El Porvenir de la Vocación

20 agosto 2017 ·

Cuando nos detenemos a observar el curso de los acontecimientos locales o globales, más allá de su magnitud y de la aceleración de los mismos, por lo general nos invade una sensación de impotencia. ¿Por qué? Porque parecería ser que el presente histórico se nos estuviera escapando de las manos y poco y nada podemos hacer por ello.

Esta realidad nos lleva a “pensar” acerca del porvenir y el sentido de la vocación; y de paso, del Personal Branding. Por de pronto sabemos que el desarrollo de ambos, indefectiblemente, se consolida recién a partir del mediano plazo; no son de resolución “mágica”. Sin embargo no todos “creen” que necesariamente sea así, concentrándose entonces en dos de los condicionantes básicos del hoy:

- El sesgo material.

- La urgencia.

Cuando el tema de la vocación se lo limita a lo externo, ésta tiende a focalizarse en la categoría psico-sociológica de la profesión u oficio. ¿En qué sentido? En tratar de “decidirse” por aquella salida laboral que tenga futuro, además de permitir un ingreso económico “acorde” con el nivel de las expectativas personales y sociales.

Este “sesgo material”, más allá de ser funcional a las aspiraciones personales de trascendencia económica y social, tiene su razón de ser para la mayoría de las personas. Evidentemente hay señales muy claras del contexto que llevan a pensar y actuar, en consecuencia a dichos impulsos. Hasta aquí se llega a “hablar” de la vocación con salida de “empleabilidad”, sin ponernos a pensar si ello es lo más adecuado, ni “escuchar” la voz proveniente de nuestro impulso interior. Al poco tiempo o luego de algunos años, estas personas “descubren” que lo que vienen haciendo en lo laboral y profesional, para nada los hace felices ni plenos, a pesar del holgado nivel mensual de ingresos y de la “atractiva” exposición social en la que se encuentran.

Entonces, ¿en dónde estuvo el error? En haber partido al revés, es decir, en haberse concentrado o dejado seducir por las señales del mundo exterior, en lugar de partir desde lo ya “establecido” en su Yo –su espíritu– justamente porque es allí en donde anida el ADN de su venida a la Tierra, para llevar acabo “su” misión.

Quizás para algunos les llame la atención lo que acabo de expresar, pero ocurre que no todos tenemos bien en claro que, como seres humanos, estamos dotados de una constitución tripartita: cuerpo físico, alma y espíritu. Sin embargo, la ciencia en general y la psicología en particular, hacen abstracción del alma y del espíritu, porque es algo que no se puede “medir, cuantificar, ni pesar”, motivo por el cual lo más “sabio” es en tal sentido negarlos y reducirlos a la categoría de “psique”, diciendo que se alojan y operan desde el cerebro, que sí es un órgano físico; la neurociencia también hace hincapié de ello. Pero en lo concreto, se trata de otro “sesgo material”.

Entonces, en la medida que no se parta de la indagación personal e interior, no vamos a llegar a tener bien en claro el “quién soy” ni tampoco el “sentido” de la misión en la vida. Aquellos que lo hacen son los que luego llevan adelante su vocación con pasión y alegría, porque en definitiva es la consecuencia de ese impulso interior que los moviliza hacer lo que hacen, en beneficio de sus prójimos.

Es así como luego se lo plasma y proyecta en el Personal Branding, no gracias a la estrategia viral implementada en las plataformas digitales –otro ejemplo de “sesgo material”– sino porque en el mundo real son los seres humanos los que hablan del obrar de uno.

En cuanto al segundo de los condicionantes mencionado –la “urgencia”– ésta también proviene del mundo exterior. Existen suficientes razones de necesidad, conveniencia o competitividad que nos pueden arrastrar en hacer las cosas “ya”, sobre la marcha, con el riesgo que muchas veces implica tal proceder.

Por supuesto que en la vida estamos expuestos a tener que hacerlo en repetidas circunstancias; incluso hasta puede ser razonable. Pero cuando aludimos a la palabra “urgencia”, ésta tiene aquí otro significado; refiere y vincula a la “presión” a la que uno suele estar expuesto cuando hablamos de la vocación. Se da cuando no hemos arribado a ella a través del mencionado trabajo interior y por ello tenemos luego que decidirnos con rapidez. Por ejemplo, para no perder el año de ingreso en la universidad, por no llegar a ser parte de una oferta laboral imprevista o por la presión directa de terceros. También aquí estará presente el riesgo al error.

El término “empleabilidad”, por su parte, también tiene lo suyo por la promesa “vinculante” que las instituciones académicas suelen hacer. Al respecto, no necesariamente la carrera universitaria, el posgrado o el doctorado “abren puertas” hacia un mejor trabajo, sobre todo en los tiempos actuales en donde lo que predomina es justamente la escasez en materia de oferta laboral. Se trata, más bien, de una “oportunidad” para un acotado número de personas que sí poseen habilidades superlativas respecto de la mayoría restante.

¡El portador de Tu Marca Personal es un calificado hacedor en aquello que responde a su convicción y vocación, no sólo porque así lo demuestra, sino porque también está plenamente satisfecho por ello!

José Podestá   

Más Subjetivos Que Objetivos

13 agosto 2017 ·

Si bien el ser humano es esencialmente un misterio y una singularidad compleja por naturaleza, a la hora de evaluarlo tanto en una entrevista laboral como en su posterior desempeño, la persona pasa a ser considerada un “objeto de conversión”, es decir, asimilada a una serie de índices o ratios meramente cuantitativos. Esta forma de proceder es una derivación de la “creencia” aún generalizada, de que la persona es un “recurso humano”. Y como tal, deberá ser “cuantificable y medible” en función del “costo y resultado” esperado en el puesto o función asignada.

Sin embargo, a ninguno de nosotros –incluido el directivo de “recursos humanos”– se nos ocurre pensar ni aceptar que hemos venido al planeta Tierra para terminar siendo asimilables a una cosa u objeto, tal como lo son las materias primas y el resto de los “recursos” e insumos que intervienen en el proceso productivo de una organización.

Lamentable simplificación

Por suerte y como somos personas, un software o una planilla Excel “jamás” podrán abordar ni resumir la complejidad y las valores que nos caracteriza y distingue. ¿Por qué? Porque somos un crisol de sentimientos, emociones y personalidades puestos en acción en nuestros ámbitos de relación, incluido el laboral y profesional. Por tanto, intentar “acotarlas” dentro de un contexto singular o específico, no deja de ser una “simplificación irresponsable” por parte de todos aquellos que así pretenden “etiquetar” a una persona.

Tal como ocurre en un análisis químico, no se trata de aislar o ignorar determinados atributos cualitativos del ser humano, por considerarlos que carecen de “relevancia” para el cargo en cuestión; en el ayer, hasta la “inteligencia emocional” era ignorada. Esas cuestiones ya habían sido obviadas por el taylorismo, en las primeras décadas del siglo XX, con motivo del advenimiento de la producción continua o en cadena. Luego terminó siendo denunciada y parodiada, por el actor Charles Chaplin, en su película Tiempos Modernos del año 1936.

Así como el ser humano no puede ser “objeto” de reducción alguna –aunque la realidad nos muestre y pretenda hacernos creer lo contrario– nada impide que esta “creencia” sea perfectamente válida y aplicable en la automatización y la robótica. Justamente porque se trata de algo meramente tecno-material, que nuestra inteligencia pone al servicio del hombre y de nuestros prójimos: ¡Pero no para su reemplazo!

Por suerte existen organizaciones –especialmente directivos y ejecutivos– que valoran al ser humano “integralmente”, es decir, por lo que representa y es. Estas entidades saben que el rol y el desempeño de las personas son necesariamente un factor clave para el éxito y la sustentabilidad de la misma en el tiempo, motivo por el cual están en las antípodas de simplificarlas y reducirlas a un objeto-cosa. Por el contrario, se “ocupan” para que las personas hagan y brinden lo mejor de cada uno.

Positiva evolución

Esta apuesta y reconocimiento por todas las facetas del ser humano, parte de un enfoque principalmente “subjetivo”. Aquí poco y nada tiene que ver y hacer el área de “recursos humanos”, por las connotaciones negativas y nefastas que ya he resaltado precedentemente; incluso en más de una oportunidad. Pero en cambio sí entra en acción un “derecho” sobre el que se sustenta lo “subjetivo”: ¡Los grados de libertad!

Para pensar, proponer, realizar y hasta equivocarse, la persona necesita poder trabajar y transitar por la senda de la libertad, con todos los riesgos que ello implica tanto para el empleado o profesional, como para la organización a la que pertenece. Esta libertad, desde ya, nada tiene que ver con los aspectos que algunos directivos luego terminan minimizándola a un nivel que raya en lo elemental, lo cosmético y meramente aparente. Por ejemplo, el permitir “traer su mascota a la oficina”, es tan pueril como lo que se pretendía hacer “creer” de puertas-hacia-afuera, en los primeros tiempos del concepto de “organización socialmente responsable”, cuando de puertas-hacia-adentro mantenían un alto porcentaje de sus empleados sin los aportes previsionales ni sociales, o llevaban a cabo una doble contabilidad “paralela”, es decir la real y la tergiversada, para eludir el pago de impuestos; por supuesto que ambas prácticas siguen todavía vigentes para muchos, lamentablemente.

Por cierto que todo ello nos habla de las “miserias” que aún anidan en nosotros, pero que paulatinamente ha comenzado a revertirse a través de un nuevo impulso de mejora y superación. Estos nuevos “anticuerpos” que han comenzado a surgir en el mundo como respuesta a lo negativo existente, nos habla de la presencia de seres que no están dispuestos a mantener el “statu quo” en sus respectivos ambientes, por el mero hecho de habérselo considerado hasta ahora como lo “políticamente correcto”. Es, por cierto, una evolución positiva que incidirá hasta en una mejor calidad en la imagen y reputación del Personal Branding. Porque ya no dependerá de la impresión de “los otros”, sino de uno mismo.

¡El portador de Tu Marca Personal logrará su objetivo, independientemente de su misión y vocación en la vida, en la medida que no descuide ni se olvide del sentido y el respeto que sus prójimos también merecen!

José Podestá

Turbulencias Profesionales y Personal Branding

06 agosto 2017 ·

A lo largo de la vida las personas vamos atravesando distintas etapas o septenios, con sus respectivas peculiaridades, satisfacciones y algunos imprevistos. Nada de ello nos debiera preocupar, dado que si todo anduviera muy bien, seguramente que hasta llegaríamos a desmotivarnos.

Si bien existen herramientas y hasta algunos recursos sofisticados que nos permiten optimizar el plan de carrera laboral, un emprendimiento o el desarrollo profesional, sabemos de antemano que no siempre se llegará a cumplir plenamente. ¿Por qué? Porque más allá que uno aspire poder reducir y cuantificar los riesgos frente a determinadas contingencias e imprevistos, éstos no siempre suelen darse en la medida de lo esperado. No obstante, ello no debiera ser una excusa para no planificar, sino todo lo contrario. Porque de esta manera nos estamos obligando a tener en cuenta una serie de premisas o variables que, muchas veces, hasta son útiles para la mejora del plan o del proyecto en cuestión.

Contexto volátil

Sí estoy de acuerdo con aquellos que consideran que la planificación excesiva y estricta es un sinsentido. ¿Por qué? Por algo tan básico y elemental al que todos estamos expuestos a diario: la velocidad del cambio. Las cosas hoy suceden de una manera tan veloz que, muchas veces, ni nos damos cuenta de ello. No sólo ocurre en lo personal, sino también en el mundo de las organizaciones. Basta con pensar en los nuevos paradigmas o modelos disruptivos que están dejando muy mal paradas, y hasta en riesgos de extinción, a muchas empresas e industrias en diferentes mercados.

Es justamente en el ámbito de la actividad o profesión que llevamos a cabo, en donde me parece más interesante y oportuno centrar nuestra atención.

Sabiendo que el cambio viene licuando de la mano de la tecnología y la innovación todo aquello que se preste, esto nos debiera mantener muy atentos en lo que cada uno tiene previsto hacer en el mediano y largo plazo. Mal que nos pese, habrá trabajos –sobre todo los repetitivos y aquellos que insumen poca “inteligencia aplicada”– y profesiones tradicionales que paulatinamente dejarán de tener mercado y posibilidades ciertas de desarrollo personal.

Esto no significa, en absoluto, que todo vaya a desaparecer. Si tomamos como ejemplo la  actividad del traductor, es altamente probable que estos profesionales deban “innovar” en nuevas formas de llevar adelante su vocación, justamente para no verse perjudicados en su futuro desarrollo profesional. De allí la importancia del “estar atentos” respecto de los impulsos provenientes del mundo exterior, para actuar siempre de un modo proactivo.

Podría llegar a ocurrir, en un momento de la vida, que alguien sienta que lo suyo dejó de tener sentido. Entonces, más que frustrarse por ello y “gracias” por haber estado atento al devenir de la situación, sabrá en qué momento deberá “reinventarse” en su propio espacio, para poder seguir adelante con su plan o proyecto personal.

Impulso interior

Así como en el ayer era viable que la empresa en donde uno trabajaba se encargara del desarrollo de las personas, hoy no es tan así. Posiblemente a algunos les gustaría más que así fuese, por el mero hecho de sentirse más “seguros y contenidos”. Pero la evolución que se viene dando nos indica que, tratándose del plan o proyecto laboral y profesional, es la persona y no la organización la que se tiene que ocupar de ello. Así como en los casi tres primeros septenios de nuestra vida hemos sido dependientes de nuestros padres o tutores, no podemos ni debemos resignar el “derecho” que en tal sentido nos asiste en las sucesivas etapas; tenemos que asumir nuestro propio compromiso y desafío ante la vida, porque ello hace a la misión y a la vocación que aspiramos llevar a cabo, por el sentido que tiene para cada uno de nosotros.

Si bien es cierto que las turbulencias son por lo general mayores a las que se vieron expuestos nuestros padres, tampoco podemos generalizar. Aquellos que han pasado por impulsos traumáticos de guerras, persecuciones y holocaustos –lamentablemente presentes aún hoy en día– también se tuvieron que “reinventar” para no sólo poder “subsistir” frente a sus crisis, sino para hacer lo que como mandato sabían que era su misión y vocación en la vida. Como ejemplo, seguramente que algunos de ustedes conoce el caso del Dr. Viktor Frankl –sobreviviente en varios campos de concentración durante el régimen nazi en la 2ª Guerra Mundial– por el legado que desarrolló en su libro “El hombre en busca de sentido” y por la tarea que llevó a cabo a través de su “logoterapia”; al respecto, la voluntad de sentido es una de las motivaciones más básicas que nos lleva a descubrir la misión de nuestra vida, para luego tener también más en claro el qué y el para qué del Personal Branding.

¡El portador de Tu Marca Personal no necesariamente tiene que ser un “dependiente” de su propia imagen, pero sí “alguien” que más allá de las turbulencias o avatares presentes en su biografía, se ocupa por hacer lo que su impulso interior le tiene revelado como misión y destino en su vida!

José Podestá

Del Know How al Learnability

30 julio 2017 ·

Las palabras que identifican el título de esta columna vinculan tanto con el área del management de la organización como de la selección del personal. Sin embargo, ambas son asimétricas.

Mientras el know how –saber cómo se hacen las cosas– es un atributo que siempre se le ha demandado a la persona, más allá del puesto o función que lleve a cabo, la learnability –saber adaptarse y aprender rápidamente– es una habilidad requerida del presente.

Cambio radical

A los futurólogos y gurús se les está haciendo cada vez más complicado el poder predecir las tendencias que impactarán, con certeza, tanto en el mediano plazo como en el largo plazo. Por suerte sabemos que la razón o el motivo de ello radican, fundamentalmente, en la innovación tecnológica y la disrupción de los procesos y paradigmas hoy existentes. Quizás la metáfora o imagen que mejor ejemplifica esta situación es aquella que queda de la hermosa figura construida con arena de la playa, una vez que la misma es alcanzada por el agua del mar: ¡Nada!

Esto mismo es lo que sucede con los conocimientos adquiridos hasta no hace mucho tiempo atrás; han quedado a la zaga, debiéndose incorporar otros nuevos. Así, lo que en el ayer se insistía con la capacitación continua, ésta hoy llegó para quedarse. ¿Por qué? Porque de esta herramienta-recurso nos debemos asir todos, justamente para no terminar a la deriva frente al flujo prácticamente exponencial de información que estamos obligados asimilar para poder mantenernos, “casi” al día, en el ámbito del trabajo o de la profesión que llevamos a cabo.

Si esto es lo que hoy sucede en el ámbito laboral y profesional, con más razón impacta en la imagen de todos aquellos que aspiran asumir y detentar responsablemente su Personal Branding.

El cambio radical aludido “nos” obliga, en la práctica, a dejar de lado algunas de las habilidades poseídas, para ir a la búsqueda rápida de nuevos conocimientos; o bien que sepamos combinarlos de distinta manera. Llevado al plano del nuevo perfil del empleado-profesional, ello alude a la actitud y convicción de estar dispuestos para dejar de lado todo aquello que conocíamos “muy bien”, para asumir con buena dosis de Imaginación e Intuición, lo que requieran o demanden las actuales circunstancias.

Llevada esta situación al plano deportivo, por ejemplo se diría en el caso del boxeo, que esa persona tiene “cintura” para moverse y desplazarse ágilmente; y en el rugby, que sabe muy bien “cambiar de paso” sobre la marcha. Porque de eso se trata, de estar bien atentos y entrenados, no sólo para hacerlo notar y valer en el proceso de selección de personal –en caso de estar aspirando a un puesto jerárquico– sino también dentro del grupo de trabajo al cual se pertenece o lidera. Por tanto, no se trata de “esperar” a que el superior jerárquico lo solicite o imponga en el sector, sino estar uno decidido en hacerlo de forma autónoma; posteriormente, ello hablaría muy bien de esa persona.

Todos aquellos que estén abiertos o receptivos a lo expresado, son los que luego terminarán siendo más “atractivos” para las organizaciones, especialmente aquellas que son globales y detentan o aspiran a la competitividad y el liderazgo en los mercados en que operan. Pero también es “excluyente” en todas aquellas profesiones independientes que hoy tienen representación “masiva”, como es el caso, por ejemplo, de los médicos, abogados, contadores o psicólogos, en la medida que no vislumbren los cambios provenientes de la tecnología y la innovación.

El síndrome VUCA–VICA

Si bien ya nos estamos aproximando hacia el final de la segunda década del siglo XXI, parecería ser que el tiempo transcurrido ha sido mayor. El contexto, mal que nos pese, ha devenido en “VUCA”; este término anglosajón alude en castellano a “VICA”, es decir, Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo. Pero también es aplicable a la tipología y el comportamiento de muchas personas, toda vez que nos “sorprenden” con actitudes, propuestas y hasta agresiones no esperadas.

Llevado al ámbito de la “empleabilidad”, reitero e insisto que ésta sea tenida muy en cuenta porque ya no depende del know how, sino del learnability. Si bien las nuevas generaciones son naturalmente las más predispuestas para afrontar los desafíos de la innovación, las incertidumbres y las ambigüedades –porque están más identificadas con el VUCA/VICA– no por ello se trata simplemente de una cuestión etaria, sino también “mental”.

Lo bueno está en que nos obliga, a “todos”, a no dejarnos estar o pretender aferrarnos a la “zona de confort” ya alcanzada, porque todo eso no deja de ser una “ilusión”. Por tanto, para que no nos pase lo mismo que a la figura de arena alcanzada por el agua del mar, es necesario y hasta saludable “surfear” los cambios para no sólo mantenernos en forma, sino también poder continuar “desarrollándonos” con sentido.

¡El portador de Tu Marca Personal sabe muy bien que lo suyo es efímero, en la medida que no avance en sus proyectos con un sentido realista de visión, en post de su misión, compromiso y vocación de vida!

José Podestá

Experiencia Integral

23 julio 2017 ·

Si bien la experiencia integral se la vincula o focaliza con la práctica de todo aquello que la persona “aprehende” a partir de su especialización o profesión, en esta oportunidad no la voy a limitar exclusivamente a ello.

Todos aquellos que están hoy en contacto con el cliente –incluida las profesiones que, por tradición, aún aluden a la expresión “paciente”– saben por experiencia del “poder” real del cliente y del “control” que lleva a cabo en el proceso de decisión.

Esta realidad es la misma que vivenciamos cada uno de nosotros, toda vez que tomamos una decisión de compra. Para ello nos valemos no sólo del conocimiento que tengamos acerca de los beneficios o de las prestaciones del producto o servicio en cuestión, sino de los comentarios de referentes, conocidos y de todos aquellos que en los sitios Web especializados comparten sus experiencias para beneficio de los demás.

Pero la experiencia del cliente o Customer Experience/CX no se limita simplemente al consumo, al servicio profesional o de la recreación en general. También es decisiva a nivel de los trabajadores en una organización, industria o comercio ¿En qué sentido? En lo referente a sus vivencias con relación a la cultura, el clima laboral y la reputación interna de la empresa en cuestión.

Mientras que los programas y soportes informáticos –tipo CRM o de gestión de relaciones con clientes, Inteligencia de Negocios/BI, etc.– tienden a un mejor abordaje y posterior “retención” del cliente en el tiempo, está de nuestra parte el darnos cuenta para que ello no termine en una nueva y sofisticada forma de “manipulación”. Lo mismo vale en nuestro ámbito laboral y profesional, cuando “percibimos” la vigencia e implementación de programas de mejora de las relaciones con los empleados; por lo general, en la “letra chica” de los mismos se pretende que el empleado permanezca subordinado a los intereses de la organización, los que no siempre guardan sintonía con el plan o proyecto de carrera de la persona.

Todo esto no basta

Cuando se habla de experiencia integral nos estamos refiriendo a algo más abarcativo que puntual. Concretamente: a los principios, valores y talentos anímicos-morales que hacen a la integridad del ser humano y que, en definitiva, caracterizan su experiencia vivencial frente al ámbito de las relaciones.

Como individuo-persona estamos dotados de recursos internos que no siempre los “descubrimos” ni a veces tampoco somos capaces de hacerlos “surgir” de nuestro inconsciente. Sin embargo, de otras personas solemos escuchar que gracias a su experiencia interior han logrado alcanzar su posición en la vida. Es decir, que no se dejaron “seducir” por las ilusiones o apariencias que pululan en la naturaleza o el mundo exterior, sino que han cimentado su proyecto laboral-profesional a partir de sus vivencias interiores, y al impulso moral que guían sus vidas.

Si prestamos atención a esta realidad no convencional –justamente porque no está supeditada al “ruido” externo– podremos llegar a darle “espacio” a nuestra voz interior; ésta, por su “experiencia” asimilada en el tiempo, es la que mejor nos puede clarificar acerca de la razón de ser de nuestra misión y vocación en la vida.

Cuando uno adquiere tal conocimiento, difícilmente podrá sucumbir ante las “verdades” interesadas del mundo exterior. Seguramente que ustedes saben de personas que a lo largo de sus biografías hicieron lo que debían hacer, con total convicción y pasión, muchas veces a contramano de los intereses del contexto.

Ello pudo y suele ser así porque toda vez que se tiene en claro el qué y el para qué de la propia existencia, nada más hace falta para avanzar en el camino de la vida.

En consecuencia, cuando sumamos a la experiencia interior la exterior, arribamos a la experiencia integral. Sin embargo, la realidad nos muestra que mayoritariamente las personas parten en el sentido inverso –privilegiando lo exterior– lo que explica el porqué de los sucesos que caracterizan al mundo actual.

¡El portador de Tu Marca Personal llevó a cabo un proceso que se inició en su “mundo interior”, para luego concretarlo en el mundo exterior; de allí que estas personas, al estar motivadas por el impulso moral, tampoco suelen dejar de lado las necesidades de sus prójimos, toda vez que éstos se los requieran en su camino!

José Podestá

Preguntar y Preguntarse

16 julio 2017 ·

Así como se espera que un filósofo brinde respuesta a preguntas trascendentales, lo mismo se espera de nosotros, en el rol de ciudadano, profesional o de hijo que se encuentra en la “posición de largada” para llevar a cabo su misión en la vida. Más que estar uno centrado en su yo, se espera –y también es lo que deberíamos aspirar– estar en lo nuestro en “función de”. Pero no por cumplimiento de un mandato social o de un mero “interés” profesional-comercial, sino por estar plenamente convencidos que nos debemos a una interacción con nuestros prójimos.

En la medida que seamos conscientes de ello y lo llevemos a la acción vamos a estar, por ejemplo, preguntándonos con frecuencia ¿cómo puedo ayudar? Si bien es un buen signo de responsabilidad el no descuidar la tarea u oficio que llevamos adelante en la vida, para nada nos excluye del compromiso de asistir a un colega o un subordinado directo frente a un tema o a una frustración. En lugar de ofrecer soluciones –como es el caso del padre que sustituye con “dinero” la falta de ayuda o atención a su hijo– nos obliga en cada caso a “pensar”, con mayor claridad, acerca del tema y después en la mejor solución.

En lo personal existe una pregunta que puede parecer obvia y que, sin embargo, no la tenemos a menudo en cuenta, sobre todo en el contexto actual de cambios acelerados. Concretamente, me estoy refiriendo al siguiente interrogante: ¿son estas mis prioridades? Se trata, sin dudas, de una forma útil para simplificar situaciones complejas. De allí que deba ser parte de una reflexión corriente y normal, más que de una pregunta que sólo se la destine para las situaciones especiales.

James E. Ryan, ex decano de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, es el autor de “Wait, What?”, en donde reveló una serie de interrogantes que se debieran hacerse a los estudiantes. ¿Por qué? Porque es muy común que ante situaciones de importancia –el Personal Branding bien puede ser una de ellas– se obtengan conclusiones sin tener suficiente información. Hoy es muy frecuente que le prestemos atención a algo con poco tiempo o dedicación, para formarnos una opinión rápida que luego la apoyamos o bien nos oponemos a lo dicho.

De esta forma el riesgo de hacer juicios erróneos o de crear “ilusiones” suele estar a la vuelta de la esquina, esperándonos con una “sorpresa” que seguramente nos llevará rápidamente a una frustración. De allí el valor que tiene “Espera, ¿Qué?” como ejercicio de comprensión y de prevención.

Preguntar y preguntarse ¿por qué? es un primer paso para superar la inercia que puede impactar en el crecimiento personal o de nuestro prójimo. Además, recordemos que es el mejor antídoto para despertar la veta creativa y la curiosidad en general. Ya lo practicábamos de niño toda vez que queríamos saber, por ejemplo, ¿por qué el cielo es azul? Sin darnos cuenta, estábamos incitando a nuestros padres o tutores a “pensar”, “razonar” y “explicar” de nuevo las cosas.

Luego el proceso de socialización y la escuela convencional nos fueron “castrando” nuestros recursos creativos, porque de lo que trata lamentablemente el “sistema” es de ir generando “ciudadanos y personas promedios” –también “empleados promedios”– con lo negativo y hasta nefasto que ello tiene para la automotivación y el desarrollo laboral-profesional.

Entonces, es muy importante volver a ejercitarnos en la formulación de preguntas, tanto básicas como trascendentales. Con ellas iremos avanzando en la vida de un modo poco convencional a lo pretendido por el establishment, haciendo uso de nuestra libertad. Pero también podremos estimular y ayudar con nuestra práctica a nuestros prójimos, en su propio “despertar”, frente a situaciones que hasta ese momento no sabían cómo encarar o superar.

Para aquellos que les cuesta o resulta difícil preguntar y preguntarse, les sugiero que se dediquen a observar, con cierta frecuencia, cómo los niños lo llevan a la práctica con gran naturalidad y libertad. Les aseguro que se “sorprenderán” de su maestría.

¡El portador de Tu Marca Personal es necesariamente un “curioso-cuestionador” que necesita de esta práctica para no perder, sobre la marcha, el rumbo conducente hacia su misión en la vida!

José Podestá

El Trabajo a Medida

09 julio 2017 ·

En marketing se comenzó a utilizar y desarrollar el concepto de customización, luego de la globalización. El mismo tiene que ver con la factibilidad de producir o brindar bienes y servicios a la “medida” de los intereses reales de los clientes y consumidores. En sí mismo es un factor clave para la diferenciación, sobre todo en un contexto-mercado como el actual que tiende al opuesto, es decir, a la homogenización o me too.

También en el trabajo

Así como en el ayer estaba tácitamente asumido que en todo nuevo trabajo se debía “pagar el derecho de piso”, hoy esto se lo percibe como algo literalmente ridículo.

Si bien tenía sentido el hecho que el empleado buscara crecer dentro de la empresa –la rotación no sólo era mal vista, sino asimilada a un acto de inmadurez personal– y esa necesidad de crecimiento lo llevaba a querer cubrirla a cualquier precio, hoy ya no es tan así. ¿Por qué? Porque el llevar a cabo una carrera laboral-profesional no se la asocia con hacer sacrificios a costa de todo; en oriente continúa siendo así por un tradicional impulso cultural.

En cambio sí tiene sentido el diseñar la carrera o el proyecto personal a la medida de las prioridades particulares. Se trata, sin dudas, de algo que todavía les cuesta poder digerir o aceptar a muchas organizaciones, a pesar de haber sufrido por ello la partida de muy buenos talentos.

Hoy no existen barreras o limitaciones que sean excluyentes para la organización, como así tampoco las que no tengan en cuenta el equilibrio razonable entre las partes. ¿En qué sentido? Al haber perdido el “monopolio” del poder, la empresa necesita escuchar y ponderar las múltiples propuestas de sus empleados, especialmente cuando alguno de ellos le plantee, por ejemplo, partir para realizar un MBA y luego retornar o bien tomarse un año sabático después de haber liderado el desarrollo e implementación de un proyecto estratégico de mediano plazo. Son, realmente, demandas muy razonables que el empleado plantea a la organización, cosa que para nada tenían cabida ni consideración en el ayer.

El disfrutar, el hacer lo que le gusta, sentirse pleno en el trabajo o la profesión que lleva a cabo, habla muy bien de la persona, toda vez que ésta lo expone durante el proceso de selección. Porque con ello está diciendo que le importa mucho “elegir” lo que le gusta hacer y “definir” sus intereses laborales y personales. Habla, además, de un perfil “proactivo” ante la vida y sus obligaciones, con lo cual la empresa no se verá luego sorprendida o defraudada cuando lo asigne a un proyecto que, en términos de responsabilidad, pueda integrarse y asumirlo plenamente como un desafío para su desarrollo profesional.

Si bien el trabajo customizado es parte del proyecto personal, también contempla los ciclos vitales que la persona toma en consideración al momento de tener que decidirse. ¿Esto qué significa? Que la estrategia del plan de carrera laboral y profesional es dependiente de ciclos que han de influir durante su implementación, como ser: lo biológico, lo social, lo familiar y la formación continua. Entonces, la carrera personal estará dada por la definición del qué y cómo invertir tu energía y tu tiempo en la vida, sabiendo que tienes una misión y un destino que necesitas compatibilizar. Ello también te recuerda que, en definitiva, tu vocación es la que podrá condicionar tu obligación de hacer carrera, siempre y cuando resulte ser funcional con tu misión en la vida.

Así como en el ayer el ser humano estaba muy condicionado en su trabajo, por los patrones culturales y sociales de la época, hoy “goza” de un “poder” estupendo que lo libera de tener que quedar asimilado o “cosificado” al designio de su empleador. De allí la importancia de poner de relieve tus valores, intereses, gustos y preferencias por lo que sabes o “sientes” que es lo que debes hacer valer en tu carrera o proyecto personal.

También es una muy buena noticia el cambio llevado a cabo por parte de muchas compañías, brindando comprensión y flexibilización a las necesidades de cada empleado. Se trata de organizaciones que se dieron cuenta que el enfoque de recursos humanos tiene, en definitiva, muy poco de “humano”. Por tanto, se ocupan por generar espacios que motiven incluso el “emprendedurismo” en todos aquellos individuos cuyo proyecto personal así lo requiera.

¡El portador de Tu Marca Personal es un verdadero entrepreneur –aunque a veces no se dé cuenta de ello– por la forma y convicción de cómo lleva a cabo su compromiso en todos los órdenes de la vida, al tiempo que va describiendo el sentido y el legado de su misión!

José Podestá

 

© Tu Marca Personal - Todos los derechos reservados. Se permite la difusión del contenido únicamente citando la fuente.