Trabajar Para los Demás

18 febrero 2018 ·

Más que una imposición, el trabajo es una natural necesidad de realización del ser humano. Así como en tiempos de la caverna el hombre debía salir de “su” cueva para poder alimentarse, hoy parte de “su” hogar para ganarse los ingresos necesarios para subsistir e incluso mantener a su entorno familiar.

Quizás sin darnos cuenta, desde que nos levantamos estamos trabajando para los demás, ya sea cómo:

- Empleado, en la oficina.

- Profesional, para los clientes o pacientes, según la especialidad.

Pero también están aquellos que, decididamente, trabajan para sus prójimos. Tal el caso del trabajador o asistente social, los que están al frente de alguna ONG o bien se desempeñan dentro del área pública-gubernamental, brindando soluciones para los excluidos y para los millones de seres humanos establecidos en la base de la pirámide social.

En función de

Como individuos que somos nos cuesta pensar o aceptar que el trabajo o el emprendimiento que uno lleva a cabo, por más que responda a un específico móvil personal, es y está en función de nuestros prójimos.

Trabajar para los demás puede ser una elección consciente, y en algunas vocaciones esto es evidente. Sin embargo, todos trabajamos para los demás en nuestra vida vocacional. Es algo que no podemos evitar, ya sea por la división del trabajo en nuestra sociedad o por las convicciones personales de cada uno.

Cuando los sociólogos y psicólogos nos recuerdan que el hombre es un ser social, no se limitan exclusivamente al ámbito de las relaciones que debemos cultivar en pos de nuestro crecimiento personal, sino también al “sentido” que debemos imprimirle al trabajo.

Seguramente que algunos de ustedes pensará, con razón, que esto no es tan así. Más aún, es cierto que hay personas que trabajan para sí o directamente “ni” trabajan porque decidieron, por ejemplo, sacar un importante rédito a sus finanzas personales, logrando así vivir de renta y aspirando a tener cada vez más dinero hasta llegar a ser “millonarios”. Efectivamente, también existen individuos que, por ciertas limitaciones o circunstancias, tienen un exacerbado perfil materialista, como también hay otros que independientemente de ser millonarios, no dejan de donar importantes sumas de dinero para la investigación y la asistencia social.

Entonces, salvo determinadas “patologías” cargadas de un egoísmo extremo, lo cierto es que la inmensa mayoría hace lo que hace en función de un objetivo social, aunque no se dé cuenta de ello. ¡Enhorabuena!

Toma de consciencia

Es bueno conocer que nuestra individualidad está atrapada en paradojas relacionadas con nuestras aptitudes y educación. Y esto muchas veces nos impide alcanzar los logros exteriores.

De allí que es muy “saludable” que aprendamos a vivir en dos niveles de consciencia. Una dirigida a la vida diaria y otra al despertar de nuestra segunda individualidad, la que anida en el interior de nuestro ser. Si bien ésta es una “carencia” en los tiempos actuales –debido a la presión que las circunstancias nos imponen para mostrar “resultados ya”– no podemos “ni” debemos como personas claudicar en la “escucha” y el conocimiento de nuestro ser interior. ¿Por qué´? Porque justamente es el que nos permitirá “darnos cuenta” del sentido que tiene nuestro trabajo-profesión para los demás, evitando también que nuestro proyecto personal pueda apartarse de la misión y vocación respectivas.

Personal Branding social

Quienes se interesan por su Personal Branding lo hacen, por lo general, motivados por un “rédito individual”. En ello han influido todos aquellos especialistas en el tema que vienen sosteniendo, quizás por desconocimiento, que se trata de un recurso-herramienta equiparable al marketing. Pero lo cierto es que, en realidad, sus móviles son muy distintos. Uno tiene que ver con el ser humano en función de y el otro con los objetos, las cosas y las mercaderías.

Sabiendo a partir de ahora que nuestro trabajo vincula con lo social y que estamos por ello trabajando para los demás, el Personal Branding que sepamos construir, posicionar y desarrollar, tendrá un valor agregado directamente proporcional al “efecto social” que produzca en los prójimos. De allí que poco y nada de ello tendrá sentido cuando se lo pretenda “potenciar” a través de las redes sociales, porque no se trata de la “visibilidad” ni tampoco de la “calidad” del impulso personal que uno le pretenda asignar, sino del sentido social que ello “realmente” tenga para los demás.

¡El portador de Tu Marca Personal no se descuida en “conversar” con su ser interior, porque sabe que gracias a él podrá evitar errar el camino que lo conduzca a brindar y capitalizar sus logros exteriores!

José Podestá

Estable y Freelance

11 febrero 2018 ·

La innovación, la tecnología, la realidad económico-social y el cambio generacional van modificando en conjunto el vínculo y la dependencia laboral, aunque no se tenga plena consciencia de ello.

Lo que en el ayer se consideraba como un “deber ser” –estar a disposición de una organización en relación estable y con dedicación exclusiva– hoy dejó de ser necesariamente así. Si por la naturaleza del trabajo, proyecto o negocio se justifica que la persona se desempeñe en relación de dependencia, será formalmente contratado “in-house”.  Caso contrario, se lo estará convocando para que “desde afuera” provea el servicio de su especialidad de un modo frecuente o esporádico.

Casi lo mismo

Seguramente que hay individuos que prefieren sentirse contenidos y plenamente dedicados a una organización, no sólo por seguridad económica, sino también porque les importa de esa forma llevar a cabo su proyecto laboral y profesional. Pero también se da el caso de aquellos que privilegian disponer de un mayor grado de libertad que les permita poder diversificar el “riesgo” de la dependencia, a través de una “cartera” de clientes –organizaciones de todo tipo y tamaño– sin por ello excluir tampoco algún emprendimiento personal.

Ambos enfoques coinciden en la realización de una tarea concreta, afín al puesto de trabajo o al servicio de su especialidad. Esto no significaba que en el ayer no existieran personas que aspirasen a lo mismo. Pero había un impedimento cultural que no lo tornaba viable, porque el empleado tenía que “deberse” a la organización en cuestión; incluso sin poder hacer ninguna otra actividad profesional o “marginal”, porque de ser descubierto podía llegar a ser despedido.

De todos modos, ambos enfoques priorizan hoy el tener que llevar a cabo o brindar el trabajo en cuestión con total solvencia y compromiso. Incluso es muy factible que el empleado estable decida en algún momento pasar a ser un proveedor freelance de la organización, y viceversa. En estos casos, al cambiar el tipo de vínculo-contratación, el ex-empleado no deberá omitir tomar todos los recaudos legales en materia de prestación de servicios, aportes impositivos y de seguridad social.

Lo que seguramente el sistema no podrá sostener en el tiempo es el modelo de la relación estable o de dependencia para “todos” sus empleados, por los motivos ya mencionados anteriormente. Pero ello no tiene un efecto tan dramático para las nuevas generaciones, porque justamente éstas son más proclives a evitar el “anclaje” en una determinada organización. Además, el atractivo de la globalización, sumado a la mayor facilidad de poder viajar y “probar” desarrollarse en otros contextos, hace que exista una motivación muy distinta en materia de prestación laboral y profesional.

Plan excluyente

El poder ser el realizador-constructor del propio destino, más allá de lo motivante y atractivo, no excluye el deber contar con un plan personal de desarrollo laboral y profesional. ¿Por qué? Porque con ello se podrá acotar o minimizar el riesgo y la incertidumbre, y tener más en claro cuáles son los pasos conducentes hacia el logro de los objetivos temporales propuestos.

Lo importante, más allá de estar en el rol de freelance o en relación de dependencia, es no dejar nunca en manos de “terceros” lo que cada uno tiene previsto realizar, de acuerdo a su misión y vocación elegida. Ello supone estar “alertas” cuando se escucha decir, dentro de la organización u otro ámbito, que “nosotros nos ocuparemos de tu futuro”. Nadie puede arrebatarnos ese derecho, porque el mismo es inherente a la naturaleza y el destino humano.

Personal Branding vigente

Si bien todos tenemos una identidad que nos singulariza desde que “arribamos” al planeta Tierra –nuestro nombre y apellido– también es cierto que a través de nuestro desempeño vamos generando una imagen que será percibida por los demás. El problema-desafío luego radica en el nivel de “calidad” que esa imagen termina produciendo en nuestro ámbito de relación: familia, trabajo o sociedad.

De allí que en los últimos años se esté dando una mayor importancia e interés al desarrollo y el posicionamiento del Personal Branding. Más allá del refrán que dice “es importante no sólo ser, sino también parecer”, aquí tampoco uno puede dejar en manos de terceros –el público en general– que piensen o se imaginen cosas que para nada son útiles para el desarrollo profesional.

A medida que uno se va aproximando a las metas del proyecto laboral –sea en el rol estable  o de freelance– podrá in capitalizando los resultados de la “huella” o de la “estela” del propio accionar en la mente de los “otros”. Aquí podrá ocurrir que una gran mayoría no esté pendiente ni “preocupada” por ello –porque sabe que lo realizado tiene en cuenta a sus prójimos. Pero también habrá personas que por no tener en claro que el Personal Branding es el resultado del obrar responsable en el tiempo, terminen siendo “victimas emocionales” de lo que los “otros” piensan o dicen por la forma superficial de cómo están llevando adelante su trabajo o profesión.

Desde ya que el Personal Branding no corrige este tipo de desviaciones, sino que se encarga de mostrarlas tal cual son.

¡El portador de Tu Marca Personal se concentra y hasta se “desvive” por hacer las cosas acordes con su misión, porque sabe que de esta manera podrá llegar y servir mejor a sus prójimos!

José Podestá

Sedentarismo Mental

04 febrero 2018 ·

Si bien los personal training insisten en que el sedentarismo es la antesala de la “muerte silenciosa” –los médicos, por su parte, lo asocian directamente con la presión arterial– también es cierto que el sedentarismo mental hace de las suyas. ¿En qué sentido? Restándole a la persona de la energía necesaria para ser justamente eso: ¡Persona!

Los dependientes consuetudinarios

Hay seres humanos que nos les gusta para nada el tener que ser proactivos en lo laboral-profesional. Siempre están pendientes a que las cosas “sucedan”, para luego obrar en consecuencia. Con ello “creen” que se reducen las posibilidades del error, sin darse cuenta que muchas veces no sólo aprendemos de los otros, sino también de nuestros propios errores; el inventor lo tiene muy bien asumido.

En este deseo de no querer afrontar las dificultades que debieran ser vivenciadas como algo normal para la vida humana, están implícitas una serie de limitantes que si bien parten de lo anímico, terminan luego cercenando la voluntad.

Para aquellos que hasta sienten “pánico” por tener que ser los que inicialmente deben hacer las cosas, es útil que se concentren en observar a los niños que han comenzado a “caminar”.  Seguramente que podrán llegar a descubrir que este desafío-conquista –poder pararse con los pies sobre el planeta Tierra para comenzar a caminar en la vida– es un “primer paso” contra el sedentarismo y la dependencia.

Nos guste o no, estamos aquí para hacer aquello que traemos en nuestro ADN, es decir, en nuestra misión. Se trata de algo que, en definitiva, no podemos transferir ni renunciar, motivo por el cual no podemos hacernos los distraídos ni muchos menos los “sedentarios”.

Entonces uno podrá preguntarse ¿por qué existen los sedentarios? O bien llegar a darnos cuenta en este momento y cuestionarnos ¿por qué soy un sedentario? La respuesta está en cada uno de nosotros, justamente porque anida en la biografía personal –en donde impactan los sucesos del mundo exterior– y en la predisposición que tengamos para mantener una “conversación” con nuestro “doble”, es decir, con nuestro ser interior. Por tanto, los motivos y razones deben ser tratados y asumidos por el ser humano y en otros casos –cuando existan cuestiones profundas que no están a nuestro alcance– las deberemos consultar al terapeuta de confianza.

De lo que se trata es de tomar consciencia de ello e intentar salir de ese estado “patológico,” en el momento oportuno. Justamente por los motivos que manifestamos anteriormente: tenemos una misión en la vida, de la que deberemos rendir “cuentas”, porque en ese momento las “excusas” por sedentarismo mental no van a ser aceptadas.

Piensen por un momento en todos aquellos que, por ejemplo, son no videntes de nacimiento o han sufrido alguna enfermedad o accidente que los imposibilita moverse con autonomía en la vida. Sin embargo, esto no invalida para que muchos de ellos realicen sus estudios universitarios o se destaquen incluso en algún deporte o actividad, a pesar de su severa discapacidad.

El opuesto no es la respuesta

Para nada significa que de lo expresado hasta el momento uno deba inferir que se debe ser   hiperactivo. No se trata de vivir en ninguno de los extremos, sino en ser plenamente conscientes del papel o rol que los “otros” esperan o “necesitan” de uno.

Tampoco significa llegar a desvivirse por pretender ser un superhéroe o un “salvador” de la humanidad, sino en hacer más bien aquello que uno haya decidido llevar a cabo como vocación.

Personal Branding básico

Quizás conozcan a Roger Federer y su ejemplar trayectoria como tenista profesional –lograda en base a perseverancia, tenacidad y pasión– y como ser humano que se viene ocupando de los otros, con bajo perfil. Se trata de un ejemplo que es útil tener en cuenta, porque para la construcción de su Personal Branding, Federer no ha recurrido a “golpes bajos” ni a recursos efectistas, justamente porque todo ello no coincide con su forma de ser.

Por supuesto que Federer no es ejemplo de sedentarismo físico ni mental. Simplemente lo menciono porque, a pesar de ser una “celebridad” en lo suyo, sabe muy bien que la percepción que la gente tiene de él parte de sus capacidades integrales. En tal sentido, así como el sedentarismo “resta” para todos aquellos que aspiran al posicionamiento de su nombre y apellido, tampoco es viable para los que pretenden llegar cruzando diagonales o buscando impactos carentes de credibilidad.

Los que carecen de alguna cualidad física, como los ejemplos ya mencionados, pero no por ello especulan con el sedentarismo ni la dependencia, terminan siendo también dignos representantes del Personal Branding –sorprendiendo como lo hace Federer– porque con esfuerzo y humildad son capaces de hacer bien lo suyo, sin necesidad de ningún tipo de especulación.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que no puede optar por sedentarismo alguno, por la sencilla razón de no poder llegar a “articularse” de esa manera con el sentido de su vida!

José Podestá

Brindando Servicios

28 enero 2018 ·

Seguramente que estamos mayoritariamente convencidos que el profesional es un prestador de servicios, porque se debe a sus clientes o a sus pacientes. En cambio, no estamos tan seguros en afirmar que el trabajo también lo es. ¿Por qué? Porque cuando nos postulamos nos contratan para realizar una tarea específica, sin que uno llegue necesariamente a percibir o saber del sentido de la misma; algunos recordarán la “sentencia” que solía manifestar el supervisor cuando, luego de preguntársele para qué debía hacerse esa tarea, éste respondía con énfasis: “es lo que dispuso la dirección”.

Ambas cosas

Lo cierto es que tanto el trabajo profesional, como el que un empleado o ejecutivo realizan en una organización, son un “servicio”. Lo que ocurre en lo laboral es que si bien no siempre el empleado suele estar en contacto con los clientes externos, sí lo está para los “clientes internos” que también esperan y demandan servicios.

El siguiente ejemplo nos ayudará a comprenderlo mejor. El responsable de marca o Brand Manager debe realizar, entre otras tareas, el presupuesto anual de ventas de los productos a su cargo, en sus distintos tipos de presentaciones. Una vez confeccionado y aprobado por el director comercial, envía una copia a las siguientes áreas:

- Finanzas, para que pueda determinar los ingresos estimados para el año en curso y poder anticiparse a un eventual requerimiento de fondos al banco, en la medida que los ingresos por comercialización no alcancen para cubrir los costos del ejercicio en cuestión.

- Manufactura, para poder precisar un mejor aprovechamiento de los tiempos de fabricación, la mano de obra y saber cuándo reponer o adquirir materias primas e insumos en general. Asimismo, para determinar en qué momento deberá hacerse la parada de fabricación para tareas de mantenimiento y de adaptación para otros procesos.

- Ventas, en función del comportamiento de la demanda podrá establecer sus planes de promoción, merchandising en los PDV, incentivos a los vendedores y al canal, etc. Llegado el caso de necesitar ampliar el staff de ventas, podrá justificar y requerir al área de Personas la incorporación de vendedores, previo detalle del perfil demandado.

- Si la empresa es multinacional, enviará el presupuesto consolidado de ventas a la casa matriz, a los efectos que puedan incorporarlo al total de la región para evaluar la performance general del negocio. Cabe aclarar que el presupuesto anual no es rígido, sino que se va revisando trimestralmente para adaptarlo a la realidad del contexto.

Este simple enunciado, más allá de la complejidad que tiene en sí mismo, nos “confirma” el importante sentido de “servicio” que tienen las tareas en una organización, comenzando por el cadete y terminando en el CEO. La globalización, además, ayudó a derribar los “compartimientos estancos” vigentes en las organizaciones del ayer, permitiendo una mayor transparencia, productividad y una mayor “trazabilidad” de las operaciones. De allí que hoy se insista también en el trabajo por equipos, con integrantes heterogéneos e incluso de diferentes culturas.

Ahora bien, no vamos a profundizar el tema del servicio a nivel de las profesiones, porque es algo dado y aceptado. Por supuesto que no siempre uno podrá quedar satisfecho con la consulta realizada a un determinado profesional, ya sea por su falta de tacto en saber establecer y brindar una adecuada “empatía”, o a veces por su negligencia y falta de profesionalismo en la especialidad; sabemos que no todos están preparados ni comprometidos en lo que hacen, quedando hoy rápidamente al descubierto por los comentarios y referencias disponibles en la Web.

El Personal Branding también es servicio

Un emprendedor, empleado o profesional también puede llegar a interesarse por llevar a cabo un plan complementario de su proyecto laboral y profesional, con el objetivo de poder capitalizar el posicionamiento y desarrollo de su nombre y apellido en el área de su vocación.

Así como un barco va dejando una estela en el mar, cada uno de nosotros también vamos generando señales de lo que hacemos en el ámbito en donde trabajamos e interactuamos; si estamos expuestos en las redes sociales, la “vulnerabilidad” y la exposición también será mayor. Al respecto, piensen en los problemas a los que terminan expuestas las “celebridades”, cuando se descubre que algo de lo que hacían no estaba bien Aquí es útil recordar la máxima que dice que una marca necesita años para ser conocida, pero muy pocos segundos para caer en desgracia.

En el Personal Branding no sólo uno debe ser más consciente y responsable de lo que hace o deja de hacer, sino que tampoco podría omitir el concepto del servicio en el obrar. ¿Por qué? Porque si bien cada uno de nosotros lleva adelante su proyecto laboral-profesional acorde con la misión y la vocación personal, no debería excluir la atención de las necesidades de los “otros”, es decir, de sus prójimos.

Que una persona llegue a tener mayor o menor imagen o aceptación en el ámbito de sus relaciones, dependerá de la calidad y de la pasión que destila en su obrar, especialmente para aquellos que son o serán sus destinatarios naturales. Aquí también el servicio será el que, en definitiva, “marcará” la diferencia.

¡El portador de Tu Marca Personal terminará siendo un eficiente y eficaz prestador de servicios, en la medida que esté convencido que sus prójimos son en definitiva el motivo-razón de su obrar!

José Podestá

Priorizando el Equipo

21 enero 2018 ·

En distintos momentos o etapas de la vida uno se va adaptando a los procesos que el cambio establece en el devenir de los acontecimientos. Si bien los ajustes no son iguales para todos –en ello también actúa el destino– sí “obliga” a casi todos el tener en cuenta su misión personal, justamente para no errar en el camino que aún resta transitar.

Por lo general la persona suele llevar a cabo su reprogramación –algunos lo denominan “reinvención”– a partir de su propio “yo”. Por supuesto que así debe ser, porque ello tiene que ver con el proyecto y vocación personal. Sin embargo, ésta quedará “incompleta” en la medida que no se tenga en cuenta el rol que tienen los “otros”, en sus respectivos desarrollos personales.

No estamos solos

En la actualidad el ego personal, es decir la cara “superficial” del yo, es la que prevalece o más bien se impone en los ámbitos diarios de la vida. No es algo que uno haga plenamente consciente, sino más bien “movido” por el excesivo individualismo-narcicismo reinante; es lo que se “instaló” culturalmente en las últimas décadas en la sociedad.

Pero como los que saben nos recuerdan que el hombre es un ser social, de nada sirve que uno se “atrinchere” en su individualismo y hedonismo. Así como en el universo en general y en el planeta Tierra en particular, todo lo que el hombre hace tiene una incidencia y consecuencias directas, no podemos dejar de lado al prójimo, por la sencilla razón de que somos parte de un grupo laboral y social, de una comunidad y de un estado-país.

Cuando uno decide su profesión y vocación, si bien lo hace entre otras cosas porque siente que con ello podrá ganarse su propio sustento e independencia económica, también se involucra con el prójimo. ¿En qué sentido? Su trabajo es parte de un proyecto y “servicio” que siempre tiene al “otro” como destinatario; caso contrario, no estaría haciendo nada de valor. Entonces, en la medida que lo realizado cumpla también una función social, la persona tiende a reafirmar su personalidad y rol, al tiempo que percibe que lo suyo tiene un sentido.

Lo mismo vale en materia de Personal Branding. De nada sirve su aplicación para la búsqueda de un nuevo trabajo, si la persona no cuenta con el perfil y las potencialidades esperadas por los “otros”; algunos confunden o creen que el Personal Branding es una técnica de “actualidad” que permite acceder más rápido al objetivo. Por tratarse del posicionamiento y desarrollo del nombre y apellido de la persona en el ámbito en donde está llevando a cabo su emprendimiento o plan de carrera laboral-profesional, necesitará de un tiempo prudencial para que los “otros” sepan de su existencia y de la “excelencia” de sus servicios.

El ejemplo de las marcas comerciales que ustedes conocen y frecuentan, bien vale a lo ya expresado. Coca-Cola/Coke necesitó décadas y millones de dólares en inversión publicitaria para ganarse el “posicionamiento mental” que hoy detenta en el mundo. Cuando a una persona se le solicita que exprese cuál es la marca de gaseosa que le viene primero a la mente, la mencionada expresa su liderazgo. ¿Esto que nos dice?

- Que una marca no es valiosa por la cantidad de unidades disponibles en el depósito de la empresa o en las góndolas de los puntos de venta, sino por la “presencia mental” que posee en la gente, sea o no consumidora del producto.

- Que la marca no está en la empresa que la produce, sino en la calle, en los “otros”.

Entonces, en la medida que uno realice a consciencia su trabajo o profesión y esté muy atento a las necesidades de sus prójimos, con el tiempo podrá lograr su reconocimiento y valoración; incluso más allá del período de su existencia en la Tierra, tal como la realidad nos lo recuerda con frecuencia.

Para ello se necesitará hacerlo de una manera mancomunada, es decir, en equipo. Por más que nos llamen la atención y eventual admiración algunos personajes, como los CEO de Amazon, Google, Facebook, Nike, Virgin,… éstos siempre han venido desempeñándose a través de un equipo al que han sabido motivar con el ejemplo y por sus condiciones de liderazgo. Lo mismo vale para el resto de los mortales, es decir, los que carecen “por ahora” de un Personal Branding de magnitud, pero que a pesar de ello se desempeñan y llevan a cabo un rol, trabajo o profesión más acotado y con pleno sentido de significación.

¡Al portador de Tu Marca Personal no le importa ni interesa la “maximización” de su imagen y difusión, pero sí el sentido y valoración que tiene lo suyo en aquellos que en definitiva son los beneficiarios de su obrar!

José Podestá

¿Realmente Me Gusta Lo Que Hago?

15 enero 2018 ·

Es muy probable que muchos sientan deseos de poder estar al frente de una gerencia de marca o de negocios en una empresa multinacional exitosa. Más aún, hasta se considerarían con el “derecho” de “estar allí”, pues para ello estudiaron y desarrollaron un plan de trabajo conducente a dicho objetivo. Pero también puede ocurrir que la persona que hoy está en dicho puesto no lo “vive” así, por varios motivos:

- El ambiente y el ritmo de la corporación no condicen con su forma de ser ni con sus expectativas.

- Si bien se encuentra al frente de la gestión de un importante proyecto, éste para nada se corresponde con el entorno social, el impacto ecológico y el nivel de pobreza. Lo único que importa es vender más, ganar más.

- No ve reflejado en este proyecto el sentido ni la misión de su vida.

El estar “desencajado”

Así como la empresa en cuestión encontrará seguramente muy pronto un reemplazante idóneo para el puesto gerencial –recordemos que no somos iguales, sino distintos y únicos– habrá otros que sentirán la necesidad de partir hacia algo diferente, por la sencilla razón de no estar cómodo ni motivado, a pesar del atractivo sueldo mensual.

Está visto que la mayoría de estas personas “desencajadas” logran, a partir del cambio, llevar adelante un nuevo proyecto exitoso porque saben no sólo la razón de ello, sino que también han decidido superar una etapa de “seguridad y confort” que poco y nada tenía que ver con su vida profesional aspiracional; además, porque intuyen que su salud puede llegar a jugarles una mala pasada.

Por supuesto que no se trata de una decisión fácil para algunos. ¿Por qué? Porque reinventarse profesionalmente implica ser uno mismo el motor del cambio, asumiendo riesgos. Pero también es cierto que no se trata de una decisión “trasnochada”, sino proveniente de un llamado interior. Por el hecho de estar atento a ello y teniendo ahora más en claro el sentido de la “nueva” vocación, la persona tiene frente a sí el desafío de su propia realización.

Lo bueno de este tipo de comportamiento y actitud es que se viene dando con mayor frecuencia, cosa que en el ayer –posiblemente por el apego cultural existente– solía postergarse y hasta resignarse.

Cómo hacerlo

Posiblemente a muchos les cueste dar el paso inicial, porque sienten que no saben cómo hacerlo, por dónde empezar ni hacia dónde ir. Eso puede llegar a generar una crisis existencial en la cual surgen preguntas difíciles de responder; es importante romper con prejuicios y creencias limitantes que, por lo general, terminan obstaculizando la  transformación. Aquí la clave es experimentar el proceso acompañado por un profesional.

También permanece latente la antigua “mística” laboral que destaca al trabajo como un “sacrificio”, motivo por el cual está disociado al disfrute. En el opuesto están las cosas que a uno le gustan, pero entran en la categoría de un hobby. Cuando el proceso es lamentablemente visto así, a muchas personas les parece imposible trabajar en lo que les produce placer; pero siempre debería ser así, justamente por el tiempo y todo lo que nos demanda el trabajo diario.

Entonces, cuando la persona cambia esta creencia empieza a percibir la viabilidad de poder ampliar el abanico de posibilidades, pasando a la acción para encarar aquello que en algún momento le parecía imposible concretar.

Por supuesto que el cambio hay que hacerlo con los pies en la tierra, sabiendo que también hay “vida” y oportunidad laboral-profesional más allá de la frontera de las corporaciones. Las opciones pueden estar esperándolo a uno en el sector público, en la docencia e investigación, en una ONG,… Todo dependerá del grado de transformación que la persona esté dispuesta y animada a encarar.

Para aquellos que sienten “miedo” ante la decisión que están por asumir, es normal que el cambio se lo viva con un mayor grado de angustia por lo que representa frente a lo desconocido, por el devenir. Sin embargo, en la medida que la "nueva" vocación permanezca alineada con la misión y sustentada en el coraje y la convicción, es difícil que la decisión no llegue a ser la correcta. La persona lo podrá comprobar haciendo lo que imaginó sería el cambio a partir de lo sugerido por su “ser interior”, sabiendo además que en el nuevo camino no estará exento de obstáculos ni problemas, pero no por ello estará impedido de poderlo disfrutar.

¡El portador de Tu Marea Persona es un hacedor que no vacila en cambiar de estrategia cuando percibe que su obrar dejó de tener el sentido esperado, incluso para sus prójimos!

José Podestá

Un Robot Como CEO

06 enero 2018 ·

Ante el avance sostenido de la robótica y la inteligencia artificial, comienza a desdibujarse el umbral que distinguía a la ciencia ficción de la realidad. Asimismo, también es cierto que no necesariamente un nuevo paradigma deja por anulado al otro, sino que la resultante tiende a metamorfosearse en una nueva solución, al menos hasta que la realidad lo termine eventualmente superando.

Más allá de los intentos que se vienen haciendo para la gestación de un CEO “metálico”, no es algo que debiera preocuparle a los que hoy en día ejercen dicho puesto con plena humanidad.

Que en la actualidad el cargo de CEO este expuesto a un alto nivel de despido o rotación, no significa que pueda ser reemplazado necesariamente por un robot. El problema-desafío al que hoy está expuesto el CEO tiene más que ver con su incapacidad para anticipar el futuro de la organización, innovar creativamente frente a las crisis recurrentes y saber cómo motivar a su gente para que hagan realidad el proyecto en cuestión.

Cómo “ayuda” un robot

La aceleración del cambio, sumado al exceso y depuración de la información, a la toma de decisiones y el control del curso de acción, demandan el uso de tecnologías cada vez más sofisticadas. Para reducir el error a su mínima expresión –debido al costo que generan– bien vale entonces que no sólo el CEO, sino también los directores de áreas, dispongan de “máquinas” que aprendan por sí mismas y operen a una velocidad tal que el ser humano ya no está en condiciones de poder igualar.

Mediante el reconocimiento de voz e imágenes, estos “robots” pueden realizar los análisis más sofisticados, analizar una inversión, calcular probabilidades de éxito en escenarios alternativos, diseñar proyectos, evaluar resultados y hasta “atreverse” a sugerir recomendaciones.

Hoy también en factible que un robot “interprete” anímicamente a una persona, “hable” en un lenguaje coloquial y seductor, asumiendo de “rol” de un avatar con el cual se puede interactuar como si estuviera “vivo”. Decir que con ello peligra la estabilidad del CEO o también de cualquier dirigente político, deportivo, sindical,… es no saber distinguir entre la excelencia que nos puede brindar un robot como “herramienta-soporte”, con la experiencia, la intuición y el sentido común del ser humano.

Además, porque una máquina haya vencido a campeones de póker, go y ajedrez no significa que su “creador” –el ser humano– haya quedado rezagado o literalmente “acabado”. Por otra parte, el que inventa y desarrolla estos “productos” tratará por todos los medios de imponerlos en el mercado, por la sencilla razón de tratarse de “su” negocio.

Si dentro de un tiempo el directorio de una organización aprobara por mayoría “reemplazar” al CEO por un robot, seguramente que quedarán expuestos dentro y fuera de la compañía a serios problemas de relación y empatía con sus ejecutivos y el personal, justamente porque al momento de adoptar tal “magistral” decisión, estos directivos no tuvieron en cuenta las consecuencias negativas de tal decisión; la emoción superó a la razón.

Por supuesto que también habrá empresarios “entusiastas” que se mostrarán muy de acuerdo con el “reemplazo”, porque no deberán pagarle un sueldo ni tributar las cargas sociales. Pero cuando llegue el momento y la necesidad de que este CEO robot tenga que viajar al exterior, para llevar a cabo negociaciones complejas con inversores, clientes, funcionarios públicos o proveedores, y deba exponerse a situaciones complejas de relación e intercambio, seguramente que no podrá “cumplir” con lo esperado por las partes. Recién entonces “su” empresa –especialmente los directores que lo “eligieron”– se darán cuenta que una “herramienta” es en realidad sólo eso, es decir. ¡Una herramienta!

Entonces, en la medida que el ser humano no se deje “seducir” incondicionalmente por los “fierros inteligentes”, podrá ejercer el margen de maniobra que le dicte su ser interior, al que muy pocos tienen hoy en cuenta pero es el que, en definitiva, sabe qué es lo mejor para cada uno de nosotros.

¡El portador de Tu Marca Personal no necesita de “un doble”, porque sabe que su proyecto tiene que ver directamente con la gente, con sus prójimos!

José Podestá

 

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