Estudiar o No Estudiar, Cuál es la Cuestión

25 junio 2017 ·

Las necesidades y costumbres de cada época fueron determinando la prioridad de estudiar, además de la posterior graduación universitaria de grado y posgrado, como requisitos básicos para el acceso del reconocimiento y ascenso en la escala social. Así ha venido ocurriendo hasta el presente, prácticamente sin mayores cuestionamientos.

Sin embargo, la universidad en general y el contenido de las asignaturas en particular, han quedado bastantes rezagados de la realidad, a raíz de la aceleración del cambio, la innovación disruptiva y las prioridades del contexto. De allí que el egresado que aspira ingresar en una organización líder, hoy tiene serios problemas de adaptación y “aplicabilidad” de sus conocimientos en el área deseada, porque los mismos se encuentran “obsoletos”. Ello produjo que la relación automática que tradicionalmente existía entre universidad y trabajo se ha roto.

¿Vale la pena estudiar?

Por supuesto que sí, porque el estudio es vital y clave, más allá del diploma obtenido. ¿Ello que significa? Sumar conocimientos de manera continua y en modo “autónomo”, para estar no sólo al tanto de la realidad, sino también para poder sumar valor al momento de proponer o fundamentar una decisión en la organización o en la profesión. Pero cuidado, porque no se trata de “sumar” diplomas en cursos de “actualización”, sino de saber demostrar idoneidad, solvencia y “expertise” en la forma de aplicar las ideas, la creatividad e innovación en el quehacer diario.

Seguramente que muchos de ustedes conocen muy bien las razones por las cuales cada vez más personajes líderes, en especialidades diversas, no necesitaron graduarse en la universidad. Los ejemplos de Bill Gates, Steve Jobs, James Cameron, Mark Zuckerberg, Tom Hanks, Harrison Ford, Tiger Woods, etc., son meramente referenciales de lo mencionado. ¿Pero qué pasó en estos casos? Simplemente, haberse “dado cuenta” que por allí no pasaba la vocación de aquello por el cual sentían “pasión”; tampoco era una “interface” para la misión que estaban convencidos debían concretar en sus vidas.

Error frecuente

La especialización perseguida en la universidad llegará a “tener sentido” recién cuando resulte ser funcional con la vocación. Aquellos que estudian determinada especialidad, ya sea porque está de “moda” o bien porque consideran que es la que les permitirá “ganar” mayor dinero, tal vez “lleguen” por ello a ser millonarios algún día, pero seguramente que no plenamente felices por no haber cumplido con el mandato de su misión en esta vida; posiblemente ustedes conocen a personas en tal situación.

El ejemplo de los líderes mencionados anteriormente es una prueba de ello. No fueron médicos ni abogados en la vida real –sólo para nombrar dos de las profesiones clásicas de mayor difusión universal. En cambio, han sido y son destacados en lo suyo por la tenacidad y la automotivación puestos al servicio de lo que ellos consideraron es su misión.

Por otra parte, no debemos olvidar que la gran mayoría de las personas que se deciden por el estudio universitario, no siempre suelen tener muy en claro el por qué y el para qué de ello. Si bien las universidades han extendido la oferta con nuevas carreras o “productos” –tal como ocurre habitualmente en los mercados de consumo– no significa que uno termine “optando” por aquella que “creo” es la que más me va a “gustar”, o porque “le veo” potencial para una buena “salida laboral”. Cuando alguien decide así, está demostrando que su vocación es la gran ausente en su vida, más allá de los sinsabores o frustraciones que irá cosechando sobre la marcha.

De allí que en materia de Personal Branding se haya establecido, desde el inicio de su proceso, partir de los dos condicionantes básicos de nuestra existencia:

- El quién soy; hace a nuestra identidad.

- La misión; hace al camino y el sentido de nuestra existencia.

Esto vale para todas las personas. Tanto para aquel que “siente” que lo suyo es ser un jardinero, como para el que aspira desarrollarse en la física cuántica; sólo para ejemplificarlo con dos situaciones aparentemente extremas.

Si bien cada actividad y especialización demanda preparación e idoneidad, no necesariamente por ello se necesitará recurrir a la oferta universitaria. También con disciplina, método y constancia, uno puede lograr su “propia formación” a partir de las plataformas que se van sumando en el entorno digital.

En consecuencia, la  cosa no pasa por tener “suerte”; en realidad uno deberá “trabajar” para tener suerte. Entonces, nada mejor y seguro es descubrirlo y hacerlo a partir del impulso que parte desde “tu” interior.

¡El portador de Tu Marca Personal no está pendiente por saber si lleva adelante un proyecto escalable o no en su vida, sino en qué medida se encuentra con ello en el camino correcto, para brindar lo mejor hacia los demás: sus prójimos!

José Podestá

Generar Empleo

18 junio 2017 ·

La creación de puestos de trabajo es la primera demanda que la sociedad espera de una empresa u organización; es lo que expresan las encuestas, en general. Sin embargo, las personas no dudan en asignarle un bajo nivel de reputación e imagen, por múltiples razones: casos de corrupción, políticas monopólicas, cartel de precios, contaminación del medio ambiente, diferencias de género, etc.

Esta polaridad entre generación de empleo y bajo nivel de aceptación, no deja de ser un contrasentido. ¿Por qué? Porque toda organización es el resultado del conjunto heterogéneo de las voluntades que la integran, más allá del directorio y su equipo de dirección. Concretamente, la empresa es una comunidad de personas que aportan lo suyo desde sus responsabilidades asumidas.

Expectativa y realidad

Seguramente que muchos de ustedes conocen, porque lo han vivenciado, la diferente actitud que se tiene antes y después de haber ingresado en una compañía. Al principio, todo son deseos y expectativas por llegar a ser parte del proyecto en cuestión. Pero una vez que uno se ha instalado en el puesto y sin que haya transcurrido mucho tiempo de ello, se comienzan a percibir diferencias entre lo imaginado y lo concreto o real; para nada es malo o negativo este tipo de sensación, en la medida que ésta no sea exagerada.

La ocurrencia de este tipo de dualidad, por supuesto, no es privativa ni exclusiva del ámbito laboral. También se da en otros ámbitos de la vida, incluso cuando uno se encuentra predispuesto a incursionar en el Personal Branding. Sin embargo, aquí las expectativas suelen acomodarse más rápidamente con la realidad, especialmente cuando el interesado está predispuesto en llevar a cabo un curso para tal fin, dado que el punto de partida comienza en este caso con su biografía existencial.

Y si de Personal Branding se trata, su portador luego sabe que también lo suyo es una fuente de generación de empleo, sea porque en el ámbito laboral en donde se desempeña quedo afectado al liderazgo de un proyecto que le demanda tener un importante plantel de colaboradores a su cargo, o bien porque desde la profesión ejercida también necesitará del aporte y la asistencia de personal.

En esta situación o posición concreta, la persona no debería entonces subestimar ni minimizar las mismas sensaciones y percepciones de expectativas que sus nuevos colaboradores han de formularse a su lado.

Más allá de la existencia de supervisores, jefes o directivos que carecen de trato e interés por la integración y la buena armonía con sus empleados, ello no justifica, en absoluto, que en similar posición uno luego proceda con sus prójimos de igual manera. No sólo estaremos haciendo con ello “más de lo mismo”, sino que en términos de realidad concreta, pasaremos a ser portadores de una lamentable y pésima reputación e imagen. Ese “lastre tóxico”, que por supuesto se suma al posicionamiento del Personal Branding, terminará jugándole luego en contra, ya sea en el corto o el mediano plazo.

Lo mencionado también tiene la finalidad de “alertar” acerca de un justificativo nefasto e irresponsable que, en materia de toxicidad, se observa con frecuencia en algunas organizaciones. Ello tiene que ver con el “racional” que esgrimen estas compañías cuando argumentan, en defensa de sus “ejecutivos de confianza”, que se trata de personas muy talentosas y leales. Sin embargo, en los tiempos actuales el perfil y presencia de estos “imprescindibles” que paradójicamente maltratan al personal, son los que contribuyen en la práctica a un resultado opuesto, porque con tal proceder terminan luego produciendo o acelerando la partida de las mejores personas, es decir, de aquellos que para nada están predispuestos a ser parte de una organización que poco le importa la falta de respecto al personal.

Pero cuidado, porque así como ello suele ocurrir en una organización, también puede darse en el emprendimiento o en la actividad profesional independiente cuyo titular, si bien es una persona muy “inteligente, creativa y eficaz” en lo suyo, puede llegar a carecer de las elementales habilidades blandas para conducir y gestionar a las personas. Y en este rol podemos llegar a estar cualquiera de nosotros, sin llegar quizás a tener plena consciencia de ello.

Para tener en cuenta

Sabiendo que todos necesitamos trabajar en esta vida para plasmar la vocación y la realización personal, no podemos hacer omisión de la buena práctica en las relaciones humanas. Ni mucho menos relegarlo a un segundo plano, porque de esa forma estaremos construyendo una imagen personal tan negativa como aquella que el inconsciente colectivo siempre proyecta en las encuestas, toda vez que debe expedirse acerca de su percepción sobre la organización.

Entonces, así como la imagen puede resultarnos negativa en situaciones extremas, también se nos anexará en nuestro ser cuanto, por un egoísmo a ultranza, ignoramos o hacemos abstracción del valioso aporte que necesitamos de nuestros prójimos, no sólo en lo laboral y profesional, sino también en nuestra vida de relación.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe muy bien que podrá llegar a ser “descalificado” por su personalidad “tóxica y egoísta” –independientemente de su gran capacidad para generar empleo y proyectos en la vida– por el hecho de haber “omitido” ser humilde y respetuoso con sus prójimos!

José Podestá

Trayectoria

11 junio 2017 ·

El Personal Branding, como toda marca, se caracteriza por la “huella” que en el camino del ciclo de vida laboral y profesional va dejando su portador. Por tanto, si lo vemos desde una retrospectiva, esa persona tendrá mucho o poco que compartir o mostrar, en función de la trayectoria llevada a cabo.

El camino como medio

La huella mencionada nos conecta directamente con el perfil y los “frutos” de la tarea que viene llevando a cabo la persona; así nos aproximamos a su identidad, comportamiento, actitudes y valores. Además, por la calidad y contribución en lo obrado, nos formamos una opinión que nunca pasará desapercibida, aunque ésta no fuera decididamente satisfactoria.

Como se podrán imaginar y atentos al rol e importancia que adquirió la “visibilidad” y la “transparencia” en los tiempos actuales, el grado de exposición que vamos teniendo en nuestros círculos de relaciones y en la comunidad en general, es un factor clave para la valoración que los “otros” se van formando de cada uno de nosotros.

Lo mencionado ya nos dice algo acerca de la trayectoria de la persona, de “su” camino en cuestión. Quizás es algo que no hemos reparado con la debida atención, pero en la sociedad de la información es difícil que podamos pasar desapercibidos, sobre todo si contamos con alguna experiencia laboral y estudios a nivel universitario o de posgrado.

Entonces, si nos encontramos en camino transitando alguna de las etapas del proyecto laboral y profesional, es muy conveniente no dejar de realizar una evaluación periódica de la propia trayectoria. ¿Por qué? Por ser ésta la cara visible de lo que estamos o venimos haciendo en nuestra vida, quedamos expuestos ante la mirada de todos aquellos que nos vienen siguiendo u observando, desde el “anonimato”, para anunciarse o sorprendernos en algún momento con una propuesta de convocatoria específica; aquí no ha tenido incidencia alguna el plan que uno se había oportunamente fijado para el logro del objetivo personal. Directamente “alguien” se nos apareció o cruzó en nuestro camino, en carácter de “forastero”, para hacernos saber que le importa e interesa la trayectoria que venimos llevando a cabo.

Si bien cada etapa del desarrollo profesional tiene sus peculiaridades y desafíos, siempre pueden llegar a despertar el interés de “aquel” que también necesita sumarnos a “su” proyecto o emprendimiento. Ello no deja de ser paradójico, porque por un lado uno está en camino de la realización personal –incluso de una búsqueda laboral– y por el otro existe “alguien” que anda necesitando de un socio, un colega o ejecutivo que pueda aportarle el complemento que necesita para alcanzar la visión a la que nos invita compartir.

En cuanto a las etapas profesionales, son cuatro y van desde el primer empleo o trabajo hasta la etapa de la madurez. A título ejemplificativo las podemos resumir de la siguiente manera:

- 1ª etapa, entre los 18 y 25 años.

- 2ª etapa, entre los 26 y35 años.

- 3ª etapa, entre los 36 y 55 años.

- 4ª etapa, a partir de los 56 años en adelante.

Como pueden observar, la trayectoria hace a un largo camino a transitar. De allí que es bueno recordar aquella valiosa máxima del poeta español Antonio Machado, que dice: “caminante no hay camino, se hace camino al andar” –tiempo atrás fue cantada por Joan Manuel Serrat– que es muy conveniente tenerla presente en las respectivas etapas de nuestra vida, porque no se trata de “hacer” cualquier camino, sino aquel que cada uno de nosotros deberá “crear y transitar” mientras vamos dejando allí los surcos, las huellas, de nuestra misión y vocación expresadas en hitos y obras.

Así, el camino no sólo hace a nuestra trayectoria de vida, sino que es el medio que hará posible que nuestros “prójimos” se acerquen a él, de la misma manera como también uno podrá hacer lo mismo, en función del proyecto de vida que hemos decidido llevar a cabo.

En consecuencia, las mencionadas etapas nos proponen desafíos específicos que por supuesto no estarán exentos de dificultades y de replanteos, quizás no sólo en lo vocacional sino también en lo existencial. De allí la importancia de tener bien en claro la razón de ser de la misión, porque alude a nuestro destino personal. La vocación, en cambio, es el recurso del que nos valemos para plasmar concretamente la misión, motivo por el cual siempre estaremos a tiempo de poder rectificarla mediante una adecuada introspección.

En varias oportunidades algunas personas me hicieron saber que estaban interesadas en el Personal Branding porque “necesitaban” conseguir su primer empleo. Ahora que han visto lo que implica la trayectoria en la vida de la persona, se podrán dar cuenta de cuál es la respuesta a este interrogante que ya se presenta desde el inicio de la primera etapa del desarrollo profesional.

¡El portador de Tu Marca Personal siempre está en camino, dejando en cada etapa las huellas que no sólo identifican su trayectoria, sino también que nos “habla” del legado de su existencia!

José Podestá

Individualismo Vs. Tú

04 junio 2017 ·

Así como hemos aprendido que el ser humano es único e irrepetible, también sabemos que necesitamos del otro –nuestro prójimo– para alcanzar nuestra realización. Por otra parte, estamos en un momento histórico que se caracteriza por la práctica de una exacerbada individualidad, lo que pone en duda nuestro ser social, al tiempo que postergamos a nuestro prójimo en función del “tiempo” o de las “ganas” que tengamos en prestarle la debida atención. La mayoría de los seres humanos tienen hoy un fuerte sentimiento yoico que los está llevando, lamentablemente, hacia la aislación y el egoísmo.

No se trata de educación

Seguramente que nada de lo mencionado ha sido “aprendido” en la escuela, ni posiblemente de nuestros padres. Entonces, ¿a qué se debe? Fundamentalmente a impulsos externos –algunos prefieren denominarlo “tendencia”– que impactan en la cultura de la época; en el ayer fueron de otras características. Sin embargo, esto no nos exime de estar atentos para saber –e incluso “entender”– lo que nos viene sucediendo; pero como hace al ejercicio de nuestra libertad, no a todos les importa de similar manera.

Ahora bien, si esta realidad la conectamos tanto a nuestro proyecto laboral-profesional como al Personal Branding aspiracional, no dejan de ser importantes, porque de lo que se trata es poder llevar a la acción la vocación que consideramos es la que le terminará brindando un “sentido” a nuestra existencia terrenal.

Saber lo que está dado

Los pilares del entorno económico han sido resumidos hace bastante tiempo por los “otros”, en dos premisas básicas: el beneficio –derivado de la expresión homo economicus– y de la competencia. Esto sí nos lo han enseñado en la escuela y posteriormente ampliado en la universidad. Pero reitero, es algo que nos viene “impuesto” y se lo termina aceptando como “verdades” absolutas. Sin embargo, no hace a la esencia y razón de ser de nuestra existencia, sino a dos serios condicionantes que, si no tomamos plena consciencia, terminarán “encorsetándonos” para beneficio de los “otros”; en ello también gravita el presente y agotado sistema capitalista que, con sus crisis recurrentes, nos viene alertando que ya no da para más. Al respecto, hacia la mitad del presente siglo dejará de ser el paradigma económico dominante.

Como podrán intuir, tanto el beneficio, la rentabilidad o maximización de las ganancias, por un lado, y la competencia, por el otro, son premisas ajenas, excluyentes y condicionantes para el ser humano, pero que terminan incorporándolo como una pieza clave al sistema. Si bien es muy razonable que alguno de ustedes piense que se trata de sucesos de la realidad con los cuales uno tiene que “convivir” e interactuar, es importante no desconocerlos pero tampoco aceptarlos como una verdad revelada, sino como algo impuesto por “aquellos” que les interesa que el mundo sea así.

La realidad en los tiempos que corren nos señala, por ejemplo, que la cooperación es más beneficiosa que la competencia, y que el crecimiento potenciado por la teoría económica, no es lo mismo que el desarrollo. Por tanto y haciendo uso de la mencionada libertad, en los últimos años vienen surgiendo “brotes” de cambio frente al deteriorado sistema económico tradicional, de la mano y visión de personas que aspiran a otro paradigma más equitativo para la comunidad, la sociedad y el mundo.

No dejan de ser muy alentadores los impulsos que emanan de estas personas que tienen otra mirada del “sistema”, a partir de un mayor compromiso social hacia sus prójimos. Veamos algunos ejemplos de las nuevas economías de focos diversos que vienen surgiendo:

- Comunitaria.

- Verde o del medio ambiente.

- Colaborativa. Hoy más difundida por la aparición de emprendimientos como Uber, Airbnb y el coworking, entre otros. Esta economía se basa en la confianza.

- Ética. Por ejemplo, bancos que garantizan el uso del crédito a personas o instituciones que tienen fines éticos. Al respecto, ¿saben a quiénes el banco le presta el dinero que ustedes depositan en sus cuentas corrientes o de ahorro?

- Azul. Potencia a la economía verde, aprendiendo a partir de los efectos generados por los ciclos de las estaciones y de los astros. Pone el foco en la naturaleza porque en ella no existe la basura; somos nosotros los que la creamos, diariamente.

- Del bien común. Da prioridad a la fabricación y comercialización de productos que tienden al bien de las personas y del medio ambiente.

- Providencial. Transforma el deseo de poseer por el de compartir.
Estos impulsos de cambio que se van presentando son una clara respuesta alternativa de solución a la economía capitalista que sus “viejos” simpatizantes insisten en hacer perdurar, a pesar de saber que ésta ya no tiene futuro; la misma realidad lo está demostrando.

¿Y el Personal Branding?

Si bien la mayoría de los interesados en el desarrollo de su Personal Branding lo hacen poniendo el foco en la carrera laboral y profesional –tanto en el ámbito de las organizaciones como en las actividades independientes– ello no es de por sí excluyente. ¿Por qué? La respuesta, más allá de lo comentado en esta columna, está en el proceso mismo de la evolución humana, motivo por el cual el Personal Branding no se limita ni se agota en el mundo de las organizaciones tradicionales, a pesar que la mayoría de la bibliografía existente parte de dicho ámbito.

Entonces, considero que el enunciado de algunas de las aperturas económicas mencionadas son bastante motivantes para hacernos “pensar” o “repensar” que la misión y la vocación no tienen, necesariamente, que agotarse en lo conocido y habitual.

¡El portador de Tu Marca Personal es también un “agente de cambio”, a partir de la contribución e innovación que puede aportar en lo suyo, para beneficio de sus prójimos y de la sociedad en general!

José Podestá

Intereses Contrapuestos

28 mayo 2017 ·

Sabemos que el hombre es un ser social. Sin embargo, cuando intentamos poner en práctica las relaciones humanas –en el trabajo, la profesión o en la vida social– no siempre quedamos satisfechos con ello. ¿Por qué? Si bien pueden existir múltiples razones, por lo general no solemos tener en claro cómo desarrollar relaciones de mayor hondura con nuestros prójimos, porque de jóvenes no se nos hizo posible el crecimiento anímico.

Vivencia del prójimo
La interrelación con los demás –incluso con la pareja– siempre demanda predisposición y agilidad interior. Hoy es muy habitual que las personas se expongan, por ejemplo, a relaciones a través de desayunos o almuerzos de trabajo, sin saber gran cosa unos de otros; a veces, ni del temario u objeto de tal convocatoria. Entonces, el conocimiento se cifra o limita a lo meramente “superficial”, es decir, a su propia persona.

¿Cómo juzgo a las personas con las que me reúno en desayunos o comidas? Por lo general, la primera apreciación a que suele llegarse es constatando si el otro es igual a mí, o distinto. Si confirmo o intuyo que es igual, lo estimo como una “buena persona”; de no serlo, directamente siento dificultad en prestarle demasiada atención o de ocuparme de él.
Con este tipo de proceder, se podrán dar cuenta que no “encuentro” a la otra persona, sino siempre a mí mismo. Por el escaso interés que de entrada siento hacia él, no hago nada o en todo caso muy poco esfuerzo para empatizar y generar un buen vínculo. A veces esto también suele darse, desde el vamos, cuando ingresa en la organización un nuevo empleado y el jefe –incluso algunos de sus futuros compañeros– muestran frialdad e ignorancia por el cultivo de su integración en el grupo.

Así como frente a lo desconocido establecemos nuestros mecanismos de defensa, frente a una persona o colega que pudiera contar con un mayor talento, lo hacemos más evidente aún. ¿Por qué? Porque “tememos” que nuestra personalidad se viera del todo opacada. Pero si en cambio ponemos en “acción” nuestra inteligencia emocional, quizás hasta nos sorprenderíamos del aporte y complementación que ese nuevo ser podría llegar a brindarnos.
Lo aquí planteado suele ser un ejemplo bastante habitual de lo que ocurre en la práctica cuando estamos expuestos a la interrelación con una nueva persona. Por supuesto que no todos reaccionan ante ello de la misma manera, debido a las respectivas aptitudes internas. El resto, en cambio, suelen quedar disminuidos o “bloqueados”, básicamente:

- Por carecer del ya mencionado desarrollo anímico.
- Por su incapacidad de desarrollar suficiente valor y actividad interna, con lo cual se tiene “miedo” de poder anularse frente al otro y, para evitarlo, se esquiva la vivencia y el encuentro.

- Por el afán de “intelectualidad” de nuestra época, el rol excesivo que se le está dispensando a la neurociencia, y la educación que, desde pequeños, debería habernos enseñado a convivir en lugar de “agotarse” en lo meramente material. Así, nuestro cerebro se ha visto rebasado y nos estamos enredando por todos lados, guiándonos únicamente por “conceptos”, no por impulsos humanos.
De esta forma se nos hace difícil vivir entre y con las personas, porque lo primero que nos interesa es saber el “beneficio” que nos podrá reportar esa relación. Como ustedes lo saben muy bien, esto viene ocurriendo tanto en el ámbito laboral y profesional como así también en el afectivo. Entonces, tampoco sorprende que muchas organizaciones todavía consideren al empleado-profesional como un “recurso humano” –o “capital humano” en su versión aggiornada– es decir, como un “objeto” o “cosa” de interés pasible de extraerle al máximo su valor-talento, para luego prescindir del mismo una vez agotados sus “recursos”.

Entonces, para no terminar siendo una víctima más del entorno materialista imperante, es importante que la persona se haga valer a partir de sus dones y proyecto personal, el que deberá estar centrado en su misión y vocación puestos al servicio de aquello que siente tiene un sentido en su vida. Seguramente que habrá intereses contrapuestos en el ámbito en donde llevará a cabo su misión, pero es natural que así sea porque con ello la persona está expresando y ejerciendo su individualidad, en uso de su libertad.
Del lado de la organización, sabiendo que necesitará imprescindiblemente contar con personas de “calidad” y valor –no recursos ni capital humano– que puedan hacer sustentable y viable la visión del proyecto convocante, habrá una mejor integración no porque se reduzca la misma a lo meramente táctico, sino porque demanda del ejercicio diario de vivencias mutuas.

¡El portador de Tu Marca Personal quizás no contaba inicialmente con los recursos necesarios para la práctica de las relaciones humanas, pero supo ir desarrollándolos a partir del trabajo interior que fue y viene llevando a cabo, para un mejor servicio hacia sus prójimos!
José Podestá

Emociones y Algo Más

21 mayo 2017 ·

En el mundo de las organizaciones difícilmente se apruebe una inversión cuando ésta no se la puede medir en términos de resultados. Y para que a nadie les quede alguna duda, está la máxima que dice: “Lo que no se mide, no se hace”.

Índice de empatía

Sí, leyó bien. Ahora se puede comenzar a medir las emociones y hay compañías que están comenzando a invertir en ello. Watson, la rama de inteligencia artificial de IBM, viene trabajando en el campo de lo intangible. Así como el contenido de una hoja le basta al sistema para hacer un test de personalidad con igual o superior eficiencia que un psicólogo –otra de las profesiones en riesgo de subsistencia futura– también es capaz de poder monitorear, medir y conformar un “índice de empatía” que permite saber cómo suma en “calidad y beneficios” esta habilidad del ser humano en una determinada organización.

En Inglaterra, la consultora Belinda Parmar ha comenzado a publicar el mencionado índice a partir de una muestra de 160 compañías líderes en sus respectivas industrias. Esta métrica señala el nivel de eficiencia que tienen estas organizaciones en cuanto a su habilidad de empatizar, básicamente en tres áreas vinculadas con la conversación que mantienen los empleados con sus clientes y el público en general.

Lo interesante de esa aplicación, que se hace posible a través de las nuevas tecnologías de “computación cognitiva”, es poder darse cuenta en qué medida una organización tiene la capacidad de ponerse en los zapatos del otro, para entenderlo y dar las respuestas adecuadas.

Logrando integración

La diversidad étnica y cultural a la que hoy están expuestas las compañías, especialmente las globalizadas, requiere de programas que les permitan reducir las diferencias entre las personas, mejorando la integración y la socialización.

Muchas veces se opta por llevar a cabo programas que tienden a separar a los grupos para luego integrarlos al resto, una vez que estén garantizados determinados códigos de comunicación y empatía. Sin embargo ello no funciona así, porque el ser humano es “social” desde su esencia y de lo que se trata es de sumar e integrar, en lugar de establecer “brechas” que luego terminan acentuando la distancia y la desconfianza entre las personas.

Pero lo más importante del “reposicionamiento” que está logrando la empatía en las organizaciones es que no se la reduce meramente al mencionado “índice de empatía”, con la finalidad de luego tomar decisiones meramente estadísticas; ésta fue y sigue siendo una de las mayores tentaciones y debilidades de los ejecutivos del área de las personas. Asimismo, tampoco debe ser un factor de discriminación “intelectual” el creer que las mujeres poseen una mayor habilidad por la empatía, porque se trata simplemente de un mito; los hombres y las mujeres nacen con las mismas habilidades de empatía.

Lo mencionado no es excluyente del ámbito de las compañías. Las emociones son también vitales y decisivas en el buen desempeño profesional, incluso en aquellas que se vinculan con lo racional y cuantitativo –contador, sistemas o ingeniería. Si bien a estos profesionales les cuesta hacer aflorar sus emociones, es importante que sepan que también para ellos hay una buena noticia: ¡La empatía se puede aprender!

En el caso de las profesiones que demanden un conocimiento preliminar de la persona –por ejemplo, los médicos– el no destinarle un tiempo adecuado en la entrevista para conocer al cliente-paciente de un modo “integral”, no sólo puede llevar al profesional a errar con el diagnóstico y la enfermedad, sino también a quedar expuesto a un eventual juicio por mala  praxis. Seguramente ustedes tengan conocimiento de sucesos ocurridos en tal sentido.

Finalmente, en materia de Personal Branding, la práctica y gestión de las emociones es fundamental y clave para el logro del desarrollo profesional. Si bien en el ayer causaba muy buen impacto y “aceptación” la persona que era muy eficaz y eficiente en lo suyo, hoy ya no basta con ello. Frente a los interlocutores se necesita saber “llegar” e interactuar con calidez y simpatía. Además, si ya son capaces de hacerlo los “robots” disponibles en algunas tiendas y hoteles, con más razón nos corresponde a nosotros el “mérito” de saberlo demostrar y ejercer con mayor “naturalidad”.

¡El portador de Tu Marca Personal está por lo general mucho más expuesto a las relaciones interhumanas, motivo por el cual no puede simplemente conformarse por el hecho de haber quedado bien posicionado, en algún momento, en el “índice de empatía”!  

José Podestá

El Tercer Sector

14 mayo 2017 ·

El trabajo puede manifestarse de distintas formas y en distintos ámbitos, más allá de lo tradicional ya conocido –sector público y privado. Podrá ser llevado a cabo en relación de dependencia, incluido el canal retail, como profesional o emprendedor, y también en el sector que en los últimos años viene creciendo en importancia: el compuesto por las entidades sin fines de lucro. Dentro de éstas se encuentran amparadas una diversidad de organizaciones, de las cuales la denominada ONG –Organizaciones No Gubernamentales– es la que ha tenido mayor difusión y expansión en los últimos años.

La ONG, más allá de la actividad que representa como institución, suele tener una finalidad básicamente solidaria y comunitaria. Suele estar integrada por una reducida cantidad de personas bien entrenadas, incluido los voluntarios, que son personas que prestan o “donan” sus servicios en función de sus posibilidades horarias.

Si bien el Estado debería ocuparse de ello, lamentablemente no lo hace en la mayoría de los casos; en esto podemos encontrar “justificativos” tanto políticos como de índole presupuestaria. Es sabido por todos que el Estado, si bien tiene vocación por cobrar impuestos a los ciudadanos, luego no necesariamente se ocupa de los más necesitados. Además, uno de estos impuestos –el IVA a los bienes básicos– es decididamente “regresivo”, porque capta un porcentaje menor a medida que aumenta el ingreso de la persona, afectando en mayor proporción a la población de menores recursos.

Todo un trabajo

Cualquiera sea la finalidad social de una ONG –personas en situación de calle, adopción, discapacidad, madres solteras, etc.– al tener que hacer frente a urgencias o solucionar necesidades puntuales, necesitan ser muy eficientes, eficaces y productivas en su accionar. De allí el nivel de compromiso y profesionalismo de sus integrantes, y la posterior capitalización de experiencias que los colaboradores van sumando en sus biografías.

Es así como de un modo secundario e incluso no planificado, entre los integrantes funcionales de una ONG van surgiendo referentes que cuentan con excelentes condiciones de liderazgo, adquirido de la práctica cotidiana a la que están expuestos. Se trata, por cierto, de personas que con el tiempo detentan una muy buena preparación para asumir puestos de responsabilidad, tanto en el ámbito privado como público e internacional, porque no sólo se han constituido en expertos en lo que vienen haciendo, sino que también poseen una predisposición de llegada y trato superlativo hacia el prójimo. Quizás éste es el mejor aprendizaje que surge de una tarea social, la que nunca podrá ser emulada por una actitud o comportamiento meramente intelectual-racional.

Personal Branding, de valor

En la medida que el ser humano concreta su misión en la vida a través de la vocación que coloca al “otro” en el centro y razón de su trabajo, comenzará a percibir un nivel de retribución y estima por parte de sus “beneficiarios” directos y de la sociedad también.

Esto mismo es lo que han sabido “descubrir” y “hacer” aquellas empresas que, por convicción, terminaron por colocar al empleado en el centro de la organización. Si bien es una obviedad que una empresa, actividad o profesión se debe a sus prójimos, la gran mayoría no se da cuenta de ello porque son el fruto de una formación mercantilista que les ha grabado a fuego, en sus neuronas, que el valor está en la maximización del capital. Por tanto, consideran que es el empleado el que deberá estar “al servicio” del logro de tan “preciado” objetivo.

Por supuesto que para nada estoy negando el importante rol que tiene el capital dentro de la macro y micro economía, por tratarse de un “insumo” especial y clave para el desarrollo del país. Pero otra cosa muy distinta es pretender creer –y hacer “creer”– que el capital es lo que importa y por ello “es un fin en sí mismo”, porque tal proposición, que sabemos es un verdadero disparate, es consecuencia y reflejo de las mentes egoístas, individualistas y “empobrecidas” que deambulan en la sociedad.

Si bien un “capitalista” exitoso puede ser reconocido y hasta “adulado” por sus fans, logrando con ello el sostenimiento de su Personal Branding, también es muy cierto que lo será aquella persona que, desde el voluntariado responsablemente asumido en una ONG, lleva a cabo una tarea social responsable y “comprometida” en beneficio de sus prójimos y de la comunidad.

Entonces, la pregunta final sería:

¿Cuál de las dos personas llegará a ser “la” portadora de “valor” de Tu Marca Personal?

José Podestá

 

© Tu Marca Personal - Todos los derechos reservados. Se permite la difusión del contenido únicamente citando la fuente.