Consciencia Moral

11 enero 2017 ·

De entrada aclaro que no voy a incursionar en un tema metafísico ni espiritual –porque ello corre por cuenta de cada persona– sino a partir del aporte y el rol muy valioso que la consciencia moral tiene en nuestra vida anímica. Además, porque pasa a ser un factor clave en los interrogantes básicos de partida que necesitan “responderse” todos aquellos que se interesan por el Personal Branding.

Por qué es importante

Es bueno recordar que somos seres humanos por el hecho de tener consciencia de nuestro yo. Y lo que en la consciencia moral nos acompaña, acompaña también a nuestro yo.

Cuando el niño pequeño no tiene aún internalizado su yo, nos damos cuenta rápidamente de ello por la forma en que se expresa. Como ya sabe cuál es su nombre, para referirse a cualquier situación personal se manifiesta diciendo, por ejemplo: Carlitos tiene frío; Carlitos tiene hambre; Carlitos tiene sueño;…

La consciencia moral es una fuerza o impulso interior –en tiempos antiguos sólo obraba desde afuera. Pero para poder percibir esta fuerza como algo interior, fue necesario recorrer la evolución humana. ¿Esto que nos dice? Que la consciencia moral fue evolucionando con el hombre y así éste logró “conquistarla”. Sin embargo, se establece en nuestro yo y vamos tomando conocimiento de ello a medida que también evoluciona nuestro yo.

Si bien filósofos y hombres de la ciencia han dado sus puntos de vista sobre la consciencia  moral –los más extremistas hasta han llegado a minimizarla, diciendo que es una mera  “ilusión”. Pero lo cierto es que de un modo primario y básico llegamos a “vivenciar”, nuestra consciencia moral, como la “voz” que en determinados momentos nos llega a palpitar en nuestro corazón, “diciéndonos” qué está bien o no, acerca de lo que hay que hacer para poder estar de acuerdo consigo mismo y sobre lo que hay que abstenerse de hacer.

Si queremos precisar aún más el ámbito de la consciencia moral, es en el alma humana en donde se manifiesta como una fuerza primaria, mucho antes de que nos hayamos formado ideas más elevadas acerca del bien y del mal; incluso antes que hayamos adoptado una “doctrina” moral vía la razón.

Quizás alguno de ustedes vivenció la consciencia moral cuando, desde su interioridad, percibió una cierta “tranquilidad”. Concretamente, cuando pudieron decirse que han hecho algo que estuvo bien y por ello están plenamente de acuerdo y satisfechos. Lo opuesto también se percibirá en la interioridad, con el grado de angustia o disconformidad, por no haber obrado bien.

En los tiempos de hoy muchas personas no se dan cuenta del atributo valioso que su consciencia moral les puede aportar como “consejera” de lo que más les conviene hacer. Por supuesto que en peor situación se encuentran todos aquellos que, en su mano, se les “enquistó” un objeto material que los “obliga” a estar pendientes de casi todos los sucesos exteriores, en una frecuencia 24/7, y con la mirada baja. ¿Esto que nos dice? Que también “existen” impulsos externos intangibles que tratan de evitar que las personas puedan desarrollarse, a partir de su interioridad. En algunos casos, sin que éstas se den cuenta de ello. En otros, porque los inquieta el tener que “dialogar” consigo mismo.

Las preguntas del Personal Branding

Cuando en un momento de la vida uno siente que ha llegado el momento de “poner en claro” para qué estoy en el planeta Tierra, se necesitará dar respuesta por lo menos a dos preguntas básicas:

- Cuál es mi misión en la vida.

Ello tiene que ver con la razón y el sentido básico de mi existencia. Además, cada uno de nosotros no está aquí por “casualidad” –sus padres sólo han sido los que biológicamente lo hicieron posible– porque en el trayecto de la fecundación el cromosoma portador de tu individualidad fue el único que lo logró; el resto se fue quedando en “el camino”. En consecuencia, has venido en la presente circunstancia histórica de la humanidad para hacer algo concreto, no para llegar a ser necesariamente un “número más”.

Por supuesto que saber cuál es mi misión no es para nada fácil, sobre todo en los tiempos que corren, tal como lo había manifestado anteriormente. Lo único que conocemos es que es un interrogante clave, vital y muy personal. Pero lo bueno es que ahora ya sabes que tienes “a mano” un recurso y un aliado “excepcional”: ¡La “voz” de tu consciencia moral!

- Cuál es mi vocación.

Teniendo en claro lo anterior, cada uno podrá darse cuenta –en función de sus habilidades o talentos– cuál es el trabajo, emprendimiento o profesión que no sólo te permitirá hacer realidad tu misión, sino que además es lo que terminará dando un sentido a tu vida.

En este punto y si lo consideras necesario, te podrá llegar a orientar un profesional siempre y cuando lo haga de un modo imparcial y sin omitir tu misión. Pero también podrás hallar “la respuesta” en la medida que escuches a tu “voz” interior, es decir, a tu consciencia moral.

¡El portador de Tu Marca Personal sólo transciende en lo suyo recién cuando tuvo en claro las respuestas a las dos preguntas básicas; caso contrario, al tiempo se dará cuenta que lo realizado fue más bien una “ilusión” –aunque se haya convertido en un millonario– porque se trató de algo que, en definitiva, no fue lo que en realidad debió ser!

 José Podestá

Privacidad Respetada

08 enero 2017 ·

Que el gobierno de Francia haya sancionado una ley prohibiendo que las organizaciones exijan a sus empleados la conectividad y respuestas de información, fuera del horario laboral, es un hecho tanto auspicioso como lamentable. ¿Por qué? Porque una vez más se demuestra que el ser humano –en este caso aquel que tiene empleados a su cargo– considere que le asiste el “derecho” de disponer del tiempo y la vida ajena, a cambio de un salario, ello no deja de ser una actitud que vincula con el “primitivismo”, a pesar que nos encontremos transitando el siglo XXI.

Autoritarismo alienante

La práctica de la dependencia laboral a toda hora es una típica desviación patológica y de falta de autocontrol, incrementada en los últimos años por el uso de los soportes multimedia. Al respecto, es muy frecuente ver personas que se han convertido en dependientes “compulsivos” de todo tipo de mensajes, a toda hora y en todo lugar.

Sin darnos cuenta, la tecnología se ha venido apropiando de nuestra libertad y privacidad. Más aún, opera en nosotros con un efecto “anestesiante”, a punto tal que puede llegar a anular, entre otras cosas, la comunicación y el diálogo familiar o cobrarse víctimas inocentes, como el caso lamentable de un niño de cuatro años que se ahogó en China mientras la madre estaba “distraída” con su celular. Al respecto, ¿existe un mensaje que demande mayor atención y dedicación que la vida de un hijo? Seguramente que ustedes saben de otros sucesos en línea con lo mencionado.

Volviendo a Francia y su nueva ley laboral que exige a las empresas “desactivar” la obligación de sus empleados a responder el teléfono, e-mails y mensajes electrónicos después del horario de trabajo. A la fecha, se trata de una disposición única en el mundo que posiblemente sea paulatinamente replicada en otros países. ¡Enhorabuena!

Permitir a los trabajadores desconectarse y vivir sus vidas no sólo es muy auspicioso. Nos muestra, además, que ante el exceso de cualquier tipo de “ismo” –en este caso el autoritarismo alienante proveniente de la organización– haya surgido por la implementación de una norma que ponga las cosas en su lugar, cuando el tema debería haberse resuelto por una toma de consciencia reflexiva de los seres humanos.

Las investigaciones en Europa señalan que el 71% de los ejecutivos mira sus e-mails y otros mensajes electrónicos por la noche y durante los feriados. Pero por otra parte, un 76% se “queja” porque los instrumentos digitales tienen un impacto negativo en sus vidas personales. Entonces, está claro que hay una carencia volitiva o de la voluntad para comenzar a vivir de una manera más sensata.

Entonces, en la medida que no hagamos uso del sentido común para evitar ser parte del “rebaño”, se tardará en llegar a “descubrir” que existen momentos en la vida que son mucho más gratificantes que la dependencia tóxica y alienante en la que hoy nos encontramos.   

Retorno a lo natural

Seguramente que a las organizaciones les costará mucho “digerir” la prohibición de la práctica y la presión abusiva que en materia de conectividad post oficina “creían” poder ejercer sobre sus empleados. Pero también es muy probable que gracias a ello “descubran” que el clima laboral y productivo comienza a mejorar sensiblemente, gracias a los espacios de diálogo y convivencia entre las personas.

Por supuesto que el retorno a un vínculo laboral más “humano” no se logrará por generación espontánea. Sabemos que bajo el amparo de sus directivos, existen “jefes hiperconectados” que someten a sus subalternos a su propio ritmo, enviando mensajes fuera del horario laboral –incluso durante los fines de semana y en tiempo de vacaciones– esperando una respuesta “inmediata” y sin tener consciencia ni interesarles el impacto que tal “intrusión” pueda tener, no sólo en el destinatario, sino también en su entorno.

A ello me refería al principio cuando aludí al hecho lamentable que ha llevado a la “necesidad” de tener que sancionarse una ley para evitar tales “disparates”, con la buena intención de producir un retorno al estadio natural de responsabilidad “social” del que no tendrían que haberse apartado.

¡El portador de Tu Marca Personal podría llegar a ser un “hiperconectado” en lo suyo, pero si no se da cuenta que a raíz de ello estaría eventualmente atentando contra su misión y el proyecto laboral-profesional que decidió llevar adelante, serán sus prójimos –clientes, empleados, pacientes o el entorno– los que terminarán finalmente neutralizando su accionar!

José Podestá

Tu Marca Personal en La Profesión

01 enero 2017 ·

Cuando uno llega al convencimiento de que su vocación es convertirse en un emprendedor, en algún momento del proceso necesitará tener en claro lo siguiente:

- Cuál es su sentido.

La realidad nos brinda ejemplos de casos que, muchas veces, se trataba más de una ilusión –incluso bien intencionada– que de un proyecto social, comercial o profesional realista.

- Cuál será la identidad.

Esto tiene que ver con la marca conducente que será clave para llegar a ser reconocido por los destinatarios. Al respecto, uno puede aquí optar por un nombre de fantasía –como han sido los casos de Nike, Starbucks, Microsoft, Amazon, etc.– o por un nombre propio –Ford, Disney, Harley-Davidson, etc.

A partir de este último requisito, si el emprendedor decide utilizar su identidad personal, deberá tener bien en claro las consecuencias futuras de ello. ¿En qué sentido? En términos de un eventual fracaso, ya sea en el corto, mediano o largo plazo. Se trata del mayor riesgo cuando la identidad personal coincide con la razón social de la actividad en cuestión.

Quizás alguno de ustedes se pregunte qué pasaría en tal sentido, por ejemplo, con una empresa como Coke. Si bien es una marca de fantasía, ésta no sólo es la principal fuente de ingresos y ganancias de la compañía, sino también un emblema de su identidad marcaria. Personalmente considero que es un caso de alto riesgo, porque cualquier conflicto que le ocurra al negocio, luego puede repercutir directamente y por asociación en su marca corporativa. Lo mismo le podría llegar a pasar a Ford o a Virgin, mientras que no sería tan problemático, por ejemplo, en el caso de Unilever o Procter & Gamble porque estas compañías carecen de productos que lleven su marca o identidad corporativa.

Capital intangible

La marca –como la imagen, los empleados y el cliente– constituyen en la actualidad el capital intangible de mayor valor de una organización. Ahora bien, la marca y la imagen son las que terminan posicionándose en la “mente” del cliente, consumidor, paciente, etc., motivo por el cual su portador está expuesto a la percepción que de ella tienen sus destinatarios, en función del grado de satisfacción o disconformidad resultantes de las experiencias vivenciadas.

Si bien las organizaciones con fines de lucro cuentan con profesionales de marca que están preparados para su administración y gestión, no suele ocurrir lo mismo con el emprendedor e incluso con el portador del Personal Branding, salvo que en ambos casos sean profesionales en marketing, publicidad o comunicaciones. Como se han de imaginar, los profesionales independientes –abogado, médico, psicólogo, etc.– se encuentran al respecto ante una frágil situación para el posicionamiento correcto de su identidad.

Cómo “marcar”

Puede ocurrir que algún emprendedor dude acerca de cómo aplicar correctamente la  identidad profesional en su proyecto. En este caso, vale lo mismo que en el caso de las organizaciones.

Cuando “nace” una marca, ésta deberá guardar una estrecha relación –especialmente en su estilo y tono– con los códigos culturales vigentes. Así como en el ayer no era cuestionada la denominación marcaria extendida –por ejemplo, International Business Machine o General Electric– hoy se aprecia más la denominación marcaria minimalista, es decir, breve y concreta; en los ejemplos mencionados, éstos pasaron a ser IBM y GE, respectivamente. Seguramente que ustedes tienen más ejemplos sobre el particular.

Entonces, cuando uno decide emplear como marca su propia identidad, se deberá ser muy cuidadoso en su resolución. Eventualmente, en el uso se podrá optar entre:

- Nombre y apellido.

- Sólo el apellido.

Todo dependerá, en definitiva, del rubro o profesión que caracterizará al emprendimiento o profesión, como así también a lo esperado por sus destinatarios.

De esta forma llegará a completarse una parte estratégica de la decisión. Falta luego integrarla en un diseño comunicacional que, por su decisiva importancia, deberá ser resuelto de un modo profesional satisfactorio. Al respecto, se deberá tener presente que una marca demanda tiempo para su posicionamiento, aunque éste puede verse rápidamente reducido a la nada cuando sus destinatarios se ven frustrados o maltratados de diferentes maneras.

¿Qué pretendo insinuar con ello? Siendo la marca el referente comunicacional del emprendimiento o profesión en cuestión, la resolución visual de la misma deberá guardar una estrecha relación con el “target” o sus destinatarios. Pero no siempre el “amigo”, “sobrino” o “primo” –que dicen ser diseñadores gráficos– son la mejor opción o solución. Esto lo digo para evitarles alguna frustración por no haber tomado los recaudos necesarios, al momento de diseñar y comunicar adecuadamente la identidad marcaria. Por tanto, tengan muy en cuenta que además del nombre y apellido, tanto el logo como el color elegido –que son partes vitales del “discurso escrito” de la marca– también comunican.

¡El portador de Tu Marca Personal que brinda su servicio profesional en una organización no necesita ni depende tanto del diseño comunicacional marcario como aquél que, de modo unipersonal, está llevando adelante su emprendimiento o ejerciendo una profesión!

José Podestá

Sin Jefes

25 diciembre 2016 ·

Uno de los reclamos que últimamente ha crecido en cantidad e intensidad, tiene que ver con el malestar que suelen padecer en la organización aquellas personas que dependen de un superior que no está a la altura de las circunstancias, ya sea porque no está preparado técnicamente para el puesto, no tiene dotes de liderazgo o porque posee un carácter y un trato no sólo tóxico, sino también irrespetuoso con la gente.

A pesar que el responsable “aparente” de tal irregularidad es el supervisor aludido, el origen de ello lo vamos a encontrar, en definitiva, en la misma organización que lo “apaña” por diversos motivos que no son para nada justificables, por más que la misma pretenda afirmar diciendo que se trata de supervisores o ejecutivos muy “leales y de confianza”; en realidad son “acosadores”, no necesariamente sexuales, pero sí en contra de la dignidad y el respeto que se merecen sus prójimos.

Si bien en el ayer el empleado era más permeable a la tolerancia del maltrato, felizmente ya no ocurre lo mismo en el hoy. ¡Enhorabuena! Al respecto, no debemos de olvidar que una organización, empresa o comercio es, en definitiva, una comunidad de seres humanos.

Lejos de esta problemática, en los últimos años se ha venido hablando y dando la posibilidad de llevar adelante un emprendimiento o la reformulación de una organización, a partir de lo que denomino mangement lateral, es decir, sin la necesidad de tener que contar con cuadros jerárquicos. Tal motivación no deja de ser muy interesante, especialmente por el desafío de creatividad, integración y compromisos mutuos que les demanda a las personas que son parte activa de esta modalidad.

El caso Vincit

Vincit es una compañía finlandesa que opera en el mercado del software, con una nómina de más de trescientos empleados. Allí no existen los jefes, los horarios, los turnos de trabajo ni la obligatoriedad de permanecer semanalmente en la oficina, las cuarenta horas laborales.

¿Saben entonces cuál es el requisito de Vincit? ¡Trabajar! Y parece que no están “locos” ni les va nada mal. En el año 2016 ha sido elegida como el mejor lugar para trabar en Europa, según el instituto "Great Place to Work"; además, en los últimos tres años consecutivos fue destacada como el mejor lugar donde trabajar en Finlandia. Este mérito no es poca cosa, máxime si se tiene en cuenta que la empresa data del año 2007; su fundador Mikk Kuitunen contaba, en ese momento, con veintiséis años de edad.

Mientras las empresas en Estados Unidos invierten anualmente tres billones de dólares en la gestión y la organización de quipos, en Vincit se sacaron de encima los obstáculos de la gestión para centrarse, directamente, en la persona. Al respecto, en más de una oportunidad  he destacado que para alcanzar la excelencia y la sustentabilidad es necesario:

- Colocar al empleado en el centro de la organización.

- Contar con una dotación “completa” de empleados de calidad, es decir, expertos en lo que saben hacer y con alta predisposición hacia la empatía con sus compañeros.

- Asignar a la persona el sueldo que corresponde por lo que realmente es, no por lo establecido en la descripción “genérica” del puesto, en base a estadísticas del mercado o de la paga que aplica el “competidor”.

Para ingresar en este paradigma, las compañías y las reparticiones públicas deben “darse cuenta” que el hoy demanda realizar un giro de ciento ochenta grados para dejar de ser una organización pesada, burocrática y mediocre, es decir, con poco futuro.

Por el contrario, la libertad responsablemente entendida y asumida por el empleado deriva, prácticamente, en una mayor motivación y predisposición hacia el trabajo. Aquí estamos, como pueden ver, en las antípodas del “jefe” que “cree” que debe controlar y dirigir a su “rebaño”.

En el caso de Vincit, a la fecha nunca ha tenido que despedir a nadie, lo que da una idea de la calidad de las personas que son parte del proyecto. Por supuesto que tampoco “retiene” al que desea continuar con su plan de carrera laboral y profesional en otro ámbito. En tal sentido, también he reiterado que al empleado de calidad no se lo retiene, por tratarse de una persona que tiene bien en claro sus objetivos en la vida; se “mueve” a partir de su misión y de la vocación que caracteriza a su trabajo-profesión.

Por supuesto que Vincit no está exenta de que surjan algunos “cortocircuitos” entre sus empleados, porque felizmente son seres humanos, no robots. Frente a ello la empresa se ocupa de la solución. ¿Cómo? Promoviendo el diálogo para su pronta restauración.

Este caso es uno más de los que se vienen sumando a la realidad de las circunstancias. Es muy “ejemplificador”, porque nos dice y nos “muestra” que para abordar el cambio hay que olvidarse de las exitosas reglas de oro del management del ayer, por el simple hecho que ya no funcionan.

¡El portador de Tu Marca Personal es básicamente un ser autónomo que sabe muy bien lo que debe hacer en la vida, no porque se considere un “iluminado” sino porque tiene bien en claro su misión, visión y la vocación elegida!

José Podestá

Teoría y Práctica

18 diciembre 2016 ·

Hace unos años atrás, el economista y sociólogo canadiense Henry Mintzberg escribió un libro que, aparentemente, no tuvo la difusión o aplicación esperada. Me estoy refiriendo a “Directivos, No MBAs”. A pesar de la cruda realidad de lo que les viene sucediendo a las compañías y reparticiones públicas, las carreras universitarias de grado y de posgrado del ámbito administrativo y negocios básicamente forman “profesionales teóricos” que, si bien pueden estar a gusto con lo “aprehendido,” poco y nada de ello tiene valor al momento de su aplicación.

Qué está sucediendo

Más allá que las instituciones académicas aspiran a ser percibidas por las comunidades públicas y de negocios por el culto y el resguardo a la “excelencia” que caracterizan sus ofertas, todo ello tenía un sentido cuando el contexto, las crisis y la velocidad del cambio no producían los sucesos “disruptivos” de los tiempos actuales.

Si bien las matrices, los modelos y las simulaciones de casos son un estímulo para el quehacer de nuestras neuronas, nada de lo que allí se pregona tiene un viso de realidad; en definitiva, son buenas ejercitaciones y especulaciones. Tiempo atrás, hasta los “juegos de empresa” eran un requisito al que uno no podía eludir en el plan de estudios. Si bien hacía a la “currícula académica”, la mayoría sabíamos que se trataba más bien de un “artificio intelectual” de escasa significancia concreta y real.

Sin embargo, mayoritariamente las universidades se mantienen en lo suyo porque hace a sus respectivos “core business”. Por otra parte, están surgiendo otras alternativas de estudios que comienzan a llamar la atención a las nuevas generaciones, por el enfoque y las aplicaciones que les permiten, a los egresados, poder hacer frente tanto al contexto como al trabajo desde otra mirada.

En la medida que los planes de estudio no se revisen de manera continua, poco valor e interés irán despertando en sus destinatarios. ¿Por qué? Porque no los ayudará a resolver, del modo deseado, las tareas ni los conflictos derivados del entorno “glocal” en donde se encuentran. Para aquellos que están necesitados de llevar a cabo un curso universitario, les sugiero que antes pregunten al director de la carrera cuándo fue la última vez que actualizaron el programa de estudios y cuál es el porcentaje que balancea la teoría con la práctica; seguramente que se van a sorprender.

Así como en el ayer un operario en la línea de producción iba aprendiendo-haciendo, en el hoy la gran mayoría de las personas que ingresan a una organización deben pasar por un proceso de adaptación y aprendizaje –más allá del origen del título universitario– para “suplir” así la distancia existente entre la teoría y la realidad. De esta forma, las compañías e instituciones se evitan de incurrir en sobresaltos indeseados.

El título ya no es lo que era

Si bien existen muy buenas universidades a las que suelen frecuentar algunas empresas para “nutrirse” de los mejores egresados, es cada vez menor el valor y el reconocimiento que para la mayoría de las organizaciones tiene el título del cual son portadores los postulantes. Al respecto, ha habido algunas anécdotas “tragicómicas” por parte de algunos ejecutivos que pretendieron, de buena fe, “encorsetar” sus proyectos y tácticas en modelos de una cierta sofisticación que para nada resistían el sentido común, ni mucho menos la realidad concreta del ámbito en donde se desempeñaban.

Por supuesto que con lo expresado no estoy pretendiendo insinuar ni afirmar que la formación universitaria o terciaria deba pasar a un segundo plano. ¡En absoluto! En un mundo que a diario nos deslumbra con los avances registrados en las ciencias y en las tecnologías –como así también en las múltiples fuentes del saber– se impone que el individuo lleve a cabo aquella especialidad que guarde plena relación con su misión y vocación. Además, el profesional actual sabe muy bien que deberá ir retroalimentando el estudio de modo continuo, permanente, para suplir así la “descapitalización” de lo que ya fue, con la incorporación de nuevos conocimientos de reemplazo y superación.

Entonces, el saber que en su momento llegó a insinuarse como algo estático y dado, hoy nos demanda que no sólo seamos receptores fluidos de lo nuevo, sino también co-creadores de nuevas ideas y soluciones.

Esta dinámica, como se han de imaginar, se encuentra en las antípodas del enfoque académico tradicional. Para colmo, la universidad se enfrenta a la resistencia al cambio de aquellos directivos académicos que, no sólo están preocupados por lo que deben innovar de modo frecuente, sino también por la necesidad de conservar sus puestos de trabajo.

Sabiendo que las organizaciones necesitan soluciones creativas para los tiempos que corren, de poco y nada les sirve que el ejecutivo o especialista a contratar se encuentre “respaldado” por un MBA o un PhD, porque éstos suelen referir a un contexto o temática que no necesariamente los ayudará para poder llegar a ser eficaces, eficientes y competitivos, todo a la vez.

¡El portador de Tu Marca Personal es percibido como tal a raíz del estilo, la actitud y la forma de cómo hace lo que hace, sin por ello olvidar que lo suyo le demanda, además, una fuerte orientación y compromiso hacia sus prójimos!

José Podestá

En Función De

11 diciembre 2016 ·

Un titular así quizás puede llegar a despertar alguna curiosidad, más que indiferencia. Por lo menos, para llegar a saber su sentido y finalidad.  No descarto, tampoco, alguna postura más radical de total rechazo. ¿Por qué? Porque todo dependerá, en definitiva, de la actitud de cada uno.

Encerrado o abierto

El ser humano, por suerte, necesita estar en contacto con sus prójimos, sus semejantes. No obstante, a veces llegamos a “soñar” con la paz y la tranquilidad aspiracional que podríamos alcanzar si “viviéramos” en una isla desierta. Razones para ello no nos faltan, sobre todo en los tiempos acelerados, inciertos y conflictivos en que nos toca vivir. Pero si realmente se nos presentara esta “oportunidad” tampoco sería muy saludable para nuestro desarrollo, ni mucho menos para el logro sustentable del Personal Branding. Para ello bastan, al menos, dos razones básicas:

- El desarrollo del mundo, a través de la historia, ha sido y es una consecuencia de voluntades e inquietudes compartidas entre las personas.

- En lo personal e individual, sólo los que con su esfuerzo, trabajo y conocimientos  adquiridos puestos al servicio de sus prójimos, son los que justifican dignamente el don de la vida. Tal vez parezca algo presuntuosa esta aseveración, pero lo cierto es que toda aquella persona que hace y transforma lo suyo en un “tesoro” de gran valor –y por ello decide mantenerse oculto a los demás– sin darse cuenta se va “marchitando” en el tiempo como persona e individuo; seguramente que ustedes deben tener buenos ejemplos directos o indirectos de los dos casos que acabamos de expresar.

En ambas actitudes humanas –abierto hacia los demás o cerrado en sí mismo– el egoísmo ocupa su lugar. Ello es así porque se trata de una faceta que siempre nos acompaña y está presente en la personalidad y en la conducta de los seres humanos; incluso hasta en la naturaleza.

Es propio de las personas

Muchas veces nuestro accionar no necesariamente arriba a la meta fijada. Entonces, es normal que uno caiga en el error y el extravío, porque hace al principio de libertad, al ejercicio de una existencia libre. Hoy es bien aceptado que un error no necesariamente es sinónimo de fracaso, especialmente cuando el móvil de su realización no haya sido la mala fe. Gracias a los “errores”, muchas veces capitalizamos grandes enseñanzas que no éramos capaces de “ver” hasta ese momento.

Si bien había hecho alusión que hasta en la naturaleza se manifiesta el egoísmo, debemos hacer una aclaración con relación al llevado a cabo por nosotros.

La planta, de uno modo inconsciente, tiene que expresar en sí misma su naturaleza –“su aspecto egoísta”. Así es como crece hasta un cierto punto, luego florece y una vez consumado su “acto egoísta”, se prepara para aniquilarse a sí misma. ¿Cómo? Dando paso a algo nuevo: el germen para un nuevo ciclo.

En el ser humano acontece algo casi similar. No sólo está llamado a engendrar a su semejante, sino también a llevar en sí mismo la vida de su individualidad, que trasciende al género. Entonces, para su accionar “egoísta” cuenta con dos caminos opcionales:

- La posibilidad de evolucionar saliendo de sí mismo, con sus cualidades y creando una armonía con el entorno. De esta manera siente que con ello está llevando a cabo su misión, mediante una vocación que más allá de lo meramente personal –el “acto egoísta”– considera al prójimo como el destinatario natural de su obrar.

- Cuando lo que él ha desarrollado en el trato con sus prójimos no lo aplica nuevamente para vivirlo en conexión con ellos, sino que opta por encerrarse en su propio egoísmo. Pero también puede ir endureciendo y resecando sus cualidades, cuando siente que las impresiones que su alma sensible acoge del exterior –el color, el sonido, etc. – no le despierta ningún eco que le permita volcar esas vivencias otra vez al mundo exterior, pero esta vez cargadas de interés y placer. Lo mismo vale cuando se encierra en el conocimiento adquirido o bien se la pasa diciendo que los hombres constituyen una carga para él, que éstos le perturban su existencia haciéndolo “perder tiempo”, sin llegar a darse cuenta que lo que él considera tan importante y digno de alabanza en sí mismo, no podría existir sin aquellas personas con las que no sabe qué hacer “con ellas”.

En este caso, como se han de imaginar, el no estar en la vida con una actitud en función de, imposibilita que el yo se armonice con todo el resto del mundo, endureciéndose e insensibilizándose frente a los demás.

Pero lo más importante de la causa y razón del egoísmo es que le permite al ser humano hacer una autocorrección de su existencia. Es decir, que toda esa actitud de sublevación hacia el entorno hace al aspecto positivo del egoísmo, “para reaccionar”. Caso contrario, al que no le interesa estar en función de, puede llegar a autoaniquilarse socialmente y como persona. Entonces, aquí conviene preguntarnos: ¿Y el Personal Branding?

¡El portador de Tu Marca Personal necesariamente está “obligado” a ser un “egoísta positivo”, porque sabe que su responsabilidad está en suplir la “deuda social” que tiene con sus prójimos y el entorno que, en definitiva, hicieron también lo posible para que llegara a ser lo que hoy es!

José Podestá

Dependencia Heterogénea

04 diciembre 2016 ·

Una de las consecuencias de la globalización ha sido y es el beneficio de poder llegar a interactuar con múltiples culturas. Estamos, felizmente, en las antípodas de cuando el área de personas de las empresas debía llevar a cabo un proceso de “transculturización” con aquellos que próximamente iban a ser trasladados a países con una idiosincrasia muy distinta; también les pasaba lo mismo a quienes emigraban, por razones similares, de oriente a occidente.

La heterogeneidad, suma

Hoy es bastante común estar participando de una reunión de trabajo en donde conviven personas de diferentes orígenes étnicos. Contrariamente a lo que uno suponía, el resultado de ello es altamente positivo, especialmente por los distintos puntos de vista y vivencias que las personas aportan.

Por supuesto que esta realidad, desde el punto de vista organizacional, ha sido viable a partir de la caída de los muros interdepartamentales y el estilo autocrático-verticalista que imperó durante décadas.

Quizás para los millennians poco y nada significa lo que estamos diciendo, justamente porque se han encontrado con un tipo de organización en la cual ya convergen los procesos horizontales y transversales de gestión. En la práctica, esta generación es la que se viene moviendo dentro del nuevo proceso.

Pero también existen otros factores de peso en la presente organización. Son los que tienen que ver con el género y la edad.

- Para las mujeres, el anacrónico “techo de cristal” –si bien aún existe como práctica “oculta” en algunas compañías– ingresó en el ciclo de no retorno. Más allá que en el ayer hubo mujeres que llegaron a ocupar puestos ejecutivos y directivos, ello estaba limitado a un número bastante acotado de casos. Hoy no sólo ya no es así, sino que en cantidad y calidad están comenzando a superar a los hombres. Sin embargo, resta aún hacer caer el “tabú machista” de la equiparación salarial; la buena noticia en este caso es que en forma continua se van sumando más organizaciones, las que están abandonando esa lamentable política salarial cavernícola y restrictiva.

- El otro factor es el etario. Así como en el ayer era “impensable” que una persona joven tuviera a su cargo empleados de mayor edad, hoy ya dejó de ser un impedimento. ¿Por qué? Porque cada vez más jóvenes se van incorporando a las organizaciones y alcanzan a ocupar, en plazos de tiempo cada vez más cortos, una posición jerárquica acorde con sus conocimientos y “expertise”.

De esta forma, la segmentación etaria pasó a ser alojada en el “arcón de los recuerdos”. Basta recordar que los puestos de trabajo incluían la edad de las personas, de un modo casi excluyente. Si era muy joven, mal que le pese se tenía que “conformar” con el puesto de cadete. Entre los veinticinco y treinta años, “correspondía” al empleado u operario con experiencia. Los jefes eran aquellos o aquellas que debían superar los cuarenta. En cambio, si lucía abundantes canas o calvicie, eran gerentes o directores.

Como podemos ver, la dependencia heterogénea vino a dar por tierra con los disparates culturales a los que muchas generaciones de trabajadores tuvieron que aceptar como “un dato de la realidad”. Por suerte para las empresas, instituciones y organizaciones en general, en esos tiempos las diferencias de género, etaria y salarial eran aceptadas mayoritariamente por la sociedad en general, cosa que hoy es ridículo sustentar y defender.

Qué nos dice esta evolución

El proceso de la globalización, sumada a la revolución de las telecomunicaciones, ha posibilitado la aparición de una nueva sociedad conocida como de la información y del conocimiento. Por su parte, la democratización al acceso de la información y la incesante irrupción y aplicación de las nuevas tecnologías, produjo otro efecto muy importante que tiene que ver con la migración del poder.

Las empresas y los medios de comunicación ya no son los depositarios naturales del poder que, con distintos grados de rigor, han venido ejerciendo en el tiempo. Ahora, el poder está en la gente. Es decir, en el ciudadano, empleado, obrero, artesano, emprendedor,… que en forma responsable lo hace valer frente a los demás.

Aunque para algunos este cambio los inquiete, no por ello deja de ser válido y vigente. No sólo hace a una dependencia heterogénea más eficaz, sino que le permite y al mismo tiempo le demanda al ser humano hacer un uso responsable de su libertad.

¡El portador de Tu Marca Personal está llamado a ser un agente de cambio en la sociedad, a partir de la vocación que hizo suya para darle un sentido a su vida y por el servicio que sus prójimos también esperan recibir de él!

José Podestá 

 

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