Preguntar y Preguntarse

16 julio 2017 ·

Así como se espera que un filósofo brinde respuesta a preguntas trascendentales, lo mismo se espera de nosotros, en el rol de ciudadano, profesional o de hijo que se encuentra en la “posición de largada” para llevar a cabo su misión en la vida. Más que estar uno centrado en su yo, se espera –y también es lo que deberíamos aspirar– estar en lo nuestro en “función de”. Pero no por cumplimiento de un mandato social o de un mero “interés” profesional-comercial, sino por estar plenamente convencidos que nos debemos a una interacción con nuestros prójimos.

En la medida que seamos conscientes de ello y lo llevemos a la acción vamos a estar, por ejemplo, preguntándonos con frecuencia ¿cómo puedo ayudar? Si bien es un buen signo de responsabilidad el no descuidar la tarea u oficio que llevamos adelante en la vida, para nada nos excluye del compromiso de asistir a un colega o un subordinado directo frente a un tema o a una frustración. En lugar de ofrecer soluciones –como es el caso del padre que sustituye con “dinero” la falta de ayuda o atención a su hijo– nos obliga en cada caso a “pensar”, con mayor claridad, acerca del tema y después en la mejor solución.

En lo personal existe una pregunta que puede parecer obvia y que, sin embargo, no la tenemos a menudo en cuenta, sobre todo en el contexto actual de cambios acelerados. Concretamente, me estoy refiriendo al siguiente interrogante: ¿son estas mis prioridades? Se trata, sin dudas, de una forma útil para simplificar situaciones complejas. De allí que deba ser parte de una reflexión corriente y normal, más que de una pregunta que sólo se la destine para las situaciones especiales.

James E. Ryan, ex decano de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, es el autor de “Wait, What?”, en donde reveló una serie de interrogantes que se debieran hacerse a los estudiantes. ¿Por qué? Porque es muy común que ante situaciones de importancia –el Personal Branding bien puede ser una de ellas– se obtengan conclusiones sin tener suficiente información. Hoy es muy frecuente que le prestemos atención a algo con poco tiempo o dedicación, para formarnos una opinión rápida que luego la apoyamos o bien nos oponemos a lo dicho.

De esta forma el riesgo de hacer juicios erróneos o de crear “ilusiones” suele estar a la vuelta de la esquina, esperándonos con una “sorpresa” que seguramente nos llevará rápidamente a una frustración. De allí el valor que tiene “Espera, ¿Qué?” como ejercicio de comprensión y de prevención.

Preguntar y preguntarse ¿por qué? es un primer paso para superar la inercia que puede impactar en el crecimiento personal o de nuestro prójimo. Además, recordemos que es el mejor antídoto para despertar la veta creativa y la curiosidad en general. Ya lo practicábamos de niño toda vez que queríamos saber, por ejemplo, ¿por qué el cielo es azul? Sin darnos cuenta, estábamos incitando a nuestros padres o tutores a “pensar”, “razonar” y “explicar” de nuevo las cosas.

Luego el proceso de socialización y la escuela convencional nos fueron “castrando” nuestros recursos creativos, porque de lo que trata lamentablemente el “sistema” es de ir generando “ciudadanos y personas promedios” –también “empleados promedios”– con lo negativo y hasta nefasto que ello tiene para la automotivación y el desarrollo laboral-profesional.

Entonces, es muy importante volver a ejercitarnos en la formulación de preguntas, tanto básicas como trascendentales. Con ellas iremos avanzando en la vida de un modo poco convencional a lo pretendido por el establishment, haciendo uso de nuestra libertad. Pero también podremos estimular y ayudar con nuestra práctica a nuestros prójimos, en su propio “despertar”, frente a situaciones que hasta ese momento no sabían cómo encarar o superar.

Para aquellos que les cuesta o resulta difícil preguntar y preguntarse, les sugiero que se dediquen a observar, con cierta frecuencia, cómo los niños lo llevan a la práctica con gran naturalidad y libertad. Les aseguro que se “sorprenderán” de su maestría.

¡El portador de Tu Marca Personal es necesariamente un “curioso-cuestionador” que necesita de esta práctica para no perder, sobre la marcha, el rumbo conducente hacia su misión en la vida!

José Podestá

El Trabajo a Medida

09 julio 2017 ·

En marketing se comenzó a utilizar y desarrollar el concepto de customización, luego de la globalización. El mismo tiene que ver con la factibilidad de producir o brindar bienes y servicios a la “medida” de los intereses reales de los clientes y consumidores. En sí mismo es un factor clave para la diferenciación, sobre todo en un contexto-mercado como el actual que tiende al opuesto, es decir, a la homogenización o me too.

También en el trabajo

Así como en el ayer estaba tácitamente asumido que en todo nuevo trabajo se debía “pagar el derecho de piso”, hoy esto se lo percibe como algo literalmente ridículo.

Si bien tenía sentido el hecho que el empleado buscara crecer dentro de la empresa –la rotación no sólo era mal vista, sino asimilada a un acto de inmadurez personal– y esa necesidad de crecimiento lo llevaba a querer cubrirla a cualquier precio, hoy ya no es tan así. ¿Por qué? Porque el llevar a cabo una carrera laboral-profesional no se la asocia con hacer sacrificios a costa de todo; en oriente continúa siendo así por un tradicional impulso cultural.

En cambio sí tiene sentido el diseñar la carrera o el proyecto personal a la medida de las prioridades particulares. Se trata, sin dudas, de algo que todavía les cuesta poder digerir o aceptar a muchas organizaciones, a pesar de haber sufrido por ello la partida de muy buenos talentos.

Hoy no existen barreras o limitaciones que sean excluyentes para la organización, como así tampoco las que no tengan en cuenta el equilibrio razonable entre las partes. ¿En qué sentido? Al haber perdido el “monopolio” del poder, la empresa necesita escuchar y ponderar las múltiples propuestas de sus empleados, especialmente cuando alguno de ellos le plantee, por ejemplo, partir para realizar un MBA y luego retornar o bien tomarse un año sabático después de haber liderado el desarrollo e implementación de un proyecto estratégico de mediano plazo. Son, realmente, demandas muy razonables que el empleado plantea a la organización, cosa que para nada tenían cabida ni consideración en el ayer.

El disfrutar, el hacer lo que le gusta, sentirse pleno en el trabajo o la profesión que lleva a cabo, habla muy bien de la persona, toda vez que ésta lo expone durante el proceso de selección. Porque con ello está diciendo que le importa mucho “elegir” lo que le gusta hacer y “definir” sus intereses laborales y personales. Habla, además, de un perfil “proactivo” ante la vida y sus obligaciones, con lo cual la empresa no se verá luego sorprendida o defraudada cuando lo asigne a un proyecto que, en términos de responsabilidad, pueda integrarse y asumirlo plenamente como un desafío para su desarrollo profesional.

Si bien el trabajo customizado es parte del proyecto personal, también contempla los ciclos vitales que la persona toma en consideración al momento de tener que decidirse. ¿Esto qué significa? Que la estrategia del plan de carrera laboral y profesional es dependiente de ciclos que han de influir durante su implementación, como ser: lo biológico, lo social, lo familiar y la formación continua. Entonces, la carrera personal estará dada por la definición del qué y cómo invertir tu energía y tu tiempo en la vida, sabiendo que tienes una misión y un destino que necesitas compatibilizar. Ello también te recuerda que, en definitiva, tu vocación es la que podrá condicionar tu obligación de hacer carrera, siempre y cuando resulte ser funcional con tu misión en la vida.

Así como en el ayer el ser humano estaba muy condicionado en su trabajo, por los patrones culturales y sociales de la época, hoy “goza” de un “poder” estupendo que lo libera de tener que quedar asimilado o “cosificado” al designio de su empleador. De allí la importancia de poner de relieve tus valores, intereses, gustos y preferencias por lo que sabes o “sientes” que es lo que debes hacer valer en tu carrera o proyecto personal.

También es una muy buena noticia el cambio llevado a cabo por parte de muchas compañías, brindando comprensión y flexibilización a las necesidades de cada empleado. Se trata de organizaciones que se dieron cuenta que el enfoque de recursos humanos tiene, en definitiva, muy poco de “humano”. Por tanto, se ocupan por generar espacios que motiven incluso el “emprendedurismo” en todos aquellos individuos cuyo proyecto personal así lo requiera.

¡El portador de Tu Marca Personal es un verdadero entrepreneur –aunque a veces no se dé cuenta de ello– por la forma y convicción de cómo lleva a cabo su compromiso en todos los órdenes de la vida, al tiempo que va describiendo el sentido y el legado de su misión!

José Podestá

El Plan Progresivo

02 julio 2017 ·

Cuando en el ayer se hablaba de planes a corto, mediano y largo plazo, se aludía en términos de tiempo a doce meses, tres a cinco años y diez años en adelante, respectivamente. Si bien en la actualidad existen organizaciones que mantienen esa vigencia, no todas están muy convencidas de ello. ¿Por qué? Debido al impacto de múltiples factores del contexto, los que luego terminan haciendo obsoletas las premisas o las fundamentaciones de los distintos programas de acción.

¿Conviene planificar?

El plan tiene el gran beneficio intrínseco de “obligarnos” a poner en claro las ideas, definir el “norte” u objetivo hacia dónde nos conviene ir, asumir el compromiso y ser consecuente con ello. Se trata, pues, de “pensar” y de “acercar” el futuro de la respectiva misión personal, sabiendo que no por ello la realidad necesariamente deberá ser benévola con uno mismo. De esta forma, estaremos centrando el foco de nuestro proyecto laboral y profesional, y reduciendo o acotando el eventual margen de error.

Por supuesto que existen personas que para nada planifican y les va bastante bien en la vida. En el opuesto, hay individuos que literalmente son “campeones” planificando todo o casi todo, pero en lo concreto no les va para nada bien. En ambos casos ya tenemos una enseñanza para capitalizar: los extremos poco y nada suelen ser de gran ayuda. Pero tampoco se puede ni debe generalizar sobre el sinsentido de la planificación.

Aquí me parece útil mencionar como ejemplo el caso del iPhone, el primer teléfono celular “multimedia” del mercado que produjo un giro de ciento ochenta grados en términos de innovación y prestaciones para el usuario. Más allá de los millones de dólares que Steve Jobs necesitó para poder hacer realidad “su proyecto”, el proceso de investigación y desarrollo demandó siete años. De no haber contado con un plan progresivo, a Steve Jobs le hubiese costado muchísimo lograr persuadir a los accionistas de Apple para que invirtieran en “su idea”. Al respecto, recordemos que él ya había sido despedido de la empresa en una oportunidad, y que años más tarde lo “fueron a buscar” porque sabían que era la única persona que en ese momento podía llegar a evitar que Apple entrara en convocatoria de acreedores. La bonanza que sobrevino después en la compañía, es bien conocida por todos.

Entonces, el plan “realista” siempre ha de ser necesario en todos los órdenes de la vida, incluso en el Personal Branding. Lo que sí hay que descartar, son todos los modelos econométricos o similares que aspiran a “encorsetar” el plan para tenerlo “bajo control”. El hecho que esta forma de pensar funcionara en el ayer, porque el cambio y la innovación no influían demasiado, hoy se ha convertido en una gran utopía.

Para qué me sirve

El plan progresivo comienza a tener sentido a partir de la finalización de la escuela secundaria. Cuando la persona ya superó la mitad del tercer septenio, necesita resolver o ya tener bien en claro algunas cuestiones fundamentales de su existencia, referidas a: la misión y la vocación que considera ha de brindarle sentido en su vida.

La realidad aquí nos suele señalar que mayoritariamente se hace abstracción de ello, no por una desidia consciente del individuo, sino por su total desconocimiento. Ya sabemos que la escuela no suele “ocuparse” de la orientación de los jóvenes que están a punto de tener que dar un paso trascendental, mientras que sus padres suelen “creer” que el tema ya fue resuelto en la escuela. Lo que viene después, seguramente es bien conocido por ustedes.

Lo mencionado también vale para el Personal Branding. Cuando uno decide ir construyendo y desarrollando en paralelo su identidad e imagen, a partir del plan laboral y profesional en que se encuentra, el llevarlo a cabo de un modo progresivo tiene el beneficio de la “escalabilidad” ¿Esto qué significa? Hacer sinergia a partir de los resultados que se van cosechando en las distintas etapas del plan, con las actividades social-comunitarias que la persona va llevando a cabo en la vida.

Así como el plan progresivo sirve para poner en claro los objetivos vinculados con la misión –para avanzar paso-a-paso y de un modo coherente– los distintos logros que se van cosechando en el tiempo van sedimentando el posicionamiento y el desarrollo del respectivo Personal Branding. A ello se le sumarán también todas aquellas actividades específicas derivadas del Personal Branding; concretamente, las que el interesado haya establecido de antemano por su cuenta, o bien a partir del programa “Crea Tu Marca Personal” haya decidido llevarlo a cabo, en función de sus tiempos, bajo la asistencia de un especialista.

¡El portador de Tu Marca Personal irá capitalizando sobre la marcha los distintos hitos que fortalecerán su posicionamiento, mediante el plan progresivo que oportunamente supo concebir para tal fin!

José Podestá

Estudiar o No Estudiar, Cuál es la Cuestión

25 junio 2017 ·

Las necesidades y costumbres de cada época fueron determinando la prioridad de estudiar, además de la posterior graduación universitaria de grado y posgrado, como requisitos básicos para el acceso del reconocimiento y ascenso en la escala social. Así ha venido ocurriendo hasta el presente, prácticamente sin mayores cuestionamientos.

Sin embargo, la universidad en general y el contenido de las asignaturas en particular, han quedado bastantes rezagados de la realidad, a raíz de la aceleración del cambio, la innovación disruptiva y las prioridades del contexto. De allí que el egresado que aspira ingresar en una organización líder, hoy tiene serios problemas de adaptación y “aplicabilidad” de sus conocimientos en el área deseada, porque los mismos se encuentran “obsoletos”. Ello produjo que la relación automática que tradicionalmente existía entre universidad y trabajo se ha roto.

¿Vale la pena estudiar?

Por supuesto que sí, porque el estudio es vital y clave, más allá del diploma obtenido. ¿Ello que significa? Sumar conocimientos de manera continua y en modo “autónomo”, para estar no sólo al tanto de la realidad, sino también para poder sumar valor al momento de proponer o fundamentar una decisión en la organización o en la profesión. Pero cuidado, porque no se trata de “sumar” diplomas en cursos de “actualización”, sino de saber demostrar idoneidad, solvencia y “expertise” en la forma de aplicar las ideas, la creatividad e innovación en el quehacer diario.

Seguramente que muchos de ustedes conocen muy bien las razones por las cuales cada vez más personajes líderes, en especialidades diversas, no necesitaron graduarse en la universidad. Los ejemplos de Bill Gates, Steve Jobs, James Cameron, Mark Zuckerberg, Tom Hanks, Harrison Ford, Tiger Woods, etc., son meramente referenciales de lo mencionado. ¿Pero qué pasó en estos casos? Simplemente, haberse “dado cuenta” que por allí no pasaba la vocación de aquello por el cual sentían “pasión”; tampoco era una “interface” para la misión que estaban convencidos debían concretar en sus vidas.

Error frecuente

La especialización perseguida en la universidad llegará a “tener sentido” recién cuando resulte ser funcional con la vocación. Aquellos que estudian determinada especialidad, ya sea porque está de “moda” o bien porque consideran que es la que les permitirá “ganar” mayor dinero, tal vez “lleguen” por ello a ser millonarios algún día, pero seguramente que no plenamente felices por no haber cumplido con el mandato de su misión en esta vida; posiblemente ustedes conocen a personas en tal situación.

El ejemplo de los líderes mencionados anteriormente es una prueba de ello. No fueron médicos ni abogados en la vida real –sólo para nombrar dos de las profesiones clásicas de mayor difusión universal. En cambio, han sido y son destacados en lo suyo por la tenacidad y la automotivación puestos al servicio de lo que ellos consideraron es su misión.

Por otra parte, no debemos olvidar que la gran mayoría de las personas que se deciden por el estudio universitario, no siempre suelen tener muy en claro el por qué y el para qué de ello. Si bien las universidades han extendido la oferta con nuevas carreras o “productos” –tal como ocurre habitualmente en los mercados de consumo– no significa que uno termine “optando” por aquella que “creo” es la que más me va a “gustar”, o porque “le veo” potencial para una buena “salida laboral”. Cuando alguien decide así, está demostrando que su vocación es la gran ausente en su vida, más allá de los sinsabores o frustraciones que irá cosechando sobre la marcha.

De allí que en materia de Personal Branding se haya establecido, desde el inicio de su proceso, partir de los dos condicionantes básicos de nuestra existencia:

- El quién soy; hace a nuestra identidad.

- La misión; hace al camino y el sentido de nuestra existencia.

Esto vale para todas las personas. Tanto para aquel que “siente” que lo suyo es ser un jardinero, como para el que aspira desarrollarse en la física cuántica; sólo para ejemplificarlo con dos situaciones aparentemente extremas.

Si bien cada actividad y especialización demanda preparación e idoneidad, no necesariamente por ello se necesitará recurrir a la oferta universitaria. También con disciplina, método y constancia, uno puede lograr su “propia formación” a partir de las plataformas que se van sumando en el entorno digital.

En consecuencia, la  cosa no pasa por tener “suerte”; en realidad uno deberá “trabajar” para tener suerte. Entonces, nada mejor y seguro es descubrirlo y hacerlo a partir del impulso que parte desde “tu” interior.

¡El portador de Tu Marca Personal no está pendiente por saber si lleva adelante un proyecto escalable o no en su vida, sino en qué medida se encuentra con ello en el camino correcto, para brindar lo mejor hacia los demás: sus prójimos!

José Podestá

Generar Empleo

18 junio 2017 ·

La creación de puestos de trabajo es la primera demanda que la sociedad espera de una empresa u organización; es lo que expresan las encuestas, en general. Sin embargo, las personas no dudan en asignarle un bajo nivel de reputación e imagen, por múltiples razones: casos de corrupción, políticas monopólicas, cartel de precios, contaminación del medio ambiente, diferencias de género, etc.

Esta polaridad entre generación de empleo y bajo nivel de aceptación, no deja de ser un contrasentido. ¿Por qué? Porque toda organización es el resultado del conjunto heterogéneo de las voluntades que la integran, más allá del directorio y su equipo de dirección. Concretamente, la empresa es una comunidad de personas que aportan lo suyo desde sus responsabilidades asumidas.

Expectativa y realidad

Seguramente que muchos de ustedes conocen, porque lo han vivenciado, la diferente actitud que se tiene antes y después de haber ingresado en una compañía. Al principio, todo son deseos y expectativas por llegar a ser parte del proyecto en cuestión. Pero una vez que uno se ha instalado en el puesto y sin que haya transcurrido mucho tiempo de ello, se comienzan a percibir diferencias entre lo imaginado y lo concreto o real; para nada es malo o negativo este tipo de sensación, en la medida que ésta no sea exagerada.

La ocurrencia de este tipo de dualidad, por supuesto, no es privativa ni exclusiva del ámbito laboral. También se da en otros ámbitos de la vida, incluso cuando uno se encuentra predispuesto a incursionar en el Personal Branding. Sin embargo, aquí las expectativas suelen acomodarse más rápidamente con la realidad, especialmente cuando el interesado está predispuesto en llevar a cabo un curso para tal fin, dado que el punto de partida comienza en este caso con su biografía existencial.

Y si de Personal Branding se trata, su portador luego sabe que también lo suyo es una fuente de generación de empleo, sea porque en el ámbito laboral en donde se desempeña quedo afectado al liderazgo de un proyecto que le demanda tener un importante plantel de colaboradores a su cargo, o bien porque desde la profesión ejercida también necesitará del aporte y la asistencia de personal.

En esta situación o posición concreta, la persona no debería entonces subestimar ni minimizar las mismas sensaciones y percepciones de expectativas que sus nuevos colaboradores han de formularse a su lado.

Más allá de la existencia de supervisores, jefes o directivos que carecen de trato e interés por la integración y la buena armonía con sus empleados, ello no justifica, en absoluto, que en similar posición uno luego proceda con sus prójimos de igual manera. No sólo estaremos haciendo con ello “más de lo mismo”, sino que en términos de realidad concreta, pasaremos a ser portadores de una lamentable y pésima reputación e imagen. Ese “lastre tóxico”, que por supuesto se suma al posicionamiento del Personal Branding, terminará jugándole luego en contra, ya sea en el corto o el mediano plazo.

Lo mencionado también tiene la finalidad de “alertar” acerca de un justificativo nefasto e irresponsable que, en materia de toxicidad, se observa con frecuencia en algunas organizaciones. Ello tiene que ver con el “racional” que esgrimen estas compañías cuando argumentan, en defensa de sus “ejecutivos de confianza”, que se trata de personas muy talentosas y leales. Sin embargo, en los tiempos actuales el perfil y presencia de estos “imprescindibles” que paradójicamente maltratan al personal, son los que contribuyen en la práctica a un resultado opuesto, porque con tal proceder terminan luego produciendo o acelerando la partida de las mejores personas, es decir, de aquellos que para nada están predispuestos a ser parte de una organización que poco le importa la falta de respecto al personal.

Pero cuidado, porque así como ello suele ocurrir en una organización, también puede darse en el emprendimiento o en la actividad profesional independiente cuyo titular, si bien es una persona muy “inteligente, creativa y eficaz” en lo suyo, puede llegar a carecer de las elementales habilidades blandas para conducir y gestionar a las personas. Y en este rol podemos llegar a estar cualquiera de nosotros, sin llegar quizás a tener plena consciencia de ello.

Para tener en cuenta

Sabiendo que todos necesitamos trabajar en esta vida para plasmar la vocación y la realización personal, no podemos hacer omisión de la buena práctica en las relaciones humanas. Ni mucho menos relegarlo a un segundo plano, porque de esa forma estaremos construyendo una imagen personal tan negativa como aquella que el inconsciente colectivo siempre proyecta en las encuestas, toda vez que debe expedirse acerca de su percepción sobre la organización.

Entonces, así como la imagen puede resultarnos negativa en situaciones extremas, también se nos anexará en nuestro ser cuanto, por un egoísmo a ultranza, ignoramos o hacemos abstracción del valioso aporte que necesitamos de nuestros prójimos, no sólo en lo laboral y profesional, sino también en nuestra vida de relación.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe muy bien que podrá llegar a ser “descalificado” por su personalidad “tóxica y egoísta” –independientemente de su gran capacidad para generar empleo y proyectos en la vida– por el hecho de haber “omitido” ser humilde y respetuoso con sus prójimos!

José Podestá

Trayectoria

11 junio 2017 ·

El Personal Branding, como toda marca, se caracteriza por la “huella” que en el camino del ciclo de vida laboral y profesional va dejando su portador. Por tanto, si lo vemos desde una retrospectiva, esa persona tendrá mucho o poco que compartir o mostrar, en función de la trayectoria llevada a cabo.

El camino como medio

La huella mencionada nos conecta directamente con el perfil y los “frutos” de la tarea que viene llevando a cabo la persona; así nos aproximamos a su identidad, comportamiento, actitudes y valores. Además, por la calidad y contribución en lo obrado, nos formamos una opinión que nunca pasará desapercibida, aunque ésta no fuera decididamente satisfactoria.

Como se podrán imaginar y atentos al rol e importancia que adquirió la “visibilidad” y la “transparencia” en los tiempos actuales, el grado de exposición que vamos teniendo en nuestros círculos de relaciones y en la comunidad en general, es un factor clave para la valoración que los “otros” se van formando de cada uno de nosotros.

Lo mencionado ya nos dice algo acerca de la trayectoria de la persona, de “su” camino en cuestión. Quizás es algo que no hemos reparado con la debida atención, pero en la sociedad de la información es difícil que podamos pasar desapercibidos, sobre todo si contamos con alguna experiencia laboral y estudios a nivel universitario o de posgrado.

Entonces, si nos encontramos en camino transitando alguna de las etapas del proyecto laboral y profesional, es muy conveniente no dejar de realizar una evaluación periódica de la propia trayectoria. ¿Por qué? Por ser ésta la cara visible de lo que estamos o venimos haciendo en nuestra vida, quedamos expuestos ante la mirada de todos aquellos que nos vienen siguiendo u observando, desde el “anonimato”, para anunciarse o sorprendernos en algún momento con una propuesta de convocatoria específica; aquí no ha tenido incidencia alguna el plan que uno se había oportunamente fijado para el logro del objetivo personal. Directamente “alguien” se nos apareció o cruzó en nuestro camino, en carácter de “forastero”, para hacernos saber que le importa e interesa la trayectoria que venimos llevando a cabo.

Si bien cada etapa del desarrollo profesional tiene sus peculiaridades y desafíos, siempre pueden llegar a despertar el interés de “aquel” que también necesita sumarnos a “su” proyecto o emprendimiento. Ello no deja de ser paradójico, porque por un lado uno está en camino de la realización personal –incluso de una búsqueda laboral– y por el otro existe “alguien” que anda necesitando de un socio, un colega o ejecutivo que pueda aportarle el complemento que necesita para alcanzar la visión a la que nos invita compartir.

En cuanto a las etapas profesionales, son cuatro y van desde el primer empleo o trabajo hasta la etapa de la madurez. A título ejemplificativo las podemos resumir de la siguiente manera:

- 1ª etapa, entre los 18 y 25 años.

- 2ª etapa, entre los 26 y35 años.

- 3ª etapa, entre los 36 y 55 años.

- 4ª etapa, a partir de los 56 años en adelante.

Como pueden observar, la trayectoria hace a un largo camino a transitar. De allí que es bueno recordar aquella valiosa máxima del poeta español Antonio Machado, que dice: “caminante no hay camino, se hace camino al andar” –tiempo atrás fue cantada por Joan Manuel Serrat– que es muy conveniente tenerla presente en las respectivas etapas de nuestra vida, porque no se trata de “hacer” cualquier camino, sino aquel que cada uno de nosotros deberá “crear y transitar” mientras vamos dejando allí los surcos, las huellas, de nuestra misión y vocación expresadas en hitos y obras.

Así, el camino no sólo hace a nuestra trayectoria de vida, sino que es el medio que hará posible que nuestros “prójimos” se acerquen a él, de la misma manera como también uno podrá hacer lo mismo, en función del proyecto de vida que hemos decidido llevar a cabo.

En consecuencia, las mencionadas etapas nos proponen desafíos específicos que por supuesto no estarán exentos de dificultades y de replanteos, quizás no sólo en lo vocacional sino también en lo existencial. De allí la importancia de tener bien en claro la razón de ser de la misión, porque alude a nuestro destino personal. La vocación, en cambio, es el recurso del que nos valemos para plasmar concretamente la misión, motivo por el cual siempre estaremos a tiempo de poder rectificarla mediante una adecuada introspección.

En varias oportunidades algunas personas me hicieron saber que estaban interesadas en el Personal Branding porque “necesitaban” conseguir su primer empleo. Ahora que han visto lo que implica la trayectoria en la vida de la persona, se podrán dar cuenta de cuál es la respuesta a este interrogante que ya se presenta desde el inicio de la primera etapa del desarrollo profesional.

¡El portador de Tu Marca Personal siempre está en camino, dejando en cada etapa las huellas que no sólo identifican su trayectoria, sino también que nos “habla” del legado de su existencia!

José Podestá

Individualismo Vs. Tú

04 junio 2017 ·

Así como hemos aprendido que el ser humano es único e irrepetible, también sabemos que necesitamos del otro –nuestro prójimo– para alcanzar nuestra realización. Por otra parte, estamos en un momento histórico que se caracteriza por la práctica de una exacerbada individualidad, lo que pone en duda nuestro ser social, al tiempo que postergamos a nuestro prójimo en función del “tiempo” o de las “ganas” que tengamos en prestarle la debida atención. La mayoría de los seres humanos tienen hoy un fuerte sentimiento yoico que los está llevando, lamentablemente, hacia la aislación y el egoísmo.

No se trata de educación

Seguramente que nada de lo mencionado ha sido “aprendido” en la escuela, ni posiblemente de nuestros padres. Entonces, ¿a qué se debe? Fundamentalmente a impulsos externos –algunos prefieren denominarlo “tendencia”– que impactan en la cultura de la época; en el ayer fueron de otras características. Sin embargo, esto no nos exime de estar atentos para saber –e incluso “entender”– lo que nos viene sucediendo; pero como hace al ejercicio de nuestra libertad, no a todos les importa de similar manera.

Ahora bien, si esta realidad la conectamos tanto a nuestro proyecto laboral-profesional como al Personal Branding aspiracional, no dejan de ser importantes, porque de lo que se trata es poder llevar a la acción la vocación que consideramos es la que le terminará brindando un “sentido” a nuestra existencia terrenal.

Saber lo que está dado

Los pilares del entorno económico han sido resumidos hace bastante tiempo por los “otros”, en dos premisas básicas: el beneficio –derivado de la expresión homo economicus– y de la competencia. Esto sí nos lo han enseñado en la escuela y posteriormente ampliado en la universidad. Pero reitero, es algo que nos viene “impuesto” y se lo termina aceptando como “verdades” absolutas. Sin embargo, no hace a la esencia y razón de ser de nuestra existencia, sino a dos serios condicionantes que, si no tomamos plena consciencia, terminarán “encorsetándonos” para beneficio de los “otros”; en ello también gravita el presente y agotado sistema capitalista que, con sus crisis recurrentes, nos viene alertando que ya no da para más. Al respecto, hacia la mitad del presente siglo dejará de ser el paradigma económico dominante.

Como podrán intuir, tanto el beneficio, la rentabilidad o maximización de las ganancias, por un lado, y la competencia, por el otro, son premisas ajenas, excluyentes y condicionantes para el ser humano, pero que terminan incorporándolo como una pieza clave al sistema. Si bien es muy razonable que alguno de ustedes piense que se trata de sucesos de la realidad con los cuales uno tiene que “convivir” e interactuar, es importante no desconocerlos pero tampoco aceptarlos como una verdad revelada, sino como algo impuesto por “aquellos” que les interesa que el mundo sea así.

La realidad en los tiempos que corren nos señala, por ejemplo, que la cooperación es más beneficiosa que la competencia, y que el crecimiento potenciado por la teoría económica, no es lo mismo que el desarrollo. Por tanto y haciendo uso de la mencionada libertad, en los últimos años vienen surgiendo “brotes” de cambio frente al deteriorado sistema económico tradicional, de la mano y visión de personas que aspiran a otro paradigma más equitativo para la comunidad, la sociedad y el mundo.

No dejan de ser muy alentadores los impulsos que emanan de estas personas que tienen otra mirada del “sistema”, a partir de un mayor compromiso social hacia sus prójimos. Veamos algunos ejemplos de las nuevas economías de focos diversos que vienen surgiendo:

- Comunitaria.

- Verde o del medio ambiente.

- Colaborativa. Hoy más difundida por la aparición de emprendimientos como Uber, Airbnb y el coworking, entre otros. Esta economía se basa en la confianza.

- Ética. Por ejemplo, bancos que garantizan el uso del crédito a personas o instituciones que tienen fines éticos. Al respecto, ¿saben a quiénes el banco le presta el dinero que ustedes depositan en sus cuentas corrientes o de ahorro?

- Azul. Potencia a la economía verde, aprendiendo a partir de los efectos generados por los ciclos de las estaciones y de los astros. Pone el foco en la naturaleza porque en ella no existe la basura; somos nosotros los que la creamos, diariamente.

- Del bien común. Da prioridad a la fabricación y comercialización de productos que tienden al bien de las personas y del medio ambiente.

- Providencial. Transforma el deseo de poseer por el de compartir.
Estos impulsos de cambio que se van presentando son una clara respuesta alternativa de solución a la economía capitalista que sus “viejos” simpatizantes insisten en hacer perdurar, a pesar de saber que ésta ya no tiene futuro; la misma realidad lo está demostrando.

¿Y el Personal Branding?

Si bien la mayoría de los interesados en el desarrollo de su Personal Branding lo hacen poniendo el foco en la carrera laboral y profesional –tanto en el ámbito de las organizaciones como en las actividades independientes– ello no es de por sí excluyente. ¿Por qué? La respuesta, más allá de lo comentado en esta columna, está en el proceso mismo de la evolución humana, motivo por el cual el Personal Branding no se limita ni se agota en el mundo de las organizaciones tradicionales, a pesar que la mayoría de la bibliografía existente parte de dicho ámbito.

Entonces, considero que el enunciado de algunas de las aperturas económicas mencionadas son bastante motivantes para hacernos “pensar” o “repensar” que la misión y la vocación no tienen, necesariamente, que agotarse en lo conocido y habitual.

¡El portador de Tu Marca Personal es también un “agente de cambio”, a partir de la contribución e innovación que puede aportar en lo suyo, para beneficio de sus prójimos y de la sociedad en general!

José Podestá

 

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