Intereses Contrapuestos

28 mayo 2017 ·

Sabemos que el hombre es un ser social. Sin embargo, cuando intentamos poner en práctica las relaciones humanas –en el trabajo, la profesión o en la vida social– no siempre quedamos satisfechos con ello. ¿Por qué? Si bien pueden existir múltiples razones, por lo general no solemos tener en claro cómo desarrollar relaciones de mayor hondura con nuestros prójimos, porque de jóvenes no se nos hizo posible el crecimiento anímico.

Vivencia del prójimo
La interrelación con los demás –incluso con la pareja– siempre demanda predisposición y agilidad interior. Hoy es muy habitual que las personas se expongan, por ejemplo, a relaciones a través de desayunos o almuerzos de trabajo, sin saber gran cosa unos de otros; a veces, ni del temario u objeto de tal convocatoria. Entonces, el conocimiento se cifra o limita a lo meramente “superficial”, es decir, a su propia persona.

¿Cómo juzgo a las personas con las que me reúno en desayunos o comidas? Por lo general, la primera apreciación a que suele llegarse es constatando si el otro es igual a mí, o distinto. Si confirmo o intuyo que es igual, lo estimo como una “buena persona”; de no serlo, directamente siento dificultad en prestarle demasiada atención o de ocuparme de él.
Con este tipo de proceder, se podrán dar cuenta que no “encuentro” a la otra persona, sino siempre a mí mismo. Por el escaso interés que de entrada siento hacia él, no hago nada o en todo caso muy poco esfuerzo para empatizar y generar un buen vínculo. A veces esto también suele darse, desde el vamos, cuando ingresa en la organización un nuevo empleado y el jefe –incluso algunos de sus futuros compañeros– muestran frialdad e ignorancia por el cultivo de su integración en el grupo.

Así como frente a lo desconocido establecemos nuestros mecanismos de defensa, frente a una persona o colega que pudiera contar con un mayor talento, lo hacemos más evidente aún. ¿Por qué? Porque “tememos” que nuestra personalidad se viera del todo opacada. Pero si en cambio ponemos en “acción” nuestra inteligencia emocional, quizás hasta nos sorprenderíamos del aporte y complementación que ese nuevo ser podría llegar a brindarnos.
Lo aquí planteado suele ser un ejemplo bastante habitual de lo que ocurre en la práctica cuando estamos expuestos a la interrelación con una nueva persona. Por supuesto que no todos reaccionan ante ello de la misma manera, debido a las respectivas aptitudes internas. El resto, en cambio, suelen quedar disminuidos o “bloqueados”, básicamente:

- Por carecer del ya mencionado desarrollo anímico.
- Por su incapacidad de desarrollar suficiente valor y actividad interna, con lo cual se tiene “miedo” de poder anularse frente al otro y, para evitarlo, se esquiva la vivencia y el encuentro.

- Por el afán de “intelectualidad” de nuestra época, el rol excesivo que se le está dispensando a la neurociencia, y la educación que, desde pequeños, debería habernos enseñado a convivir en lugar de “agotarse” en lo meramente material. Así, nuestro cerebro se ha visto rebasado y nos estamos enredando por todos lados, guiándonos únicamente por “conceptos”, no por impulsos humanos.
De esta forma se nos hace difícil vivir entre y con las personas, porque lo primero que nos interesa es saber el “beneficio” que nos podrá reportar esa relación. Como ustedes lo saben muy bien, esto viene ocurriendo tanto en el ámbito laboral y profesional como así también en el afectivo. Entonces, tampoco sorprende que muchas organizaciones todavía consideren al empleado-profesional como un “recurso humano” –o “capital humano” en su versión aggiornada– es decir, como un “objeto” o “cosa” de interés pasible de extraerle al máximo su valor-talento, para luego prescindir del mismo una vez agotados sus “recursos”.

Entonces, para no terminar siendo una víctima más del entorno materialista imperante, es importante que la persona se haga valer a partir de sus dones y proyecto personal, el que deberá estar centrado en su misión y vocación puestos al servicio de aquello que siente tiene un sentido en su vida. Seguramente que habrá intereses contrapuestos en el ámbito en donde llevará a cabo su misión, pero es natural que así sea porque con ello la persona está expresando y ejerciendo su individualidad, en uso de su libertad.
Del lado de la organización, sabiendo que necesitará imprescindiblemente contar con personas de “calidad” y valor –no recursos ni capital humano– que puedan hacer sustentable y viable la visión del proyecto convocante, habrá una mejor integración no porque se reduzca la misma a lo meramente táctico, sino porque demanda del ejercicio diario de vivencias mutuas.

¡El portador de Tu Marca Personal quizás no contaba inicialmente con los recursos necesarios para la práctica de las relaciones humanas, pero supo ir desarrollándolos a partir del trabajo interior que fue y viene llevando a cabo, para un mejor servicio hacia sus prójimos!
José Podestá

Emociones y Algo Más

21 mayo 2017 ·

En el mundo de las organizaciones difícilmente se apruebe una inversión cuando ésta no se la puede medir en términos de resultados. Y para que a nadie les quede alguna duda, está la máxima que dice: “Lo que no se mide, no se hace”.

Índice de empatía

Sí, leyó bien. Ahora se puede comenzar a medir las emociones y hay compañías que están comenzando a invertir en ello. Watson, la rama de inteligencia artificial de IBM, viene trabajando en el campo de lo intangible. Así como el contenido de una hoja le basta al sistema para hacer un test de personalidad con igual o superior eficiencia que un psicólogo –otra de las profesiones en riesgo de subsistencia futura– también es capaz de poder monitorear, medir y conformar un “índice de empatía” que permite saber cómo suma en “calidad y beneficios” esta habilidad del ser humano en una determinada organización.

En Inglaterra, la consultora Belinda Parmar ha comenzado a publicar el mencionado índice a partir de una muestra de 160 compañías líderes en sus respectivas industrias. Esta métrica señala el nivel de eficiencia que tienen estas organizaciones en cuanto a su habilidad de empatizar, básicamente en tres áreas vinculadas con la conversación que mantienen los empleados con sus clientes y el público en general.

Lo interesante de esa aplicación, que se hace posible a través de las nuevas tecnologías de “computación cognitiva”, es poder darse cuenta en qué medida una organización tiene la capacidad de ponerse en los zapatos del otro, para entenderlo y dar las respuestas adecuadas.

Logrando integración

La diversidad étnica y cultural a la que hoy están expuestas las compañías, especialmente las globalizadas, requiere de programas que les permitan reducir las diferencias entre las personas, mejorando la integración y la socialización.

Muchas veces se opta por llevar a cabo programas que tienden a separar a los grupos para luego integrarlos al resto, una vez que estén garantizados determinados códigos de comunicación y empatía. Sin embargo ello no funciona así, porque el ser humano es “social” desde su esencia y de lo que se trata es de sumar e integrar, en lugar de establecer “brechas” que luego terminan acentuando la distancia y la desconfianza entre las personas.

Pero lo más importante del “reposicionamiento” que está logrando la empatía en las organizaciones es que no se la reduce meramente al mencionado “índice de empatía”, con la finalidad de luego tomar decisiones meramente estadísticas; ésta fue y sigue siendo una de las mayores tentaciones y debilidades de los ejecutivos del área de las personas. Asimismo, tampoco debe ser un factor de discriminación “intelectual” el creer que las mujeres poseen una mayor habilidad por la empatía, porque se trata simplemente de un mito; los hombres y las mujeres nacen con las mismas habilidades de empatía.

Lo mencionado no es excluyente del ámbito de las compañías. Las emociones son también vitales y decisivas en el buen desempeño profesional, incluso en aquellas que se vinculan con lo racional y cuantitativo –contador, sistemas o ingeniería. Si bien a estos profesionales les cuesta hacer aflorar sus emociones, es importante que sepan que también para ellos hay una buena noticia: ¡La empatía se puede aprender!

En el caso de las profesiones que demanden un conocimiento preliminar de la persona –por ejemplo, los médicos– el no destinarle un tiempo adecuado en la entrevista para conocer al cliente-paciente de un modo “integral”, no sólo puede llevar al profesional a errar con el diagnóstico y la enfermedad, sino también a quedar expuesto a un eventual juicio por mala  praxis. Seguramente ustedes tengan conocimiento de sucesos ocurridos en tal sentido.

Finalmente, en materia de Personal Branding, la práctica y gestión de las emociones es fundamental y clave para el logro del desarrollo profesional. Si bien en el ayer causaba muy buen impacto y “aceptación” la persona que era muy eficaz y eficiente en lo suyo, hoy ya no basta con ello. Frente a los interlocutores se necesita saber “llegar” e interactuar con calidez y simpatía. Además, si ya son capaces de hacerlo los “robots” disponibles en algunas tiendas y hoteles, con más razón nos corresponde a nosotros el “mérito” de saberlo demostrar y ejercer con mayor “naturalidad”.

¡El portador de Tu Marca Personal está por lo general mucho más expuesto a las relaciones interhumanas, motivo por el cual no puede simplemente conformarse por el hecho de haber quedado bien posicionado, en algún momento, en el “índice de empatía”!  

José Podestá

El Tercer Sector

14 mayo 2017 ·

El trabajo puede manifestarse de distintas formas y en distintos ámbitos, más allá de lo tradicional ya conocido –sector público y privado. Podrá ser llevado a cabo en relación de dependencia, incluido el canal retail, como profesional o emprendedor, y también en el sector que en los últimos años viene creciendo en importancia: el compuesto por las entidades sin fines de lucro. Dentro de éstas se encuentran amparadas una diversidad de organizaciones, de las cuales la denominada ONG –Organizaciones No Gubernamentales– es la que ha tenido mayor difusión y expansión en los últimos años.

La ONG, más allá de la actividad que representa como institución, suele tener una finalidad básicamente solidaria y comunitaria. Suele estar integrada por una reducida cantidad de personas bien entrenadas, incluido los voluntarios, que son personas que prestan o “donan” sus servicios en función de sus posibilidades horarias.

Si bien el Estado debería ocuparse de ello, lamentablemente no lo hace en la mayoría de los casos; en esto podemos encontrar “justificativos” tanto políticos como de índole presupuestaria. Es sabido por todos que el Estado, si bien tiene vocación por cobrar impuestos a los ciudadanos, luego no necesariamente se ocupa de los más necesitados. Además, uno de estos impuestos –el IVA a los bienes básicos– es decididamente “regresivo”, porque capta un porcentaje menor a medida que aumenta el ingreso de la persona, afectando en mayor proporción a la población de menores recursos.

Todo un trabajo

Cualquiera sea la finalidad social de una ONG –personas en situación de calle, adopción, discapacidad, madres solteras, etc.– al tener que hacer frente a urgencias o solucionar necesidades puntuales, necesitan ser muy eficientes, eficaces y productivas en su accionar. De allí el nivel de compromiso y profesionalismo de sus integrantes, y la posterior capitalización de experiencias que los colaboradores van sumando en sus biografías.

Es así como de un modo secundario e incluso no planificado, entre los integrantes funcionales de una ONG van surgiendo referentes que cuentan con excelentes condiciones de liderazgo, adquirido de la práctica cotidiana a la que están expuestos. Se trata, por cierto, de personas que con el tiempo detentan una muy buena preparación para asumir puestos de responsabilidad, tanto en el ámbito privado como público e internacional, porque no sólo se han constituido en expertos en lo que vienen haciendo, sino que también poseen una predisposición de llegada y trato superlativo hacia el prójimo. Quizás éste es el mejor aprendizaje que surge de una tarea social, la que nunca podrá ser emulada por una actitud o comportamiento meramente intelectual-racional.

Personal Branding, de valor

En la medida que el ser humano concreta su misión en la vida a través de la vocación que coloca al “otro” en el centro y razón de su trabajo, comenzará a percibir un nivel de retribución y estima por parte de sus “beneficiarios” directos y de la sociedad también.

Esto mismo es lo que han sabido “descubrir” y “hacer” aquellas empresas que, por convicción, terminaron por colocar al empleado en el centro de la organización. Si bien es una obviedad que una empresa, actividad o profesión se debe a sus prójimos, la gran mayoría no se da cuenta de ello porque son el fruto de una formación mercantilista que les ha grabado a fuego, en sus neuronas, que el valor está en la maximización del capital. Por tanto, consideran que es el empleado el que deberá estar “al servicio” del logro de tan “preciado” objetivo.

Por supuesto que para nada estoy negando el importante rol que tiene el capital dentro de la macro y micro economía, por tratarse de un “insumo” especial y clave para el desarrollo del país. Pero otra cosa muy distinta es pretender creer –y hacer “creer”– que el capital es lo que importa y por ello “es un fin en sí mismo”, porque tal proposición, que sabemos es un verdadero disparate, es consecuencia y reflejo de las mentes egoístas, individualistas y “empobrecidas” que deambulan en la sociedad.

Si bien un “capitalista” exitoso puede ser reconocido y hasta “adulado” por sus fans, logrando con ello el sostenimiento de su Personal Branding, también es muy cierto que lo será aquella persona que, desde el voluntariado responsablemente asumido en una ONG, lleva a cabo una tarea social responsable y “comprometida” en beneficio de sus prójimos y de la comunidad.

Entonces, la pregunta final sería:

¿Cuál de las dos personas llegará a ser “la” portadora de “valor” de Tu Marca Personal?

José Podestá

Buen Empleado

07 mayo 2017 ·

Quienes ingresan por primera vez a un nuevo trabajo, incluso los profesionales que cubrirán funciones técnicas –médico de fábrica, contador, abogado, ingeniero, etc.– son asimilados a una estructura que en materia de gestión de personas poco y nada tiene que ver con lo tradicional. Es una buena noticia para los “nuevos” y quizás no tanto para los que ya han promediado el ciclo de su carrera laboral.

Dado que en promedio cualquier organización cuenta hoy con un cincuenta por ciento de su dotación o más dentro del grupo etario de la Generación Y, sus críticas al sistema imperante han sido de tal magnitud que, por suerte, las empresas se han tenido que “aggiornar”.

Lo nuevo e importante

La disrupción no sólo se viene dando en lo meramente tecnológico y productivo, sino también en la práctica de gestión de personas. A título enunciativo podemos mencionar algunas de ellas, como ser:

- Los valores de la organización dejaron de ser declarativos. Ahora las personas “demandan” que la dirección brinde el ejemplo.

- Los objetivos formales han devenido a los estratégicos de la empresa, de modo que “todos” tengan bien en claro en dónde se encuentran, a dónde van y qué es lo que se espera del “buen empleado”.

- La búsqueda aspira a incorporar “sólo” a los mejores para cada puesto-función, porque de lo que se trata es que el empleado asuma su responsabilidad en materia de desarrollo y resultados, no la empresa. Entonces, aquel que tiene un desempeño “reiterado” por debajo de los niveles esperados, termina en una desvinculación; la misma no es sorpresiva, sino funcional a los motivos que el empleado en cuestión fue intuyendo que ocurriría de un momento a otro. En cambio es una excelente oportunidad de carrera laboral-profesional, en términos de progreso y mejor compensación, para aquellos que son parte del factor de éxito que emana de su propia contribución. Además de impactar positivamente en su plan de carrera, ello va sembrando las bases del Personal Branding; la empresa y los “otros” –sus compañeros– comenzarán a reconocerlo por su desempeño.

- La evaluación de desempeño formal y anual, “ya fue”. Los errores son también parte del aprendizaje; se apuesta a “caminar hacia delante”.

- Las bandas salariales dejaron de tener un rango del cincuenta por ciento entre mínimo y máximo, para pasar a ser del ciento por ciento y aún más. Asimismo los bonos anuales se están discontinuando, porque al contarse con el mejor perfil de empleado y éste poder hacer uso de la libertad para tomar las decisiones que considera correctas –en el ayer era sólo el “jefe” el que “pensaba”– un bono no lo hará trabajar mejor ni lo convertirá en más astuto e inteligente.

- Tampoco hay calificación de desempeño. Los resultados quedan a la vista.

Como se podrán dar cuenta, nada de lo enunciado será viable si la empresa no cuenta con un platel integral  de “buenos empleados”, es decir, talentosos y de calidad. En tal sentido, algunas organizaciones consideran que el requisito de “talentosos” debe estar reservado a unos pocos, es decir, fundamentalmente a la dirección. Con ello no sólo se equivocan estratégicamente, sino que no han comprendido aún que es la empresa la que “debe” hoy trabajar para el empleado, a los efectos que éste pueda llevar a cabo su contribución esperada de innovación y valor.

Ahora, escritorios al techo

Para que no queden dudas del proceso de cambios que hoy viven aquellas organizaciones que se sienten responsables del momento histórico que están construyendo y haciendo realidad, es interesante ver las soluciones creativas que se vienen sumando para ser evaluadas y eventualmente consideradas.

En Ámsterdam, Holanda, una empresa diseñó sus oficinas de una manera muy peculiar. Una vez cumplida la jornada de seis horas de trabajo, los escritorios son izados hasta el techo, suspendiendo así toda actividad. Con ello se pretende que “todos” –empleados y directivos– tengan en cuenta que hay un tiempo y espacio para comenzar y finalizar la jornada laboral.




Este caso real es sólo un ejemplo de la disrupción que se viene dando en el management organizacional. Recién estamos transitando la apertura de esta realidad a la que no es posible fijarle un límite, por la simple razón que está ligada a la creatividad puesta al servicio de las personas. Concretamente, del “buen empleado”.

¡Al portador de Tu Marca Personal básicamente le importa una cosa básica: proponer y  hacer las cosas de un modo innovador, eficaz y con sentido de solidaridad hacia sus prójimos!

José Podestá

Edición N° 400

30 abril 2017 ·

El sitio Tu Marca Personal se inauguró el 29 de Agosto de 2009.

A partir de entonces y con una frecuencia semanal, comenzamos a escribir las columnas que forman parte de este Blog, y que se han constituido en la columna vertebral del servicio. Y es así que hemos llegado a la Edición N° 400, lo que no deja de ser un número importante.

Evolución y cambio

Si bien hubo pioneros del Personal Branding que “marcaron” sus respectivas épocas –Al Ries y Jack Trout en la década de 1980, y Tom Peters en los años 90– lo cierto es que el cambio también le ha sido propicio a Tu Marca Personal; en este caso, fruto de la evolución y de la movilización cultural.
Sin embargo, esto no asegura que para algunas personas el tema-propuesta esté muy en claro. Por lo general, se aspira y espera:

- En forma “casi espontánea” que se pueda llegar a ser un portador exitoso del Personal Branding, mediante el “pinto y copio” de algunas técnicas que el marketing viene aplicando, indistintamente, para el lanzamiento o el posicionamiento y desarrollo de las marcas comerciales.

- Que brinde una serie de técnicas o herramientas para poder ingresar rápidamente en un nuevo trabajo o bien cambiar a otro de mejor paga y beneficios.

¡Pero lamentablemente no es así! Piensen que si realmente fuera tan “mágico”, a las marcas comerciales no les demandaría tanto tiempo y dinero para poder lograr y alcanzar un lugar “preferencial” en la mente del cliente-consumidor.

En consecuencia, lo primero que considero importante tener en cuenta es lo siguiente:

- El ser humano no es un objeto ni una cosa, tal como ocurre con los productos o servicios que consumimos a diario.
- El ser humano no es un “recurso” ni tampoco “capital humano”, tal como la mayoría de las organizaciones “insisten” en reducirlo a dichas categorías. Por supuesto que tienen sobradas razones para hacerlo, provenientes del modelo de gestión en que se basan para poderlo “medir”, en términos de resultados –tal como si fuera una máquina– y de “presupuestarlo” en términos de costos e inversión, es decir, como si fueran una cosa u objeto al que se le “debe extraer” el máximo beneficio. Luego, “cuando no nos sirva más”, lo despedimos.

Pero felizmente no todas las empresas hoy transitan por ese camino. La realidad del contexto sirvió para que se dieran cuenta que si de organización se trata, el artífice de la misma ya no es el capital, sino la “calidad” de las personas que la integran. Y para que ello sea viable, éstas han pasado a ocupar el centro de la organización. Si ustedes averiguan el porqué del éxito de algunas de estas empresas, podrán comprobar que la “calidad” y el “posicionamiento” de las personas dentro de la organización, han pasado a ser los factores clave del éxito; ya no sus productos y servicios, debido a la gran sobreoferta existente en los mercados y el gran parecido que existen entre ellos en materia de diseño y prestaciones.

Entonces, para todos aquellos que tengan interés en el Personal Branding y deseen llevar a cabo su proyecto laboral-profesional en una organización o actividad, es fundamental tener en cuenta lo siguiente:

- Ser expertos en lo que aspiran llevar a cabo en la organización.

- Tener habilidad y predisposición para integrarse en grupos heterogéneos –incluso étnicos– para poder interactuar y sumar propuestas y soluciones en conjunto.

- Poseer inteligencia emocional, flexibilidad y empatía.

Como podrán ver, no estoy haciendo referencia a lo meramente técnico del saber, sino a las habilidades blandas que en determinados momentos he venido haciendo mención en este Blog.
Si el que está leyendo esta columna es una persona que recién está por iniciarse en lo laboral y profesional, es correcto que se pregunte con muy justa razón: “¿Y yo cómo hago si carezco de experiencia para aspirar a mi primer trabajo?” “¿Tiene sentido o se justifica el Personal Branding para mí?”

¡Por supuesto que sí! En este caso la situación es distinta y la oferta laboral disponible, también. Lo aconsejable es poder “postularse” en alguna de las mencionadas empresas de excelencia que, cada vez con mayor frecuencia, suelen invitar a los jóvenes para que se incorporen en calidad de “trainee”. Se trata de una interesante “puerta de ingreso” al mundo laboral. Otra opción es hacerlo desde lo personal, presentándose con un proyecto puntual, a partir de la oportunidad preliminar que ustedes hayan podido detectar de la empresa, ya sea desde la Web o bien desde cualquier medio especializado. Ya por el solo hecho de acercarle a la organización una propuesta de mejora específica, está “hablando” muy bien de su portador, a pesar que hasta ese momento su Personal Branding no se encuentre aún “activo”.

Más que magia, un trabajo personal

El Personal Branding para nada es mágico. ¿Por qué? Porque es el resultado-consecuencia de lo que el individuo viene llevando a cabo en su biografía personal. Al respecto, no es algo que tenga que hablar de “él”, sino que son los “otros” –compañeros o colegas– los que harán mención de esa persona, por considerar que la contribución que viene realizando en el ámbito en donde se desempeña, es muy interesante y positiva.

Eso sí, tengamos en cuenta que para ser un referente de “calidad” en lo que uno hace y cómo lo hace, es previamente necesario haber resuelto dos preguntas básicas:

- ¿Cuál es mi misión en la vida?

De ello me he referido frecuentemente en mis columnas. Básicamente, implica un trabajo de “buceo” interior para descubrir el impulso-motivo del para qué he venido a la vida; seguramente que no es para descansar ni mucho menos para que “otros” dispongan de mí y me asimilen como un objeto o una cosa.

- ¿Cuál es mi vocación?

También de ello me he referido con frecuencia en este Blog. Sabiendo cuál es “mi misión”, el siguiente paso es saber cómo la llevaré a cabo. Y para ello se te presentarán distintas opciones de las cuales terminarás eligiendo la que más se identifica con aquello que también emana, como un impulso interior, desde lo más profundo de tu ser. Seguramente que ustedes han visto o conocen personas que irradian “pasión” por lo que hacen en la vida, mientras que otros hacen sus cosas con escasa motivación e interés; mientras el primero tiene bien en claro que esa es su vocación, el segundo aún no la descubrió.

Entonces, para poner resolverlo satisfactoriamente, la persona puede realizarlo por sí sola o bien recurriendo a un especialista. De todos modos, para los que optan por el Programa a Distancia de “Como Crear Paso a Paso Tu Marca Personal, ambas preguntas son el punto de partida. Y llegado el caso, cuentan con la asistencia de un coach-entrenador.

Resumiendo, el posicionamiento y posterior desarrollo de Tu Marca Personal requiere de un trabajo individual que es vital y clave para el desempeño que realizará o ya viene llevando a cabo la persona, más allá del ámbito o profesión en que se encuentre. No tiene nada de magia, pero sí mucho de la impronta, la motivación y la “pasión” que el interesado esté dispuesto a implementar, para llegar a ser un referente de valor y aprecio en la comunidad o sociedad en la que se encuentre.

José Podestá 

Sorpresas y Postergaciones

23 abril 2017 ·

Cuando uno planifica una actividad, un proyecto o una profesión sabe, de antemano, que no necesariamente saldrá todo tal como fue previsto. Alguno de ustedes se podrá preguntar para qué perder el tiempo, entonces, en la planificación. Por supuesto que ésta tiene su razón de ser, básicamente por lo siguiente:

- Para poner en blanco y negro a dónde se pretende llegar y cuándo.

- Para reducir el riesgo, sabiendo que nunca se lo podrá eliminar.

- Para ordenar los esfuerzos y los pasos a seguir.

Se trata, pues, de una valiosa herramienta de gestión. Pero nunca un fin en sí misma, como a más de uno le gustaría que así fuera.

También es cierto y quizás alguno de ustedes tenga conocimiento de ello, que existen personas que “nunca” planifican y sin embargo les va bien en la vida. Más aún, hasta les suele ir mejor que aquellas que planifican. ¿Por qué? Por la sencilla razón de ser personas muy “intuitivas”. Y que por ello no necesitan recurrir al lápiz y papel, porque todo se les va representando en imágenes en su interior. Y también es muy bueno que así lo puedan hacer, porque para ello disponen de esa habilidad.

Siempre hay sorpresas

Sin embargo, cualquiera sea el perfil de la persona –racional o intuitiva– no por ello está exenta de quedar expuesta al devenir del contexto y de los cambios; esto no era tan frecuente en el ayer y por ello la vida transitaba por un estadio que para algunos les resultaba bastante “monótono y predecible”. Hoy, por supuesto, estamos en las antípodas de ese escenario.

Sin caer en los sucesos extremos –catástrofes, guerras, hiperinflación, etc.– los imprevistos a los que debemos enfrentarnos no necesariamente suelen ser tan malos. Por lo general, nos ayudan a replantearnos alguna de las etapas del proyecto en cuestión e incluso hasta el de poder optimizarlo, porque en su momento era algo que no estaba en nuestra consideración.

También postergaciones

Una mujer que decide tener familia y dedicarse al cuidado maternal de su hijo, realiza una  sabia postergación ya sea en su carrera laboral o profesional. ¿Por qué? Porque se trata de una etapa vital de su vida que no es “una más”, sino de una importancia extrema como es la de concebir a un nuevo ser que pueda incorporarse a la vida, para llevar a cabo “su” misión para la cual “decidió” venir a la Tierra y por ello “eligió” a sus padres, no a otros.

También hay postergación cuando, por ejemplo, surge la necesidad u oportunidad de tener que cambiar de país en un momento determinado, ya sea por razones laborales, profesionales o políticas. En este caso la decisión no sólo puede afectar directamente al involucrado sino que, a veces, al resto de su núcleo familiar, con lo que esto representa para las misiones de cada una de las personas. Menciono este caso, en particular, porque se trata de uno de los más frecuentes que viene acompañando al proceso de la globalización en el cual nos encontramos insertos.

No tanto en el Personal Branding

Más allá de las sorpresas o postergaciones, la identidad de la persona la seguirá acompañando en su devenir, incluso en el nuevo contexto cultural o étnico al que le haya tocado arribar.

Cuando el ser humano se encuentra ante un giro de ciento ochenta grados en aquello que con tanto esmero planificó o llegó a intuir, para nada está en presencia de un fracaso. La conocida expresión “las cosas no me salieron como las había imaginado” no debería ser sinónimo de frustración, ni mucho menos de renuncia o de abandono. Recuerden que nadie está exento de ello, motivo por el cual no se trata de caer en un lamento pero sí en “repensarlo” como un nuevo desafío.

Si tenemos en cuenta las tres razones de la planificación mencionadas anteriormente, y si el sustento de la misma partió de la misión y de la vocación que le dieran origen en su esencia, para nada se debería alterar el proyecto personal. Así como el camionero se vio expuesto en su trayecto a tener que sortear en la ruta distintos obstáculos –inundación agravada por lluvias imprevistas, rotura de un puente, etc.– y tener que “detenerse” finalmente en una posada sin poder llegar a destino en la fecha y horario previstos, no por ello claudicó en su trabajo; por experiencia sabe muy bien que en su profesión se requiere de flexibilidad y adaptación responsable a las circunstancias.

Así, las personas que en la vida se han visto expuestas a fuertes desafíos existenciales, como fue el caso del psiquiatra austríaco Viktor Frankl –autor del libro “El hombre es busca de sentido”– quien tuvo que vivir, padecer y superar tremendos condicionamientos en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau, ello nos da una idea de lo que los seres humanos podemos llegar a alcanzar cuando se tiene un “proyecto” que responde a la misión existencial, y además cuenta con la motivación y el impulso interior de llevarlo a cabo, es muy difícil que se pueda claudicar. Luego, el Personal Branding pasará a tener una relevancia vital en la identidad y reputación de esas personas.

¡Para el portador de Tu Marca Personal no existen obstáculos o barreras que atenten contra su misión y vocación, ni mucho menos en el preciado legado que está dispuesto a ofrendar a sus prójimos!

José Podestá

Complemento de Identidad

16 abril 2017 ·

Quizás por desinformación o urgencia personal, a veces recibo algunas consultas de cómo hacer para lograr que el Personal Branding funcione rápidamente para ingresar en el primer empleo. Lamentablemente no funciona así. ¿Por qué? Porque para poder llegar a ser considerado y valorado por Tu Marca Personal, ello depende de una trayectoria exitosa. Nunca es el punto de partida.

Como en todos los ámbitos

¿Cuándo una estrella del fútbol, de la música, de la medicina, etc., es reconocida y aclamada? Una vez que hayan logrado trascender los límites de lo habitual. Nunca en la etapa inicial de la carrera, por la sencilla razón de no haber sido “noticia” en ese entonces.

Así como en el mundo de los negocios una marca se constituye en líder dentro de su categoría después de un tiempo prudencial, lo mismo vale para el Personal Branding. Pero con una diferencia substancial:

- La marca comercial necesita de una gran inversión publicitaria en su tránsito hacia el posicionamiento en la mente del consumidor-cliente.

- La persona necesita previamente haber puesto, en blanco y negro, su razón de ser en la vida –es decir, su misión– para luego llevarla a cabo a través de la vocación emanada desde su interior. Esta conjunción la vemos toda vez que estamos frente a individuos que “destilan” pasión en lo que hacen, poniendo un gran compromiso y una devolución social responsable en sus trabajos, para beneficio de sus prójimos. Esto no se resuelve con publicidad ni mediante una estrategia de visibilidad; siempre son los “otros” los que terminan reconociendo lo hecho y brindado en tiempo y forma.

Si bien podemos llegar a conocer por nuestros medios a las personalidades que han sabido  llamarnos la atención por lo que hacen y cómo lo hacen, no debería asumirse de antemano que el Personal Branding “no es para mí”, sino para todos aquellos que han logrado “trascender en la vida”. Esta proposición suele ser un error conceptual de interpretación bastante frecuente, especialmente en aquellas personas que tienen una baja estima o han sido mal informadas acerca del objetivo y el alcance del Personal Branding.

También es importante tener en cuenta que todas aquellas personas que han logrado trascender a través de la historia, en múltiples especialidades, jamás se “ocuparon” del Personal Branding. Su vocación y trabajo puestos en obras fueron suficientes para que la humanidad los recuerde con aprecio. Pero así como por convicción y principios morales privó sobre ellos el hacer el bien, también estuvieron y están los individuos que han “optado” por hacer el mal en distintos ámbitos de la vida. No por ello dejan de ser portadores del Personal Branding, más allá que en estos casos para nada son un ejemplo a seguir, salvo para aquellos que optan transitar por la vida en la senda del mal.

Desafío consciente

Dado que la gran mayoría de los seres humanos hoy deben convivir e interactuar en una sociedad que los considera o resume de un modo “masivo” y genérico –contadores, médicos, carpinteros, obreros, etc.– no todas las personas están predispuestas en aceptarlo. Y es muy saludable que así sea, porque como seres únicos e irrepetibles que somos, hemos venido a la vida con una finalidad muy concreta de realización. Por tanto, está en el ejercicio de la libertad individual no sólo descubrir cuál es esa misión, sino también en discernir y decidir de qué forma la llevaremos a cabo como vocación.

Ambos factores –misión y vocación– es lo que supieron resolver y llevar a cabo aquellos personajes ilustres del ayer que hoy recordamos y respetamos. Pero en la actualidad, a raíz de la gran cantidad de “iguales” que existen en los distintos ámbitos de la vida, surge la “necesidad” personal de llevar a cabo un proyecto laboral-profesional que nos ayude a poder trascender en el tiempo, por la impronta personal, los valores, la vocación y la pasión puestos al servicio de nuestros prójimos.

De esta forma llegará un momento en que nuestros pares y la comunidad en donde nos desempañamos, comenzarán a darse cuenta e interesarse por lo que uno hace. Es a partir de ese momento en que nuestro nombre y apellido se potenciará en difusión y conocimiento, gracias al desarrollo que tiene Tu Marca Personal como complemento en tu identidad.

Quizás hayas escuchado o leído que una vez definido el proyecto laboral-profesional es “fundamental comenzar a ganar visibilidad a través de las redes sociales”. En realidad, ello tendrá razón o validez en la medida en que uno lleve allí a cabo una tarea que, realmente, tenga sentido y sinergia con la actividad o profesión. Caso contrario, es más lógico y razonable abstenerse de ello.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe que está transitando el camino que le permitirá hacer realidad su misión y vocación, sin por ello tener que estar pendiente de su visibilidad o del “qué dirán”, porque de ello se encargarán sus prójimos!

José Podestá

 

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