Edición N° 400

30 abril 2017 ·

El sitio Tu Marca Personal se inauguró el 29 de Agosto de 2009.

A partir de entonces y con una frecuencia semanal, comenzamos a escribir las columnas que forman parte de este Blog, y que se han constituido en la columna vertebral del servicio. Y es así que hemos llegado a la Edición N° 400, lo que no deja de ser un número importante.

Evolución y cambio

Si bien hubo pioneros del Personal Branding que “marcaron” sus respectivas épocas –Al Ries y Jack Trout en la década de 1980, y Tom Peters en los años 90– lo cierto es que el cambio también le ha sido propicio a Tu Marca Personal; en este caso, fruto de la evolución y de la movilización cultural.
Sin embargo, esto no asegura que para algunas personas el tema-propuesta esté muy en claro. Por lo general, se aspira y espera:

- En forma “casi espontánea” que se pueda llegar a ser un portador exitoso del Personal Branding, mediante el “pinto y copio” de algunas técnicas que el marketing viene aplicando, indistintamente, para el lanzamiento o el posicionamiento y desarrollo de las marcas comerciales.

- Que brinde una serie de técnicas o herramientas para poder ingresar rápidamente en un nuevo trabajo o bien cambiar a otro de mejor paga y beneficios.

¡Pero lamentablemente no es así! Piensen que si realmente fuera tan “mágico”, a las marcas comerciales no les demandaría tanto tiempo y dinero para poder lograr y alcanzar un lugar “preferencial” en la mente del cliente-consumidor.

En consecuencia, lo primero que considero importante tener en cuenta es lo siguiente:

- El ser humano no es un objeto ni una cosa, tal como ocurre con los productos o servicios que consumimos a diario.
- El ser humano no es un “recurso” ni tampoco “capital humano”, tal como la mayoría de las organizaciones “insisten” en reducirlo a dichas categorías. Por supuesto que tienen sobradas razones para hacerlo, provenientes del modelo de gestión en que se basan para poderlo “medir”, en términos de resultados –tal como si fuera una máquina– y de “presupuestarlo” en términos de costos e inversión, es decir, como si fueran una cosa u objeto al que se le “debe extraer” el máximo beneficio. Luego, “cuando no nos sirva más”, lo despedimos.

Pero felizmente no todas las empresas hoy transitan por ese camino. La realidad del contexto sirvió para que se dieran cuenta que si de organización se trata, el artífice de la misma ya no es el capital, sino la “calidad” de las personas que la integran. Y para que ello sea viable, éstas han pasado a ocupar el centro de la organización. Si ustedes averiguan el porqué del éxito de algunas de estas empresas, podrán comprobar que la “calidad” y el “posicionamiento” de las personas dentro de la organización, han pasado a ser los factores clave del éxito; ya no sus productos y servicios, debido a la gran sobreoferta existente en los mercados y el gran parecido que existen entre ellos en materia de diseño y prestaciones.

Entonces, para todos aquellos que tengan interés en el Personal Branding y deseen llevar a cabo su proyecto laboral-profesional en una organización o actividad, es fundamental tener en cuenta lo siguiente:

- Ser expertos en lo que aspiran llevar a cabo en la organización.

- Tener habilidad y predisposición para integrarse en grupos heterogéneos –incluso étnicos– para poder interactuar y sumar propuestas y soluciones en conjunto.

- Poseer inteligencia emocional, flexibilidad y empatía.

Como podrán ver, no estoy haciendo referencia a lo meramente técnico del saber, sino a las habilidades blandas que en determinados momentos he venido haciendo mención en este Blog.
Si el que está leyendo esta columna es una persona que recién está por iniciarse en lo laboral y profesional, es correcto que se pregunte con muy justa razón: “¿Y yo cómo hago si carezco de experiencia para aspirar a mi primer trabajo?” “¿Tiene sentido o se justifica el Personal Branding para mí?”

¡Por supuesto que sí! En este caso la situación es distinta y la oferta laboral disponible, también. Lo aconsejable es poder “postularse” en alguna de las mencionadas empresas de excelencia que, cada vez con mayor frecuencia, suelen invitar a los jóvenes para que se incorporen en calidad de “trainee”. Se trata de una interesante “puerta de ingreso” al mundo laboral. Otra opción es hacerlo desde lo personal, presentándose con un proyecto puntual, a partir de la oportunidad preliminar que ustedes hayan podido detectar de la empresa, ya sea desde la Web o bien desde cualquier medio especializado. Ya por el solo hecho de acercarle a la organización una propuesta de mejora específica, está “hablando” muy bien de su portador, a pesar que hasta ese momento su Personal Branding no se encuentre aún “activo”.

Más que magia, un trabajo personal

El Personal Branding para nada es mágico. ¿Por qué? Porque es el resultado-consecuencia de lo que el individuo viene llevando a cabo en su biografía personal. Al respecto, no es algo que tenga que hablar de “él”, sino que son los “otros” –compañeros o colegas– los que harán mención de esa persona, por considerar que la contribución que viene realizando en el ámbito en donde se desempeña, es muy interesante y positiva.

Eso sí, tengamos en cuenta que para ser un referente de “calidad” en lo que uno hace y cómo lo hace, es previamente necesario haber resuelto dos preguntas básicas:

- ¿Cuál es mi misión en la vida?

De ello me he referido frecuentemente en mis columnas. Básicamente, implica un trabajo de “buceo” interior para descubrir el impulso-motivo del para qué he venido a la vida; seguramente que no es para descansar ni mucho menos para que “otros” dispongan de mí y me asimilen como un objeto o una cosa.

- ¿Cuál es mi vocación?

También de ello me he referido con frecuencia en este Blog. Sabiendo cuál es “mi misión”, el siguiente paso es saber cómo la llevaré a cabo. Y para ello se te presentarán distintas opciones de las cuales terminarás eligiendo la que más se identifica con aquello que también emana, como un impulso interior, desde lo más profundo de tu ser. Seguramente que ustedes han visto o conocen personas que irradian “pasión” por lo que hacen en la vida, mientras que otros hacen sus cosas con escasa motivación e interés; mientras el primero tiene bien en claro que esa es su vocación, el segundo aún no la descubrió.

Entonces, para poner resolverlo satisfactoriamente, la persona puede realizarlo por sí sola o bien recurriendo a un especialista. De todos modos, para los que optan por el Programa a Distancia de “Como Crear Paso a Paso Tu Marca Personal, ambas preguntas son el punto de partida. Y llegado el caso, cuentan con la asistencia de un coach-entrenador.

Resumiendo, el posicionamiento y posterior desarrollo de Tu Marca Personal requiere de un trabajo individual que es vital y clave para el desempeño que realizará o ya viene llevando a cabo la persona, más allá del ámbito o profesión en que se encuentre. No tiene nada de magia, pero sí mucho de la impronta, la motivación y la “pasión” que el interesado esté dispuesto a implementar, para llegar a ser un referente de valor y aprecio en la comunidad o sociedad en la que se encuentre.

José Podestá 

Sorpresas y Postergaciones

23 abril 2017 ·

Cuando uno planifica una actividad, un proyecto o una profesión sabe, de antemano, que no necesariamente saldrá todo tal como fue previsto. Alguno de ustedes se podrá preguntar para qué perder el tiempo, entonces, en la planificación. Por supuesto que ésta tiene su razón de ser, básicamente por lo siguiente:

- Para poner en blanco y negro a dónde se pretende llegar y cuándo.

- Para reducir el riesgo, sabiendo que nunca se lo podrá eliminar.

- Para ordenar los esfuerzos y los pasos a seguir.

Se trata, pues, de una valiosa herramienta de gestión. Pero nunca un fin en sí misma, como a más de uno le gustaría que así fuera.

También es cierto y quizás alguno de ustedes tenga conocimiento de ello, que existen personas que “nunca” planifican y sin embargo les va bien en la vida. Más aún, hasta les suele ir mejor que aquellas que planifican. ¿Por qué? Por la sencilla razón de ser personas muy “intuitivas”. Y que por ello no necesitan recurrir al lápiz y papel, porque todo se les va representando en imágenes en su interior. Y también es muy bueno que así lo puedan hacer, porque para ello disponen de esa habilidad.

Siempre hay sorpresas

Sin embargo, cualquiera sea el perfil de la persona –racional o intuitiva– no por ello está exenta de quedar expuesta al devenir del contexto y de los cambios; esto no era tan frecuente en el ayer y por ello la vida transitaba por un estadio que para algunos les resultaba bastante “monótono y predecible”. Hoy, por supuesto, estamos en las antípodas de ese escenario.

Sin caer en los sucesos extremos –catástrofes, guerras, hiperinflación, etc.– los imprevistos a los que debemos enfrentarnos no necesariamente suelen ser tan malos. Por lo general, nos ayudan a replantearnos alguna de las etapas del proyecto en cuestión e incluso hasta el de poder optimizarlo, porque en su momento era algo que no estaba en nuestra consideración.

También postergaciones

Una mujer que decide tener familia y dedicarse al cuidado maternal de su hijo, realiza una  sabia postergación ya sea en su carrera laboral o profesional. ¿Por qué? Porque se trata de una etapa vital de su vida que no es “una más”, sino de una importancia extrema como es la de concebir a un nuevo ser que pueda incorporarse a la vida, para llevar a cabo “su” misión para la cual “decidió” venir a la Tierra y por ello “eligió” a sus padres, no a otros.

También hay postergación cuando, por ejemplo, surge la necesidad u oportunidad de tener que cambiar de país en un momento determinado, ya sea por razones laborales, profesionales o políticas. En este caso la decisión no sólo puede afectar directamente al involucrado sino que, a veces, al resto de su núcleo familiar, con lo que esto representa para las misiones de cada una de las personas. Menciono este caso, en particular, porque se trata de uno de los más frecuentes que viene acompañando al proceso de la globalización en el cual nos encontramos insertos.

No tanto en el Personal Branding

Más allá de las sorpresas o postergaciones, la identidad de la persona la seguirá acompañando en su devenir, incluso en el nuevo contexto cultural o étnico al que le haya tocado arribar.

Cuando el ser humano se encuentra ante un giro de ciento ochenta grados en aquello que con tanto esmero planificó o llegó a intuir, para nada está en presencia de un fracaso. La conocida expresión “las cosas no me salieron como las había imaginado” no debería ser sinónimo de frustración, ni mucho menos de renuncia o de abandono. Recuerden que nadie está exento de ello, motivo por el cual no se trata de caer en un lamento pero sí en “repensarlo” como un nuevo desafío.

Si tenemos en cuenta las tres razones de la planificación mencionadas anteriormente, y si el sustento de la misma partió de la misión y de la vocación que le dieran origen en su esencia, para nada se debería alterar el proyecto personal. Así como el camionero se vio expuesto en su trayecto a tener que sortear en la ruta distintos obstáculos –inundación agravada por lluvias imprevistas, rotura de un puente, etc.– y tener que “detenerse” finalmente en una posada sin poder llegar a destino en la fecha y horario previstos, no por ello claudicó en su trabajo; por experiencia sabe muy bien que en su profesión se requiere de flexibilidad y adaptación responsable a las circunstancias.

Así, las personas que en la vida se han visto expuestas a fuertes desafíos existenciales, como fue el caso del psiquiatra austríaco Viktor Frankl –autor del libro “El hombre es busca de sentido”– quien tuvo que vivir, padecer y superar tremendos condicionamientos en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau, ello nos da una idea de lo que los seres humanos podemos llegar a alcanzar cuando se tiene un “proyecto” que responde a la misión existencial, y además cuenta con la motivación y el impulso interior de llevarlo a cabo, es muy difícil que se pueda claudicar. Luego, el Personal Branding pasará a tener una relevancia vital en la identidad y reputación de esas personas.

¡Para el portador de Tu Marca Personal no existen obstáculos o barreras que atenten contra su misión y vocación, ni mucho menos en el preciado legado que está dispuesto a ofrendar a sus prójimos!

José Podestá

Complemento de Identidad

16 abril 2017 ·

Quizás por desinformación o urgencia personal, a veces recibo algunas consultas de cómo hacer para lograr que el Personal Branding funcione rápidamente para ingresar en el primer empleo. Lamentablemente no funciona así. ¿Por qué? Porque para poder llegar a ser considerado y valorado por Tu Marca Personal, ello depende de una trayectoria exitosa. Nunca es el punto de partida.

Como en todos los ámbitos

¿Cuándo una estrella del fútbol, de la música, de la medicina, etc., es reconocida y aclamada? Una vez que hayan logrado trascender los límites de lo habitual. Nunca en la etapa inicial de la carrera, por la sencilla razón de no haber sido “noticia” en ese entonces.

Así como en el mundo de los negocios una marca se constituye en líder dentro de su categoría después de un tiempo prudencial, lo mismo vale para el Personal Branding. Pero con una diferencia substancial:

- La marca comercial necesita de una gran inversión publicitaria en su tránsito hacia el posicionamiento en la mente del consumidor-cliente.

- La persona necesita previamente haber puesto, en blanco y negro, su razón de ser en la vida –es decir, su misión– para luego llevarla a cabo a través de la vocación emanada desde su interior. Esta conjunción la vemos toda vez que estamos frente a individuos que “destilan” pasión en lo que hacen, poniendo un gran compromiso y una devolución social responsable en sus trabajos, para beneficio de sus prójimos. Esto no se resuelve con publicidad ni mediante una estrategia de visibilidad; siempre son los “otros” los que terminan reconociendo lo hecho y brindado en tiempo y forma.

Si bien podemos llegar a conocer por nuestros medios a las personalidades que han sabido  llamarnos la atención por lo que hacen y cómo lo hacen, no debería asumirse de antemano que el Personal Branding “no es para mí”, sino para todos aquellos que han logrado “trascender en la vida”. Esta proposición suele ser un error conceptual de interpretación bastante frecuente, especialmente en aquellas personas que tienen una baja estima o han sido mal informadas acerca del objetivo y el alcance del Personal Branding.

También es importante tener en cuenta que todas aquellas personas que han logrado trascender a través de la historia, en múltiples especialidades, jamás se “ocuparon” del Personal Branding. Su vocación y trabajo puestos en obras fueron suficientes para que la humanidad los recuerde con aprecio. Pero así como por convicción y principios morales privó sobre ellos el hacer el bien, también estuvieron y están los individuos que han “optado” por hacer el mal en distintos ámbitos de la vida. No por ello dejan de ser portadores del Personal Branding, más allá que en estos casos para nada son un ejemplo a seguir, salvo para aquellos que optan transitar por la vida en la senda del mal.

Desafío consciente

Dado que la gran mayoría de los seres humanos hoy deben convivir e interactuar en una sociedad que los considera o resume de un modo “masivo” y genérico –contadores, médicos, carpinteros, obreros, etc.– no todas las personas están predispuestas en aceptarlo. Y es muy saludable que así sea, porque como seres únicos e irrepetibles que somos, hemos venido a la vida con una finalidad muy concreta de realización. Por tanto, está en el ejercicio de la libertad individual no sólo descubrir cuál es esa misión, sino también en discernir y decidir de qué forma la llevaremos a cabo como vocación.

Ambos factores –misión y vocación– es lo que supieron resolver y llevar a cabo aquellos personajes ilustres del ayer que hoy recordamos y respetamos. Pero en la actualidad, a raíz de la gran cantidad de “iguales” que existen en los distintos ámbitos de la vida, surge la “necesidad” personal de llevar a cabo un proyecto laboral-profesional que nos ayude a poder trascender en el tiempo, por la impronta personal, los valores, la vocación y la pasión puestos al servicio de nuestros prójimos.

De esta forma llegará un momento en que nuestros pares y la comunidad en donde nos desempañamos, comenzarán a darse cuenta e interesarse por lo que uno hace. Es a partir de ese momento en que nuestro nombre y apellido se potenciará en difusión y conocimiento, gracias al desarrollo que tiene Tu Marca Personal como complemento en tu identidad.

Quizás hayas escuchado o leído que una vez definido el proyecto laboral-profesional es “fundamental comenzar a ganar visibilidad a través de las redes sociales”. En realidad, ello tendrá razón o validez en la medida en que uno lleve allí a cabo una tarea que, realmente, tenga sentido y sinergia con la actividad o profesión. Caso contrario, es más lógico y razonable abstenerse de ello.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que está transitando el camino que le permitirá hacer realidad su misión y vocación, sin por ello tener que estar pendiente de su visibilidad o del “qué dirán”, porque de ello se encargarán sus prójimos!

José Podestá

Empatía vs. Ego

09 abril 2017 ·

El ego es el opuesto más directo de la empatía. ¿Por qué? Porque  todo aquello que se fue construyendo en pos de una sana armonía y felicidad, se “rompe” cuando alguna de las partes “claudica” por distintos motivos ante su propio ego.

Si bien en las últimas décadas el ser humano vivió frecuentemente en un estado de “latente” confrontación –incluso consigo mismo– existe una profunda razón que no siempre la tenemos en cuenta. Ocurre que nuestra inteligencia viene evolucionando en sentido negativo, concibiendo preferentemente lo falso, el error, el engaño y a pensar el mal.

Ello no es nuevo ni propio del hoy. En tiempos de los misterios griegos y egipcios, se “sabía” que la inteligencia humana se encaminaba hacia el mal, y que cada vez sería más difícil reconocer el bien por medio de la simple inteligencia. ¿Esto qué significa? Que la humanidad se encuentra en una transición, porque cuando el hombre fuerza su inteligencia consigue vislumbrar el bien. Pero en los hechos que vemos a diario, incluso en el ámbito de las organizaciones, la inteligencia humana se viene inclinando cada vez más a pensar el mal y a implantarlo en la moralidad, así como en el conocimiento, engendrando el error.

Esta realidad, que la estamos percibiendo cada vez con mayor frecuencia, nos señala que la inteligencia inspira en el hombre actual tanto orgullo y arrogancia, con lo cual se va retroalimentando el desarrollo unilateral de la inteligencia ante la ausencia-vacío del yo espiritual, que también anida en nuestro interior.  Entonces, la supremacía del ego encuentra el terreno propicio para producir los conflictos “domésticos” al que nos autoexponemos –muchas veces hasta como actores principales– de la mano de su principal aliado: el egoísmo.

Si ustedes reflexionan sobre las múltiples crueldades que se dan en el mundo de hoy, salpicando la evolución de nuestra cultura –apenas comparables a la de los tiempos bárbaros– no dudarán en admitir el proceso de la decadencia  de la inteligencia.

Con claridad ya se dejan ver dos cosas importantes:

- Hombres muy inteligentes con una manifiesta propensión hacia el mal. Ello no está circunscripto a ningún nivel socioeconómico, profesional o laboral específico. Tampoco etario, como es el caso que está teniendo la expansión “global” del bullying en las escuelas; lo mismo ocurre con el mobbing, en las organizaciones.

- Muchas personas que reprimen inconscientemente el aspecto negativo de la inteligencia, pero no luchando contra ella sino dejándola “dormitar”. Lo vemos, por ejemplo, cuando la sociedad se muestra pasiva e indiferente ante cualquier tipo de desmán en perjuicio de sus prójimos; incluso lo escuchamos en expresiones tales como: mientras a mí no me pase, no es mi caso, etc.

Darme cuenta

Más allá de estar también uno involucrado en alguno de los dos procesos mencionados, es a partir de esta toma de consciencia en que podremos cambiar y mejorar.

Si lo llevamos al terreno práctico, pensando incluso en el Personal Branding, vamos a poder llegar a percibir que en cualquier organización civil, política, sindical o laboral, existe un “caldo de cultivo” para que broten los egos. Sin irnos tan lejos, en la formación del grupo al que aspiramos a integrar, deberemos llegar a transitar por varias etapas:

- La inicial, en donde impera el respeto y por lo general todo está bien visto.

- La turbulenta, cuando emergen los líderes –el formal y los informales– con sus respectivos “egos” puestos en acción.

- La normativa, en la que se fijan las reglas básicas que van a conformar la cultura de la organización.

- La puesta en acción, en donde cada uno sacará a relucir sus capacidades y habilidades en pos del resultado y compromiso asumidos.

Así como una excelente estrategia puede sucumbir debido a una mala ejecución, también puede perderse cuando los egos, las envidias y otros componentes “tóxicos” personales entran en acción. Contrariamente a lo que se piensa, el problema no está en el conflicto, sino en cómo cada uno gestiona sus emociones. Si bien el debate puede generar un avance, en el instante en que los egos toman partido, lo que de allí prospera es imposición y luego la presencia de los perdedores.

Lo que se debería evitar es la pérdida del equilibrio relacional, y desde la dirección de la organización crear las condiciones generales para evitarse la acumulación de poder. Caso contrario reinará el desconcierto, porque nadie sabe hacia dónde dirigirse para hacer una propuesta interesante. El resultado de ello seguro que ustedes se lo imaginan: mayor estrés, baja productividad, magros resultados y eventuales personas que terminarán siendo despedidas.

Entonces, si el líder aspira a prosperar necesariamente deberá apostar mucho más al debate, al consenso, al logro de acuerdos y a evitar la división. Por eso es parte formal del grupo, en donde sus integrantes ya tienen bastante con llevar adelante sus respectivos proyectos, que el tener que además soportar presiones “malsanas” de gente que, por su egoísmo y ridícula aspiración de poder, dejan de ser empáticos y honestos consigo mismo.

¡El portador de Tu Marca Personal necesita priorizar su inteligencia emocional y la empatía social, para evitar caer en el error, el orgullo y la arrogancia, pues con ellos jamás podrá llevar a buen puerto su misión y vocación de vida!

José Podestá

Capacidad de Adaptación

02 abril 2017 ·

Se trate de un trabajador en relación de dependencia, profesional o emprendedor, básicamente ya no basta contar con aptitudes técnicas en lo suyo. Más aún, se asume que hoy es lo que debe tener incorporada la persona independientemente del cargo o responsabilidad asumida. Sin embargo, reitero que ya no basta. ¿Por qué? Porque debido a la aceleración del cambio al que todos estamos expuestos y de los conflictos u obstáculos que surgen a diario, son otras  las capacidades y habilidades que pasan a tener mayor relevancia; de ello tampoco está exento el Personal Branding.

Si bien toda organización dispone de un conjunto de normas y procedimientos que regulan las actividades en general, y las relaciones entre las personas en particular, tampoco hoy es suficiente “ampararse” en las mismas. Los sucesos provenientes del mundo exterior, por su forma de irrupción o complejidad no siempre se encuentran o llegan a estar previstos en la reglamentación interna. De allí que “sobre la marcha” la organización necesita que las personas obren en consecuencia.

Ayudar a ser mejores

En el ayer no sólo bastaba con la habilidad técnica, sino que por el solo hecho de haber sido nombrado en un cargo jerárquico, ya era condición suficiente para que los subordinados aceptaran y validaran a esa persona en su nuevo rol. También podía llegar a suceder que el nuevo jefe no contara con las adecuadas capacidades técnicas –hasta pasa con los políticos– o tuviese un pésimo carácter. Igual era o debían ser aceptados, más no sea por la envestidura que representaban.

Por suerte los tiempos han sido propicios para que el ejemplo relatado pasara a ser una mera cosa del pasado, aunque todavía alguno de ustedes sepa de la existencia de algo parecido en el ámbito en el que acostumbra frecuentar.

Hoy en día lo esperado es que no sólo se hagan bien las cosas, sino que además las personas sepan interactuar en el nuevo modelo organizacional. ¿Esto qué significa?: Saber “moverse”, no tanto dentro de las estructuras pero sí en las redes integradas por un crisol de personas heterogéneas.

Por más que uno se desempeñe laboral o profesionalmente en el país, igual se está expuesto a relacionarse e integrarse en grupos o comunidades de personas de distintas culturas, con el beneficio que ello luego tiene para el crecimiento y el desarrollo personal.

Para aquellos que tienen una responsabilidad jerárquica, el cargo pasó a ser, además de una necesaria instancia de supervisión, una posición que está expuesta a la validación o el rechazo explícito por parte de sus subordinados y equipos. Es por ello que ya no basta con las aptitudes técnicas y la supervisión de objetivos, sino el saber “liderar”. ¿Cómo? Demostrando un sólido dominio en las “habilidades blandas” y en materia de adaptación continua; nada de ello proviene de la universidad, sino que deben ser “aprehendidas” a lo largo del desarrollo laboral y profesional.

De lo que se trata, concretamente, es que el “jefe” posea sensibilidad emocional –con todo lo que ello implica– para ayudar a ser mejores personas.

Como se podrán imaginar, se trata de un estupendo desafío para todos aquellos directivos, ejecutivos y profesionales que tienen personas a su cargo. Ello no sólo suma en la reputación del portador de Tu Marca Personal, sino que de un modo explícito queda expuesto frente a la comunidad. ¿De qué manera? Por ejemplo, a través de la plataforma “Love Mondays”, en donde los empleados publican no sólo sus expresiones y logros con empresas, sino que describen los aspectos positivos-negativos que destacan de los jefes.

Entonces, para toda aquella persona o profesional que aspira en su plan de carrera ir ocupando distintas posiciones en la vida, tendrá necesariamente que ir ganando “expertise” relacional, sabiendo que su prójimo también espera de su apoyo para el crecimiento profesional, saber interesarse por él –porque es una persona, no un objeto-recurso humano– apertura y receptividad para “escuchar” propuestas  de mejoras, importarle el buen clima laboral que excluya la impronta “tóxica”, etc. Todas estas cosas dejaron de estar “ancladas” en el área de las personas, para estar bajo la responsabilidad y ejecución del respectivo supervisor, por ser éste el interlocutor referencial y natural de las personas a su cargo, las que incluso esperan de él que pueda llegar a ser las veces de un verdadero coach.

Management horizontal

Lo mencionado no implica que el área de las personas ya no se ocupe de ello, sino que además deberá estar muy atenta acerca de cómo gestionan el liderazgo el personal jerárquico, para eventualmente poder brindarles el soporte adecuado en tiempo y forma.

De allí que los millennials conciban el trabajo de una manera muy distinta a la de sus predecesores, y que sólo admitan un estilo de management más horizontal y menos expuesto a jerarquías sin sentido. Además, es una generación que entiende que desarrollarse a nivel personal resulta tan importante como crecer profesionalmente. De allí que sólo valoren a sus líderes por lo que demuestran ser.

¡El portador de Tu Marca Personal se ha ido preparando, a lo largo de su desarrollo y del proyecto laboral-profesional, para darse cuenta y entender qué mueve hoy a las personas en el quehacer diario, qué esperan de él como líder y en qué medida han de sentirse valorados y respetados como prójimos!

José Podestá

Respeto Mutuo

26 marzo 2017 ·

Quizás la empresa estadounidense Motorola no pensó, cuando introdujo en el año 1983 el primer teléfono móvil –precursor del celular multimedia– cómo terminaría la telefonía celular posicionándose en la vida de las personas. Lo mismo vale para IBM, cuando en el año 1981 introdujo la computadora personal de escritorio –precursora de la notebook y la tableta– y el posterior advenimiento de la World Wide Web con sus plataformas de comunicación en general y de correo electrónico en particular.

Lo cierto es que en la actualidad la inmensa mayoría de los seres humanos es altamente dependiente de la comunicación, pero no por ello el mundo está mejor. La prueba diaria está a la vista, en donde parecería ser que de un modo inconsciente la gente quedó “atrapada y sin salida”, con el “gadget” que se les adhirió en la mano y los gobierna obligándolos a ser altamente dependientes del mismo y a utilizarlo sistemáticamente, ya sea cuando manejan el automóvil –a pesar de estar prohibido su uso– o mientras van caminado por la vida con la “cabeza baja”, debido al influjo hipnótico que ejerce la pantalla del celular. Entonces, para “asistirlos” y evitar accidentes, ya se han habilitado en algunos países los "semáforos horizontales" para que los adictos al celular no tengan “necesidad” de levantar la vista para saber si pueden cruzar o no la calle, dado que la señal luminosa que aparece en el piso les “indica” si pueden avanzar o no. Es así como el celular –nuevo “fetiche” de la posmodernidad– logró posicionarse como el “amo y señor” de las personas, al menos hasta que éstas tomen consciencia de su dependencia “patológica” y reaccionen algún día en consecuencia.

Disparate sin sentido

Más allá del tono irónico que he enfatizado en el relato anterior, no deja de sorprender hasta qué punto el ser humano está dispuesto a ceder espacios de su libertad, en este caso en manos de un objeto inmaterial, al tiempo que la empresa de telefonía disfruta del momento convirtiéndolo en un estupendo negocio de oportunidad.

Esto llevado al ámbito de las organizaciones, también tiene lo suyo. Si bien a la mayoría de las empresas les “encanta” que sus empleados y ejecutivos sigan conectados a ella después del horario de trabajo –incluido los fines de semana y feriados– pareciera ser que poco les importa las consecuencias que se derivan de ello, en términos de la salud y productividad de su gente.

Otras compañías, por su parte, han tomado conocimiento prohibiendo a sus directivos “exigirles” a sus empleados el estar conectados fuera de la jornada de trabajo. Incluso hay casos en donde la empresa “premia” con dinero a sus empleados, en tiempo de vacaciones, para que no se contacten online con sus respectivas áreas.

Realmente es llamativo que en el siglo XXI se haya llegado a esta realidad, al tiempo que existan directivos, especialistas y asociaciones profesionales vinculadas al ámbito laboral, que “sugieran” hacer el esfuerzo de dar cumplimiento a la jornada laboral y a la privacidad de sus empleados. ¡Con sólo observar las disposiciones legales se evitarían tener que hacerlo!

Como ejemplo descriptivo de la tremenda confusión en la que vive la mayoría de las personas, me parece interesante reproducirles a continuación tres situaciones que son bien gráficas:

- Un ejecutivo que se encontraba de vacaciones en Quebec, Canadá, comentó que gracias a no estar conectado online con la compañía, “tenía tiempo para hacer muchas cosas maravillosas, tales como visitar a sus sobrinos, alojarse en un lugar parecido a un castillo, disfrutar la versión canadiense del bowling y dormir un par de siestas”. ¿No les resulta llamativo a ustedes el testimonio de esta persona que se sienta feliz, luego de sus vacaciones, por haber disfrutado de su merecido descanso, cuando es lo más natural que debiera suceder?

- El fabricante alemán de automóviles Volkswagen decidió reprogramar sus servidores para que los empleados dejen de enviar correos electrónicos fuera del horario de trabajo.

- A partir de enero de 2017, una ley francesa dio a los empleados en todo el país el “derecho a desconectarse”. Al respecto, la ley establece que las compañías con cincuenta o más empleados implementen una política que evite que el correo electrónico de la oficina, después de las 18 horas, invada el tiempo libre.

Esta ley ha sido consecuencia de la aflicción surgida y conocida como de la “obesidad informativa”. La misma mantiene a las personas con la cabeza baja, tal como lo vemos a diario, con los efectos nocivos que ello tiene para la salud.

Sentido común

En el ámbito de las organizaciones abundan estudios que muestran que el desconectarse luego de la jornada de trabajo, reduce los niveles de fatiga y agotamiento mental. De esta forma, los empleados que vuelven descansados tienden a poner un mejor empeño en la resolución de los problemas y otras tareas creativas.

Si bien hoy en día se le presta atención a este tipo de conclusiones, considero que no necesariamente debería invertirse o “gastarse” dinero para llegar a este tipo de conclusión. ¿Por qué? Porque son básicamente lógicas y propias del sentido común.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que en la medida que incurra en la “obesidad informativa” y no respete el tiempo de los demás, correrá el riesgo de perder autoridad y credibilidad tanto en su actividad-profesión como frente a sus prójimos!

José Podestá

Los Mejores se Van

19 marzo 2017 ·

En la mayoría de las organizaciones todavía ocurre que los responsables del área de las personas insistan en lo siguiente:

- Seguir utilizando la expresión “recursos humanos” para referirse a los empleados cuando, en realidad, éste no es un objeto inmaterial, una cosa o una materia prima a la que hay que “extraerle” sus atributos o propiedades según el uso o aplicación de que se trate. Tal como ya lo he reiterado en más de una oportunidad, mal que les pese a las empresas, el empleado en un “ser humano” sin el cual la organización no podría existir. Pero por razones de costo quizás les convenga a ciertos directores reducirlo a una mineidad, a un “recurso”.

Esta práctica y miopía perversa se ha venido aplicando desde hace mucho tiempo, bajo el resguardo de las costumbres y la cultura social imperante. Pero felizmente hoy ya no es así –a pesar del uso extensivo aún vigente de la expresión “recursos humanos”. ¿Por qué? Porque en la medida en que la organización no cuente con las personas adecuadas y las posicione en el centro de la gestión, no podrá “competir” en el contexto en donde el diferencial hoy está justamente dado por la calidad de las personas que son parte del proyecto en cuestión.

- Implementar programas de “retención de talentos”, cuando la organización dice contar con los “recursos humanos” adecuados y bien remunerados. Entonces, ¿para qué se ocupa de “retener” a sus empleados? La creencia errónea y mayoritariamente imperante es la de pensar que los “talentos” deben ser sólo algunos de los integrantes del staff, cuando en realidad debiera abarcar a todos, es decir, desde el cadete hasta el CEO. ¿Por qué? Porque en un mercado de iguales –tal como ocurre y vemos en la mayoría de las categorías de productos y servicios ofertados– la ventaja competitiva ya no está allí, sino en la “inteligencia aplicada” de todos los que desde sus puestos llevan diariamente adelante el proyecto de la organización, para hacerla sustentable y admirada en el tiempo.

También ya he reiterado que para hacer viable lo mencionado, la empresa debe contar con “empleados de calidad”, que nada tiene que ver con el perfil de empleados promedio –tipo clon– que viene sustentando la anacrónica área de “recursos humanos”. La insistencia en ello es lo que luego conduce a que las organizaciones se desgasten por terminar “reconociendo y revalorando” tardíamente al empleado de valor, es decir, en el momento en que éste les presenta su renuncia. Seguramente que ustedes han de coincidir que el contexto sobreofertado y competitivo actual no justifica ni perdona a aquellas organizaciones que no hacen lo que las circunstancias demandan.

El dinero es sólo una parte

Las motivaciones que lleva a una persona levantarse cada día y salir rumbo a la empresa, no se agota en el sueldo. El salario justo es el que ayuda a cubrir las necesidades básicas, motivo por el cual la misión de la organización, el compañerismo, el clima imperante y el proyecto asignado son las “buenas” razones por las que la persona siente que vale la pena estar allí.

El factor movilidad –personalmente buscado o imprevistamente ofrecido por otra organización– hace que algunas empresas de excelencia, como es el caso de Google, también hoy estén perdiendo a sus mejores personas. Es el caso del auto sin conductor.

Es bien sabido el generoso plus que Google brinda a sus empleados, para que éstos sientan que están respaldados en un amplio espectro de sus pretensiones, con la finalidad de alcanzar así la excelencia productiva. A pesar de ello, los “talentos” se van, no porque sean desagradecidos o consideren que sus “apetitos de confort laboral” no están saciados. Simplemente se marchan en pos del proyecto personal que vienen llevando a cabo. Concretamente, es el ser humano el que decide y hace uso de “su” libertad, toda vez que lo considere adecuado o prudente. Y frente a ello, “no hay retención que valga”.

¡El portador de Tu Marca Personal es muy consecuente con su proyecto y la vocación asumida para hacerlo realidad, motivo por el cual no está dispuesto a resignarlo por dinero al “mejor postor”!

José Podestá

 

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