Profesiones Móviles

19 noviembre 2017 ·

Salvo que desde pequeño uno tenga decidido a qué se va a dedicar en la vida, no es lo usual en la gran mayoría de los casos. El mayor riesgo que aquí se presenta es cuando los padres “pretenden” –aunque sea de buena fe– influir para que el hijo continúe con la empresa familiar o, lo que es peor, que elijan aquélla profesión que a “ellos” les hubiera gustado realizar pero que, por distintas circunstancias, no lo pudieron concretar.

El problema que los padres ocasionan a sus hijos con tal actitud es lamentablemente traumático. ¿Por qué? Por la simple razón de no tener en claro –o bien no darse cuenta– que para nada pueden “detentar” para sí la vocación y el destino de sus hijos. Cada uno de nosotros ha venido a la vida para llevar a cabo “su” misión, no la ajena. Por supuesto que en algunos casos podrá darse la “coincidencia” que el hijo “decida” ser el continuador del derrotero de sus padres; ello ha de ser así por una razón cierta del destino, pero nunca por el deseo de sus progenitores. Además, seguramente ustedes saben de algún conocido que, para no contrariar a sus padres, siguió sus deseos y más tarde debió cambiar de parecer porque no era lo que “sentía” que debía hacer.

Elección personal

Escoger una profesión, actividad u oficio es un acto individual que hoy en día no deja de ser difícil, sobre todo por de la sobreoferta de las especializaciones vigentes y la incertidumbre del contexto. De allí que muchas veces la persona inicia una determinada carrera o trabajo y lo abandona al poco tiempo, hasta que al final de las experiencias vividas logra encontrar su camino. Una forma de minimizar las consecuencias de tal proceder, es partiendo del impulso interior y meditando acerca de la misión a la que se está llamado a llevar a cabo. Por supuesto que se trata de un “esfuerzo” mayor, pero si uno desea saber acerca de las “consignas” que anidan en el ADN de su existencia, nunca las podrá encontrar en el mundo exterior.

Otro dato de la realidad tiene que ver con la corta vida útil que tienen algunas profesiones, al quedar marginadas o superadas por los cambios culturales y tecnológicos. A diferencia de lo vivido por nuestros padres y abuelos, hoy nada asegura que la profesión elegida nos acompañe hasta el final de nuestro camino. Lo más probable es que en dicho trayecto debamos “aggiornarnos”, en más de una oportunidad, si realmente queremos ser consecuentes con la vocación de vida. Por ejemplo, al médico que acaba de recibirse para ejercer como cirujano en una determinada especialidad, hoy nada le asegura que podrá hacerlo durante mucho tiempo; es muy probable que el que termine “operando” no sea él sino un “tercero”, motivo por el cual deberá “especializarse” tanto en el manejo de un robot como en la impresión 3D de órganos y “otros” implantes para seres humanos.

Por supuesto que no se trata de tener que llegar a cambiar radicalmente de profesión, aunque la elegida haya sido la de traductor público. Si uno ha partido de una correcta elección, la “movilidad” que demande el cambio se podrá canalizar como una “nueva” extensión de la profesión original, tal como quedó ilustrado en el ejemplo anterior.

Ahora es distinto

Si el cambio continuo es el impulso que nos moviliza y nos “sorprende” en el día-a-día, es muy poco lo que podemos hacer al respecto. Sin embargo, como todos tenemos nuestro proyecto vinculante con la misión-propósito de nuestra existencia, sí debemos estar muy atentos a las nuevas tendencias –hasta podríamos en algún momento llegar a ser parte de las mismas– que irrumpen en la sociedad. ¿Por qué? Porque de esta forma evitaremos vernos afectados de un modo imprevisto, con las consecuencias que ello tiene.

Entonces, si estamos insertos en una realidad en donde las cosas y las relaciones humanas se van “licuando” de un modo acelerado, debemos estar preparados y convencidos que cada uno de nosotros será el responsable de su devenir: ¡Es a lo que hemos venido!

Por otra parte, para nada se pueden extrapolar las experiencias del ayer al hoy, por la sencilla razón que dejaron de ser funcionales para el presente de las personas. Son las circunstancias actuales las que importan y a partir de las cuales producimos nuestras experiencias.

Lo que se impone como desafío personal es no descuidar ni omitir el tener que ir “metamorfoseando” la actividad-profesión en post de la vocación y el legado que cada uno sienta que debe ofrendar en beneficio de sus prójimos. Más allá de ser una exigencia que te saca de la “zona del confort”, no deja de ser beneficioso tanto para el desarrollo individual como para el fortalecimiento de tu Personal Branding

 ¡El portador de Tu Marca Personal sabe que tanto en su vida de relación como en lo laboral-profesional, necesita ir “surfeando” sobre el devenir del cambio, para no perder de vista el rumbo que le demanda su misión!

José Podestá

Del Job Description al Job Crafting

12 noviembre 2017 ·

Del modelo o paradigma de organización que se fue estableciendo y afirmando a lo largo del siglo pasado, poco y nada va quedando. Si bien todavía hay organizaciones que pretenden hacerlo valer –quizás más por desconocimiento que por convicción– es muy poco lo que se puede rescatar hoy.

Por suerte el autoritarismo, las comunicaciones verticales, la rigidez horaria,… son cosas antológicas que han quedado en el camino del management. A todo ello también le ha llegado el turno a una herramienta que ha sido básica, imprescindible y por cierto niveladora al momento de “costear” la remuneración del personal. Me estoy refiriendo a la descripción de tareas o job description.

Si bien es muy probable que la job description continúe perdurando en el tiempo –no sólo porque alude al conjunto de tareas en sí que demanda el cargo, sino también al perfil de la persona que deberá realizarla– se irá complementando con otra alternativa mucho más “amigable”: el job crafting.

Cada uno a sus puestos, pero…

Si bien en los tiempos que corren es necesario que cada uno conozca lo que debe hacer y eventualmente pedir, también se espera que la persona en cuestión sea lo suficientemente abierta y proactiva en la construcción de “su trabajo”. ¿En qué sentido? Que disponga de libertad para “rediseñar” el puesto en función de sus gustos y las competencias individuales, además de las grupales.

Lo expresado es posible porque en los últimos años las compañías se fueron “convenciendo” que, en definitiva, es el empleado quién la hará viable en el tiempo, motivo por el cual ahora es la organización la que necesita “trabajar” para brindar el soporte, los recursos y la capacitación necesarios al personal.

Debido al impacto y la velocidad del cambio continuo, resulta un sinsentido el pretender tener bajo control las variables básicas de gestión, porque en poco tiempo se tornarán obsoletas y “líquidas”. Si bien suena lógico que un puesto de trabajo permita encarar la búsqueda del perfil de la persona que más se aproxime a lo pretendido, es también un dato de la realidad que ésta vivencie al poco tiempo que el “puesto” ya le queda chico.

La partida y pérdida cada vez más frecuente de talentos que viene impactando a las organizaciones, es una consecuencia de lo mencionado precedentemente. Es por ello que no tiene sentido alguno “retener talentos”, una vez que éstos hayan anunciado su partida. ¿Por qué? Porque en la medida que el “proyecto” de la organización les quedó “chico”, es injusto, egoísta e improcedente pretender retener al ser humano que se ha puesto en marcha en post de su desarrollo personal.

El job crafting nos enseña, a través de la evolución de la curva de aprendizaje, que ésta se agota en el término de tres años, es decir, en el mediano plazo. Entonces, si la organización no dispone de proyectos alternativos o complementarios, la tarea que venía realizando el empleado –en cualquiera de los niveles de la empresa– comienza a tornarse en aburrido, sin variantes y carente de desafíos.

Así como el job description termina en estas circunstancias “motivando” la partida de los mejores, el job crafting induce al empleado a proponer un rediseño de su puesto de un modo más funcional con la realidad y las oportunidades del contexto.

Es también importante tener aquí en cuenta que el job crafting no es exclusivo ni excluyente para el personal ejecutivo, sino para todos aquellos que sientan que la organización y el proyecto tienen un sentido en sus vidas. De allí que los cambios que se pueden implementar desde el job crafting vinculan con lo físico, las relaciones y lo cognitivo.

- El cambio físico tiene que ver con la forma, naturaleza o número de tareas. Por ejemplo, tareas que necesitan de nuevas habilidades.

- En el cambio de las relaciones, los empleados pueden modificar la calidad o cantidad de sus interacciones con otras personas, dentro de su ambiente laboral.

- En el cambio cognitivo, la persona puede hacer modificaciones en la manera en cómo percibe su trabajo. Por ejemplo, ampliando el espectro de lo meramente técnico a un mayor involucramiento social.

El job crafting suma también a favor del Personal Branding. ¿En qué sentido? En la medida que las personas de una organización vayan diseñando o “cocreando” el trabajo que llevan a cabo, comenzarán a tener un mayor protagonismo “interpares” y una mayor “exposición” ante sus superiores. Sin darse cuenta, la organización irá mutando desde el acotado “empleado-promedio” a una estructura en donde sus protagonistas comienzan a sobresalir por lo que hacen, por su “visibilidad” e identidad.

¡El portador de Tu Marca Personal no acostumbra llevar a cabo su gestión de un modo rutinario ni ajustado a las descripciones, sino mediante la creatividad y la innovación que las mismas circunstancias le establecen a diario!

José Podestá

En Contra de la Mercancía y lo Usado

05 noviembre 2017 ·

Seguramente que a nadie le gusta ni mucho menos se prestaría para ser usado por terceras personas o, incluso, ser reducido a la categoría de una mercancía. Pero, realmente, ¿estamos seguros que ello no esté ocurriendo?

Así como en las organizaciones se tiende a procesar y sistematizar el legajo del empleado hasta la instancia de “resumirlo” a un número de identificación, lo mismo nos sucede cuando somos proveedores o prestadores de un servicio profesional; aquí pasamos a detentar un código o número de cliente. Por supuesto que la razón de ello es eminentemente funcional, práctica y estadística. El problema, en realidad, se inicia cuando uno pretende hacer un reclamo justificado y lograr ser atendido y escuchado, alguna vez, como corresponde.

Esta desconsideración hacia las personas es lo que ha motivado la aparición de organismos de defensa del consumidor que se ocupan por recepcionar los reclamos y obrar en consecuencia. A pesar de las multas y apercibimientos que aplican a los infractores, las soluciones tardan en darse, mientras los reclamos se van renovando y acumulando.

Visibilidad y redes sociales

Es una práctica muy aceptada en el Personal Branding que su portador haga sinergia de presencia y visibilidad estratégica en la Web en general, y en las redes sociales en particular. La palabra estrategia –pensar algo de manera distinta– tiene aquí su razón de ser, porque le obliga al interesado el tener que definir previamente la razón y el objetivo de mediano-largo plazo que aspira alcanzar a través de estas plataformas.

Si bien lo mencionado parecer ser bastante “obvio”, en la práctica no siempre funciona así. Ya sea por motivos de “urgencia” o simple desconocimiento, se suele optar por las redes sociales desde lo meramente “operativo” o “táctico”, pero sin el marco conceptual-estratégico que lo precise y determine. Con ello la persona se expone, entre otras cosas, a lo siguiente:

- Utilizar las redes sociales como un genérico, es decir, sin tener en claro sus respectivos perfiles. Al respecto, no es lo mismo Google que Facebook. Mientras en el primero podemos lograr respuestas concretas y de forma anónima, en el segundo –quizás por el “deseo” de poder proyectar una imagen favorable– podemos llegar a terminar defraudados en el intento.

- Desear lo que otros portadores del Personal Branding también aspiran. Así, en lugar de profundizar la diferenciación uno termina moviéndose por un “deseo mimético”, es decir, haciendo y hasta copiando lo que otros hacen, debido a la ausencia estratégica. Entonces, la diferenciación que se deseaba construir termina siendo destruida por la competencia creciente que se produce en el medio. En una red tipo Facebook se termina siendo visto como uno quiere que lo vean, pero haciéndole una “estupenda” publicidad, ya sea por el infaltable me gusta o bien cuando hacemos clic en un enlace o escribimos algo. Concretamente, mientras observamos a los demás, Facebook nos observa a nosotros y “usa” la información que le damos para ganar dinero vendiendo publicidad. Nos convertimos, quizás por desconocimiento y buena fe, en el “usado” que aludíamos al comienzo.

Si bien comparativamente es mayor trabajo, para una saludable estrategia de visibilidad del Personal Branding en la Web, es mucho mejor que el interesado disponga de un sitio propio o bien de un blog en donde pueda desarrollar los temas que son funcionales a su proyecto laboral y profesional. Las redes sociales, en cambio, tienen una finalidad ajena a lo singular, a lo particular.

Continuando con el ejemplo de Facebook, su misión es “conectar a las personas” y “crear comunidad”. Si bien nos “conecta”, lo hace con las mentes afines sin que nosotros, por lo general, cuestionemos la fuente ni la veracidad de lo que leemos, precisamente porque lo que leemos tiende a confirmar nuestras opiniones. Además, Facebook tampoco asume la responsabilidad de sus contenidos. ¿Por qué? Porque no lo fabrican ellos, sino nosotros; se los redactamos “gratis”.

Entonces, tengamos en cuenta que el negocio es para las redes sociales. Nosotros, los usuarios, somos la “mercancía” que está en venta. Así, mientras nosotros observamos a los demás, no olvidemos que la red social también nos observa a nosotros y usa la información que le brindamos para ganar dinero vendiendo anuncios.

Lo importante para la estrategia de visibilidad es trabajar para el posicionamiento y el desarrollo del respectivo Personal Branding. No necesitamos involucrarnos o “fisgonear” en la vida de los demás, porque ello no tiene sentido alguno ni seguramente brinde valor agregado a nuestro proyecto personal. En cambio, sí necesitamos despertar el interés en todos aquellos que consideran a nuestra propuesta y aportes como oportunos y altamente valorables, para que luego de sus comentarios u observaciones, podamos nosotros seguir evolucionando satisfactoriamente.

¡El portador de Tu Marca Personal es un “rebelde por naturaleza” que, en absoluto, está predispuesto a ser reducido a una mercancía ni tampoco ser usado para beneficio de unos pocos, porque sabe que su proyecto y contribución son funcionales con su misión en la vida, y es lo mejor que puede brindar para beneficio de sus prójimos!

José Podestá

El Poder Trascender

29 octubre 2017 ·

Tal vez uno haya escuchado en más de una oportunidad, que el ser humano es un individuo único e irrepetible. Pero quizás no solemos reparar en el origen de tal proposición, a qué se debe la misma o en aquello que nos singulariza y nos hace diferentes a otro ser viviente, es decir: nuestro cerebro.

No hay dos personas que tengan el mismo cerebro, a pesar que nos pueda dar la impresión que en su configuración anatómica todos parecen ser iguales. Sin embargo, si fotografiáramos el cerebro de un recién nacido y también obtuviésemos la fotografía del espacio celeste que se encuentra justamente sobre el lugar en el momento del nacimiento de ese niño, esta imagen coincidiría exactamente con la de “su” cerebro. ¿Esto qué significa? Que del mismo modo que en el cerebro del niño se ubican ciertas partes, se ubican las estrellas del firmamento.

Entonces, también somos diferentes porque cada uno de nosotros posee, en su interior, una imagen del espacio celeste que es distinta a la de otro ser humano, dependiendo del lugar y del tiempo en el que ha nacido. Concretamente: nacemos desde el Universo, trayendo consigo mismo una misión para la vida. De allí que si bien somos una persona singular, también somos una persona “universal”; nada ocurre en el mundo que no nos afecte y lo que cada uno realice e inclusive “piense”, tendrá un efecto sobre el mundo.

Seguramente que algunos de ustedes se podrá preguntar, por ejemplo:

- ¿Cómo es posible que habitualmente nadie diga algo así?

- ¿Qué tiene que ver todo esto con el Personal Branding?

Respecto a la primera pregunta, la ciencia natural no tiene conocimiento de ello por la sencilla razón que sus afirmaciones y contribuciones a la humanidad deben partir siempre de hechos concretos, cuantificados y “demostrables”, aunque más no sea surgido por repetición en el laboratorio. Además, porque se trata de algo “intangible” que se encuentra más allá del ámbito objetivo del quehacer científico.

En cuanto a la segunda pregunta, porque se trata de un importante punto de partida para el autoconocimiento individual, fundamental para el posterior proyecto laboral y profesional –“anclado” en la respectiva vocación– que cada ser humano llevará a cabo en respuesta a su misión y destino individual.

El condicionante exterior

El ritmo de vida actual y los intereses comerciales que “compiten” a diario entre sí por nuestra billetera –es decir, el dinero que pretenden les destinemos a sus productos y servicios– hace que el ser humano “resigne” con ello estar más cerca de su “doble” –su ser interior– para escucharlo y preferentemente hacer aquello que luego le sirva para llegar a ser aceptado, reconocido y valorado por parte de su “tribu” de pertenencia o en la comunidad laboral-profesional en la que viene desempeñándose. Por lo general terminamos “cediendo” más a los impulsos provenientes del contexto, que a la “escucha” de nuestro yo interior. Lo conveniente, por supuesto, sería conservar un sano equilibrio entre ambos “mundos”, para poder determinar el respectivo camino personal.

Sin embargo, vivimos en un tiempo de alta motivación mediática y comunicacional, sin darnos cuenta muchas veces que la “trampa” de todo ello está en evitar perder “el rimo de vida” proveniente del mundo exterior. De esta forma terminamos resignando el rol de nuestro “mundo interior” que, en definitiva, es el que nos permitirá poder trascender para poder llegar a hacer básicamente todo aquello que los prójimos esperan de uno.

Por supuesto que el mundo exterior también nos puede condicionar el Personal Branding. ¿En qué sentido? Mediante aquellas imposiciones que muchas veces terminan “obligándonos” hacer aquellas cosas que sabemos nos retrasarán en el desarrollo de los contenidos –trabajos, servicios, soluciones– inherentes a nuestro proyecto, dado que en definitiva son los que luego permitirán que nuestro Personal Branding sea reconocido y valorado.

El principal desafío en este proceso “dual” es poder desarrollar y conservar la individualidad en el ámbito en donde uno trabaja o ejerce la profesión. Esto implica ser plenamente sensibles y flexibles dentro del contexto competitivo, evitando ser “absorbidos” por los intereses circunstanciales de todos aquellos que pretenden, sistemáticamente, resumir todo a un “rebaño de iguales”.

También es conveniente no olvidar que el medio ambiente puede incidir para que uno desarrolle sus propias potencialidades, pero no sus posibilidades ni capacidades. ¿Por qué? Porque éstas son propias de cada persona. Por tanto, en la medida que uno sea auténtico, creativo, justo, capaz de brindar amor y de anhelar el bien para sus prójimos, estará ejerciendo el poder trascender a partir de su “individualidad”.

¡El portador de Tu Marca Personal le importa la calidad del contenido y el valor de su trabajo-profesión –porque resultan ser funcionales con su misión– en lugar de “perderse” en las recompensas efectistas y cortoplacistas que por lo general suelen terminar por derrumbarse en las brumas de una frustrada ilusión!

José Podestá

Fuera de Serie

22 octubre 2017 ·

En nuestra vida de relación laboral, profesional y social es prácticamente habitual encontrarnos con personas que poseen habilidades y talentos fuera de lo común. Se trata, en realidad, de “dones” que han traído “bajo el brazo” para llevar a cabo su misión en la vida, aunque no siempre estas personas lo tengan muy en claro.

El condicionante exterior

Del mundo exterior recibimos una infinidad de estímulos diarios que nuestro cerebro luego los termina “seleccionando”, en función de nuestras necesidades e intereses. Si bien se trata tan sólo de un pequeño puñado de información, vale entonces preguntarnos qué pasó o adónde fue a parar el resto: directamente a lo que yo llamo nuestra “mochila personal”, es decir, el inconsciente; allí permanecerán hasta el momento en que bajo el influjo de alguna circunstancia, se “presenten” en nuestro cerebro para su consideración.

Así como llevamos a cabo esta práctica sistemática de concentrarnos y analizar tan sólo aquello que nos interesa e importa, también “creemos” que todo lo que ocurre y se da en el mundo exterior tiene su “lógica” natural. Entonces, es así como luego nos sorprendemos y admiramos el desempeño logrado por fulano y mengano, porque no dejan de ser otro dato concreto de la realidad.

Este tipo de “pensar”, que para algunos es así, sólo nos brinda una información parcial y sesgada de la realidad. A esto le podríamos también sumar la expresión popular de “ver para creer”, tal como si fuera un reaseguro que nos avala y tranquiliza, por ejemplo, acerca de las destrezas de desempeño o performance de una persona. Frente a todo ello cabe preguntarnos, ¿qué debería entonces “pensar” un ciego?

De allí que el condicionante exterior nos ilustra siempre sobre lo “aparente”, pero nada nos dice de los impulsos que diariamente influyen no sólo en nosotros, sino también en los reinos animal, vegetal y mineral.

La razón de la misión

También es un dato de los tiempos actuales –distinto era en la antigüedad– que el ser humano funciona en “piloto automático”, dejándose llevar por las circunstancias de la vida o bien por lo que ésta le establezca o condicione. Así es como muchos terminan “aceptando”, incluso con resignación, lo que les “ha tocado ser en la vida”, cuando perciben que no han podido destacarse demasiado en lo suyo.

Si nos quedamos con la información percibida por nuestros sentidos, también en estos casos estaríamos llevando a cabo una interpretación “parcial”, porque la misma sólo está referida a lo meramente “real y aparente”.

Pero ocurre que nadie vino y tampoco se viene a la vida para hacer lo que ésta –o los “otros”– le “imponga”. Todos llevamos implícito en nuestro ser una misión o propósito a cumplir, la que deberemos indagar y descubrir en nuestro interior. Lamentablemente ello no se lo hace en la medida de lo esperado, pero si esta persona fuera por ejemplo un emprendedor que ha concretado el nacimiento y desarrollo de una organización –empresa, comercio o fundación– seguramente que no habrá omitido redactar desde el inicio la misión, la estrategia y la visión respectivas.

Entonces, no se trata que todos aspiremos ser un fuera de serie, porque lo único que lograríamos con esta actitud egoísta es generar más caos en el mundo. Además, tampoco es verdad que las habilidades y talentos estén reservados sólo para unos pocos. Si bien éstos suelen estar presentes de un modo explícito, también lo están de un modo “oculto”, para que cada uno se ocupe en descubrirlos y desarrollarlos en función a su misión en la vida.

El rol del Personal Branding

Así como en un fuera de serie el Personal Branding es un “activo” que le juega a su favor, esto no significa que siempre deba ser así. ¿Por qué? Porque siempre dependerá de la consistencia que resulte entre las cosas que hace la persona, de cómo las hace y del sentido que todo ello luego tendrá para sus prójimos.

Los que no se consideran parte de los fuera de serie, pero que con entusiasmo, esfuerzo y dedicación van llevando a cabo su proyecto laboral y profesional –perfectamente alineado con su misión en la vida– terminarán capitalizando también los beneficios del Personal Branding. ¿Por qué? Porque lo que están haciendo no es un simple dato de una realidad “aparente”, sino que responde a lo que supieron descubrir en su naturaleza interior.

¡El portador de Tu Marca Personal no le importa el estereotipo que le puedan endilgar, sino el sentido que en definitiva tiene su contribución y obrar, tanto para sus prójimos como para la sociedad en general!

José Podestá

Empleabilidad y Algo Más

15 octubre 2017 ·

Cuando la oferta de trabajo no logra cubrir las necesidades de las personas, tal como sucede en la actualidad, surgen algunas “soluciones” que intentan disminuir el nivel de tensión-angustia social. Una de ellas tiene que ver con la empleabilidad; es la que permite direccionar la motivación del individuo hacia las actividades del “momento”.

Entonces, en la medida que la persona cuente con los conocimientos y las habilidades adecuadas, podrá estar en una mejor posición para llegar a ser convocado y contratado. La razón-motivo de la empleabilidad también se ha trasladado a la universidad, a los efectos que ésta proceda a formar ciudadanos para que luego puedan realmente aplicar lo aprendido en el “mundo real”.

La realidad, manda

Ello no significa que la empleabilidad subordine o condicione lo ya conocido. Más bien, es una respuesta a la velocidad del cambio que, muchas veces, ocasiona que la organización deba poner el foco en aquellas nuevas tareas que no había llegado a prever. Por ejemplo, la disrupción producida por el entorno digital e informático trajo aparejado el surgimiento de nuevas actividades que, en su momento, ni el área de las personas de las organizaciones llegó a tenerla en cuenta o dimensionarla de un modo satisfactorio.

Tal vez alguno de ustedes se pregunte cómo les puede suceder algo así a las organizaciones. Aunque les parezca extraño, ello suele ser más frecuente de lo imaginado, porque en la práctica éstas no suelen trabajar de afuera-hacia-adentro, es decir, monitoreando preventivamente los impulsos que se van perfilando en el contexto, para poder así anticiparse a las circunstancias; una cosa es lo que muchos dicen y otra muy distinta es lo que luego terminan haciendo.

Si bien la vocación es el “disparador” que parte del interior del ser humano para que éste lo canalice en la profesión, oficio o actividad que le resulte ser la más conducente a su misión en la vida, no por ello deberá permanecer aislado de su realidad circundante. ¿Esto qué significa? Que toda persona está llamada para ser y trascender en aquello que es propio de la época en que le ha tocado vivir. Entonces, para nada está obligado en seguir la profesión de sus padres –salvo que a “consciencia” sienta que es lo que debe hacer– ni tampoco la que pueda estar de “moda” en un determinado momento, o porque es la que también “optaron” sus amigos.

Pero aquí es conveniente hacer la siguiente salvedad. Para ello recurriré a un ejemplo que suele ser bastante frecuente, como es el caso de la vocación de músico. Como no es fácil poder vivir de ello, en el sentido de sustentar económicamente a una familia, el músico no tendrá otra opción que trabajar complementariamente en algo que le resulte redituable. Pero no debería porqué pensar en una actividad que necesariamente esté en las antípodas de su vocación musical. Si hoy el entorno nos muestra la disrupción que produjo la tecnología en las plataformas o formatos tradicionales de producción y comercialización de la música, lo más adecuado para esta persona sería que sume conocimientos del “nuevo” entorno, para así poder hacer viable “su” empleabilidad en algo que, incluso, le permita “ampliar” el horizonte de su vocación.

Es por ello que la generación actual necesita ir “adaptándose”, sistemáticamente, a las circunstancias del cambio frecuente. Básicamente, esto implica tener en claro lo siguiente:

- Estar atento a los sucesos por devenir, justamente para evitar que lo “sorprendan”. Si bien hoy existen “robots” que ejecutan algunos instrumentos musicales, algo deberá hacer o tener en cuenta el músico para mantener viva su vocación. Pero cuidado, porque si reduce la cuestión “pensando” que los robots “tocan sin alma” –aunque esté en lo cierto–  estará a un paso de caer en una trampa. ¿En qué sentido? Cuando el público en general escucha música no la evalúa en todos aquellos aspectos que para un músico profesional son vitales, sino simplemente se “conforma” con disfrutar cuán de linda y agradable es la música que perciben sus oídos.

- Estar preparado, con tiempo, si en algún momento deberá “aggiornarse” como músico, sin que por ello tenga que claudicar en su vocación. Esto en realidad vale para cualquier profesión, por el simple hecho que estamos transitando una era que se caracteriza por una creciente disrupción de innovaciones continuas, producidas por el mismo ser humano.

De allí que la empleabilidad sea una respuesta “puntual” del hoy y un “recurso” que cada uno deberá hacerla valer en lo suyo, en post del propio sustento, para que coexista complementariamente con la vocación que está llevando a cabo.

¡El portador de Tu Marca Personal, como en el caso del músico, recurre a la empleabilidad toda vez que necesita aggiornar su profesión, para mantenerla en línea con su vocación, evitando que no se resienta su proyecto laboral ni el sentido-beneficio que todo ello representa para sus prójimos!

José Podestá

Equivocarse, No Está Mal

08 octubre 2017 ·

Los psicólogos suelen afirmar que a los jóvenes les preocupa bastante el errar, el equivocarse. Si bien en el tema vocacional puede presentarse intereses muy definidos, se sienten muy inseguros. Pero no por la multiplicidad de carreras o profesiones, sino porque no se permiten equivocarse. De allí a la poca tolerancia a la frustración, se está un paso.

Permisos necesarios

Así como de niños intentábamos muchas veces hacer las cosas a prueba y error, hasta que alcanzáramos lo deseado o buscado, luego terminamos incorporando esta práctica en la vida sin mayores inconvenientes. Además, el contexto –incluido el entorno laboral– admite que hoy no está mal que uno se equivoque “responsablemente”, porque también de ello se aprende; si tienen alguna duda, piensen que esta “rutina” es fundamental en la mayoría de las profesiones.

Si bien todo esto aparenta tener un sentido, la mayoría de los jóvenes no lo ven que hoy sea así. La razón-motivo profunda de esta proposición se encuentra sustentada por el grado de simetría al que se encuentran expuestos, comenzando con sus padres. De allí que uno perciba, por lo general, la necesidad latente de autoexigirse, de creer poder todo solo, de aspirar al ideal de perfección. Por supuesto que estas motivaciones no dejan de ser muy válidas, pero siempre y cuando no se conviertan en una obsesión.

Ahora bien, en la medida que los niños no logran hacer la experiencia de la prueba y error, porque “descubren” que sus padres son hoy muy permisivos, que no les fijan límites referenciales o porque ante el primer reclamo logran por parte de ellos satisfacer de inmediato sus anhelos o “caprichos”, terminan así pasando al septenio de la adolescencia con algunas carencias que para nada los ayudará en la vida. ¿Por qué? Porque el sentirse fracasados ante el primer error o dificultad los tornará en personas inseguras, incluso para poder afrontar sus propios proyectos.

Cuando a los jóvenes les llega el momento de tener que decidirse por la vocación y se encuentran con las dificultades lógicas que demanda tal “descubrimiento”, mediante la escucha interior creen que el problema está en la elección de la carrera, oficio o trabajo, y no en el temor-intolerancia al error, al fracaso. De allí que buscan y buscan sin poder decidirse por aquello que debería estar en consonancia con su misión en la vida.

El impacto en el Personal Branding

Muchas veces los estudiantes que se encuentran próximos a su graduación en la universidad o que aspiran acceder a su primer trabajo, suelen consultar acerca de cómo hacer para sumar la presencia del Personal Branding. Si bien desde que nacemos somos portadores de nuestra identidad –el nombre y apellido– ésta no podrá llegar a sobresalir como Personal Branding hasta tanto hayamos recorrido un buen trayecto en la vida profesional y laboral.

Distinta es la situación de aquella persona que ya viene destacándose, desde pequeño, por alguna cualidad o habilidad que le ha permitido trascender en la comunidad. Entonces, cuando más tarde le llega el momento de comenzar a ejercer la profesión o su primer empleo, ya cuenta con un “legado” sobre el cual las personas ya tienen una referencia de él. A partir de allí, aunque su nueva profesión o trabajo poco y nada tengan que ver con lo realizado anteriormente, gracias a la “difusión” ya alcanzada de su identidad, cuenta a su favor con una imagen que a partir de ese momento deberá “cultivar” y “desarrollar” en el nuevo contexto.

En cambio no sería lo mismo en el supuesto caso de ser el hijo de algún famoso, incluso de trayectoria internacional. Al contrario de lo que se piensa, el ser “el hijo de fulano” no es una oportunidad, sino más bien un “lastre”. ¿Por qué? Porque el Personal Branding es siempre inherente al posicionamiento individual.

Tal vez ustedes hayan conocido el caso de Frank Sinatra Jr. Fue el hijo de “la voz”. Si bien tenía un perfil gestual y un timbre de voz similar al de su padre, podemos literalmente decir que “nunca le llegó ni a los tobillos”. Por supuesto que no por ello abandonó el ámbito artístico ni musical, porque esa fue su vocación, pero no pudo lograr una trascendencia destacada. ¿Por qué? Porque el Personal Branding no se construye a partir de una réplica o imitación, sino mediante las habilidades y el obrar individual ya mencionado.

Entonces, cuando uno se equivoca como en el ejemplo mencionado, siempre se estará frente a una lección de aprendizaje que para nada deberá ser tomada literalmente como un fracaso, sino como una experiencia “motivante” que nos sirva para reinventarnos – haciendo algo sorprendente y distinto– sobre todo cuando nuestro progenitor ya haya sobresalido en lo suyo y por ello nos demande un mayor esfuerzo de diferenciación.

¡El portador de Tu Marca Personal no se cansa ni se frustra por tener que “aprender” sobre la marcha, porque sabe que lo suyo sólo tendrá sentido en la medida que haya sido o es percibido por sus prójimos!

José Podestá

 

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