Que a Todos les Importe

15 abril 2018 ·


Cuando se tiene el conocimiento sobre algo específico y trascendente, que además puede ser beneficioso para la persona, muchas veces cuesta comprender el porqué de su indiferencia. ¿Será porque no ven lo que uno vislumbra? ¿O porque lo interpretan de manera diferente?

El punto de vista ajeno, importa

Muchas veces vemos que surgen en los grupos de trabajo personas que no se interesan por el tema o el proyecto en cuestión, cosa que sería totalmente diferente sí realmente les llegara a importar. El tema o situación no deja de ser importante, motivo por el cual no debería ser objeto de simplificación alguna; por ejemplo prejuzgándolos porque no se encuentran a gusto con el equipo, porque presienten que se está perdiendo el tiempo o que su punto de vista nunca será tenido en cuenta.

Por supuesto que es responsabilidad del líder del grupo buscar motivación y consenso entre los integrantes, cosa que también sabemos no siempre se lleva a la práctica ni tampoco puesto en consideración. Asimismo, las “urgencias” muchas veces terminan imponiéndose sobre lo importante, incluso más allá del objetivo establecido en la estrategia.

Sin embargo, es un error en mi opinión dejar pasar por alto el “silencio” o el desinterés de involucramiento de las personas. ¿Por qué? Porque se entiende que “todos” son una parte fundamental de la organización a la que pertenecen, y por más insignificante que alguno de sus miembros considere el tipo de “aporte” que está en condiciones de brindar, no por ello hay que dejarlo pasar por alto. Al respecto, los orientales no se cansan de repetir una de sus máximas fundamentes: “¡Lo pequeño, también importa!”. Esta expresión refiere no sólo al tamaño de las cosas, sino también a la dimensión de las ideas.

Negocio propio, aunque no lo sea

Cuando el empleado –incluso el profesional que brinda sus servicios a la organización– es asimilado como tal dentro de un puesto o función específica, termina considerándose a sí mismo como “ajeno” al entorno. Esta “creencia”, que durante décadas se impuso a raíz de la cultura emergente de la organización, ha sido literalmente “siniestra”. ¿Por qué? Porque terminó “cosificando” y asimilando la individualidad de los empleados al perfil de empleado-promedio, con un sueldo también promedio. Sin darse cuenta de ello, fomentaron la aparición interna de “clones” que se limitan a cumplir sólo con lo establecido.

Alguno de ustedes podrá llegar a pensar en este momento que eso fue cosa del pasado. Efectivamente y enhorabuena que así sea, pero aunque cueste creerlo, todavía existe esa forma “paleolítica” de concebir el management en muchas categorías de industrias y comercios.

Hoy en día se espera de la persona en relación de dependencia que considere al proyecto por el cual ha sido contratado como algo propio, aunque en lo formal ello no implique que lo así sea. Este tipo actitudinal de abordaje le resultará beneficio al empleado, entre otros motivos, porque:

- Podrá asumir la responsabilidad con libertad y motivación.

- Sus puntos de vista serán tenidos en cuenta, tanto por sus pares y colaboradores como por la dirección.

- Enriquecerá su plan de carrera laboral y profesional.

-Sumará reputación en el desarrollo de “su” Personal Branding.

Como de lo que se trata es de hacer responsablemente las cosas, no por ello se estará exento de cometer algún error –hasta les sucede a los directivos. Sin embargo todo suma, aunque más no sea como “costo de aprendizaje” propio, y del nuevo entorno organizacional en donde el desarrollo se va “haciendo” sobre la marcha.

De allí la importancia de que “todos” puedan expresar su punto de vista, porque se “necesita” del involucramiento responsable de las personas, máxime cuando se está operando en un contexto global. Aquí bien vale tener en cuenta otra de las máximas proveniente, en este caso, del ámbito de las relaciones públicas: “¡El Silencio no es Negocio!

Así como lamentablemente ocurre hasta en las grandes corporaciones –el no decir nada a la comunidad luego de haberse producido un siniestro o un acto de corrupción que afecta a la organización– también vale para las personas que son parte de un proyecto o de algún emprendimiento. El “silencio”, como así también la omisión del punto de vista cuando uno sabe que debe brindarlo, termina perjudicando a todos los involucrados, aunque nos cueste darnos cuenta en ese momento.

Entonces, el actuar como “propietario” de un proyecto, aunque el mismo no me pertenezca, nos hace asumir un compromiso personal y también “solidario” con los demás.

Si bien es cierto que a la mayoría de las personas no se les enseña asumir este sentimiento –incluso hasta se “intenta” evitarlo por el “temor” a la responsabilidad que ello implica– es importante que hoy se admita que sí nos debe importar porque es la persona, en definitiva, la que está llamada a ocupar y ser parte del “centro de la organización”.

¡El portador de Tu Marca Personal necesita escuchar e involucrase en el punto de vista de sus prójimos, por ser ellos los referentes y los destinatarios naturales de su misión y de la vocación que dará sentido a su vida!
José Podestá

Coeficiente de Adaptación

08 abril 2018 ·


El astrofísico Stephen Hawking, fallecido en marzo de 2018, mencionó en una oportunidad que “la inteligencia es la habilidad de adaptarse al cambio”. Otro genio, Albert Einstein, había manifestado que “la medida de la inteligencia es la habilidad de cambiar”.

Esto nos lleva a pensar la corta distancia existente entre la inteligencia y el cambio inducido por el ser humano. De allí que frente al mismo, uno puede llegar a asumir por lo menos tres enfoques:

- Como artífice del mismo, tal como lo vienen llevando a cabo aquellos que nos sorprenden con sus propuestas innovadoras y disruptivas.

- Como actores reactivos, adaptándonos a sus consecuencias.

- Como agentes “reconfiguradores”, llevando el cambio hacia nuevas fronteras de oportunidades.

Con la “receta”, no basta

Para innovar y producir cambios no se necesita contar con un coeficiente intelectual/IQ superlativo, tal como se lo creyó durante décadas. Cuando en los años 1990 en adelante irrumpió la noción de inteligencia emocionalDaniel Goleman fue su gran difusor– se reconoció y aceptó que la inteligencia no es sólo un don anatómico-fisiológico.

La aceleración en la tasa de cambio que se observa en la actualidad, sumada la necesidad de complementar las habilidades humanas con la inteligencia artificial de las máquinas, nos ha conducido ante un nuevo paradigma: el de la inteligencia adaptativa/IA medida a través de un coeficiente de adaptación/AQ, el que es aplicable tanto a personas, como a empresas y países.

Seguramente que la mayoría de ustedes viene percibiendo que a pesar de los títulos universitarios, la experiencia laboral, el reconocimiento social, el puesto en el organigrama, estamos sin embargo en dificultades para adaptarnos a la era digital. ¿Esto qué nos dice?:

1. Que el pasado no puede ser usado como punto de referencia para construir el futuro.

2. Las propuestas que tenemos como personas y sociedad están perdiendo validez, a pesar de nuestra inteligencia.

Entonces, para “ver” y “afrontar” el cambio necesitamos despojarnos de nuestras expectativas y autoexigencias, permitiendo que el futuro emerja. Pero como ya no podemos planificarlo –hasta nos cuesta imaginarlo– necesitamos cambiar nuestra relación con el presente y el futuro. ¿Cómo? Aprendiendo a “adaptarnos” a las circunstancias, pero “pivoteando” para crear oportunidades.

Lo expresado nos aproxima al coeficiente de adaptación/AQ, aceptando los hechos y haciendo algo innovador con ello. Por ejemplo, diciendo:

- Sí, me adapto a lo nuevo.

- No, esto no me gusta, lo quiero diferente, y haré lo que sea necesario para cambiarlo.

Entonces, hoy no alcanza con tener una “receta”, haber leído el libro referencial del momento, memorizar fórmulas y aplicarlas. Los seres humanos y las organizaciones han pasado a ser los encargados de seleccionar, interpretar y manejar la información. Así comenzamos a diferenciarnos de las máquinas porque también somos “emocionales” y capaces de usar el contexto para hacer valoraciones y tomar decisiones sobre la base de ello; si bien la tecnología también va en el camino de la IA, intersectando el juicio humano con la automatización, como personas seguimos teniendo sobre ella la “ventaja” del germen anímico, para obrar en consecuencia.

De lo que se trata es de comenzar a poner nuestro foco en la inteligencia adaptativa/IA. Así como en las neurociencias se enfatiza la existencia de la “neuroplasticidad”, la IA también se puede ampliar y entrenar. Por supuesto que es conveniente vincularse además con los prójimos, para así poder entender mejor una situación y trazar soluciones; tengamos en cuenta que el mundo digital no tiene fronteras ni nacionalidad, permitiéndonos conocer otras formas de pensar e incluso de poder trabajar en equipos multidisciplinarios.

Para el final he dejado los elementos del cual se nutre la IA, esperando que de esta forma se pueda comprender la dimensión de su alcance. En su constitución intervienen:

- La inteligencia intelectual, que nos brinda análisis y racionalidad.

- La inteligencia emocional, que nos da propósito y sentido.

- La inteligencia intuitiva, que nos brinda motivación y poder de ejecución.

¿Se imaginan cómo podría la IA mejorar el mundo si la aplicáramos, aunque más no sea, regularmente?

¡El portador de Tu Marca Personal, a pesar de no ser plenamente consciente de ello, está expuesto al coeficiente de adaptación toda vez que va rectificando su misión y el destino de su vida, frente a las vicisitudes del cambio!
José Podestá

Aprender a Ser Mejores

01 abril 2018 ·


De entrada me parece oportuno dejar en claro que no todos hemos venido a la vida para ser una celebridad ni mucho menos para tener un buen pasar. El contexto nos ayuda, por suerte, a darnos cuenta de ello. ¿Y qué nos muestra el contexto? Que cada uno de nosotros es lo que es o debería ser en función de su misión-destino, para luego poder obrar en consecuencia.

Cómo hacerlo

Así como para muchos no les resulta nada fácil poder dilucidar su misión y posterior vocación en la vida –meditando y escuchando “su” voz interior– también es cierto que a todos nos cuesta bastante poder entender que la vida –y el cómo vivirla– depende de cada uno de nosotros. Es decir que:

- No lo podemos evitar o postergar, porque con ello nos estamos privando del mandato “original”.

- Tampoco se lo podemos solicitar ni mucho menos “reclamar” a un tercero.

Quizás alguno de ustedes se estará debatiendo porqué “no me gusta la vida que tengo”. Si así fuera, está en “tu” voluntad el poder cambiarla a través del desarrollo de nuevas estrategias personales. Pero nunca usar el contexto ni a “los otros” como excusa para no hacerlo. ¿Por qué? Porque se trata de tu vida, de tu trabajo o tu profesión.

Otro ejemplo que también vincula con lo que estamos diciendo, tiene que ver con la felicidad. No se trata de un “don” que otros me deben brindar, porque: ¡Ser feliz es una decisión personal!

Entonces,… ¿qué tengo que hacer? Dado que nos encontramos en camino de aprender todos los días a ser mejores personas, deberíamos entender y asumir que a esta vida vinimos para hacer tres cosas fundamentales:

1. Aprender a amar.

2. A dejar una huella.

3. A ser felices.

En estas tres cosas deberíamos trabajar también todos los días –además de nuestras obligaciones formales. Nuevamente, la pregunta del millón es cómo hacerlo. Personalmente sugiero que podríamos llegar a concentrarnos en tres criterios:

- Aprender a “amar la responsabilidad” como una instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental. En la sociedad materialista en que nos encontramos es mal visto el “cansancio” por su connotación negativa, de la cual “debemos” deshacernos, y no cómo el privilegio de estar cansados por el hecho de estar entregando a nuestros prójimos lo mejor de nosotros. No deberíamos olvidar, más allá de la cultura del ocio imperante, que al planeta Tierra vinimos a “cansarnos” en el buen sentido de la palabra.

- “Valorar la libertad” como superadora de uno mismo. El ser libre nos vincula con el mandato interior de poder optar y hacer lo que anida en nuestro ser existencial. De esta forma me brindo a los demás, con sentido de responsabilidad.

- Desarrollando el maravilloso talento de la “fuerza de voluntad”. Así podré dilucidar qué gratificaciones inmediatas debo postergar en pos de mejores cosas. Crear calidez dentro de mi ámbito familiar, laboral y profesional, sin olvidar que los “otros” nunca deberían estar en la “frontera” de mis consideraciones. Tratar de dosificar la tecnología para que “nunca” llegue a obstaculizarme los vínculos personales, la conversación y el sentido del obrar.

Personal Branding mejorado

Una sociedad que privilegia los resultados, las ganancias, la competitividad,… termina desplazando al ser humano del centro de la realización, para reducirlo a un mero “instrumento” o “actor” de valor en la categoría de cliente-usuario. En este enfoque miope y egoísta, el Personal Branding carece de relevancia y sentido, porque de lo que se trata es, simplemente, de “maximizar ganancias” aunque implica terminar “usando” al prójimo.

Por supuesto que el aprender a ser mejores no excluye, en absoluto, el llegar a tener una sólida posición económica-financiera en la vida. Pero no cuando esa persona lo haya ponderado como un “fin en sí mismo”, porque así ya hemos visto en otras oportunidades que los prójimos no llegarán a verse identificados con él. En cambio todo es distinto cuando la persona obra y va dejando “su” huella, a través del amor responsable de su entrega.

¡El portador de Tu Marca Personal se ocupa por aprender a ser una mejor persona en lo suyo, para así no descuidar la calidad ni el  sentido que tiene su obrar en los demás!
José Podestá

Empleado Vs. Empleable

25 marzo 2018 ·


¿Saben ustedes cuál es el tiempo promedio de un empleo en su país? Si bien no hay estadísticas disponibles en muchos casos, no deja de sorprender que en Japón el promedio es de 8 años; pensar que décadas atrás era un país que “garantizaba” el empleo de por vida.

Todo cambió y cambia

En el Reino Unido el promedio es de 6 años y 5 en los Estados Unidos. ¿Esto qué nos dice? Algo que ya había anticipado en mi columna anterior: la empleabilidad –como así también la continuidad laboral– dependen “exclusivamente” de las personas.

Sabiendo entonces que el promedio de permanencia en la organización puede rondar por debajo de una década, es fundamental y necesario que la persona tome en cuenta al menos dos previsiones básicas:

- Que ya no se trata de aspirar a ser empleado, sino empleable.

- Que es necesario disponer de un proyecto o plan de carrera laboral-profesional, “antes” de ingresar a la organización.

En el primer caso, de lo que se trata es de mantenerse actualizado tanto en la vocación elegida como en las habilidades o competencias que demanda el trabajo o profesión. Al respecto, recordemos que la velocidad del cambio torna cada vez más rápido en “obsoleto” lo que uno creía que eran verdaderas “reglas de oro”; tal el caso de las “imbatibles” 4P’s del marketing o del spot televisivo de treinta segundos.

En el segundo caso, ya no es aconsejable ir “deambulando” por la vida y la profesión sin tener un proyecto propio que te permita avanzar, no sólo paso-a-paso hacia los objetivos fijados, sino también evitar tomar por el camino incorrecto o hacer cosas sin sentido; así fue como la liebre no pudo ganarle a la tortuga.

Al disponer del plan de carrera laboral-profesional, has de tener respuesta preliminar a varios “por qué”, como ser:

- ¿Es esta la organización que más me conviene en esta etapa de mi vida?

- ¿Cómo puedo contribuir con la organización en función de las oportunidades que me brinda versus mis objetivos personales?

- ¿Comparto sus valores y la cultura?

- ¿Existe buena sinergia entre los grupos de trabajo?

- ¿Vale la pena este proyecto para mantenerlo más allá del tiempo de permanencia que me he fijado previamente? Observen aquí que es “uno” el que establece el plazo y no la organización, porque el mismo se lo está vinculando con los objetivos establecidos en el plan de carrera personal.

El dinero es secundario

¡¿Cómo?! Seguramente que la mayoría de ustedes pretenderá ser retribuido satisfactoriamente, sobre todo cuando el motivo-razón del cambio de organización obedeció a un mejor salario. Si bien fue y es lo habitual –además de razonable–  no necesariamente funciona ahora así. Existen casos recientes de CEO’s que cambiaron de organización pero llegaron a estar muy poco tiempo en ella, ya sea por algunos de los “por qué” ya mencionados o simplemente porque la organización “decidió” despedirlo imprevistamente, con lo cual el sueldo superlativo terminó siendo una mera utopía.

Por supuesto que el salario es importante porque retribuye los servicios prestados, la responsabilidad asumida y el tiempo personal dedicado. Sin embargo, es la “experiencia” laboral-profesional el factor clave que uno haya podido hoy llegar a capitalizar en la organización. ¿Por qué? Porque es la que en definitiva te servirá para enriquecer y potenciar tu plan de carrera personal, con el consiguiente impacto positivo en el Personal Branding.

De allí que en alguna instancia de la búsqueda laboral uno debería “plantarse” para que te informen qué es lo que quieren y aspiran de ti, como así también en qué plazo pretenden que el proyecto objeto de la búsqueda esté concluido. Estas preguntas son importantes para la decisión del postulante, porque si bien la empresa es la que define el perfil del puesto, nada suele decir acerca del qué y el cómo espera que uno pueda llevarlo a cabo, y con qué recursos. De allí que es necesario “conocerlo” antes de ingresar.

El Personal Branding

El plan de carrera laboral-profesional es vinculante con el posicionamiento y desarrollo del Personal Branding. A medida que uno vaya sumando nuevas “experiencias” en el trayecto, ello irá también generando contenidos de valor en la identidad y biografía personal.

Desde ya que no siempre lograremos éxitos continuos –tampoco sucede con los mejores deportistas. Lo que sí importa es ir sumando, en forma paulatina, los aciertos que se desprenden de la vocación ejercida y el sentido que todo ello tiene, en definitiva, en el ámbito en que nos encontramos.

En consecuencia, si el móvil es meramente individualista-egoísta, nada de ello tendrá valor ni interés para el Personal Branding. Además, estamos en un momento histórico del planeta Tierra en el que debemos sumar aportes y soluciones para la humanidad, tal como se lo propusieron en su momento los que nos han precedido y “viven”, por sus obras, en el recuerdo del inconsciente colectivo.

¡El portador de Tu Marca Personal es un ser “sin fronteras” que construye su biografía motivado por la misión que lo mantiene vigente y empleable, para que lo suyo tenga sentido y valor ante sus prójimos!
José Podestá

Productividad y Valor

18 marzo 2018 ·


Todo puesto de trabajo tiene un costo. En el mismo hay dos elementos visibles: el sueldo que percibe el empleado y las cargas sociales e impositivas que deben ser tributadas por éste y su empleador. Pero lo cierto y concreto para la organización es el costo total que debe afrontar, del cual poco o nada suele tener en cuenta el empleado porque, para ello, está brindando “su” tiempo y desarrollando la actividad que es objeto de dicha contratación.

Con esto no basta

Una empresa en general y un emprendedor en particular necesitan de empleados-ejecutivos para hacer viable y sustentable el proyecto en el tiempo. Esto significa que el “capital” es sólo el punto de partida, la “materia prima” que le permitirá en algún momento a la organización poder ampliarse, reposicionarse o diversificarse. Pero sin las personas adecuadas en las respectivas áreas, es imposible llevar adelante un emprendimiento, sea industrial, comercial o sin fines de lucro.

Si bien existe la creencia generalizada en muchos empleados de hacer simplemente bien las cosas, retirarse a “horario” al final de la jornada y percibir el sueldo a fin de mes, ello no es suficiente. ¿Por qué? Porque no basta para que la organización logre cubrir de esta forma sus costos; incluso la persona que así “cree” que debe brindar “sus” servicios, poco y nada estaría haciendo en post de su desarrollo profesional.

Lo que falta

Lo que se necesita aportar para sumar “riqueza” en ambas partes, es realizar las tareas de forma tal que sumen productividad –es la relación entre el resultado y el tiempo utilizado para lograrlo– y valor –son los atributos que la persona incorpora en su trabajo. Entonces, aquél que se “ocupe” por ello se tornará en un “ser competitivo”, porque estará mejor posicionado en la organización y en su desarrollo laboral-profesional.

Todo ello es posible en la medida que la persona aplique “creatividad” en lo que hace. Independientemente que la organización brinde las herramientas y los soportes adecuados para que el empleado sea “productivo”, éste lo logrará en la medida en que “se decida” a sumar sus competencias y su originalidad en el abordaje y en las soluciones esperadas. Aquí poco y nada puede hacer el supervisor –gerente o jefe– más allá de la generación de los espacios o condiciones para que el empleado pueda “expresarse” en lo suyo.

Mientras en el ayer la generación de productividad y valor se implementaban de un modo vertical y autoritario, hoy está “en manos” del empleado. Por tanto, en la medida que éste no tome plena consciencia de ello, no sólo dejará de percibir algún “bonus”, sino que podrá verse expuesto en el corto plazo al eventual despido.

En este momento alguno de ustedes bien podrá pensar o preguntarse qué pasa entonces con aquellas tareas que, por ser rutinarias, carecen de poco margen para la “creatividad aplicada”. La realidad nos muestra, al respecto, que aquellas tareas que van perdiendo paulatinamente relevancia, estarán expuestas a ser “reemplazadas” en el mediano plazo por robots. Vean cómo algunos fabricantes de transporte de carga están avanzando hacia el “camión sin chofer”, tal como ya lo están presentando algunas automotrices, además de Google, para la “nueva” generación de usuarios.

Valor + valor

Contrariamente a lo que uno se pueda imaginar, las tareas necesitan ser potenciadas con la generación de valor agregado, más la “actitud” y el convencimiento para hacerlo. Hoy los empleados y profesionales cuentan con mayores recursos de información y conocimientos que sus “pares del ayer”, motivo por el cual no se trata de algo imposible de realizar. Tal como se mencionara, parte de una dosis actitudinal de creatividad aplicada.

Seguramente que aquellos que llevan a cabo una tarea repetitiva o rutinaria podrán “extender” su permanencia, en la medida que “decidan” buscar nuevas fórmulas “originales” para realizarlas. Hasta el “cadete” está en condiciones de poder innovar, a partir de lo que observa en la calle y de lo que considere es mucho más original aplicar en la rutina de sus recorridos.

Entonces de lo que se trata no es esperar, sino hacer. ¿Cómo? Asumiendo un cambio de actitud sin depender del superior inmediato, tal como si se tratara de algo que uno hiciese en su propia profesión. Porque, en definitiva, el único que hoy y mañana podrá defender la “empleabilidad”, es uno mismo.

¡El portador de Tu Marca Personal va haciendo su camino sumando productividad y valor, porque sabe muy bien que son “intangibles” necesarios que deberá integrarlos como partes de las mejores propuestas-soluciones, que luego llegarán para beneficio de sus prójimos!
José Podestá

Evaluar Antes de Decidir

11 marzo 2018 ·


El título de esta columna seguramente les resultará una obviedad. Sin embargo, no es la primera vez ni será la última cuando, por distintas razones y “presiones” –no sólo externas– terminamos haciendo aquello que para nada estábamos convencidos de ello.

El aporte de Esopo

A la figura de Esopo –fabulista griego del S. VII a.C., que además de estar dotado de un gran ingenio, era jorobado y tartamudo– se le han atribuido desde siempre no sólo fábulas, sino también un conglomerado de chistes, anécdotas y proverbios. Quizás el que más recordamos es el de  “la tortuga y la liebre”, que nos muestra que muchas veces el esfuerzo vence a la naturaleza descuidada; ésta debiera ser una máxima digna de ser tenida en cuenta por todos aquellos que se interesan en el Personal Branding.

Pero hay una fábula que tiene bastante que ver con el presente tema. Se trata de “el perro y el caracol”, que para nada intenta repetir el ejemplo anterior. La historia es la siguiente:

“Un perro tenía la costumbre de tragarse huevos. Al ver un caracol abrió su boca y se lo tragó, creyendo que era un huevo. Pero sintió una pesadez en sus entrañas, se sintió mal y dijo: está bien lo que me pasó por haber creído que todas las cosas redondas son huevos”.

Esta fábula nos enseña y recuerda que quienes abordan un asunto sin reflexionar, sin darse cuenta, se ven enredados en situaciones engorrosas. Pero también encierra un reconocimiento que muchas veces a los seres humanos nos cuesta llegar a aceptar y reconocer: “admitir lo que pasó y el por qué”.

El contexto no siempre ayuda

En los tiempos que corren no está muy bien visto que una persona anteponga sus reparos antes de decidir. Aquellos que acostumbran hacerlo –algo que de por sí es muy conveniente– saben de las “presiones” externas a las que se exponen, especialmente en el ámbito laboral. ¿Por qué? Porque allí se privilegia “no perder tiempo” e “ir para adelante”. Más aún, si por ello te equivocas, será parte del autoaprendizaje.

Esto podrá ser aceptado en la medida en que el “error” luego no tenga consecuencias en el plan de desarrollo laboral-profesional de esa persona. Al respecto, es importante no olvidar que toda “mancha” que pueda afectar de un modo directo o indirecto a la imagen del Personal Branding, no podrá fácilmente atribuírsela ante terceros a la organización en la que nos encontramos o hemos trabajado.

Con el tiempo podrá ocurrir que dicha organización termine en una quiebra o desapareciendo del mercado, con lo cual uno deberá tener que “ir explicando” toda vez que se nos pregunte, sobre todo si la misma se debió por algún hecho delictivo. Al respecto, he conocido personas que tuvieron esa mala experiencia y cómo luego ello les afectó en su carrera laboral.

En la medida que uno tenga siempre “a mano” el proyecto o plan de carrera, el mismo no dejará de ser de gran ayuda para llegar a “evitar” dar algún paso en falso. Por supuesto que ello no significa que sea un reaseguro definitivo, pero sí al menos un recurso-herramienta que nos “obligue” a evaluar antes de decidir. Además, si nos equivocamos podrá ser por algún motivo aleatorio o propio, pero nunca por “decisiones” de terceros que para nada tienen en cuenta el logro de nuestros objetivos personales.

Es distinto para un emprendedor

En una profesión independiente o en un proyecto del tipo “startup”, por lo general la persona está más expuesta al error. Pero también es cierto que los errores, en la mayoría de los casos, no suelen depender de una falta o falla de análisis o evaluación previos, porque es algo que se hace con frecuencia, sino a variables externas que muchas veces hasta van más allá de las reglamentaciones propias del país.

Contrariamente a los “errores” que muchas veces una organización termina “coparticipando” a sus empleados –al igual que las pérdidas– éstos tienen un matiz muy diferente a los que la persona afronta habitualmente como profesional o emprendedor.

Lo mismo vale para la vocación

¿Cuántos casos de personas conocemos que han decidido “su” vocación partir del “me too” de un amigo o de algún familiar?  Como se podrán imaginar, siendo la vocación la expresión en la que se materializará la misión de vida de la persona, la evaluación previa a la decisión será fundamental, vital e imperiosa.

Aquí tampoco se podrá “delegar” ni “consentir” al deseo de los padres, por más fundamentado que ellos pretendan hacerlo sentir. ¿Por qué? Porque se trata de una de las decisiones indelegables que todo individuo deberá asumir en la vida, por tratase de la razón de ser de su venida y presencia en el planeta Tierra.

Entonces, para no verse enredado en una situación tan compleja como la referida al destino personal de cada uno, de nuevo, es fundamental evaluar antes de decidir. ¿Y si luego siento que me equivoqué de vocación? Por el solo hecho de darme cuenta a tiempo de ello, migraré hacia el camino correcto.

¡El portador de Tu Marca Personal se esfuerza por superar los sucesos negativos del contexto, evaluando el mejor curso de acción, además de rectificarlos frente a las innecesarias situaciones engorrosas que sabe deberá tener que emular!  
José Podestá

Aprendizaje Autodirigido

04 marzo 2018 ·


Si bien no todos cuentan con las habilidades, competencias o motivación para llevar adelante un emprendimiento profesional, no sucede lo mismo en materia de formación personal. Más allá de la importancia que brinda el estudio en sí mismo para el acceso a la movilidad social, los cambios que vienen de la mano de la tecnología, la robótica y la inteligencia artificial /IA, hacen que las personas comiencen a “pensar” acerca de su aprendizaje autodirigido.

La educación formal no es suficiente

Ya en otra oportunidad mencioné que la enseñanza académica o formal ha pasado a tener un rol reactivo, no porque lo deseen así, sino porque durante el tiempo regular de una carrera universitaria –cuatro o cinco años– los programas de las asignaturas van quedando fuera de la realidad, especialmente en nuestro caso en las disciplinas que tienen que ver con el mundo de las organizaciones y de los negocios en general.

Los que hoy se encuentran trabajando en industrias que van desde la automotriz hasta los productos de consumo, saben y “sienten” la necesidad cada vez más frecuente de acceder a diversos programas de educación y desarrollo de habilidades, para no verse perjudicados en sus objetivos personales. Por tanto, también vale para aquellos que aspiran a ingresar o hacer “carrera” en el mundo laboral.

Entonces, ¿qué nos dice la realidad? Que las cosas ya no son como eran hasta hace poco tiempo atrás o cómo me las imaginaba. Si lo que pretendía era ingresar en una organización para poder solventarme los gastos de estudios de “mi” carrera, además de ello deberé en la mayoría de los casos también “estudiar” en la organización acerca de las nuevas y cambiantes formas de llevar adelante la responsabilidad del puesto asignado.

Quizás algunos sientan que las nuevas habilidades que necesitan “aprehender” no les servirá de nada, tanto para su profesión como en la futura empresa: ¡Error! Todo conocimiento hace a la sumatoria de “poder” que uno va asimilando, para luego poderlo ejercer en la vida de relación. En última instancia, hasta podrá servirte como “conocimientos generales” de algo que tuvo o tiene un sentido en el tiempo cultural en que te toca vivir.

Ecosistema de aprendizaje

Para aquellos que consideran que el trabajo laboral actual es sólo una instancia económica en vista de la carrera profesional, ello necesariamente no debería ser tomado de un modo absoluto. ¿Por qué? Porque hoy nadie puede asegurar que un proyecto o plan de carrera excluya al ámbito de las organizaciones. Así como las profesiones tradicionales han tenido su inserción –abogados, médicos, contadores, psicólogos, ingenieros,…– también se han sumado desde no hace mucho tiempo filósofos, antropólogos y sociólogos, entre otros.

Todo ello dependerá del sentido aspiracional que cada uno tenga en la profesión elegida. Pero lo cierto es que el aprendizaje ya pasó a ser permanente, contándose para ello con distintas opciones más eficaces, en función del objetivo perseguido.

Si bien el aprendizaje autodirigido requiere de gran compromiso y “disciplina” interna, no por ello debiera ser percibido como una “carga” adicional, porque, en definitiva, forma parte del proceso de desarrollo laboral y profesional que cada uno tiene en función de su proyecto personal.

También se viene prestando mayor atención a las “habilidades” intangibles o blandas, como ser la inteligencia emocional, la curiosidad, la resiliencia, la oratoria, la escritura. Sabiendo de ello, está en cada uno considerar el momento y la forma de incorporarlas, a través de los soportes o plataformas que consideren más pertinentes.

De esta forma la persona estará mejor preparada no sólo en lo laboral-profesional, sino también para los vínculos y las relaciones. Al respecto, no debemos olvidar que más allá de contar uno con una “idea” brillante, ésta recién se logrará plasmar a partir del involucramiento que sepamos motivar en los “otros”, es decir, en los que necesariamente son parte del proceso. Y para ello no basta el conocimiento técnico, sino también la puesta en práctica de las habilidades blandas ya mencionadas.

El Personal Branding lo necesita

Existen estudios que proyectan para los que ingresan hoy a trabajar, que perseguirán entre cuatro y cinco carreras durante su vida laboral. Esto requerirá de herramientas más flexibles para el reentrenamiento continuo.

Mientras la carrera universitaria nos entrena para equiparar lo que hacemos con lo que somos, el aprendizaje autodirigido nos impulsará a adquirir el pensamiento crítico y las habilidades flexibles que se amalgamen en el contexto de cambio permanente.

De allí que el interesado en su Personal Branding necesita saberlo de antemano, porque de su accionar dependerá lo esperado por sus pares y, en definitiva, por la sociedad.

¡El portador de Tu Marca Personal necesariamente es parte del cambio –o promotor del mismo– y para ello se mantiene actualizado e informado en virtud de la responsabilidad que está persuadido deberá asumir y tener ante sus prójimos!
José Podestá

 

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