plasmarla en la interpretación y ejecución. El hecho que cuente con una “técnica” estupenda de ejecución y que tenga el “don” de no errar una nota, ello no es una condición necesaria de superación humana, por la sencilla razón que nunca podrá “mostrarse” sensible para establecer una comunicación directa e íntima con la audiencia, justamente por “carecer” de calor humano.

Seguramente que alguno de ustedes ya sabe que los robots pueden llegar a reemplazar al conserje de un hotel o al dependiente que en la cocina elabora una hamburguesa. Tanto en estos ejemplos como en otros, también vale el comentario anterior. Para hacer cosas que necesitan las personas, la “maquina” o el “robot” no alcanza. En cambio son de una gran ayuda en una línea de producción e incluso en una cirugía de alta precisión, ya que a ellos no les ha de “temblar” el pulso, justamente porque no son “humanos”.

Sí es cierto que la automatización se hará cargo de las tareas “repetitivas” y de bajo valor agregado. Y no está mal que así sea, porque de esta forma permitirá liberar a esas personas para capacitarse y dedicarse a otros trabajos más gratificantes y “humanos”.

Por eso es que considero –tal como lo había advertido al comienzo– que es muy importante estar “atentos” al devenir de los cambios, para saber en qué momento me va a convenir dar un paso al costado, porque ya cuento con otra formación en la cual podré seguir plasmando la vocación elegida. Se trata de una decisión eminentemente personal e intransferible. ¿Ello qué significa? En la medida en que no lo asuma a tiempo y responsablemente, entonces sí pasaré a ser una “victima” del robot.

Cambio y oportunidad

Los chinos nos han enseñado que en toda crisis subyace la “oportunidad”. Prueba de ello son los nuevos oficios, trabajos y profesiones que han comenzado a desarrollarse a partir de la tecnología y la innovación. En la historia, en cada una de las revoluciones industriales, se generaron más trabajos de los que se destruyeron; recuerden cuando Henry Ford comenzó la producción a gran escala de automóviles, se crearon cientos de miles de empleos. Lo que sí va a cambiar es la naturaleza de muchos empleos, y lo que también es seguro es que los nuevos empleos van a ser de más calidad que los que desaparecerán.

Actualmente se vislumbra la necesidad de tener que contar con habilidades blandas, como ser la comunicación, la colaboración, la resolución de problemas, el servicio al cliente y la gestión. Paradójicamente, es algo que a los robots no les puede surgir con naturalidad.

También se van a metamorfosear las profesiones. Los que antes eran actuarios hoy son científicos de datos que se encargan de sistematizar las toneladas de información que recibe una plataforma, y a partir de allí delinear las estrategias. Los community managers –que seguramente muchos de ustedes conocen– llegaron con la explosión de las redes sociales, tal como está ocurriendo ahora con los desarrolladores de apps, debido al crecimiento exponencial de la telefonía celular. También surgieron los influencers que las marcas contratan por la atracción que despiertan en sus seguidores; la masificación de los videojuegos generó gamers y éstos generaron a los instructores de videojuegos.

Los diseñadores gráficos del ayer se orientan hoy hacia el diseño Web y 3D. También existen empleos vinculados a drones –pilotos, mecánicos, fotógrafos. El marketing digital, gracias al “growth hacking” –es  una forma distinta de ver y buscar cómo hacer crecer una empresa en un mercado, con el mínimo gasto de recursos posibles– pasó a ocupar un rol central en las organizaciones. En el área de personas ya se instaló el gerente de felicidad, para  promover y desarrollar el buen clima laboral. El medio ambiente dio lugar al gerente de sustentabilidad.

Si han escuchado algo sobre la “fiebre” del bitcoin, se ha disparado la búsqueda laboral de expertos en blockchain para asesorar inversores y plataformas; también con un excelente nivel de aplicación en la logística en general y en la cadena de suministro en particular.

¿Y en el Personal Branding?

Por supuesto que también existen hoy nuevas oportunidades en la mayoría de las áreas tradicionales, las que demandarán una mayor capacitación en todos aquellos que deseen ser parte activa del cambio. Piensen que los chicos que están empezando la escuela han de trabajar, cuando se gradúen, en empleos y profesiones que seguramente no existen actualmente.

De allí que el Personal Branding ayudará a mostrarse como parte activa del cambio. ¿Por qué? Porque su titular necesitará ir dotando a su identidad personal de nuevos contenidos heterogéneos, debido a las transformaciones e impulsos que necesitará ir brindando a las tareas que va llevando a cabo, siempre en línea con su vocación.

¡El portador de Tu Marca Personal deberá aprender a “gestionarla” ante  a la multiplicidad de tareas que caracterizarán su desarrollo biográfico, tanto en lo laboral, profesional como social!
José Podestá

Los Recursos Humanos en Su Recta Final

27 agosto 2017 ·

Parece ser que los directivos se están dando cuenta de su error conceptual. La palabra recursos humanos no expresa ni refiere en absoluto al trabajador, sino más bien a su estado de “cosificación”. Tampoco es una expresión relativamente nueva. Al contrario, el término recursos humanos fue acuñado en el año 1893 por el economista norteamericano John Commons. De esta forma, se impuso a principios del siglo XX de la mano del paradigma que establecieron Henry Ford y Frederick Taylor.

Lamentablemente hasta el presente, se ha venido considerando al empleado como un activo más, ya sea que se trate de un obrero, un administrativo o un ejecutivo. Por ser un “recurso”, vale asimilarlo a la categoría de capital, materias primas, objeto o cosa.

Paradójicamente, el ámbito universitario poco y nada hizo ni tampoco hace, desde lo académico, para sumar “conocimiento” que ayude a los directivos a darse cuenta del tremendo error conceptual. Más aún, no dudan un instante en “bautizar” a toda carrera afín con el área de personal con el título de “Licenciatura de Recursos Humanos”, Posgrado o Doctorado.

Cómic del relato

Si bien hoy en día algunos sucesos no dejan de ser inmediatamente ridiculizados en el formato de memes, resulta bien elocuente el siguiente relato sobre el tema en cuestión:

Un día Martha -directora de recursos humanos de una conocida empresa- muere y llega a las puertas del Paraíso. La recibe San Pedro, que, luego de darle la bienvenida, le explica: "Como no es habitual que alguien responsable de RR.HH. llegue hasta este punto, existe un proceso de ingreso especial que tendrás que cumplir. Es muy sencillo, sólo deberás pasar un día en el infierno y otro día en el cielo y luego elegir dónde vivirás durante la eternidad". Sin haber comprendido del todo por qué se le asignaba un procedimiento especial y a pesar de su preferencia inicial por el Edén, Martha aceptó las condiciones de ingreso. Sin más, el responsable de las llaves del cielo la guía hasta un ascensor directo al infierno.

Cuando desciende la sorpresa de la directora de RR.HH. es mayúscula. Al llegar al infierno un caddie la acompaña hasta el hoyo 1 de un campo de golf increíble. El pasto es de un verde pocas veces visto y el clima es perfecto para practicar el deporte que había servido de plataforma para su crecimiento profesional. En el hoyo 19 brinda con champán francés -de una cosecha agotada en la Tierra- y regresa al Paraíso para cumplir la segunda parte del proceso de admisión.

El día en el cielo también es maravilloso. Unos ángeles le enseñan a tocar el arpa mientras flota entre las nubes. A pesar de la altura, el aire es estimulante y puede disfrutar de una perspectiva de la Tierra como no había tenido jamás ni el más veterano de los astronautas. A pesar de todo, Martha extraña los cuidados greens y fairways del infierno. Al caer la noche San Pedro le pregunta cuál es su elección. Luego de titubear un instante contestó: "Aunque el cielo es divino, prefiero el infierno".

Cuando baja del ascensor por segunda vez se encuentra con un paisaje desolador: dónde estaba la cancha hay un baldío cubierto de basura, el calor es abrasador y el club house se había transformado en una horrible tapera. "No entiendo, ayer aquí había un campo de golf maravilloso y hoy me encuentro en este basurero...". "Ayer era el día de reclutamiento, hoy ya eres otro recurso humano de mi empresa", responde Lucifer.

Términos por venir

También resulta llamativo que a pesar de lo que se viene diciendo y escribiendo sobre el término recursos humanos, éste siga aún en vigencia a pesar del efecto negativo que produce a nivel de los empleados. Ello ha sido objeto de una reciente investigación a cargo de la encuestadora internacional Gallup, que permitió “descubrir” que sólo el trece por  ciento de los empleados a nivel mundial están comprometidos con las empresas para las que trabajan. ¿Será por ello que el responsable del área de recursos humanos no suele acceder, por lo general, al cargo de CEO?

Hasta tanto no se arribe a la expresión que mejor dignifique al trabajador, vamos a ir escuchando distintas expresiones, como ser:

- Director de personas, utilizado por la compañía Cisco.

- Operador de personas, en Google.

- División global de personas, en Walmart.

También se vienen empleando las de “gerencia de talento” y “gestión de personas”; quizás esta última llegue a ser la más adecuada y referencial para el sector.

Aquí lo importante es que no sólo los directivos tengan en claro que tanto recursos humanos como capital humano, son expresiones que en sí mismas descalifican, sino que también las personas que trabajan en la organización lo rechazan por sentirlo así. En la medida que esto no ocurra, seguirá ensanchándose la brecha o “grieta” que, lamentablemente, viene separando a los directivos y su gente.

Personal Branding exento

Debido a la miopía que ha caracterizado a los responsables del área de recursos humanos, durante décadas el empleado ha quedado “sometido” al arbitrio de un sinnúmero de disposiciones y normativas “castradoras”, de todo tipo, con las consecuencias negativas que luego ello produce en los resultados e imagen de la organización.

Dentro de este concepto no han tenido cabida aquellos empleados que aspiraban y desean llevar a cabo su plan de carrera laboral y profesional en la organización, ni mucho menos los que pretendían con su buen desempeño ir construyendo y desarrollando su Personal Branding.

El resultado de ello es bien conocido, porque se viene reflejando a diario en la migración de los “mejores” empleados que para nada están dispuestos a quedar encuadrados bajo el común denominador de “iguales y promedios”. Para que ello no ocurra, los directivos del área de recursos humanos han desarrollado un plan de incentivo “especial” para “retener talentos”. Pero ello, además de ser una respuesta reactiva, sigue desconocimiento los principios de dignidad y de libertad de las personas, máxime cuando éstas se las considera un objeto-cosa. Además, una vez que el empleado está dispuesto a irse, porque ya ha dicho “basta”, no hay “retención” que por lo general logre frenarlo en su decisión.

Decimos que el Personal Branding está exento de este tipo de castración y manipulación, porque tiene que ver con la actitud y el desempeño responsable que lleva a cabo el individuo, y que es parte de su misión y vocación en la vida. Entonces, en la medida que la organización no lo perciba ni respete, se verá limitada y cada vez más focalizada hacia el rebaño de los “mediocres promedios”, es decir, los “recursos humanos” que ha sabido retener y conservar.

 ¡El portador de Tu Marca Persona es consciente que su proyecto tiene un sentido de trascendencia profesional y social, que va mucho más allá del emprendimiento u organización en la que circunstancialmente se encuentra trabajando!

José Podestá

El Pensar Activo

05 marzo 2017 ·

Con el avance de la ciencia en general y de la neurociencia en particular, se está logrando un sólido posicionamiento del cerebro para la comprensión de un sinnúmero de funciones en el cuerpo humano: ¡Enhorabuena!

Sin embargo, no deja de ser un “misterio” el rol que tiene la función del pensar, no sólo por su complejidad intrínseca, sino también porque no tiene nada que ver con lo orgánico en sí; no es la materia la que piensa. Así como suele decirse que las compañías vinculadas directamente con la sociedad de la información –Microsoft, Google, YouTube, Facebook, Twitter,...– prácticamente nada tienen que ver con lo tangible, lo mismo ocurre con las ideas, la creatividad y por supuesto, el pensar. Al respecto, los directores creativos publicitarios suelen decir que pertenecen a la “industria del aire”, más allá que luego veamos o escuchemos el resultado creativo expresado en los spots publicitarios.

El sesgo intelectual

Hasta el siglo IV de nuestra era –el punto de inflexión fue en el año 333– prevalecía la conciencia que establecía que el pensamiento humano no es elaborado por el cerebro, sino mediante una revelación, ya sea que el individuo la recibiera directamente o indirectamente a través de otras personas, con base en la confianza. Por tanto, no existía la “idea terminante” que hoy domina por igual a académicos y no académicos, acerca que los pensamientos son algo que uno mismo elabora en el propio cerebro.

¿Y por qué es así? Porque al ser humano lo instan “a creer” que la ciencia es la que va brindando las respuestas lógicas, objetivas, en su devenir. ¿Ustedes están de acuerdo con ello? ¿La ciencia, por basarse exclusivamente en lo “evidente” y “lógico”, nunca se equivoca? Si fuéramos sinceros con uno mismo, no lo afirmaríamos rotundamente. Más aún, frente a una enfermedad específica no es la primera vez que un médico “honesto” reconozca que la ciencia llegó hasta aquí, y deje en libertad de acción al paciente para que éste, luego de consultar a terceras personas –a la medicina alternativa o incluso a un chamán– alcance la sanación definitiva.

¿Esto que nos aclara? Que la ciencia material, al quedarse muchas veces “enredada” en sus propios principios, termina demostrando a todos aquellos que avanzan por otros caminos, que tampoco están errados en su pensar y hacer. Lo que ocurre es que la lógica de los científicos y su intelectualismo riguroso los lleva, muchas veces, a terminar “presos de su propio cerebro”, al que lo fueron alimentando y “condicionando” con sus “razones lógicas”.

Con esto para nada estoy subestimando a la ciencia. Al contrario, es fundamental y necesaria para la humanidad. Lo que ocurre es que a raíz del sesgo racional instalado en Occidente a partir del siglo XV y exacerbado por la ciencia en los últimos dos siglos, se ha venido profundizando en la mayoría de las personas el “pensar pasivo”, es decir, meramente “intelectual”.

Si nos remitimos al ámbito de las organizaciones, éstas siempre han valorado tener en sus dotaciones empleados “lógicos”, omitiendo al “creativo” para así no tener que correr “riesgos innecesarios” provenientes de aquellas personas que luego se las pasan haciendo cuestionamientos generales, y lo que es peor, llegando a producir una eventual disrupción con respecto a las normas “lógicas” y predecibles vigentes.

Sin embargo, esa cultura de orden racional e intelectual –referido en este caso a todo aquello que es fruto de la mente, del cerebro físico– no es lo que esperan ni necesitan las organizaciones que vienen marcando tendencias y nuevos rumbos en la sociedad. ¿Se imaginan que empresas innovadoras como Amazon, Google, Nike, Netflix, Apple,… puedan hacer lo que hacen con personas que piensan con “la mente”?

Entonces, el desafío para todos aquellos que hasta ahora se jactan de ser “cerebrales”, lógicos y previsibles, es evolucionar del pensar pasivo e intelectual al pensar activo. Para ello, es necesario movilizar el pensar ingresando en el proceso del pensamiento. ¿Cómo? Migrando del pensamiento cerebral y necrótico –en el que el corazón no participa– hacia el pensar activo que está latente en nuestro interior. Concretamente, en nuestra alma, que por ser “intangible” e imposible de poder ser “domada”, disciplinada y sometida a un riguroso proceso lógico-racional, decididamente la ciencia no la tiene en cuenta; más aún, la ignora.

Pareciera ser que la ciencia se olvidó que la organización del ser humano es tripartita: cuerpo físico, alma y espíritu. De allí que todo lo resuma a lo “seguro”, “lógico” y “tangible”, es decir, a la corporeidad física, que en definitiva es sólo una parcela de nuestra integridad. Es por ello que la ciencia se sienta “muy bien” al decirnos que el pensar está en el cerebro físico. Quizás mañana también nos diga que una “corazonada” es una función cerebral.

Si desean un ejemplo contundente del pensar activo, espontáneo, no cerebral y elemental, lo encontrarán en los niños, antes de su ingreso a la escuela primaria. Lamentablemente ésta luego los “castrará” en su pensar creativo, vital y activo, para adormecerlos mediante la imposición sistemática de conceptos intelectualistas muertos. Recién cuando se alcanza la maduración psíquica que permita incorporar ciertas verdades, para cuya adquisición se requiere el juicio logrado por el pensar activo –cosa que ocurre entre los dieciocho y diecinueve años– es cuando la persona podrá internalizarlas y saberlas. De allí que en materia pedagógica se cometan también grandes errores por la acumulación de toda clase de “objetividades” –desligadas de la personalidad del maestro– y por enfatizar la uniformidad de los planes de enseñanza que no sólo apuntan a generar alumnos promedios, sino también porque están divorciados de la madurez psicológica y del momento biográfico del alumno.

Entonces, de lo que se trata es poder darnos cuenta de:

- Cuán limitado estoy en mí pensar activo para poder brindar las respuestas adecuadas en el hacer.

- La primera riqueza que adquiere nuestra alma está compuesta de conceptos intelectuales, de abstracciones. Hoy hasta el campesino es un adicto a la abstracción.

- El cerebro nunca otorgará validez –al igual que la ciencia– a todos aquellos impulsos que sean conducentes al pensar activo. ¿Por qué? Porque el cerebro sólo se halla organizado para captar tan sólo al hombre físico. Además, todo lo que nos llega del mundo exterior se embotella en el cerebro y no influye en el hombre integral.

- El intelecto no establece una relación objetiva con el mundo, porque es simplemente la persistencia automática del pensar pasivo. Además, la intelectualidad ya rebasó nuestro cerebro; nos dejamos guiar únicamente por conceptos, no por impulsos humanos. Por tanto, tenemos que sacarnos de encima las “ideas muertas”.

- Fijarme un plan de acción para el cambio. Esto demandará aplicar una voluntad vigorosa, con una fuerte intervención emotiva; nosotros felizmente necesitamos también escuchar al corazón, cosa de la que están exentos los robots.

¡El portador de Tu Marca Personal, especialmente si es un profesional universitario, deberá rescatar de su interioridad el pensar activo para plasmarlo en su vocación y en todo aquello que mejor sabe hacer en beneficio de sus prójimos!

José Podestá

Punto de Partida

13 marzo 2016 ·

Últimamente es creciente el interés de los estudiantes acerca del Personal Branding. Ello no deja de ser importante, siempre y cuando:

a. Comiencen a darse cuenta que será necesario proyectar el estudio universitario, terciario o de oficio, en un futuro mediato, dentro del plan de carrera laboral y profesional que les permita llevar a cabo su vocación de vida y de servicio a sus prójimos.
b. Perciban que el contexto en donde se desarrollarán es radicalmente distinto al que tuvieron sus padres.

c. Tomen conciencia que no se trata, en absoluto, de aplicar en uno mismo lo que el marketing construye para las marcas comerciales y corporativas.
Si bien puede haber otros justificativos a los ya mencionados, no deja de ser oportuno el interés del estudiante. ¿Por qué? Porque el desarrollo y posicionamiento de Tu Marca Personal es una estrategia que se diseña para alcanzar el objetivo propuesto –es lo que llamamos visión– en un lapso de tiempo que dependerá de cada interesado. No obstante, el ir trabajando los pasos constituyentes que son el soporte estructural de Tu Marca Personal, en paralelo a los estudios, permitirá tenerlo resuelto antes y ganar así un tiempo valioso.

Esfuerzos mancomunados
La persona que realiza en forma simultánea ambas tareas, terminará dotando a su profesión de un valor agregado que comenzará a “trabajar” a su favor, desde el momento en que se ponga en acción. Así, mientras comienzan a poner en práctica los conocimientos adquiridos durante el periodo de estudiante –sea en el ámbito organizacional o como profesional independiente– esta persona cuenta en paralelo con un proyecto vocacional que parte de su misión en la vida.

De esta forma, al hacer sinergia entre su vocación y el plan personal, llega a tener un pleno conocimiento del porqué y su razón de ser; esencialmente, pasará a estar en presencia de “su” destino personal. Por supuesto que ello no deja de ser un factor clave de motivación, al tiempo que va trabajando en aquello que le permita brindar sus conocimientos y servicios a la gente, percibiendo por ello una merecida retribución.
Objetivos confusos

Seguramente que a todos nos gustaría disponer de un excelente ingreso mensual –si es posible, trabajando lo menos posible. Pero ello no deja de ser una ilusión o un sueño que, tarde o temprano, terminará generando estrés y frustración; es lo que se viene dando en nuestra sociedad competitiva que además hace del consumismo, un culto. Pero afortunadamente sabemos que por allí no está el camino ni la solución. Además, siempre son las empresas proveedoras de productos y servicios las que, en definitiva, se benefician con ese tipo inducido y compulsivo de comportamiento social.
El portador de Tu Marca Personal difícilmente caiga en esta “trampa”, porque  en su proceso de desarrollo fue descubriendo y elaborando lo que, en definitiva, debía llevar adelante como proyecto de vida. Quizás alguno de ustedes me podrá decir –y con justa razón– que conocen personas que a pesar de su Personal Branding, privilegian maximizar sus ingresos mensuales y estar en la “ola del consumo”.

Esto nos dice, entonces, que nadie es infalible al momento de redactar su misión de vida –hasta les ocurre a los religiosos. Sin embargo y más allá de las excepciones, como personas contamos con los recursos necesarios –nuestros valores y creencias– que también hacen a la estructura de Tu Marca Personal, para saber anteponernos a los “espejitos de colores” y a toda clase de tentaciones que el contexto intentará “imponernos”.
Los estudiantes saben hoy que vivimos en una sociedad informacional que nos brinda, a todos, la posibilidad de sumar conocimientos gratuitamente; desde nuestro blog es lo que venimos brindando hace años. Dado que el conocimiento otorga “poder”, estaremos en condiciones de hacerlo valer ante todo aquello que pretenda causarnos confusión o demoras en el logro de los objetivos personales.

Como podrán percibir,…
¡Los alumnos que estén convencidos de avanzar con el proceso de Tu Marca Personal, podrán posicionarse existencialmente de una manera mucho más sólida, incluso en lo laboral y profesional, además de poder ir canalizando también su vocación en beneficio de la gente!
José Podestá

La Práctica, la Mejor Formación

28 septiembre 2014 ·

El haber escuchado de un joven científico y filósofo de 95 años de edad –Mario Bunge– que el cursado de una carrera universitaria no habilita a tomar buenas decisiones, me sirvió de motivación para tratar este tema. El calificativo de joven no refiere necesariamente a la edad biológica sino intelectual, porque es sabido que una persona, por ejemplo de 30 años, puede ser en el pensar y en la voluntad un anciano frente a su circunstancia y la vida.

Desde hace unos años que vengo reflexionando sobre lo expresado por Bunge, con motivo de la creciente oferta de nuevas carreras universitarias y de posgrados. Yo mismo he sido de la partida, al haber propuesto, desarrollado e implementado, hace tres años, la carrera de logística a nivel universitario. Por supuesto que no estoy arrepentido de ello, por tratarse de una disciplina que está necesitando de profesionales en las empresas, el retail, los operadores logísticos y el comercio internacional.
En la logística, como sucede en la mayoría de las profesiones, si bien la formación es importante más aún lo es la práctica.

Toma de conciencia
En una de mis asignaturas –Estrategia– suelo utilizar un video en donde el estratega japonés Kenichi Ohmae les dice, a los CEOs de las principales corporaciones de los Estados Unidos, que estén prevenidos cuando envíen sus ejecutivos a un posgrado de estrategia. ¿Por qué? Porque la mayoría de los profesores son teóricos que nunca han tenido contacto con la práctica, ni mucho menos han vendido nada. Entonces, potencian toda su “sabiduría” en base a modelos y matrices, cuando bien sabemos que la realidad nada tiene que ver con las racionalizaciones intelectuales.

Ohmae tomó conocimiento directo de ello cuando era profesor universitario en la disciplina y los alumnos les pedían saber, antes de responder, dentro de qué marco analítico debían fundamentar sus explicaciones. Es así como se convenció del sinsentido de la orientación “académica” en la que se sustentan la mayoría de las universidades, y renunció por no estar de acuerdo con ello.
Lo importante, sumar

El contenido tiene sus beneficios en la medida que responda al hoy y permita, al estudiante y al ejecutivo, ampliar su nivel de conciencia. Una vez incorporados los nuevos conocimientos, podrán llevarlos a la práctica con una dosis de sentido común y realismo. Caso contrario, su implementación terminará siendo doblemente perjudicial, tanto para la empresa como para el empleado o el ejecutivo en cuestión.
A pesar de lo básico y sensato de lo observado, existen empresas y directivos que reiteran el error. Entonces, de lo que se trata es que el empleado que hoy destina tiempo y dinero en su formación, evite tal frustración, sobre todo cuando la capacitación forma parte de los pasos que necesita llevar a cabo para avanzar hacia la visión estratégica de su plan de carrera.

Puede ocurrir que el plan de carrera laboral-profesional cuente con el soporte y apoyo económico de la empresa. En ese caso, el empleado deberá estar muy atento a sus consecuencias, porque en realidad se trata de “su” proyecto personal, con fecha y lugar de llegada. Además, no siempre el proyecto contempla como meta a la empresa en donde hoy se encuentra el titular brindando sus servicios.
¡El portador de Tu Marca Personal –ya sea que se desempeñe como emprendedor o empleado– es un “hacedor profesional”, motivo por el cual está expuesto a ser solicitado y reconocido por sus méritos, estilo de ejecución y don de anticipación!
José Podestá

El Diferencial Está en Uno Mismo

11 mayo 2014 ·

El Personal Branding no es un fin en sí mismo ni un recurso para persuadir o seducir a terceros, con el objetivo de ganar influencias o acceder, dentro de un tiempo, al puesto de fulano u otro mejor. Quizás hayan leído o escuchado que de eso se trata: de intentar que los “otros” vean que uno no es igual al promedio de la gente, motivo por el cual con algo de Marketing & Ventas se ganaría “visibilidad” para que los destinatarios sepan que uno existe.

El Personal Branding, en cambio, debe ser concebido como la consecuencia de un camino interior que uno se propone asumir y recorrer, para evolucionar y crecer en los hechos como un ser humano. En ello va implícito el plan de carrera laboral-profesional, a tono con el sentido que éste tiene en nuestra vida. Es decir, es un trabajo personal. Quizás el más importante de uno decide hacer, porque tiene que ver, nada más ni nada menos, con nuestro propio destino.
De qué se trata

Si bien no somos demasiado conscientes de ello, cada uno de nosotros hemos decidido venir al mundo para cumplir una misión específica. Prueba de ello es que logramos fecundar, cuando bien podría haber sido otro ser entre los millones de espermatozoides que en ese momento también pretendían ingresar a la vida. De allí que, en un momento dado de nuestra existencia, es muy importante pensar y meditar acerca de “quién soy”, “por qué estoy aquí”, “adónde aspiro realizarme o llegar”.
Esas mismas preguntas existenciales pasan también a ser clave cuando uno está decidido a realizar el camino interior del Personal Branding. Porque si no comenzamos por ponernos en claro con uno mismo, cualquier empresa en la vida difícilmente podrá llegar a buen puerto.

Sin embargo, en la realidad cotidiana –a nivel sociedad, comunidad, trabajo o profesión– vemos que no son mayoría las personas que se destacan en lo suyo y menos aún brindando un legado para su posteridad. Es importante darnos cuenta que lo realizado por esos seres habilidosos y sobresalientes nada tiene que ver con el factor suerte –aunque la suerte bien entendida, también es un trabajo. Más bien, han descubierto cuál es su misión y la razón de su existencia en este mundo. Y a partir de allí pusieron manos a la obra, sin especular que con ello iban a ser objeto de admiración por parte de sus destinatarios o que recibirían una mejora laboral-profesional. ¡Nada que ver! El legado del ser humano va mucho más allá de la fama y el dinero –aunque sepamos que el gran rebaño se desvive por ello, porque justamente carecen de habilidades e ideas propias para señalar un rumbo o brindar un aporte.
Creer que el Personal Branding es la salida mágica e inteligente para superarnos, es algo que carece de sentido. No sólo los grandes genios de la humanidad sino también los millones de seres que en un plano menos relevante hacen realidad la misión de su existencia, luego son los que trascienden en la historia y en el recuerdo y el agradecimiento de la sociedad. De esta forma se convierten en portadores indiscutidos de un Personal Branding para nada especulativo ni de mote egoísta, sino de entrega humilde y desinteresada.

Cada uno de nosotros tiene un don, talento o habilidad que espera y debe ser descubierta y resucitada por uno mismo. A partir del momento en que nos decidamos a realizar ese camino interior, comenzaremos a darnos cuenta del sentido de nuestra vida, para poder así aplicarlo en la vocación-trabajo que lo haga viable: sea como artesano, investigador, emprendedor, artista, jardinero, político, religioso, ejecutivo,…
¡El portador de Tu Marca Personal, en la medida que no se aparte de su camino, estará gestionando su propio destino a través del ideal, la vocación y el trabajo o profesión que caracteriza a su misión en la vida!
José Podestá

El Cliente Interno

17 noviembre 2013 ·

El considerar al empleado como un cliente interno es un aporte que proviene de las Relaciones Públicas. Esta disciplina lo considera así por ser, dentro de los públicos internos que son parte de una organización, el referente clave. Y en tal sentido, las Relaciones Públicas se ocupan por mantenerlo informado acerca de los temas institucionales de importancia. Esto hoy pasa a ser trascendental, porque dado que el  mercado está en conversación, el empleado se constituye en un replicador corporativo de los asuntos de la empresa en sus grupos de relación.

La imagen comienza por casa

Así como una empresa comercial aspira a gestar y servir a un mercado de clientes satisfechos y leales, lo mismo vale para los empleados. Sin embargo, éstos no siempre logran ser valorados ni respetados por el área de personal.

Quizás algún ejecutivo del sector piense por qué uno dice estas cosas. Ejemplos lamentablemente sobran. Uno de los más repetidos tiene que ver con el no respeto del horario laboral acordado, sea por una “mala interpretación del postulante” –afirmación muy poco creíble– o por la actitud irresponsable del superior inmediato, quién haciendo uso de su posición de dominio, modifica arbitrariamente las consignas preestablecidas.

Si algún ejecutivo del área de personas le resta importancia a lo mencionado, sería muy conveniente que revea su actitud, poniéndose en el lugar del empleado al que la empresa le ha faltado el respeto. Hasta estos detalles hoy ya no son tolerados, porque impactan negativamente en la percepción del empleado. Entonces, no hace falta imaginarse cuál será el mensaje que el empleado damnificado compartirá con sus relaciones o lo instalará en la red social.

Estas situaciones han comenzado a ser tenidas muy en cuenta por Relaciones Públicas, a raíz del impacto negativo que producen en la imagen de la empresa. Por tanto, los responsables de una búsqueda laboral en particular, y los ejecutivos del área de personas en general, deberán ser conscientes básicamente de lo siguiente:

a. Que no deben alterar las condiciones de contratación, salvo en casos excepcionales y con justificación plena.

b. Que los empleados hoy son conscientes del poder derivado de la información y el conocimiento que tienen de la empresa. Por tanto, suelen estar muy predispuestos en difundir aquellos temas-sucesos que reafirmen su nivel de pertenencia. Pero tampoco tienen ningún reparo en difundir las conductas y actitudes que se apartan de los valores y la cultura de la organización.

No darse cuenta que la responsabilidad social debe antes ser aplicada en el interior de la organización, puede traer consecuencias impredecibles. Por ejemplo, tener empleados en situación informal – sin aportes jubilatorios ni sociales– o en condiciones de precariedad, son prácticas que si bien siempre han sido inmorales hoy pasaron a ser decididamente inaceptables.

Entonces, si el empleado opta por compartir todo aquello que es incorrecto e injusto, no lo está haciendo por divertimento o malicia: ¡Es la empresa la que le brinda “letra” y “motivo”!

Sin clientes no hay negocio

Así como el área comercial hoy hace lo imposible por retener y ampliar la cartera de clientes, lo mismo vale para el área de personas.

El empleado, antes que el cliente externo, es el activo de mayor valor de la empresa. Y quizás aquí está el mayor problema que le tocará resolver a la nueva generación de ejecutivos de personal: Afrontar la migración de la cultura de recursos humanos –generadora durante décadas de empleados y puestos promedios, al más bajo costo laboral– por la cultura de la gestión de personas de calidad; son los que perciben un mayor salario, acorde con el nuevo perfil que la organización hoy necesita para ser sustentable.

Tal requerimiento no está limitado al nivel ejecutivo sino a todo el personal, es decir, al cliente interno.

¡Ser portador de Tu Marca Personal no es un derecho exclusivo o reservado al staff ejecutivo sino de toda persona que, en lo suyo, se destaca por sus habilidades-talentos y el valor que a diario le imprime a su quehacer. De allí el poder de atracción que sienten las organizaciones líderes por captarlo como cliente interno!
José Podestá

Desarrollo Laboral y Profesional

13 octubre 2013 ·

Si bien no todas las empresas disponen de un sector destinado a la inducción, formación y desarrollo de las personas, muchas veces esta actividad es llevada a cabo por el área de Personal; evito la expresión de recursos humanos por razones obvias y frecuentemente reiteradas, debido a sus connotaciones negativas e irrespetuosas hacia el empleado.

En cambio no suele ser tan frecuente la implementación de la entrevista de egreso, más allá de quién haya tomado la decisión: la empresa o el empleado. Algo parecido ocurre en el ámbito de los servicios, en donde podemos notar que la mayoría de las empresas tienen puesto todo el talento para conseguir clientes. Pero cuando éste toma la decisión de cancelar el servicio, más allá de lo difícil que implica tramitar la discontinuación del mismo, no es común que desde la empresa alguien ponga la cara para interiorizarse del motivo y ver, eventualmente, si es viable la reparación del reclamo y la retención posterior del cliente. A lo sumo, el damnificado recibirá una notificación estandarizada, vía algún soporte robotizado, con la poca creíble expresión de “gracias”.

A las organizaciones les importa sumar, no justificar

Vemos, entonces, que hay puntos en común entre la nula o poco creíble entrevista de egreso y la pérdida de un cliente. Porque todo apunta a sumar, aunque a los emigrados les quede latente la percepción de haber sido considerados como un objeto usado. Otra razón por la cual rechazo la expresión y práctica de recursos humanos.

Tal vez muchos no tengan conocimiento de estos sucesos en la empresa en donde se encuentran trabajando, aunque ésta lleve a la práctica las políticas de gestión anteriormente mencionadas como ejemplos. Sin embargo, es muy importante indagar sobre estas cuestiones, porque nos ilustran acerca de los “valores” que allí imperan, motivo por el cual es conveniente estar atentos por si en algún momento pudiera llegar a ocurrir.

No todo es así

Por suerte hoy existe un mayor nivel de información a todo nivel, que resulta ser clave para el proyecto de carrera laboral-profesional. Además, por ser el conocimiento aplicado un factor competitivo y de valor en todo tipo de organización, es fundamental acceder y capitalizar los programas de capacitación y desarrollo que disponga la empresa. Y si el día de mañana uno decide irse porque se agotó el tiempo o el ciclo que se tuvo en cuenta para alcanzar la etapa fijada en el proyecto personal, al partir se estará llevando consigo todo el conocimiento adquirido. Ello no deja de ser un valor agregado de significación.

También es factible que la empresa permita que el empleado sea el responsable del plan de carrera laboral. Más allá del reconocimiento y desafío que ello implica, también habla muy bien de la organización. Aquí la capacitación y el desarrollo adquieren valor para ambos. Por un lado la empresa está dispuesta en “invertir” en el empleado y éste se encuentra en un ámbito más propicio para su desarrollo profesional.

Capacitación con sentido

En la medida que la capacitación y el desarrollo no se gestionen de modo unidireccional, es decir desde el interés corto o medioplacista de la organización, se podrá estar sumando conocimiento y valores acordes con la demanda que proviene del empleado, por ser éste el artífice de las políticas de la organización. El empleado de valor –no el empleado clon, rebaño o promedio generado por el área de recursos humanos– es el que está expuesto a la realidad y el que mejor sabe de sus debilidades para superarlas con un entrenamiento adecuado y conducente. Reitero: ¡No el impuesto por la organización!

¡El portador de Tu Marca Personal necesita de la capacitación continua para poder surfear, con estilo, sobre los desafíos del contexto y poder así innovar en el valor con creatividad y conocimientos superlativos!
José Podestá

Inmersión en la Realidad

06 octubre 2013 ·

Cada vez es más frecuente que los ejecutivos de altas posiciones –gerentes y directores– deban cumplir con un plan de capacitación que “los obliga” a comprender, desde el llano, la tarea que realizan los empleados. En el ayer, por ejemplo, el máximo responsable de finanzas solía hacer un training en las áreas de Ventas y Marketing, con el objetivo de “ver y comprender” que la realidad comercial pocas veces guarda relación con las normativas o expectativas financieras de la empresa.

Trabajar de afuera-hacia-adentro

Lo comentado anteriormente era funcional a una época en la que se forzaba al mercado ceñirse a las políticas de la empresa. Ello era posible porque a las compañías se les reconocía el poder que tenían en la sociedad, más el hecho que los mercados estaban en demanda. No como sucede en la actualidad, donde es común ver la gran sobreoferta de productos y servicios existente en múltiples categorías. Esa realidad permitía que las empresas trabajaran de puertas-hacia-adentro, es decir, ignorando y hasta muchas veces subestimando al cliente.

Por suerte todo ello es parte de la historia, aunque aún existan empresas que pretenden irresponsablemente seguir haciendo más de lo mismo. Y en la medida que insistan en ello, ya no podrán lograr los resultados deseados, al tiempo que irán resintiendo el posicionamiento alcanzado.

En consecuencia, la rotación del personal directivo en áreas y funciones expuestas a la rutina diaria los lleva a darse cuenta de qué políticas pueden llegar a tener sentido y no tornarse en negativas para la empresa.

De esta forma se va comprendiendo el porqué hay que trabajar de afuera-hacia-adentro. También lleva a descubrir que el cliente –se trate del consumidor, el usuario o el ciudadano– es la razón que justifica el nacimiento y la existencia de la empresa, más allá de su naturaleza o finalidad.

Integración y liderazgo

El redescubrimiento de la realidad pasa a ser el mejor rédito que se lleva puesto el ejecutivo que participó de este plan de capacitación. ¿Por qué? Porque le permite saber, por ejemplo, que las resoluciones o disposiciones masivas que se toman desde una oficina confortable y con vista panorámica, generalmente carecen de sentido práctico.

Pero también hay otros beneficios tangibles, como ser:

a. La percepción y prejuicios que los ejecutivos tienen de los empleados y viceversa, se desmitifica fruto de la integración y del rol complementario que tienen.

b. Se afirma el liderazgo, el diálogo y el respeto mutuos.

c. Se retroalimenta el conocimiento, que además se torna en compartido y espontáneo.

Nueva consciencia

A medida que el personal jerárquico toma consciencia de su responsabilidad hacia los empleados, la organización tiende a capitalizar un mejor clima laboral y las comunicaciones pasan a ser más fluidas y eficaces. Además, comienza a registrarse una colaboración y participación más espontánea de los empleados, porque se van dando cuenta que su tarea diaria, más allá del área o sector, tiene un sentido y valor. Con el tiempo y en la medida que ambas partes sean consecuentes, la compañía se beneficiará por contar con una ventaja competitiva, derivada del conocimiento y del aprendizaje continuo.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que debe estar atento hacia los demás, así como él espera lo mismo de los referentes de su mercado-objetivo, porque de ello dependerá su promoción y desarrollo!
José Podestá

 

© Tu Marca Personal - Todos los derechos reservados. Se permite la difusión del contenido únicamente citando la fuente.